El documento describe una intervención arqueológica de urgencia en Marchena, Sevilla, motivada por la construcción de 51 viviendas, donde se identificaron y documentaron estructuras y restos materiales desde el Calcolítico hasta épocas romanas. Las excavaciones revelaron evidencia de asentamientos, incluyendo cerámicas altoimperiales y un posible mosaico, sugiriendo la ocupación continua del área a lo largo de la historia. La intervención se dividió en varias fases para asegurar la preservación de los hallazgos arqueológicos ante los movimientos de tierras realizados para la urbanización.