La creatividad y la tecnología han empoderado al consumidor, transformándolo en un prosumidor que busca experiencias que van más allá del producto. Se destacan tendencias sociales como la educación personalizada, la mercadotecnia 1 a 1 y la salud tecnológica, que generan nuevos tipos de consumidores con diferentes expectativas y valores. Las marcas deben adaptarse a esta evolución, ofreciendo innovación y personalización para satisfacer las demandas de un mercado en constante cambio.