El documento describe la "mente del estratega" según Kenichi Ohmae, donde la percepción y determinación para cumplir una misión son más importantes que un análisis riguroso. El pensador estratégico divide los problemas en partes constitutivas, descubre su significado y los vuelve a ensamblar para maximizar ventajas. La primera etapa consiste en determinar el punto crítico de la situación para descubrir la solución, aislando los puntos críticos y comprendiendo la fuente del problema antes de proponer soluciones.