El documento describe los tres tipos de territorios habitados por los mayas: tierras altas, tierras bajas y litoral pacífico, cada uno con características geográficas y ecológicas distintas. Las tierras altas se asocian con montañas y volcanes, mientras que las tierras bajas se caracterizan por su vegetación tropical y la presencia de cenotes. El litoral pacífico destaca por su clima adecuado y su fertilidad, lo que favoreció la agricultura y el desarrollo de sociedades complejas.