Traducir la Biblia a diferentes idiomas es importante para que más personas puedan acceder a sus enseñanzas y mensaje. El documento narra la historia de cómo varios traductores bíblicos como Jerónimo y Casiodoro de Reina tradujeron la Biblia al latín y al castellano, respectivamente, para hacerla accesible a una audiencia más amplia que no entendía el idioma bíblico original. Finalmente, el documento presenta un salmo traducido al castellano gracias a los esfuerzos de los traductores bíblicos.