El documento aborda la crisis alimentaria global, señalando que esta es resultado de un modelo económico neoliberal y políticas destructivas que han promovido la producción de cultivos comerciales para multinacionales, en lugar de alimentos. Destaca el aumento exorbitante de precios de alimentos básicos y el rol de las especulaciones en el comercio, que desestabilizan la producción local y llevan a miles a la inanición. También critica a las instituciones financieras por imponer condiciones que perpetúan la pobreza y el hambre en las poblaciones más vulnerables.