El documento aborda la importancia de ser fortalecidos en la fe a través de tribulaciones, señalando que estas experiencias forman a los creyentes a la imagen de Cristo. Se enfatiza que la verdadera fe no es una actitud externa, sino la presencia de Jesucristo en nosotros, lo que nos permite superar obstáculos y pruebas. Asimismo, se resalta que Dios intercede y su bondad se manifiesta al final del proceso de tribulación.