El liderazgo verdadero se basa en la autoridad moral y en valores que permiten engrandecer a las personas y organizaciones, diferenciándose así de un liderazgo superficial. Se destacan cuatro principios del liderazgo jesuita: conocimiento de sí mismo, ingenio, amor y heroísmo, que son fundamentales para formar líderes efectivos. Para desarrollar un liderazgo sostenible, es crucial seleccionar rigurosamente a los candidatos y enfocar la atención en sus valores y competencias blandas.