El documento enfatiza la importancia de educar a los niños en virtudes y valores para desarrollar su responsabilidad en una sociedad de consumo. Se presentan habilidades clave como compromiso, perseverancia y autonomía, que deben enseñarse desde el seno familiar. Además, se sugiere que la educación de la responsabilidad debe integrarse en actividades cotidianas para que los niños aprendan a asumir tareas y decisiones adecuadamente.