La constitución de 1833 rigió Chile durante 92 años y fue reformada en varias ocasiones entre 1865 y 1893 para adaptarla a las ideas liberales. Las reformas incluyeron una mayor libertad de cultos, prohibición de reelección presidencial inmediata, reducción de quórum en el Congreso, nuevos derechos como asociación y reunión, y sufragio universal masculino condicionado al saber leer y escribir.