Yací, una niña de la tribu caximbo en Brasil, tiene una muñeca llamada Curumí con la que juega diariamente. Tras desobedecer a su madre y esconder a la muñeca, una lluvia la hace sentir triste por perderla, pero la tortuga la consuela diciéndole que crecerán más muñecas de la planta. Al final, Yací se alegra al saber que tendrá muchas muñecas para jugar.