Federico Engels, en su ensayo "El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre", argumenta que el trabajo es fundamental para el desarrollo humano, diferenciando al ser humano de otros animales y facilitando la evolución de la comunicación y la sociedad. A través del trabajo, se mejoraron las capacidades físicas e intelectuales, permitiendo la creación de herramientas y el desarrollo de la civilización. La historia de Kamala y Amala ilustra cómo la falta de interacción social limita el desarrollo humano, resaltando la importancia del entorno en la formación del psiquismo y habilidades comunicativas.