El documento resume tres ataques que Nehemías enfrentó al reconstruir los muros de Jerusalén: 1) Una invitación personal maliciosa para reunirse, a la que respondió con discernimiento, enfocándose en la obra de Dios y siendo firme. 2) Una acusación falsa a través de un chisme, negando la acusación y señalando al culpable. 3) Una amenaza de muerte que enfrentó con valentía, discernimiento y oración, terminando la obra glorificando a Dios.