El documento de Pere Marquès (2018) aborda las estrategias para reducir el fracaso escolar, destacando la personalización del aprendizaje, la colaboración con familias y la formación continua del profesorado. Se enfatiza la creación de un entorno educativo positivo que fomente la curiosidad, la creatividad y la evaluación formativa, así como la inclusión de habilidades sociales en el currículo. Además, se subraya la importancia del compromiso del profesorado y el uso de tecnologías de la información para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.