Este documento discute los presupuestos básicos para la investigación histórico-educativa. Argumenta que la historia debe centrarse en el hombre como sujeto integral de la historia, no segmentado, considerando todas sus actividades. También defiende el uso de métodos interdisciplinarios y fuentes no tradicionales como las iconográficas y orales. El objetivo final es lograr una comprensión más profunda del hombre a través del estudio riguroso del pasado.