Las organizaciones sociales formales e informales desempeñan un papel crucial en el ejercicio del control social en el siglo XXI. Las organizaciones formales utilizan estructuras legales y autoridad reconocida, mientras que las organizaciones informales se basan en la movilización social y la promoción de cambios a través de la participación ciudadana. Ambos tipos de organizaciones contribuyen a mantener la cohesión social, promover valores y normas, y abordar los desafíos y problemas de la sociedad contemporánea.