Este editorial destaca la importancia de prevenir la transmisión del virus HTLV-I, el cual ingresó a América hace miles de años con inmigrantes siberianos y luego con esclavos africanos durante los siglos XVI y XVII. El Ministerio de Salud chileno emitió una circular en diciembre de 2008 dirigida a los bancos de sangre para controlar este virus oncogénico y linfotrópico que puede causar enfermedades neurológicas.