La pobreza y el hambre están estrechamente ligados y afectan a cientos de millones de personas en el mundo. Las principales causas son la pobreza, el cambio climático, los conflictos y la desigualdad. Esto genera consecuencias como la malnutrición, enfermedades y falta de desarrollo. Se necesitan soluciones integrales como mejorar el acceso a servicios básicos, promover el empleo y la educación, y adoptar medidas contra el cambio climático y los conflictos.