El documento narra la historia de Samuel, un niño que fue entregado por su madre Ana para servir a Dios en el tabernáculo. Una noche, mientras Samuel dormía, escuchó que alguien lo llamaba; aunque pensó que era Eli, este le dijo que no lo había llamado. Esto sucedió varias veces hasta que Eli comprendió que Dios quería hablar con Samuel, por lo que le indicó que respondiera "Habla, Jehová, porque tu siervo oye". Dios le reveló a Samuel un mensaje para Eli sobre el castigo a sus hijos.