Para formar opinión
Para formar opinión
Revista Semestral
Revista Semestral
Núm. 24
Núm. 24
Junio 2025
Junio 2025
PISTEYO
PISTEYO
PISTEYO
PISTEYO
F
I
L
O
S
O
F
O
S
I
I
TEMAS
Artes Visuales: José Guadalupe Posada
En Portada: Filósofos I I
Libros: El Top de Filosofía II
Pisteyando: Experimentos de
Pensamiento Filosófico
Salud: Obesidad
Personajes: Bertrand Russell
Cine: La filosofía en el cine II
Música: Richard Wagner
Política: Liberalismo
RP es una revista literaria, editada y amparada por Ediciones Tecnológicas(ET). Su objetivo es ha-
cer de cada número un objeto de interés cultural, y resulte una experiencia cultivable. La cual esta
apuntalada con notas, observaciones e Imágenes, aumentando el apego y redondeando sus temas.
En la revista incluye trabajos literarios distinguidos por sus valores culturales, e inéditos, así como
temas creativos con las más diversas extensiones inverosímiles del ingenio humano.
En su contenido encontraras temas como: Literarios, cine, TV, música, Fotografía, pintura, muralis-
mo, arte urbano, arquitectura, dibujo, crítica, opiniones, salud, política, etc.Valiéndonos de cualquier
recurso en busca de una sociedad libre y preparada.
Ediciones Tecnológicas
Revista Pisteyo: Es una publicación Semestral
Editor : Alfonso Gómez Herrera
Diseño / Maquetación: Kim.
Site: https://sites.google.com/site/rpisteyo
Distribución por WWW, Periodicidad Semestral.
En la revista se ha descollado algunas marcas
Mercantiles de los términos descriptivos,
siguiendo el estilo que utiliza el fabricante, sin
ninguna Intención de infringir la marca o logo y
solo en don del propietario.
REVISTA PISTEYO
Año 10, No.24, Junio 2025, es una Publicación
semestral, editada por C.Alfonso Gómez Herrera.
Alcaldía Iztapalapa CDMX C.P. 09210.
www.https://sites.google.com/site/rpisteyo/,
email. rpisteyo@gmail.com.
Las opiniones expresadas por los autores no
necesariamente reflejan la postura de la revis-
ta. En referencias se expresa su fuente
Las opiniones expresadas por los autores son in-
dependientes y libres, respaldándose en la libertad
de Expresión que enmarca a nuestro país. La libre
manifestación de las ideas está consagrada en
nuestra Carta Magna en los artículos 6º y 7º; (desde
el gobierno del Presidente Miguel Alemán Valdés,
estableció el 7 de junio de 1951 como el Día de la
Libertad de Expresión en México.)
Los contenidos publicados en PISTEYO están
sujetos a una licencia Reconocimiento-NoComer-
cial-SinObraDerivada 2.5 de Creative Commons.
En consecuencia, se permite la copia, distribución
y comunicación pública de dichos contenidos
siempre que se cite el autor del original y la revista
R.PISTEYO, pero están expresamente prohibidos
los usos comerciales y la utilización de los conteni-
dos para la realización de obras derivadas.
Este obra está bajo una Licencia Creative Com-
mons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5
México.
CONTACTO: rpisteyo@gmail.com
AGH
E D I T O R I A L
E D I T O R I A L
La filosofía moderna
La filosofía, que en griego antiguo significa
“amor a la sabiduría”, es el estudio sistemático
de las cuestiones más generales y fundamenta-
les sobre la existencia.
Teniendo en cuenta que, al oír la frase “filosofía
moderna”, uno podría pensar que significa “filo-
sofía moderna” en el sentido de cualquier obra
filosófica que se haya producido en la historia
reciente.
Sin embargo, en los círculos académicos, la fra-
se “filosofía moderna” en realidad tiene un uso
preciso y técnico.
Para entender este uso, hay que tener en cuen-
ta que la filosofía moderna caracteriza tanto un
período específico de la historia de la filosofía
como un enfoque particular de la investigación
filosófica.
Como término histórico, la filosofía moderna
denota la obra de los filósofos que vivieron en-
tre los siglos XVII y XIX, particularmente en Eu-
ropa. En cuanto al enfoque distintivo de estos
filósofos modernos, se puede entender que se
centraron en una cosa por encima de todo: la
razón.
Los filósofos modernos consideraban que la ra-
zón , que es el proceso de formación de creen-
cias y juicios mediante un proceso de inferen-
cias lógicas, proporcionaba una nueva base para
todos los aspectos de la existencia humana en
una época en la que la religión dogmática, en
concreto el cristianismo, estaba perdiendo su
autoridad.
Estos filósofos modernos se enzarzaron enton-
ces en extensos debates sobre la verdadera na-
turaleza de la razón, así como sobre el alcance
y el grado en que podía aplicarse a los diversos
ámbitos de la investigación y la actividad huma-
nas.
El filósofo idealista del siglo XIX GWF
Hegel señaló que “la lechuza de Minerva
despliega sus alas sólo cuando cae el cre-
púsculo”, lo que significa que la filosofía
llega a comprender una forma de vida jus-
to cuando ésta desaparece. Tenía en mente
la transición del feudalismo del siglo XVIII
al comercialismo y la democracia del siglo
XIX. Una escultura de un búho real, posa-
da en un nicho oscuro, espera alzar el vuelo
sobre las secciones de filosofía y psicología.
ICONOGRAFIA
39
FILOSOFOS II
La filosofía moderna es un período en la historia de la filosofía que se extien-
de desde el Renacimiento, aproximadamente en el siglo XV, hasta los siglos
XVIII o XIX, dependiendo de la región y la escuela de pensamiento.
Se define como la intención de llegar a los mismos términos de implicación
intelectual para resolver problemas que surgen por la revolución científica.
Abarca a grandes pensadores desde la época del Renacimiento, desde el si-
glo XIV hasta alrededor del año 1800.
La filosofía moderna nace como un quiebre del pensamiento establecido en la
Edad Media con la aparición de los humanistas y de los movimientos renacen-
tistas. Es un período caracterizado por una serie de cambios significativos en
la filosofía, la ciencia y la cultura occidental en general.
6
LIBROS
44
60
34
70
PISTEYANDO
Citas de Insigne 66
Espacio Literario 84
Pisti Carton 65
75
Espacio Político Liberalismo 80
6
Artes Visuales José Guadalupe Posada 58
Experimentos
de
Pensamiento Filosófico
Salud: Obesidad 55
EN PORTADA
X
s
I
M
B
i
o
t
i
c
O
La
filosofía, que en griego antiguo signi-
fica “amor a la sabiduría”, es el estu-
dio sistemático de las cuestiones más
generales y fundamentales sobre la existencia.
Teniendo en cuenta que, al oír la frase “filosofía
moderna”, se podría pensar que significa “filo-
sofía moderna” en el sentido de cualquier obra
filosófica que se haya producido en la historia
reciente, en los círculos académicos la frase “fi-
losofía moderna” tiene un uso preciso y técnico.
Para entender este uso, hay que tener en cuen-
ta que la filosofía moderna caracteriza tanto un
período específico de la historia de la filosofía
como un enfoque particular de la investigación
filosófica. Como término histórico, la filosofía
moderna denota la obra de los filósofos que
vivieron entre los siglos XVII y XIX, particu-
larmente en Europa.
En cuanto al enfoque distintivo de estos fi-
lósofos modernos, se puede entender que se
centraron en una cosa por encima de todo: la
razón.
Los filósofos modernos consideraban que
la razón , que es el proceso de formación de
creencias y juicios mediante un proceso de
inferencias lógicas, proporcionaba una nueva
base para todos los aspectos de la existencia
humana en una época en la que la religión
dogmática, en concreto el cristianismo, estaba
perdiendo su autoridad.
Estos filósofos modernos se enzarzaron enton-
ces en extensos debates sobre la verdadera na-
turaleza de la razón, así como sobre el alcance
y el grado en que podía aplicarse a los diversos
ámbitos de la investigación y la actividad hu-
manas.
La historia de la filosofía.
Las cuatro grandes divisiones históricas que
componen la filosofía occidental son:
•Filosofía antigua: período de la filosofía anti-
gua que se encuentra en la filosofía clásica grie-
ga y romana.
FILOSOFOS
II
En esa época se plantearon y debatieron
ampliamente muchas de las cuestiones filosófi-
cas más fundamentales y duraderas.
•Filosofía medieval:
El período de la filosofía medieval estuvo mar-
cado principalmente por una confluencia de las
ideas filosóficas clásicas griegas y romanas con
la teología del cristianismo.
•Filosofía moderna:
El período de la filosofía moderna fue, como se
mencionó anteriormente, una época en la que la
sociedad europea comenzó a alejarse de aque-
llas inclinaciones teológicas de la era medieval
y, en cambio, a suplantarlas por un enfoque in-
tenso en la razón.
•Filosofía contemporánea:
La filosofía contemporánea, que es el período
actual de la filosofía que abarca tanto el siglo XX
como el XXI, puede entenderse como una conti-
nuación y una reacción al proyecto central de la
filosofía moderna.
De hecho, se podría decir que la filosofía mo-
derna planteó muchas de las cuestiones más
importantes que siguen dominando la sociedad
occidental, entre ellas, cómo pueden vivir juntas
en paz y armonía personas con diferentes siste-
mas de creencias, cuál es la fuente fundamental
de la verdad universal y cuál es el sentido de la
existencia humana, entre muchas otras.
Si bien cada uno de estos períodos históricos
tiene sus propios temas y enfoques idiosincrási-
cos, todos ellos están unidos en su relación con
áreas temáticas similares dentro de las ramas de
la filosofía.
¿Por qué es importante la filosofía moderna?
La filosofía moderna planteó y abordó muchas
de las cuestiones filosóficas más importantes
que siguen debatiéndose hoy en día, y gran par-
te de la filosofía contemporánea es una reacción
o un desarrollo de esos temas.
La preocupación central de la filosofía moder-
na por la razón dio origen a muchos fenómenos
que hoy damos por sentados, como las ciencias
empíricas, los sistemas económicos capitalistas
y la búsqueda existencialista del sentido de la
vida, por nombrar solo algunos ejemplos.
Filósofos modernos influyentes
Si bien una lista completa de filósofos modernos
sería extensa, hay algunos filósofos que deben
destacarse debido a su papel fundamental en el
desarrollo de la filosofía moderna, así como por
su continua relevancia e influencia en la filoso-
fía contemporánea.
Lo siguiente dará una idea de su importancia,
pero hay que tener en cuenta que todos los filó-
sofos enumerados aquí escribieron extensamen-
te sobre numerosas áreas temáticas y que estos
resúmenes no agotan todas sus contribuciones
a la filosofía.
LOS
FILOSOFOS
I I
LOS
FILOSOFOS
I I
LOS
FILOSOFOS
I I
LOS
FILOSOFOS
I I
LOS
FILOSOFOS
I I
Renacimiento, pº religión.
Erasmo de Róterdam: 1466-1536
La libertad y la responsabilidad del hombre fundamentan
su calidad ética. Renovador no protestante, aunque influ-
yente en el contexto de la Reforma.
Defiende la cultura como única herramienta contra la bar-
barie y la paz como único objetivo que debe ser comparti-
do por una sociedad avanzada.
Geert Geertsen, también conocido como Erasmo de Ro-
tterdam, Desiderius Erasmus Rotterdamus, o Gerrit Ge-
rritszoon, fue un importante pensador neerlandés que
nació en Gonda (cerca de Rotterdam) cerca de 1466 y que
falleció en Basilea el 12 de julio de 1536.
Considerado el representante por excelencia del pensa-
miento humanista durante el Renacimiento, Erasmo bus-
caba reformar la Iglesia y la sociedad en busca del progre-
so ético y cultural del ser humano. Estudió a los grandes
literatos y filósofos grecolatinos y, al morir su padre, en-
tró en el convento agustino de Stein.
En 1492 adoptó el hábito monacal y comenzó a trabajar
como secretario del Obispo de Cambrai, oficio que le
permitió viajar constantemente por toda Europa y rela-
cionarse con otros humanistas (destaca especialmente su
relación con Tomás Moro, que llegaría a ser canciller de
Enrique VIII, al que dedicó su obra más notable, Elogio
de la locura).
Se doctoró en 1500 en la Universidad de Turín, asentán-
dose en Basilea; pero su creciente popularidad y la apari-
ción del luteranismo lo conducirían a numerosos conflic-
tos debido a su actitud ambigua frente a la disputa entre
ortodoxos y reformistas. Murió en 1536 de disentería.
‘El elogio de la locura’
Es conocido de un modo especial por su libro El elogio
de la locura, de tono burlesco, una sátira de las locuras
de los hombres donde la diosa de la locura critica con
mordacidad las costumbres de la época, especialmente,
del clero. Alguna edición se titula Elogio de la estupi-
dez.
Sirve el libro para encauzar el descrédito consciente y
la pompa institucional del cristianismo. Expone que “la
cordura es a la locura como la razón es a la pasión”.
Este libro tuvo gran influencia en la literatura y en los
moralistas. Fue ilustrado por grandes artistas como
Holbein el joven. Está dedicado a Tomás Moro.
La filosofía cristiana de Erasmo
Pretendía crear una “filosofía cristiana” desde la razón,
que abarcaba una ética, una lógica, una metafísica, al
tiempo que proponía una profunda reforma del clero y
una renovación de la Iglesia sobre la base de la práctica
de las virtudes humanas, bebiendo de las fuentes origi-
nales como la Palabra de Dios y los Padres de la Iglesia.
Erasmo preparaba con sus ideas la reforma protestante.
Pero no estaba de acuerdo con Lutero. No se adhirió a la
reforma protestante y la combatió con su Diatriba sobre
el libre albedrío.
Ideas de Erasmo
1. Sobre la cultura opina que toda cultura que se valore
por sí misma debe tener un sistema educativo. Defiende
la cultura como única herramienta contra la barbarie y
la paz como único objetivo que debe ser compartido por
una sociedad avanzada.
2. Para Erasmo la práctica de la religión debe ser ilumi-
nada por las fuentes originales: la Palabra de Dios y los
Padres de la Iglesia.
3. Toda guerra es execrable porque toda guerra es una
negación del mensaje de Cristo. Si no hay guerra justa
no puede haber “guerra santa” justa. El cristianismo se
expandió por la palabra, no por la fuerza y la guerra. Si
queremos traer a los turcos a la religión de Cristo, sea-
mos antes nosotros mismos cristianos.
4. Era defensor del libre albedrío, de la tolerancia, de la
lectura de los clásicos y de los Estados Unidos de Euro-
pa y el estudio constante.
• El libre albedrío debe estar por encima de las influen-
cias que recibimos del exterior y con frecuencia contri-
buyen a deformar nuestra personalidad.
• Proponía la tolerancia contra la fanática certeza radical.
• Proponía que los hombres se familiarizaran con la lectu-
ra de los autores clásicos para ser más felices y más justos.
• En el estudio no existe la saciedad, era uno de sus lemas.
5. Fue el primero en promover unos Estados Unidos de
Europa bajo el signo de la civilización y cultura comunes,
una cultura universal, modélica por su creatividad.
Protestantismo
Martín Lutero: 1483-1546
Pensador de la Reforma Protestante
El luteranismo rechaza la primacía y autoridad universal
del papado como institución divina. Niega la doctrina ca-
tólica de la existencia del purgatorio y la oración a María
y los santos.
El movimiento de reforma iniciado por Lutero afirma el
valor único de las Escrituras y la supremacía de la fe en
Jesucristo.
Martín Lutero (en alemán, Martin Luther; Eisleben, Ale-
mania, 10 de noviembre de 1483-ibid., 18 de febrero de
1546), nacido como Martin Luder, fue un teólogo, filósofo
y fraile católico agustino que comenzó e impulsó la Re-
forma protestante en Alemania y cuyas enseñanzas ins-
piraron la doctrina teológica y cultural denominada lu-
teranismo.
Lutero exhortaba a la Iglesia a regresar a las enseñanzas
originales de la Biblia, lo que produjo una reestructura-
ción de las iglesias cristianas católicas en Europa.
La reacción de la Iglesia católica ante la Reforma protes-
tante fue la Contrarreforma. Sus contribuciones a la ci-
vilización occidental se extienden más allá del ámbito
religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron
a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana
y se convirtieron en un modelo en el arte de la traduc-
ción. Su matrimonio con Catalina de Bora, el 13 de junio
de 1525, inició un movimiento de apoyo al matrimonio
sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas.
Tres años antes de morir, escribió un tratado de antiju-
daísmo cristiano llamado Sobre los judíos y sus menti-
ras, en donde exhortaba al asesinato de judíos, a que-
mar sus propiedades y sinagogas. Su retórica no estaba
solo dirigida a los judíos, sino también a los católicos,
anabaptistas y cristianos no trinitarios. Lutero murió en
1546, excomulgado por el papa León X.
Martín Lutero fue el principal artífice de la Reforma Pro-
testante, un fenómeno histórico complejo en el que des-
taca el día en que proclamó sus 95 tesis en las puertas de
la catedral de Wittemberg en 1517.
Pero su movimiento reformador fue también posible
gracias a diversos hechos acaecidos en la tardía Edad
Media, como, por ejemplo, el nominalismo de Ockham,
que comenzó a agrietar la estructura teológica y filosófi-
ca de Tomás de Aquino (la via antiqua tomista); el auge
de los nuevos Estados nacionales iniciado en el otoño
medieval, que ayudó a que el poder secular fuera ganan-
do terreno a la Iglesia; el desplome del Imperio germáni-
co en el siglo XIII, al que le siguió el ocaso del poder tem-
poral del papado, cuyo nepotismo y pérdida de valores
espirituales fueron severamente criticados por el propio
Ockham, Marsilio de Padua o Wiclef.
La Reforma de Lutero en Alemania fue consecuencia de
un movimiento cultural, teológico y filosófico incipiente
dos siglos antes, al que se le sumaron el Renacimiento y
el humanismo de inspiración clásica, dando lugar a una
época centrada en el descubrimiento del hombre y del
mundo al margen de tutelas clericales dogmáticas.
No obstante, la vigorosa resonancia de sus proclamas
fue enorme.
Difundidas por el reciente invento de la imprenta, sus
tesis fueron aceptadas por la incipiente burguesía, por
sectores influyentes de la nobleza alemana (Franz Sic-
kingen, por ejemplo) y por el pueblo, traspasando rápi-
damente las fronteras para extenderse por buena parte
de la Europa continental y provocar lo que Ranke llama-
ría la Contrarreforma católica.
Futuras tensiones confesionales, sociales y políticas des-
encadenarán más tarde las llamadas guerras de religión.
Para la Iglesia romano-católica, la Reforma y Lutero en
particular fueron considerados la mayor catástrofe de la
historia: habían consumado la ruptura de la unidad me-
dieval de Occidente e instigado una progresiva seculari-
zación del mundo occidental que se materializaría, más
tarde, en la Ilustración.
La noción bíblica de Dios propuesta por Lutero frente a
la noción metafísica de la escolástica; la comprensión del
evangelio de Cristo como un poder recreador de un Dios
lleno de amor hacia la humanidad; su noción de palabra
en toda su plenitud (como Palabra de Dios y como pro-
testa ante los excesos del poder temporal); el valor que le
concedía a la educación como herramienta transformado-
ra de la sociedad civil y como instrumento imprescindible
para alcanzar la libertad y la felicidad; sus aportaciones
teológicas a favor de la convivencia pacífica y su apues-
ta por el progreso social lo hacen precursor de autores
como, Schiller, Goethe, Heine, Kant, Stuart Mill o Herder.
No hubo en el pensamiento de Lutero una motivación
exclusivamente religiosa. Sus ideas ayudaron a marcar el
inicio de la era moderna, de la libertad de conciencia, de
los nacionalismos de nuevo cuño, de la revolución edu-
cativa europea, de la exaltación de los valores culturales
propios, de la tolerancia y de la justicia.
Las famosas 95 tesis de Lutero
En octubre de 1517, Lutero planeó un debate sobre la
práctica de vender indulgencias. Como nadie participó
en la discusión, decidió enviar sus tesis directamente al
cardenal Alberto de Bandeburgo, elector y arzobispo de
Maguncia. Al mismo tiempo, se dice que clavó sus 95 te-
sis en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos de Wit-
tenberg, que en aquel momento servía como una especie
de valla publicitaria.
La medida desató un debate que sacudió los fundamen-
tos de la Iglesia. Con la ayuda de la relativamente recién
inventada imprenta, Martín Lutero pudo difundir su
mensaje rápidamente.
El 31 de octubre de 2017 se cumplirá el 500º aniversario de
la publicación del Cuestionamiento al poder y eficacia de
las indulgencias de Lutero. Hasta entonces se realizarán
exposiciones y eventos para celebrar el acontecimiento
que provocó la Reforma y el nacimiento del protestantis-
mo.
El corazón de un hombre es una rueda de molino que tra-
baja sin cesar; si nada echáis a moler corréis el riesgo de
que se triture a sí misma. La aventura es lo que hace que
un hombre pueda progresar y sentirse vivo
M.L
Racionalismo
René Descartes: 1596-1650
El pensamiento filosófico de Descartes se basa en el racio-
nalismo, es decir, en la creencia de que el conocimiento
verdadero se basa en la razón y en la lógica y no en la
experiencia sensible o en la observación empírica.
Formuló un método racional, deductivo, inspirado en
la Matemática, que fundamentase todo el conocimiento
humano. Claridad y distintinción como condiciones del
conocimiento verdadero.
Descartes nació en la Haye en Touraine, 31 de marzo de
1596-Estocolmo, 11 de febrero de 1650) fue un filósofo,
matemático y físico francés considerado el padre de la
geometría analítica y la filosofía moderna, así como uno
de los protagonistas con luz propia en el umbral de la re-
volución científica.
Su método filosófico y científico, que expone en Reglas
para la dirección de la mente (1628) y más explícitamen-
te en su Discurso del método (1637), establece una clara
ruptura con la escolástica que se enseñaba en las univer-
sidades.
Está caracterizado por su simplicidad —en su Discurso
del método únicamente propone cuatro normas— y pre-
tende romper con los interminables razonamientos esco-
lásticos. Toma como modelo el método matemático, en
un intento de acabar con el silogismo aristotélico emplea-
do durante toda la Edad Media.
Muchos elementos de la filosofía de Descartes tienen pre-
cedentes en el aristotelismo tardío, el neoestoicismo del
siglo XVI o en filósofos medievales.
Su declaración filosófica más conocida es ”Pienso, luego
existo”, que se encuentra en Discurso del método (1637)
y en Principios de la Filosofía (1644), fue un elemento
esencial del racionalismo occidental, contraria a la escue-
la empirista inglesa, y formuló el conocido como «méto-
do cartesiano», pero del cogito ya existían formulaciones
anteriores, alguna tan exacta a la suya como la de Gómez
Pereira en 1554, y del Método consta la formulación pre-
via que del mismo hizo Francisco Sánchez en 1576.
Todo ello con antecedentes en Agustín de Hipona y Avi-
cena, por lo que ya en su siglo fue acusado de plagio,
entre otros por Pierre Daniel Huet. Su filosofía natural
rechaza cualquier apelación a los fines finales, divinos o
naturales, al explicar los fenómenos naturales en térmi-
nos mecánicos.
Como devoto católico, su teología insiste en la libertad
absoluta del acto de creación de Dios. Al negarse a acep-
tar la autoridad de filósofos anteriores, Descartes con fre-
cuencia distingue sus puntos de vista de los filósofos que
lo precedieron.
Rompió con la tradición aristotélica estableciendo un
dualismo sustancial entre alma —res cogitans, el pensa-
miento— y cuerpo —res extensa, la extensión—. Radica-
lizó su posición al rechazar considerar al animal, al que
concibe como una «máquina», como un cuerpo despro-
visto de alma.
Esta teoría será criticada durante la Ilustración, especial-
mente por Diderot, Rousseau y Voltaire.[cita requerida]
Consciente de las penalidades de Galileo por su apoyo al
copernicanismo, intentó sortear la censura, disimulando
de modo parcial la novedad de las ideas sobre el hombre
y el mundo que exponen sus planteamientos metafísicos,
unas ideas que supondrán una revolución para la filoso-
fía y la teología.
La influencia cartesiana estará presente durante todo el
siglo XVII: los más importantes pensadores posteriores
desarrollaron sistemas filosóficos basados en el suyo; no
obstante, mientras hubo quien asumió sus teorías —Ma-
lebranche o Arnauld— otros las rechazaron —Hobbes,
Locke, Spinoza, Leibniz, Pascal, Berkeley o Hume—. La
influencia de René Descartes en las ciencias y matemáti-
cas es igualmente evidente.
Hizo contribuciones en física y óptica. El sistema de coor-
denadas cartesianas recibió su nombre. Se le acredita
como el padre de la geometría analítica, el puente entre el
álgebra y la geometría, utilizado en el descubrimiento del
cálculo infinitesimal.
Descartes fue una figura clave en la Revolución Científica,
un periodo caracterizado por el cuestionamiento de las
ideas aristotélicas y la adopción de un enfoque empírico
y racional en la ciencia. Inspirado por las teorías helio-
céntricas de Copérnico y el método experimental de Ga-
lileo, Descartes promovió la separación del pensamiento
racional de la doctrina religiosa, distanciándose de la
filosofía escolástica.
Su innovadora geometría analítica y su filosofía racio-
nalista proporcionaron un nuevo marco para el avance
de la física y las matemáticas, influyendo en el trabajo
posterior de científicos como Isaac Newton.
Obras de René Descartes
Excepto por algunos apuntes de su juventud, la primera
obra conservada de Descartes fue su Reglas para la di-
rección del espíritu (1701), que fue escrita en 1628 pero
publicada póstumamente.
Otros trabajos importantes, publicados ya en vida, son
el Discurso del método para elegir bien la razón y hallar
la verdad en las ciencias, Meditaciones metafísicas, La
búsqueda de la verdad mediante la razón natural y Prin-
cipios de filosofía, entre otros.
Casi todas sus obras fueron escritas en latín, a la usanza
de la época, aunque muchas también en su lengua natal,
el francés. Sus trabajos más estudiados en las universi-
dades y escuelas filosóficas, y al día de hoy considera-
dos como obras fundamentales de la filosofía occidental,
son:
•Discurso del método (1637). Escrita originalmente en
francés, esta obra está dividida en seis partes y narra el
relato de vida de Descartes y las circunstancias que tuvo
que atravesar para dar con un método unitario para el
conocimiento.
Aquí aparece por primera vez la duda cartesiana o hi-
perbólica y, luego de su desarrollo, la exposición de las
cuatro reglas a seguir para dar con la verdad última de
las cosas. También se caracteriza a la verdad como dis-
tinta y evidente, los dos criterios para distinguirla de las
demás.
•Meditaciones metafísicas (1641). Escritas originalmen-
te en francés, las meditaciones presentan el sistema fi-
losófico introducido por Descartes en el Discurso del
método. Dividido en seis partes (cada una de ellas, una
meditación) el libro es la explicitación metafísica del mé-
todo cartesiano de la duda hiperbólica.
Tras una primera meditación en la que Descartes des-
arma las fuentes de todo conocimiento posible (los sen-
tidos y la razón), las otras cinco meditaciones giran en
torno a la posibilidad de restituir la validez de esas mis-
mas fuentes para garantizar que el hombre no siempre
se equivoca y puede dar con una verdad distinta y evi-
dente.
Los trabajos filosóficos de Descartes marcaron el corte de
una época (el mundo medieval) para dar paso a la moder-
nidad filosófica. La mayoría de sus obras gira en torno a
la crítica de los métodos de pensamiento establecidos, la
construcción de un nuevo método para dar con la verdad,
el desarrollo de la duda hiperbólica (la “duda metódica”,
respecto al método) y el ego cogito como primera verdad
evidente.
•Deducción e inducción. Por un lado, el método consistió
en la aplicación de los razonamientos deductivos e induc-
tivos de la ciencia a la filosofía. Estos razonamientos re-
chazaban a la doctrina escolástica, que comparaba opinio-
nes de los antiguos maestros del género y se basaba en la
interpretación canónica de las Escrituras para garantizar
la verdad.
•La existencia de Dios. Si bien su pensamiento reconocía
la existencia de Dios, muchos especialistas en Descartes
sostienen que Dios solo aparece para evitar al filósofo
francés problemas con la Iglesia.
Es innegable el hecho de que Descartes vivió en una épo-
ca de censura y persecución intelectual (como sucedió
con Galileo). Sin embargo, en las Meditaciones metafísi-
cas Dios, como garante de la razón, juega un papel tan
importante a la hora de recuperar el mundo, que su pre-
sencia resulta ineludible.
•Duda metódica. También es conocida como duda “hi-
perbólica” (por su carácter exagerado) o “cartesiana” (en
referencia a Descartes).
La duda aparece como propuesta metodológica en Dis-
curso del método y luego se la pone en práctica en Medi-
taciones metafísicas. Descartes sostiene que todo lo que
pueda resultar objeto de duda debe ser descartado como
algo cierto. No importa que no sea razonable dudar de
ello, si puede ser puesto en duda es suficiente.
•Ego cogito. Aun cuando se pueden rastrear distintos
antecedentes, Descartes es reconocido por haber sido el
primero en formular el ego cogito: pienso, luego existo.
Las discusiones en torno a esta fórmula, su significado
y la utilidad que representa en las Meditaciones todavía
cumplen un rol fundamental en las discusiones filosóficas
contemporáneas.
A grandes rasgos, se puede decir que el ego cogito afirma
la presencia de una subjetividad yoica por sobre el resto
de las cosas.
El mundo como sustancia extensa (res extensa), el cuerpo
e incluso los sentidos cumplen un papel secundario fren-
te a la evidencia e inevitabilidad el ego cartesiano: aun
cuando dude, pueda ser engañado o incluso se equivo-
que, es innegable y necesario que el yo exista para que
pueda padecer cada una de estas afecciones.
Racionalismo
Baruch Spinoza: 1632-1677
Dios equivale a Razón y a Naturaleza: panteísmo.
Para Spinoza, la Naturaleza-Dios es su propia causa y la
única esencia existente.
La religión instituida no persigue la comprensión de la
Naturaleza sino el adoctrinamiento de las personas para
controlar su conducta.
Filósofo racionalista holandés, nacido en el barrio judío
de Ámsterdam, de una familia hebrea originaria de Espi-
nosa de los Monteros (Burgos), emigrada primero a Por-
tugal y luego a Holanda. Educado en la escuela judía, se
familiariza con la Biblia y el Talmud (la ley «oral» judía,
en oposición a la escrita o Torá).
A los 15 años ayuda en el comercio de su padre, mientras
se prepara para ser rabino y prosigue su formación cono-
ciendo la cultura de tradición musulmana y judeo-hispa-
na.
En 1654 muere su padre (su madre había muerto en 1638)
y comienzan las acusaciones de ateísmo contra Baruch.
En 1656 es expulsado de la Sinagoga, atribuyéndole «ac-
ciones monstruosas» y «herejías abominables».
Abandona Ámsterdam y frecuenta ambientes de los lla-
mados Collegianten, cristianos cartesianos liberales.
Se dedica a pulir lentes y con este oficio, y una pensión
que le conseguirá su amigo Jan de Witt, se gana la vida.
Sus amigos Collegianten, obligados a abandonar Ámster-
dam, se instalan en Rijnsburg, el mismo arrabal en que
vive Spinoza, y constituyen allí un círculo espinosista de
estudio de sus escritos.
Por esta época redacta Breve tratado sobre Dios, el hom-
bre y su felicidad (1661) y Tratado sobre la reforma del
entendimiento (posiblemente del 1662); comienza tam-
bién la redacción de la Ética.
En 1663 abandona Rijnsburg y se instala en Voorburg, en
la afueras de La Haya, donde publica Principios de la filo-
sofía de Descartes (1663). En 1665 se traslada a La Haya y
redacta su Tratado teológico-político (publicado en Ham-
burgo en 1670); al poco tiempo, se descubre el nombre de
su autor y le llegan las más virulentas críticas.
Por esta época, llegado al poder Guillermo de Orange,
son asesinados los hermanos de Witt y Spinoza redacta
un manifiesto contra sus asesinos (Ultimi barbarorum),
que pretende fijar sobre los muros de la ciudad, cosa que
le desaconseja Van der Spick, pintor y amigo suyo y en
cuya casa se aloja.
Pese a un clima que cada vez siente más hostil, rechaza
la invitación que en 1674 le hace L. Fabritius, profesor en
Heidelberg, de parte del Elector Palatino, a ocupar una
cátedra de filosofía, dado que el precio suponía la renun-
cia a su libertad de pensar y escribir.
Acabada ya la Ética, viaja a Ámsterdam para publicarla,
pero desiste de ello ante los rumores que corren de que se
trata de una obra atea. Vuelto a La Haya, recibe en 1676
la visita de Leibniz (quien más tarde negará, no obstante,
haberse encontrado con el «maldito» Spinoza).
Enfermo de tisis, muere a los 44 años, el 21 de febrero de
1677, dejando sin terminar un Tratado político, una Gra-
mática hebraica y un Tratado sobre el arco iris. Fue ente-
rrado el 25 de febrero en la fosa común.
La obra central de Spinoza es Ética demostrada según el
orden geométrico, redactada entre 1661 y 1675. Pero son
notables, y no de poca importancia filosófica y hasta in-
terés para la historia de la ciencia, las numerosas cartas
que Spinoza escribió a -y recibió de- amistades y personas
conocidas en el ámbito de la cultura y de la ciencia, de
dentro y de fuera de Holanda, como por ejemplo, y sobre
todo, H. Oldenburg, uno de los fundadores de la Royal
Society, y secretario de esta por entonces, quien lo había
visitado en Rijnsburg, y el mismo Leibniz. Del Epistolario
de Spinoza dijo Goethe que era el libro más interesante
que se podía leer por la sinceridad y el amor al hombre
que transpiraba.
Todas sus obras (acabadas y no acabadas) aparecen el
mismo año de su muerte, editadas en latín y holandés
por el círculo spinosista de amigos, a excepción del
Tratado Breve, que aparece en 1851, editado por J. von
Vloten.
La obra filosófica de Spinoza se enmarca en el espacio
geográfico de los antiguos Países Bajos, recién escindi-
dos, en 1579 -Unión de Utrecht o República de las (sie-
te) Provincias Unidas, siete provincias protestantes del
norte, y Unión de Arras o Provincias valonas del sur, o
resto de provincias católicas-, en lo que serán las actua-
les Holanda y Bélgica.
Políticamente, el segundo tercio del s. XVII es la época
del declive de la hegemonía española, de la guerra de
los Treinta Años y de la paz de Westfalia, que pone fin
a la guerra y concede a la República de las Siete Provin-
cias la independencia completa.
Holanda es considerada un país tolerante, influido fi-
losóficamente por el racionalismo de Descartes, y en el
que arraiga un espíritu moderno de aprecio y valora-
ción de la ciencia moderna de Galileo.
La filosofía de Spinoza no es más que el desarrollo ple-
no del racionalismo de Descartes y de su método, que
él denomina «método geométrico», aunque en su siste-
ma no hay lugar para la duda metódica, que busca un
criterio de verdad: «La verdad es norma de sí misma,
al modo como la luz se revela a sí misma y revela las
tinieblas» (Ética, II, XLIII, escol.). En su inicial Tratado
sobre la reforma del entendimiento, distingue cuatro
maneras de conocer:
1.la que nos llega pasivamente por el uso del lenguaje;
2.la que obtenemos activamente generalizando a partir
de la experiencia inducción);
3.el conocimiento que adquirimos con inferencias del
efecto a la causa o del universal al particular (en ambos
casos, deducción imperfecta), y
4.el conocimiento que logramos intuyendo la esencia o
la causa de una cosa (deducción perfecta). Éste es el co-
nocimiento adecuado, que parte de ideas innatas y evi-
dentes y, por lo mismo, verdaderas; el método consiste
en seguir el orden y la relación de las ideas entre sí, a
partir del conocimiento de unas ideas claras y distintas,
y de la «fuerza innata» del entendimiento hasta desa-
rrollar deductivamente toda la estructura del universo.
Por eso es lo mismo el orden de las ideas -cómo se pien-
sa fundadamente- y el orden de las cosas -la realidad-.
La Ética desarrolla justamente este método, partiendo
de las ideas fundamentales de Descartes, que desarro-
lla hasta sus últimas consecuencias o bien critica.
Su noción de sustancia es la de Descartes entendida a ra-
jatabla: aquello que se piensa por sí mismo y existe por sí
mismo y que, en consecuencia, es la razón o la causa de
sí mismo; sólo Dios es sustancia y sólo existe una única
sustancia, o «ser absolutamente infinito», que consta de
infinitos atributos, existe necesariamente, ya que su esen-
cia implica su existencia, y es la causa necesaria de todo
cuanto existe; todo lo que existe es, por tanto, Dios mismo
(panteísmo).
De esta sustancia única, que es «Dios o la naturaleza»,
y que puede concebirse en sí misma, como Naturaleza
naturante, o como lo que ella ha producido, o sea, como
Naturaleza naturada, el hombre sólo conoce dos de sus
infinitos atributos: el pensamiento y la extensión.
Todo es pensamiento y extensión a un tiempo, aunque
nada puede ser pensado como ambas cosas a un mismo
tiempo. La sustancia (Dios o la naturaleza) aparece, sin
embargo, en infinidad de modos: las cosas, el hombre in-
cluido, son infinitos modos de ser la sustancia infinita.
El hombre es un modo finito de manifestarse el pensa-
miento y la extensión de la sustancia. Como parte de la
Naturaleza naturada, donde no hay nada contingente,
pertenece al mundo de lo necesario; no hay en él libertad
por lo mismo que no hay finalidad en la naturaleza: «To-
das las causas finales son, sencillamente, ficciones huma-
nas» (Ética, Apéndice).
Su esencia -como igualmente pasa en Dios- se expresa en
el conatus, a saber, en la conservación del propio ser, en
el obrar, el vivir, en el «deseo» -que en Dios es potencia.
El hombre es deseo de vivir felizmente y vivir bien, de
acuerdo con la razón.
No hay en el hombre ninguna sustancialidad; es sólo una
modificación -un modo- de la sustancia divina; el hombre
no es sustancia pensante, es una manera de manifestarse
el pensamiento en la naturaleza, esto es, es conciencia o
reflexión.
El resultado de esta conciencia del propio cuerpo y de sus
estados lo llama «imaginación», o «experiencia vaga»: co-
nocimiento derivado de los sentidos. Otro modo de cono-
cer, basado en «nociones comunes» - percibidas clara y
distintamente por todos-, que proporciona ideas adecua-
das de las cosas, o conocimiento por la «razón»: el razo-
namiento. Éste llega a un conocimiento verdadero de las
cosas como son en sí, «desde una cierta perspectiva de la
eternidad», como necesarias, por tanto.
Pero el modo acabado de conocer es el que denomina
«ciencia intuitiva»: toda alma, porque es parte del pen-
samiento infinito, puede llegar, a partir del conocimiento
de Dios (o la naturaleza) al conocimiento adecuado de las
esencias de las cosas. Ésta es la clase de conocimiento al
que puede aplicarse rigurosamente el «método geométri-
co» de pensar: a partir de definiciones captadas intuiti-
vamente se construye deductivamente la idea, o esencia
concreta, de una cosa.
En ninguna otra cosa distinta que el logro del mayor co-
nocimiento posible consiste la libertad del hombre: «es li-
bre quien se guía sólo por la razón»; la libertad no es cosa
de la voluntad humana, sino del entendimiento.
El hombre, parte de la Naturaleza naturada, despliegue
de la naturaleza divina según razones y causas necesa-
rias, está también él sujeto a la necesidad; es extensión,
tanto como pensamiento y, por consiguiente, sometido a
la ley del «reposo y el movimiento».
Si el hombre se cree libre, es porque ignora las causas que
lo determinan. La libertad no es sino lucha contra la igno-
rancia y los prejuicios: libertad de pensamiento.
La Ética -la metafísica- de Spinoza tiene que ver con la
teoría política. El fin del Estado no es distinto al del indi-
viduo: mantener el derecho que todos los hombres tienen
a su existencia, a «perseverar en su propio ser», a ser ver-
daderamente libres.
La libertad que se logra por el conocimiento es también
libertad de obrar racionalmente, moralmente. Tal liber-
tad y moralidad, sin embargo, no pueden subsistir en un
mero estado de naturaleza; son necesarios el orden social,
el derecho o la autoridad política como una exigencia
misma de la razón.
Empirismo
John Locke: 1632-1704
Critica del innatismo racionalista continental. Inspirador
de la separación de poderes y del “Liberalismo Político”
Destacó en muchos campos, especialmente en la epis-
temología o teoría del conocimiento, la política, la edu-
cación y la medicina. Sus principales contribuciones lo
llevaron a ser considerado el fundador del empirismo
moderno y el primer gran teórico del liberalismo.
John Locke (Wrington, Somerset, 29 de agosto de 1632-Es-
sex, 28 de octubre de 1704) fue un filósofo y médico in-
glés, considerado como uno de los más influyentes pen-
sadores del empirismo inglés y conocido como el «Padre
del Liberalismo Clásico».
Fue uno de los primeros empiristas británicos. Influido
por las ideas de Francis Bacon, realizó una importan-
te contribución a la teoría del contrato social. Su trabajo
afectó en gran medida el desarrollo de la epistemología y
la filosofía política.
Sus escritos influyeron en Voltaire y Rousseau, pensado-
res de la Ilustración francesa, así como los revolucionarios
estadounidenses. Sus contribuciones al republicanismo
clásico y la teoría liberal se reflejan en la Declaración de
Independencia de los Estados Unidos y la Declaración de
Derechos de 1689.
La teoría de la mente de Locke es frecuentemente citada
como el origen de las concepciones modernas de la iden-
tidad y del yo, que figuran prominentemente en las obras
de filósofos posteriores como Hume, Rousseau y Kant.
Locke fue el primero en definir el yo como una continui-
dad de la conciencia.
Postuló que, al nacer, la mente era una pizarra en blanco
o tabula rasa. Al contrario que la filosofía cartesiana —ba-
sada en conceptos preexistentes—, sostuvo que nacemos
sin ideas innatas, y que, en cambio, el conocimiento sola-
mente lo determina la experiencia derivada de la percep-
ción sensorial.
Estudió gracias a una beca al prestigioso Christ de Oxford,
que, como era habitual entonces, reducía los estudios a
la filosofía escolástica e ignoraba la filosofía cartesiana y
los avances de la nueva ciencia o de las matemáticas. De-
cepcionado, reorientó su carrera hacía los experimentos
químicos (fue colaborador de Robert Boyle) y al estudio
de la medicina.
Profesor de griego clásico en Oxford, hasta los treinta y
cuatro años no leyó la filosofía de Descartes, la cual le des-
pertó «el gusto para los estudios filosóficos» y construyó
una influencia decisiva en él (lo veía como una verdadera
alternativa a la escolástica).
También recibió la influencia de Pierre Gassendi (filóso-
fo crítico con Descartes y seguidor del epicureísmo) y en
la filosofía política, de los británicos Hobbes y Shaftes-
bury. Vivió en Londres, durante cuatro años en Francia
y estuvo brevemente exiliado en los Países Bajos.
Cuando volvió a Londres, después de la Revolución
Gloriosa, se convirtió en asesor de los whigs (represen-
tantes del partido liberal).
Pensamiento de John Locke
Locke se destaca por ser uno de los representantes del
empirismo inglés y por ser el padre del liberalismo po-
lítico.
El pensamiento empirista de Locke postula que el co-
nocimiento proviene de la experiencia y la reflexión,
rechaza las ideas innatas y defiende la importancia de
las ideas simples y complejas para la formación del co-
nocimiento. Además, su visión sobre las cualidades de
los objetos, la sustancia y los grados de conocimiento
contribuyó a fundamentar su enfoque epistemológico.
Sus principales ideas son:
•Refutación del innatismo. Locke rechaza la idea del
racionalismo y argumenta que no hay ideas innatas en
la mente humana al nacer. En cambio, sostiene que la
mente es un papel en blanco que se va llenando con
conocimiento a través de la experiencia.
•Experiencia como fuente de conocimiento. Para Loc-
ke, todas las ideas provienen de la experiencia, ya sea
de la percepción de los sentidos (experiencia externa) o
de la reflexión de la mente sobre sí misma y sus conte-
nidos (experiencia interna).
•Ideas simples y complejas. Para Locke, las impresio-
nes son las ideas más simples que la mente recibe de
manera pasiva a partir de la experiencia.
Sin embargo, mediante la combinación de diferentes ti-
pos de impresiones, la mente puede formar ideas com-
plejas.
•Limitaciones del conocimiento. Locke sostiene que
hay cuestiones sobre las cuales no se puede tener cono-
cimiento, como la inmortalidad del alma o la superiori-
dad de una religión sobre otra.
Esto lleva a la defensa de la tolerancia religiosa en un
contexto de conflictos entre distintas confesiones.
•Cualidades primarias y secundarias. Locke distingue
entre las “cualidades primarias”, que concuerdan con
propiedades reales de los objetos, como la longitud o la
forma, y las “cualidades secundarias”, como el color o
el sabor, que son subjetivas y dependen de la percep-
ción humana.
•Sustancia. Locke introduce la idea de “sustancia” como
un substrato que sirve de soporte a las cualidades de las
cosas. Existen dos tipos de sustancia: la material o cuerpo
(objetos externos) y la espiritual o alma (soporte de las
operaciones internas).
•Grados de conocimiento. Locke distingue entre tres
grados de conocimiento. El conocimiento intuitivo es el
más alto, donde se percibe el acuerdo o desacuerdo de las
ideas de forma inmediata.
El conocimiento demostrativo implica establecer relacio-
nes entre ideas mediante otras ideas auxiliares. El conoci-
miento sensible nos remite a existencias individuales y es
más limitado, basado en creencias y opiniones.
El pensamiento político de Locke, por otro lado, aboga
por la democracia, la limitación del poder del Estado, la
protección de los derechos individuales y la importancia
del consentimiento y acuerdo social en la formación del
gobierno.
Sus ideas sentaron las bases del liberalismo político y tu-
vieron un impacto significativo en la configuración de los
Estados nacionales y en la política global.
Empirismo
David Hume: 1711-1776
Empirismo radical. La Experiencia es la única fuente de
conocimiento. Crítica demoledora de las ideas metafísicas
(yo, dios, mundo como totalidad)
Como filósofo empirista. Hume sostiene que todo conoci-
miento en última instancia procede de la experiencia; sea
de la experiencia externa, vale decir, la que proviene de
los sentidos, como la vista, el oído, etc., sea de la experien-
cia íntima, la auto experiencia.
Pensamiento de David Hume
David Hume es uno de los máximos representantes del
empirismo británico. El empirismo se caracteriza por sos-
tener que no hay nada en el intelecto que no haya esta-
do antes en los sentidos. Esto significa que la experiencia
sensible es el fundamento y origen de todo conocimiento.
Para Hume, experiencia significa “experimentación”,
en el sentido de “experimentar”, por lo que se lo cono-
ce como un “empirista experimentalista”, que es como él
presenta su filosofía.
Desarrolló lo que se conoce como método de razona-
miento experimental al sostener que toda conclusión está
avalada por algún argumento que ponga en contacto con
“lo dado”, la experiencia. Esto es lo que se suele llamar el
naturalismo de Hume.
Hume era un anti-innatista, ya que no creía que existan
ideas innatas y sostenía que no hay ideas que no hayan
sido antes impresiones sensibles. En su construcción del
conocimiento, a la hora de descubrir cómo se formaban
las ideas, desarrolló una serie de pasos necesarios para
dar con una idea cualquiera.
¿Cómo se obtiene conocimiento?
Para Hume, en el camino al conocimiento, lo primero que
se obtiene es una percepción, que es algo que se presenta
a la mente y que, según su vivacidad, puede distinguir
entre impresiones e ideas. Una impresión puede ser un
olor, un color o incluso sentimientos.
Si un individuo se corta la mano, por ejemplo, tiene una
impresión, pero si recuerda que se cortó la mano, tiene
una idea. A su vez, las impresiones pueden ser simples
(colores, olores) y complejas (una taza de café que reúne
varias impresiones simples). También puede haber im-
presiones de sensación (externas, vienen por los sentidos)
y de reflexión (internas, se dan por las emociones). Las
impresiones de reflexión siempre están mediadas por una
idea, que también puede ser simple o compleja.
Hume quería demostrar que cuando se tiene una idea, an-
tes se tuvo una impresión de la que se deriva. A las ideas
las subdivide en ideas de la memoria y de la fantasía o
imaginación, que se distinguen porque en un caso el or-
den se mantiene y en el otro no. En ambos casos, las ideas
son complejas. Esto es lo que Hume llamará principio de
copia.
Principios de asociación y cuestiones de hecho
Los principios de asociación sostienen que los componen-
tes últimos de la vida mental mantienen relaciones que se
rigen por principios. Estos principios remiten, de manera
mecánica, de una percepción a otra y se clasifican de la
siguiente manera:
•Asociación por semejanza. El individuo asocia por se-
mejanza según una idea impresa en la memoria. Por
ejemplo, ve un retrato y piensa en el modelo original.
•Asociación por contigüidad en el espacio y en el tiempo.
El individuo asocia dos cosas que alguna vez se le die-
ron juntas espaciotemporalmente y cuando ve una va a la
otra. Por ejemplo, ve un babero y piensa en un bebé.
•Asociación por causa y efecto. El individuo asocia por-
que recuerda casos pasados en los que se dio la misma
causa y, por lo tanto, se espera el mismo efecto. Por ejem-
plo, ve el fuego y sabe que quema porque alguna vez se
quemó.
Por otro lado, cuando se tiene una proposición o enun-
ciado que habla de una relación de ideas, su verdad se
apoya en el principio de no contradicción. Así, todas las
verdades matemáticas son relaciones de ideas, ya que
en ellas hay necesidad lógica, que implica que no haya
contradicción. El conocimiento de las matemáticas es una
verdad a priori.
Las relaciones de ideas, sin embargo, son una cuestión de
hecho. Cualquier afirmación de una cuestión de hecho
puede ser negada sin contradicción.
En ellas la verdad del enunciado se apoya en la experien-
cia y no es a priori, por lo que se obtiene un conocimiento
de verdad a posteriori.
El conocimiento de la causalidad tiene que ver con las
cuestiones de hecho. En las cuestiones de hecho, el cono-
cimiento no siempre tiene que ver con el testimonio de los
sentidos o de la memoria.
Casi todo el tiempo se realizan inferencias sobre cuestio-
nes de hecho, ya que se salta de algo dado a algo no dado.
Por ejemplo, si se suelta la lapicera se cae, si se escuchan
voces por la ventana se asume que alguien camina en la
vereda. Así, existen las cuestiones de hecho e inferencias
sobre cuestiones de hecho. Estas inferencias siempre se
realizan sobre la base de conexiones causales.
Causalidad
Las cuestiones de hecho no se basan solo en la memoria y
los sentidos, también se basan en la experiencia cotidiana.
Los individuos saltan permanentemente de algo dado a
algo no dado y realizan inferencias sobre el mundo que
no se basan en el principio de no contradicción sino en
conexiones de causa y efecto.
En Investigación sobre el entendimiento humano, Hume
analiza directamente cómo aparecen las conexiones cau-
sales particulares, mientras que en el Tratado sobre la
naturaleza humana comienza por el principio de causa-
lidad. Este sostiene que “Todo lo que comienza a existir
debe tener una causa de su existencia”.
La verdad de esta afirmación es empírica, no necesaria.
Es contingente y surge por generalización a partir de la
observación de las conexiones causales particulares. Por
ejemplo, si el Objeto 1 tiene “x” causa, y el Objeto 2 tiene
“x” causa, y así sucesivamente, todo objeto que llega a
existir tiene una causa.
Ilustración francesa
Jean-Jacques Rousseau : 1712-1778
“El hombre es bueno por naturaleza” y se corrompe en el
contacto social. Solo un pacto (su “contrato social”) para
obedecer a la “voluntad general” le devuelve lo perdido.
En el mismo orden de ideas, Rousseau partió del prin-
cipio de que para vivir en una sociedad más justa el ser
humano tiene que vivir el estado natural. En otras pala-
bras, no corromperse ni ser un individualista ya que el
hombre es bueno por naturaleza y la sociedad es la que
lo corrompe.
Jean-Jacques Rousseau (también conocido por la castella-
nización de su nombre como Juan Jacobo Rousseau) (Gine-
bra, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, 2 de julio de 1778)
fue un polímata suizo francófono.
Fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y
naturalista, y aunque fue definido como un ilustrado, pre-
sentó profundas contradicciones que lo separaron de los
principales representantes de la Ilustración, ganándose por
ejemplo la feroz inquina de Voltaire y siendo considerado
uno de los primeros escritores del prerromanticismo.
Sus ideas imprimieron un giro copernicano a la pedagogía
centrándola en la evolución natural del niño y en materias
directas y prácticas, y sus ideas políticas influyeron en gran
medida en la Revolución francesa y en el desarrollo de las
teorías republicanas.
Fue crítico con el pensamiento político y filosófico desarro-
llado por Hobbes y Locke. Para él, los sistemas políticos ba-
sados en la interdependencia económica y el interés propio
conducen a la desigualdad, el egoísmo y, en última instan-
cia, a la sociedad burguesa (un término que fue uno de los
primeros en utilizar). Incorporó a la filosofía política con-
ceptos incipientes como el de voluntad general (que Kant
transformaría en su imperativo categórico) y alienación.
Su herencia de pensador radical y revolucionario está pro-
bablemente mejor expresada en sus dos frases más célebres,
una contenida en El contrato social, «El hombre nace libre,
pero en todos lados está encadenado», la otra, presente en
su Emilio, o De la educación, «El hombre es bueno por na-
turaleza».
Rousseau se hizo amigo de Denis Diderot en 1742, y más
tarde escribiría sobre los problemas románticos de Dide-
rot en sus . Durante el período de la Revolución France-
sa, Rousseau fue el más popular de los filósofos entre los
miembros jacobinos. Fue enterrado como héroe nacional en
el Panteón de París junto con Voltaire, en 1794, 16 años des-
pués de su muerte.
El contrato social
Los conceptos de “contrato social” y “voluntad general”
fueron decisivos para dar fundamento a la idea de demo-
cracia y reemplazar la noción de “voluntad del rey o mo-
narca” que fundaba la monarquía, sistema que hasta en-
tonces había sido plenamente dominante en las relaciones
políticas que preceden a esta proposición de Rousseau.
A cambio, cada miembro es acogido como parte indivisible
del todo. Así, el pacto social representa el reconocimiento
de que lo universal es más importante que lo particular, se
antepone la justicia al instinto, lo social sobre lo natural.
Obedecer la voluntad general es ser libre, es obedecernos
a nosotros mismos. Con esto se pasa al tercer estado en la
evolución humana: el hombre civil. Este hombre, aunque
no puede volver al estado ideal de naturaleza original,
puede recuperar y regenerar parte del bien, de la felici-
dad y de las libertades pasadas.
Diferencias entre estado natural y estado civilizado
Las diferencias entre estos dos estados son las siguientes:
la libertad natural sólo es limitada por la fuerza de cada
hombre y el estado civilizado se ve limitado por las fuer-
zas de demasiados con los que debe convivir en armonía
con todos los individuos de la sociedad.
Diferencia entre voluntad general y voluntad de todos
Ahora bien, la voluntad general debe ser la voluntad del
pueblo, debe ser la soberana. Su objetivo es el bien común
de la sociedad.
La voluntad general no es, ni mucho menos, la suma de
las voluntades individuales, esta suma sería la voluntad
de todos. La voluntad de todos atiende al interés particu-
lar y derriba los cimientos del contrato social. La volun-
tad general es la de los ciudadanos reunidos en asamblea:
una democracia directa.
Teoría de la educación
Esta teoría está expuesta magníficamente en la obra “Emi-
lio o de la educación”.
En esta obra Rousseau nos hace una construcción ideal,
un modelo utópico de cómo deben ser las condiciones
educativas del niño (Emilio) y de la niña (Sofía, futura
esposa de Emilio).
Para Rousseau la educación tradicional oprime y destru-
ye la orientación natural del ser humano. Los hombres
nacen libres y buenos pero la educación va anulando su
progresivamente.
Lo ideal es una educación que conduzca al desarrollo na-
tural del niño. La educación tradicional basada en los li-
bros y la memorización es artificial y repetitiva.
El niño debe aprender por sí mismo, aprender a pensar e
interactuar en contacto directo con las cosas y con la natu-
raleza. La educación tiene como objetivo formar un hom-
bre libre, el desarrollo de la intuición y del sentimiento.
La moralidad se fundamenta en sentimientos naturales
como el amor, sentimientos que la educación ha de po-
tenciar.
Si esto fuera así, aparecería el ciudadano, un ser huma-
no que tendría sus raíces en la bondad de la naturaleza
humana. “el hombre nace bondadoso pero la sociedad lo
corrompe” (Su pedagogía influyó en Pestalozzi).
Ilustración, Criticismo
Immanuel Kant: 1724-1804
Síntesis de regionalismo y empirismo. Separa la Ciencia
(juicios sintéticos a priori) de la Metafísica (ideas sin fun-
damento empírico). nFormula la ley moral como impera-
tivo categórico.
Buscó, por encima de todo, enseñar al ser humano a pen-
sar por sí mismo y a rechazar los dogmas de todo tipo,
que destruyen la razón y someten el libre pensamiento a
ideas fijas. No por ello negaba la importancia del conoci-
miento previo, al contrario, lo consideraba imprescindi-
ble como punto de partida.
Immanuel Kant nació en 1724 y murió en 1804, filósofo
alemán, considerado por muchos como el pensador más
influyente de la era moderna.
Nacido en Königsberg (ahora, Kaliningrado, Rusia) el 22
de abril de 1724, Kant se educó en el Collegium Frederi-
cianum y en la Universidad de Königsberg. En la escuela
estudió sobre todo a los clásicos y en la universidad, física
y matemáticas.
Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estu-
dios universitarios y ganarse la vida como tutor privado.
En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus estudios y
obtuvo el doctorado.
Después, enseñó en la universidad durante 15 años, y
dio conferencias primero de ciencia y matemáticas, para
llegar de forma paulatina a disertar sobre casi todas las
ramas de la filosofía.
Aunque las conferencias y escritos de Kant durante este
periodo le dieron reputación como filósofo original, no
se le concedió una cátedra en la universidad hasta 1770,
cuando se le designó profesor de lógica y metafísica. Du-
rante los 27 años siguientes continuó dedicado a su labor
profesoral y atrayendo a un gran número de estudiantes
a Königsberg.
Las enseñanzas religiosas nada ortodoxas de Kant, que se
basaban más en el racionalismo que en la revelación divi-
na, le crearon problemas con el Gobierno de Prusia y en
1792 Federico Guillermo II, rey de esa nación, le prohibió
impartir clases o escribir sobre asuntos religiosos.
Kant obedeció esta orden durante cinco años, hasta la
muerte del rey, y entonces se sintió liberado de su obliga-
ción. En 1798, ya retirado de la docencia universitaria, pu-
blicó un epítome donde se contenía una expresión de sus
ideas de materia religiosa. Murió el 12 de febrero de 1804.
La huella filosófica de Kant
Como intelectual e hijo del siglo XVIII ilustrado, fue uno
de los primeros en escribir sobre este movimiento histó-
rico y cultural, caracterizado por la idolatría a la Diosa
Razón y en contra de la ignorancia, la superstición y la
organización sociopolítica de las monarquías del Antiguo
Régimen.
Así lo expresó en su famoso ensayo Respuesta a la pre-
gunta: ¿qué es la Ilustración? (1784), con la que hizo muy
popular su expresión “sapere aude” (Atrévete a saber).
Fue un gran lector de quienes llevaron adelante la Enci-
clopedia ilustrada, en la que autores como Voltaire, Di-
derot y Jean-Jacques Rousseau asentaron las bases del
saber que desembocó en la Revolución francesa e inaugu-
ró una nueva época. Estos textos, al igual que el de otros
pensadores como David Hume, le proporciona- ron
una nueva perspectiva de mirar y pensar.
Con Hume tuvo una relación en particular, ya que con
este empirista inglés -cuya filosofía se basa en que todo
conocimiento parte de la experiencia-, comenzó su propio
camino filosófico más importante. Más allá de que Kant
le admitió ciertas concesiones, se posicionó desde otro lu-
gar que marcó, como sostienen varios autores, un enorme
“giro copernicano”: se propuso conocer el conocimiento.
Desde esta premisa, y más allá de los textos y disertacio-
nes que ya había realizado en sus días de estudiante y
docente, Kant escribió otras tres grandes obras por la que
sería recordado y estudiado, incluso hasta hoy: Crítica de
la razón pura (1781), Crítica de la razón práctica (1788) y
Crítica del juicio (1790).
Con sus Críticas -entendidas como conocimiento e, inclu-
so, como aquella facultad de juzgar- Kant se separa del
Hume empirista en el sentido de que para este las cosas
sucedían por cuestión de causa y efecto, pero no por un
hecho científico ni por una necesidad en particular, sino
por hábito. Es decir, con esta idea de causalidad (a de-
terminadas causas le siguen determinados efectos) no se
puede conocer la realidad, sino que solo “estamos habi-
tuados a ella”.
Kant, por el contrario, intentó buscar esa cientificidad que
sustente los modos de conocimiento, la propia facultad
de conocer. Y es allí cuando marca un cambio en el modo
de pensar cómo se puede conocer: en lugar de partir del
objeto, como Hume, lo hace desde el sujeto. En otras pala-
bras, es el propio sujeto el que hace al objeto; es el sujeto
quien crea la realidad a partir de su propio conocimiento
y les da forma a las cosas.
Esa forma está condicionada por un tiempo y espacio
singulares. Así, Kant llega a uno de sus conceptos fun-
damentales que denominó como “idea trascendental”: es
la razón la crea mundo y realidad para que ella misma
pueda conocer.
El formalismo kantiano, entonces, tiene que ver con cómo
el sujeto es capaz de crear una realidad propia para él, y
no con qué es la “realidad-en-sí” (quizá una de las preo-
cupación más constantes de la filosofía) a la que no podrá
acceder.
Kant, mediante estos textos más que complejos, va a resu-
mir su teoría de “la experiencia posible”. En este sentido,
marcó un hito en la historia del pensamiento porque, al
igual que René Descartes (incluso diferenciándose de él),
rompió con determinados parámetros de cómo se conce-
bía esa realidad y, a su vez, desarmó el sentido común
del momento, que se establecía como algo inmutable y
previamente dado.
Este cambio de esquema, esa pelea contra el sentido co-
mún que va a plantear en sus tres Críticas -en las que atra-
viesa la ciencia, la ética y la estética, respectivamente- está
basado en que no se puede conocer la realidad o las cosas,
sino mediante cómo son intervenidas.
Es decir, no existe la posibilidad de acceder a las cosas tal
como son, sino cómo los sujetos pueden conocerlas.
Tal vez por eso se le adjudicó la frase: “No hace falta salir
de mi habitación para conocer el mundo”.
Y es que, si a partir de los juicios y categorías que señaló
el filósofo para conocer los objetos (desde las impresiones
sensibles en un tiempo y espacio hasta los conceptos pro-
pios del entendimiento, tanto previos como posteriores
de la propia experiencia) ese mundo es un proyecto que
sale del propio ser. Entonces, conocer la realidad es cono-
cer al sujeto: para conocer hay que conocerse.
Kant se atrevió a saber y para saber, como expresan al-
gunos autores, hay que tomar posición. Él la tomó y fue
más allá de las convenciones que le tocó vivir. No se casó
ni tuvo hijos, solo se dedicó a pensar, enseñar y escribir.
Por supuesto, tuvo sus propios detractores y colegas que
mostraban desconfianza.
Sin embargo, la inmensa influencia que ejerció y produjo
en otros filósofos posteriores, como Hegel y Marx, fue de-
cisiva no solo para sus futuras obras, sino para las ideas
de toda la humanidad.
En su amada Königsberg, murió el 12 de febrero de 1804,
a los 79 años. No obstante, dejó uno de los legados más
luminosos de la filosofía universal: no solo la importancia
de reflexionar sobre la razón y el entendimiento, de acer-
carnos un poco más hacia cómo conocemos; sino la posi-
bilidad de deconstruir todo centro naturalmente impues-
to, toda obviedad que el poder ha intentado usar como
artilugio para conservar su supervivencia y mostrar un
único camino posible, evitando la fisura o el cuestiona-
miento.
Por eso mismo, ¡sapere aude!, y a Kant se lo debemos.
Idealismo alemán
Georg Wilhelm Friedrich Hegel: 1770-1831
Lo real coincide con lo racional. La totalidad, lo absoluto,
es su máxima expresión y la Historia de la Filosofía su
máxima lucidez.
Hegel introdujo un sistema para entender la historia de la
filosofía y el mundo mismo, llamado a menudo «dialécti-
ca»: una progresión en la que cada movimiento sucesivo
surge como solución de las contradicciones inherentes al
movimiento anterior.
Filósofo alemán, Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en
Stuttgart el 27 de agosto de 1770. Está considerado como
uno de los grandes pensadores de la historia, tanto por su
trabajo sobre la dialéctica como por la gran influencia que
tuvo en filósofos posteriores como Marx, Kierkegaard o
Sartre.
Formado en Tubinga, en 1807 dio a conocer su primera
obra de alcance, Fenomenología del espíritu, que junto
con Ciencia de la lógica (1816) y la Enciclopedia de las
ciencias filosóficas (1817) componen el grueso de su obra
más importante.
El gran logro de Hegel fue introducir el concepto de la
Dialéctica en el mundo de la filosofía, es decir, un sistema
capaz de explicar la historia del mundo y el pensamiento,
haciendo hincapié en que todo movimiento surge como
solución a las contradicciones del movimiento anterior.
La versión simplificada de la dialéctica se presenta como
Tesis, Antítesis y Síntesis, sobre todo de manera didáctica.
A través de la dialéctica, Hegel trató de analizar y expli-
car el curso de la historia humana en todos sus aspectos,
tanto sociales como políticos o religiosos, tesis que en la
filosofía moderna han sido criticadas por lo forzado de
ciertos postulados para que la dialéctica hegeliana “cua-
drase”.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel murió en Berlín el 14 de
noviembre de 1831.
La dialéctica en la filosofía de Hegel
El punto de partida de la filosofía de Hegel es que toda la
realidad puede ser conocida por la vía de la razón. Todo
lo que puede pensarse, por tanto, es real y al revés. La
razón se manifiesta en el mundo a través de la realidad
absoluta.
Entonces, si hay una identificación entre la existencia y la
idea, significa que la realidad puede ser conocida a partir
del conocimiento de los conceptos. Así, la lógica, que es
la ciencia que estudia los conceptos, se identifica con la
metafísica, o ciencia de lo real, y de su esencia.
La dialéctica hegeliana consiste en un proceso median-
te el cual, una idea, conduce a otra contraria. Es decir,
la realidad es antagónica y siempre se transforma en su
opuesto, para llegar, al equilibrio, a la superación de la
contradicción (tesis/antítesis/síntesis). Pero este no es un
proceso lineal, sino circular, ya que no termina con la su-
peración armónica de los contrarios, sino que la síntesis,
conducirá inevitablemente a su negación, y todo vuelve a
empezar, en la rueda de la historia.
Las 3 etapas de la realidad y de la conciencia
Hegel distingue 3 etapas en la realidad:
1.El ser-en-sí, o la etapa del espíritu, que se convierte en
“otro” una vez que se sitúa en el mundo físico, es decir, en
el espacio y en el tiempo, y así se transforma en ser para
sí o naturaleza.
2.El ser-para-sí deviene en conciencia y por lo tanto, es lo
opuesto al espíritu. Esto, más allá de ser una simple nega-
ción, se transforma en la superación de ambas etapas. De
la conciencia, por tanto, vuelve a surgir el espíritu.
3.El ser-en-sí y para sí, que es la superación de las dos
etapas anteriores, que las envuelve en una sola para, des-
pués, negarla de nuevo.
Etapas de la conciencia
En este proceso la conciencia atraviesa 3 etapas diferen-
tes:
1.La etapa del espíritu subjetivo
2.La etapa del espíritu objetivo
3.La etapa superior del espíritu absoluto
El espíritu absoluto y su manifestación en la historia
Según Hegel, el Espíritu Universal (Weltgeist) maneja la
historia a través de los individuos y naciones.
Esta manifestación del Espíritu Universal no está sujeta a
las leyes humanas, ya que, los héroes de la historia, aque-
llos que han contribuido a su desarrollo, son fundamen-
tales en la historia de la humanidad.
El filósofo, entiende que la historia pasa por distintas eta-
pas en su evolución:
1.Período de juventud
2.Período de madurez
3.Período de muerte
Pero la muerte, no supone el fin, sino el nacimiento de
una nueva etapa, es decir de una nueva nación. La fina-
lidad de la dialéctica de la historia es la libertad, funda-
mento del espíritu humano, y que solo es posible dentro
del Estado, donde se impone la ley, y el individuo, las
acata de manera voluntaria.
Marxismo
Karl Heinrich Marx: 1818-1883
El fundamento económico de la realidad, como las rela-
ciones sociales construidas sobre ella, son determinantes.
La ideología es su reflejo; y la lucha de clases el motor de
la Historia.
Estuvo exiliado en Bruselas-Bélgica en 1845, donde se
convirtió en una figura importante de la Liga de los Co-
munistas, antes de regresar a Colonia, donde fundó su
propio periódico, la Nueva Gaceta Renana (Neue Rhei-
nische Zeitung) y en escribió el Manifiesto del Partido
Comunista (1848) en coautoría con Engels.
Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris (Prusia)
en el seno de una familia de clase media y tradición judía.
Asistió a una escuela con tendencia liberal y humanista,
por lo que recibió grandes influencias de ambas corrien-
tes. En 1835, acudió a la Universidad de Bonn, donde de-
seaba estudiar Filosofía y Literatura, pero acabó optando
por Derecho debido a las presiones de su padre.
En 1842 se convirtió en redactor jefe de la Rheinische Zei-
tung, un diario de la oposición formado por burgueses
radicales. Ahí entró en contacto con los problemas econó-
micos y comenzó a conocer mejor el socialismo francés.
Esto se produjo gracias a la lectura de obras de Saint-Si-
mon, Charles Fourier y Proudhon.
Además, desde su posición criticó a los gobiernos euro-
peos y las medidas que practicaban, pero también a los
liberales y a algunos miembros del movimiento socialista,
a los que consideraba “antisocialistas”.
Los artículos que publicaba el periódico atrajeron la aten-
ción de los censores del gobierno prusiano, que decidie-
ron clausurar y prohibir el medio. Karl Marx se había
trasladado a París tras contraer nupcias en 1843, pero la
prohibición hizo que publicase los llamados: “Deutsch-
französische Jahrbücher” (Anuarios francoalemanes) en
un único número en 1844.
El periodo que pasó en París (1843-1845) y el que pasó en
Bruselas (1845-1848) marcados por una intensa actividad
política. En lugar de observar los acontecimientos desde
fuera, Marx multiplicó sus contactos con militantes obre-
ros y con emigrantes alemanes.
Pero lo más destacable y que sería clave para todos sus
futuros trabajos fue la unión que realizó con Friedrich En-
gels. Con él fundó la Sociedad de Obreros Alemanes de
Bruselas y estableció una red de correspondencia comu-
nista para todos aquellos que simpatizaran con sus ideas.
Engels y Marx se complementaban a la perfección y re-
cibieron un encargo por parte de la Liga de los Comu-
nistas para redactar unas bases para su organización. Así
surgió el “Manifiesto del Partido Comunista”, una de las
obras más importantes de Marx y que se puede conside-
rar como uno de los pilares del marxismo.
El estallido de la Revolución de 1848 provocó que el fi-
lósofo alemán fuese expulsado de Bélgica y pasó a vivir
en Colonia. Allí emprendió un nuevo proyecto que con-
sistía en la refundación de su antiguo periódico, así que
editó la llamada “Neue Rheinische Zeitung”, una gaceta
que recogía artículos destinados principalmente a la clase
obrera y que comulgaban con los postulados de
Marx.
Este proyecto duró de junio de 1848 a mayo de 1849, ya
que el intelectual volvió a ser expulsado de nuevo en dos
ocasiones: primero, de Alemania, lo que supuso el cierre
de su medio; y después, de Francia, así que Marx acabó
por trasladarse definitivamente al Reino Unido.
Llegó a Londres en 1849 para vivir al borde de la miseria.
Pero aun así, no dejó de trabajar y estudiar la economía.
Fue entonces cuando concibió su obra más importante y
que sería la base del pensamiento marxista:
“El Capital”.
Este escrito revolucionó la economía política, no sólo de
la época, sino hasta nuestros días, así como la filosofía.
Además, mientras trabajaba en él, Marx desarrolló la
“Ciencia de la historia”, otro de los pilares de sus teorías.
En 1864, le invitaron a dirigir la Asociación General de los
Obreros Alemanes. Aceptó el cargo y tuvo el cometido de
redactar la “Proclama inaugural” y los Estatutos de la I
Internacional. Estuvo en París durante la Comuna y dio
de ella una gran interpretación militante en “La guerra
civil de Francia” (1871).
Con el paso de los años, Marx contrajo varias enfermeda-
des pulmonares que le acabaronNcostando la vida el 14
de marzo de 1883.
El marxismo es la doctrina de interpretación de la reali-
dad propuesta en el siglo XIX por Karl Marx (1818-1883),
filósofo, sociólogo, economista y periodista alemán. Este
modelo de pensamiento revolucionó el modo de com-
prender la sociedad y su historia, así como las fuerzas que
se desarrollan en ella.
Además, fue la base teórica para posteriores aportaciones
o reinterpretaciones de parte de revolucionarios, pensa-
dores y políticos como Vladimir Ilich Lenin (1870-1924),
León Trotski (1879-1940), Rosa Luxemburgo (1871-1919),
Antonio Gramsci (1891-1937), Georg Lukács (1885-1971) o
Mao Zedong (1893-1976), entre otros.
El marxismo deriva su nombre del apellido de su crea-
dor, cuya obra conjunta con Friedrich Engels (1820-1895)
sirvió de inspiración para el surgimiento de diferentes
modelos políticos revolucionarios a lo largo del siglo XX,
como fueron la Revolución Rusa, la Revolución Comunis-
ta China y la Revolución Cubana.
Según su lectura de la historia, el destino de la humani-
dad era el advenimiento de una sociedad sin clases, a lo
que llamó finalmente comunismo. Por otro lado, la crítica
marxista del capitalismo y su modelo de interpretación
de la historia forman parte de las llamadas “escuelas de
la sospecha”, filosofías centrales en el pensamiento del si-
glo XX, junto al psicoanálisis freudiano.
Muchos de sus postulados aún se encuentran vigentes y
mucho de su pensamiento sobrevive en doctrinas poste-
riores, conocidas como postmarxistas.
Puede servirte: Movimiento obrero
Características del marxismo
El marxismo se puede caracterizar de la siguiente manera:
La doctrina del marxismo estaba compuesta, tal y como
la formularon Marx y Engels, por tres ideas principales:
una antropología filosófica, una teoría de la historia y un
programa socioeconómico.
El marxismo propuso una metodología, llamada Mate-
rialismo histórico, para comprender el desarrollo de las
sociedades a lo largo de la historia. Según ella, la historia
es empujada hacia adelante por las tensiones entre las cla-
ses sociales, por hacerse con el control de los medios de
producción. Así, a cada cambio importante del modo de
producción, le correspondía un cambio sustancial en la
historia.
Los antecedentes filosóficos del marxismo son las obras
de Feuerbach y de Hegel: del primero tomó la visión ma-
terialista de la historia y del segundo la aplicación de una
dialéctica del materialismo. Para la escritura de sus obras,
Marx fue influenciado también por el socialismo francés
de Saint-Simon y de Babeuf.
El término “marxismo” fue popularizado por el teórico
asutrohúngaro Karl Kautzky (1854-1938), ya que ni Marx
ni Engels hablaron nunca en esos términos.
El corpus del pensamiento de Marx se compone, princi-
palmente de las siguientes obras:
•Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (1844).
•El manifiesto comunista (1848).
•Una contribución a la crítica de la economía política
(1859).
•El Capital. Crítica de la economía política (1867).
•La ideología alemana (1932, póstuma).
Principales ideas del marxismo
Las principales ideas del marxismo pueden resumirse en
sus cuatro postulados fundamentales, que son:
•El análisis materialista de la historia humana. Según el
marxismo, la historia de nuestra especie no es más que la
proyección en el tiempo de una lucha de clases, es decir,
del enfrentamiento entre los distintos sectores sociales
que han compuesto a la sociedad, por hacerse con el con-
trol de los medios de producción. Estos últimos, por lo
tanto, son manejados por la clase dominante, que impone
un modo de producción a su conveniencia y posibilida-
des: el modo de producción esclavista, típico de la Anti-
güedad; el modo de producción feudal, perteneciente al
Medioevo; el modo de producción industrial, propio de
la sociedad industrial burguesa; y finalmente, el proyec-
tado por Marx, el modo de producción socialista.
•La crítica a la economía capitalista. En su análisis del ca-
pitalismo, Marx emplea los conceptos de su materialismo
histórico para identificar el modo de producción propio
de la burguesía capitalista, el cual puede simplificarse en
la reproducción del capital y la explotación de la fuerza
de trabajo de la clase trabajadora.
Esta última, al carecer de capitales y de la propiedad de
los medios de producción, debe vender a los capitalistas
su capacidad de trabajo, con la que ellos producirán bie-
nes de consumo, a cambio de un salario. Dicho salario le
sirve a la clase trabajadora para consumir los bienes que
necesita, entre los cuales están los mismos que ella produ-
jo mediante su esfuerzo.
Luego, esos bienes son vendidos y el capitalista obtiene
una ganancia en capitales, que Marx llamó “plusvalía”, y
por la cual no realizó ningún trabajo. La plusvalía puede
invertirse y generar más capital, enriqueciendo al capita-
lista sin que la clase trabajadora participe de las ganancias
de su propia labor.
•La noción de “ideología”. Este concepto es propuesto
por el marxismo para explicar las formas de dominación
mental que el sistema capitalista emplea para sostener a
las clases dominadas en su sitio. En El capital, Marx expli-
ca que opera como un “fetichismo de la mercancía”, que
mantiene a las clases trabajadoras consumiendo.
•El advenimiento del comunismo. Marx también proyec-
tó su mirada hacia el futuro, y predijo que el comunismo
sería la sociedad futura al capitalismo: una sociedad sin
clases, en la que no fuera necesaria la “explotación del
hombre por el hombre”, como la llamaba él.
Aunque no explicó ciertamente en qué consistiría ese co-
munismo ni explicó cómo podría sostenerse, sí propuso
una hoja de ruta que partiendo del capitalismo tardío lle-
varía a la dictadura del proletariado y finalmente a una
sociedad sin clases.
Clases sociales según el marxismo
La visión del marxismo de la sociedad capitalista supo
discernir entre tres clases sociales, enfrascadas en una lu-
cha constante por ascender hacia las pirámides del poder
socioeconómico y hacerse con los medios de producción.
Estas clases son:
•La burguesía. Que es la clase dominante en la sociedad
capitalista. Se trata de los dueños de los medios de pro-
ducción: fábricas, tiendas, etc. Son los dueños capitalis-
tas, quienes se quedan con la plusvalía del trabajo de los
obreros.
•El proletariado. Conformado por las distintas clases tra-
bajadoras, que no poseen otra cosa que ofrecer al siste-
ma que su capacidad de trabajo (especializada o no, con
distinto grado de preparación o formación profesional) a
cambio de un salario. Se la conoce también como la clase
trabajadora.
•El lumpenproletariado. O la clase improductiva, en
donde se hallan los individuos marginales que no contri-
buyen con la producción de ninguna manera.
Vitalismo
Friedrich Wilhelm Nietzsche: 1844-1900
Propone completar el “salto”evolutivo: el “supernom-
bre” es el objetivo. Y la moral nihilista judeocristiana , el
obstáculo principal.
La filosofía nietzscheana se enfoca a la necesidad de re-
gresar al lenguaje su capacidad de expresarse natural-
mente y de crear nuevos modos de relación entre el ser
humano y la naturaleza.
Nietzsche (15 de octubre de 1844, Röcken -25 de agosto
del 1900, Weimar) fue uno de los filósofos más importan-
tes y controvertidos de la historia del pensamiento occi-
dental.
Nietzsche nació en Prusia, que era el estado más poderoso
de una Alemania que aún no estaba unificada. Su padre
era un sacerdote luterano, que falleció cuando tenía cinco
años. Tanto él como su hermana Elisabeth, fueron criados
por su madre con el rigor propio de su época y entorno
social. Irónicamente, Nietzsche se convertiría pasados los
años en uno de los mayores detractores del cristianismo
de todos los tiempos.
En 1864 comenzó estudios de Teología y Filología Clásica
en la Universidad de Bonn con gran brillantez. Esto hizo
que fuera contratado por la Universidad de Basilea como
profesor de griego con sólo veinticuatro años, lo que era
casi inaudito a mediados del siglo XIX.
Durante su etapa de estudiante, unos amigos lo llevaron
a un prostíbulo a Colonia; al parecer allí contrajo la sífilis,
que afectaría gravemente a su salud e, incluso, puede ser
la causa de su posterior demencia. Comenzó a leer la obra
de Arthur Schopenhauer , al que se considera en general
su gran antecesor filosófico.
En 1868, conoció al compositor Richard Wagner en Lei-
pzig, un personaje ya célebre por aquel entonces. Su
amistad se estrechó rápidamente e influyó en la escritura
del primer libro, El origen de la tragedia (1972), donde
explora uno de sus principales conceptos, la oposición de
los apolíneo y lo dionisiaco como motor de la cultura de
Occidente. Fue muy mal recibido por los círculos acadé-
micos y, tal vez, le impidió ganar la Cátedra de Filosofía
de Basilea.
Poco después rompió su amistad con Wagner y, aquejado
por una salud cada vez más frágil, dejó de impartir clases,
para marchar a la búsqueda de un clima más suave por
consejo médico.
Residió en varias ciudades del sur de Francia e Italia. Un ac-
cidente biográfico relevante fue su encuentro con la escrito-
ra rusa Lou Andreas-Salomé de la que se enamoró locamen-
te. Durante unos meses vivieron prácticamente juntos, pero
Salomé lo estimaba más como un amigo que como a una
posible pareja. Al sentirse rechazado por ella, su sensación
de soledad se incrementó; lo que quizás se perciba en el tono
misógino que desde entonces adquieren a veces sus escritos.
Deprimido, y acosado por pensamientos suicidas, empren-
dió su obra más ambiciosa y discutida, Así habló Zaratus-
tra (1885), que más tarde Richard Strauss convirtió en una
ópera. A esta le siguieron otros libros decisivos: Más allá del
bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El
crepúsculo de los ídolos (1888), El Anticristo (1888) y Ecce
Homo (1889).
Esa fructífera etapa se cortó bruscamente en 1889 cuando
sufrió un colapso mental mientras paseaba por las calles de
Turín. Al parecer, vio cómo un cochero castigaba a latigazos
a un caballo. Nietzsche corrió hacia el caballo y lo abrazó,
llorando; después se desvaneció y cayó golpeándose contra
el suelo. A partir de ese momento, los síntomas de insania se
incrementaron hasta su muerte.
La obra de Nietzsche ha despertado diversas polémicas a lo
largo del tiempo, sobre todo por su apropiación por parte
del nazismo (sobre todo a causa de las simpatías pronazis
de su hermana Elisabeth, a cuyo funeral acudió el mismo
Adolf Hitler), en una interpretación que resultaba absurda,
ya que Nietzsche era un ferviente antinacionalista y un in-
dividualista acérrimo enemigo de todos los movimientos de
masas.
Influyó decisivamente en la filosofía y la literatura existen-
cialista de mediados del siglo XX, en autores como Martin
Heidegger, Albert Camus y Jean-Paul Sartre.
Su pensamiento
Desde su enfoque ético la filosofía de Friedrich Nietzsche
afirma que cada ser humano tiene la posibilidad, si así lo
decide y trabaja duro por ello, de superar la heteronomía
e inmadurez para caminar hacia una autonomía ética. En
este camino, es necesario estudiar el origen de las formas
de conocer y valorar con las que convivimos día a día a fin
de establecer una crítica informada y ser capaces de superar
el nihilismo pasivo, así como el resentimiento en el que fre-
cuentemente caemos cuando sentimos una inconformidad
ante la moral a la cual nos encontramos sometidos.
En este sentido, además de estudiar la crítica a la metafí-
sica, la ciencia y la moral tradicional realizada por Niet-
zsche, conocer los conceptos de la propuesta filosófica
nietzscheana resulta de inmensa relevancia en la tarea de
forjar una Identidad Ética propia para cada individuo.
Sus aportaciones
Cuestionó la naturaleza racional del hombre. El pensador
alemán desafió dos mil años de filosofía y ganó un puesto
de honor en la historia y cultura occidental por sus nove-
dosas obras.
Propuso el arte como tabla de salvación del hombre, más
allá de la moral, del bien y del mal. Formuló para ello la
teoría de la visión trágica del mundo, según la cual “la
existencia se justifica eternamente sólo como un fenóme-
no estético”. Planteando que el hombre debe enfrentar
digna y heroicamente las adversidades que se presentan
en la vida.
Friedrich Nietzsche creó además la filosofía del amane-
cer, idea metafórica presente en sus textos Humano, de-
masiado humano; Aurora y La ciencia jovial.
A través de los mitos de Prometeo, Siddhartha y Sísifo, el
filósofo alemán expone sus conceptos del conocimiento,
el sufrimiento y la vida. Formula la risa como problema
filosófico y digno de pensamiento. Y reconoce en los jóve-
nes el poder de cambiar el modo de pensar y actuar de la
humanidad.
Obras más destacadas
Friedrich Nietzsche escribió numerosos textos a lo largo
de su vida. Entre los más influyentes destacan los siguien-
tes:
•Así habló Zaratustra.
•Más allá del bien y del mal.
•La genealogía de la moral.
•El crepúsculo de los dioses.
•La voluntad de poder.
•El anticristo.
•Ecce homo.
Existencialismo
Søren Kierkegaard: 1813- 1855
Considerado el padre del existencialismo
Kierkegaard trazó el camino del negativismo, es decir, de
una filosofía que parte de lo negativo en cuanto al valor,
para tomar de él una referencia a lo positivo en cuanto al
valor.
Su filosofía se centra en la condición de la existencia hu-
mana, en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la
responsabilidad, en la desesperación y la angustia,
Nació en Copenhague, Dinamarca. Creció en una familia
acaudalada pero muy estricta, especialmente en la educa-
ción religiosa.
Su padre, Michael Pedersen Kierkegaard, era un comer-
ciante muy religioso. Estaba convencido que sus hijos no
vivirían más de los 33 años porque se había ganado la ira
de Dios. Pensaba que sus pecados, eran merecedores de
ese castigo.
Aunque fue regla general, dos de sus hijos superaron esa
edad. Lo anterior marcó a Soren quien decidió estudiar
cuestiones con el temor y los pecados.
La madre de Kierkegaard, Anne Sørensdatter Lund Kier-
kegaard, también ejerció influencia sobre sus obras más
recientes.
El padre de Kierkegaard murió el 9 de agosto de 1838.
Soren decidió cumplir el deseo de su padre de convertirse
en pastor. Para ese momento canceló los planes de matri-
monio que tenía con Regina Olsen en el año de 1841. Esta
situación lo condujo a abrazar la vida religiosa, aunque
de una manera muy peculiar.
No defendió la fe como la única vía para evitar la caída
en la desesperación, en sus escritos hablaba sobre dos es-
tadios previos de la existencia humana: el estadio estético
y el ético, que se completarían con el ya mencionado es-
tadio religioso.
El filósofo estudió en la Escuela de Virtud Cívica, desta-
cándose en materias como el latín y la historia. Luego,
empezó a estudiar teología en la Universidad de Copen-
hague, inclinándose nuevamente por la filosofía y la lite-
ratura.
Kierkegaard escribió una disertación titulada: Sobre el
concepto de ironía en constante referencia a Sócrates, fue
definida como un trabajo notable y bien desarrollado,
aunque se excedía en lo literario para ser una tesis filo-
sófica. Kierkegaard se graduó el 20 de octubre de 1841.
Utilizó parte de su herencia familiar para publicar sus
primeras obras.
Kierkegaard escribió la reconstrucción del discurso del
esteta, y escribió sobre el estadio ético. A partir del año
1848 prestó atención a la fase del estadio religioso, para
ese momento publicó con su nombre. En el discurso del
esteta se dedica a hablar de un individuo que, decide bus-
car tomar sus decisiones determinado por la búsqueda
del placer.
Esta figura se ejemplifica en el Diario de un seductor,
donde el goce de la vida como momentos aislados de pla-
cer es lo único que guía al protagonista. Por el contrario,
el hombre ético, confía en que, su razón le proporcione
los elementos necesarios para guiar rectamente el curso
de su vida. En este punto, Kierkegaard está en oposición
a Hegel.
El estadio religioso albergará la tensión entre los dos es-
tadios anteriores; la desesperación opondrá no su razón,
sino la pasión que el esteta derrochaba en las gestas amo-
rosas. Instalado en el absurdo de la existencia y en la an-
gustia radical de la aspiración a la eternidad.
Su manera de ver la religión es de modo heterodoxo, ya
que no indagó desde la premisa de la existencia de Dios
sino desde la subjetividad del individuo, que, a través del
inevitable ejercicio de su libertad, crea una forma de vivir
dignamente, no tanto a los ojos de Dios como a los suyos
propios. Su obra y postulado se acercaron a las futuras co-
rrientes filosóficas más relevantes, especialmente el exis-
tencialismo.
Las obras del filósofo son: La repetición (1843), Diario de
un seductor, es la obra que más popularidad le dio a Sören
Kierkegaard, Temor y temblor, El concepto de la angustia
(1844), La enfermedad mortal o Tratado sobre la desespe-
ración, está obra su escrita en su etapa más madura y es
el reflejo de su pesimismo sobre el cristianismo. También
encontramos obras importantes como: La dialéctica de la
comunicación ética y ético-religiosa y La época presente.
La vida de Kierkegaard muy corta, aunque muy prolífera
en cuanto a producción de obras se trata. Murió el 11 de
noviembre de 1855 en la ciudad de Copenhague.
La teoría existencialista de Kierkegaard
1. La libertad de elección define la vida
Kierkegaard creía que la vida consiste fundamentalmente
en elegir. Es a través de las elecciones como vamos desarro-
llando nuestra existencia, lo que habla sobre quiénes somos
y qué historias hemos dejado a nuestras espaldas.
2. Las elecciones son inevitables
Hagamos lo que hagamos, debemos decidir constantemen-
te, dado que no hacer nada es también una opción que he-
mos elegido al encontrarnos ante una encrucijada de posi-
bles acciones a realizar.
3. La moral también parte de la libertad
Las decisiones no se limitan a las acciones observables;
también hay algunas que tienen un marcado carácter mo-
ral. Es por eso por lo que debemos elegir entre lo justo y lo
que nos da placer.
Sin embargo, para Søren Kierkegaard las condiciones en
las que elegimos dependen únicamente de nosotros, y no
de nadie más ni del contexto. Todo es responsabilidad
nuestra, ya que para este filósofo hay que asumir que elegi-
mos partiendo desde cero.
Lo anterior implica, por ejemplo, que ni nuestro pasado ni
la historia de nuestra familia o barrio influye.
4. La angustia nos llena
Como pasamos de una elección a otra constantemente,
experimentamos angustia en menor o mayor medida.
Preferiríamos vivir sin tener que elegir constantemente, y
los tiempos pasados, que vemos a través de la ilusión de
que no se basaban en decisiones, nos parecen más atracti-
vos que el presente.
5. El vértigo
Sentimos constantemente el peso de la libertad, lo cual
hace que sintamos vértigo existencial ante la idea de que
no hay nada que nos separe del vacío. La incertidumbre
hace que nos parezca que todo se puede echar a perder.
Perspectivismo
José Ortega y Gasset: 1883-1955
La interpretación del mundo es subjetiva, vital, racional
y fruto de un contexto: “Yo soy yo y mis circunstancias”
Ortega propone una nueva forma de entender el uso de
la razón para comprender la vida y la historia del ser hu-
mano. La historicidad de la vida y del pensamiento es la
clave filosófica de su doctrina. El pensamiento emana de
la vida misma, es una función vital.
Ortega nace en 1883 en el seno de una familia de la alta
burguesía ilustrada madrileña. Cursa estudios en el Co-
legio de Miraflores de El Palo (Málaga), Universidad de
Deusto, y Universidad Central de Madrid. Pero fueron
determinantes para su formación los tres viajes a Alema-
nia que realizó en 1905, 1907 y 1911.
Es allí donde estudia el idealismo, que será la base de su
primer proyecto de regeneración ética y social de España.
En 1908 es nombrado catedrático de Psicología, Lógica y
Ética de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y
en 1910 catedrático de Metafísica de la Universidad Cen-
tral de Madrid. Especialmente decisivo es 1914, año de
inicio de la Primera Gran Guerra, que ve como una quie-
bra de los ideales ilustrados.
En sus escritos de Vieja y Nueva Política, Meditaciones
del Quijote y “Ensayo de Estética a manera de prólogo”
expone su programa de una modernidad latina alterna-
tiva.
En 1916 viaja por primera vez a Argentina, lo que marcó
de forma decisiva su trayectoria profesional, y sus rela-
ciones culturales con Iberoamérica. En 1921 publica su
libro España invertebrada, un diagnóstico de la situación
de España. Y en 1923 ofrece el análisis de su época como
El tema de nuestro tiempo, consistente en la necesidad de
superar el idealismo y volver a la vida, núcleo de su teoría
de la razón vital. Ésta es fruto de la nueva sensibilidad
que advierte en el siglo XX, ejemplificada en el arte nuevo
como La deshumanización del arte (1925).
Su ruptura con la Dictadura de Primo de Rivera se pro-
duce en 1929 con motivo de su famoso curso ¿Qué es fi-
losofía? En 1930 publica La rebelión de las masas, obte-
niendo una gran repercusión internacional. Promotor de
la Asociación al Servicio de la República, no se adscribe
a ningún partido, y tiene que exiliarse en 1936, pasando
de París a Argentina (1939-1942), para recalar finalmente
en Lisboa.
En esta ciudad escribe buena parte de lo que se considera
obra póstuma: el Velázquez, Sobre la razón histórica, el
Leibniz, El hombre y la gente, Epílogo… Regresa ocasio-
nalmente a España, por la cercanía de su familia y para
promover iniciativas con el Instituto de Humanidades.
Muere en Madrid el 18 de octubre de 1955.
LA IDEA DE LA FILOSOFÍA EN ORTEGA Y GASSET
Para Ortega la filosofía es «el estudio radical de la totali-
dad del Universo», y tiene estos rasgos principales:
•Principio de autonomía: el filósofo no debe dar por bue-
nas las verdades de otros saberes, debe admitir como
verdadero sólo aquello que se le muestre a él mismo con
evidencia.
•Principio de pantonomía o universalismo: las ciencias
(biología, física…) se interesan por una parte de la rea-
lidad, la filosofía lo hace por el todo, por el Universo en
general; el filósofo relaciona aquello que le interesa (lo
moral, lo bello, la verdad) con el conjunto de la realidad,
tratando de descubrir el sentido de las cosas, el ser pre-
sente en todas ellas.
•La filosofía es un conocimiento teórico: es un sistema de
conceptos precisos, basados en el ejercicio de la razón y
sometido a la lógica, y es un saber ajeno a la preocupación
por el domino técnico.
Pero para Ortega la filosofía es un saber imprescindible
pues satisface el afán humano por el conocimiento y la
verdad; y tiene una “utilidad existencial”: el hombre es
un náufrago perdido en la existencia, y las teorías, princi-
palmente las filosóficas, le permiten orientarse en la rea-
lidad.
Sus obras
•La rebelión de las masas. Ortega y Gasset, José ...
•Estudios sobre el amor. Ortega y Gasset, José ...
•Meditaciones del Quijote. Ortega y Gasset, José ...
•El tema de nuestro tiempo. Ortega y Gasset, José ...
•Miseria y esplendor de la traducción. Ortega y Gasset
Existencialismo
Jean Paul Sartre: 1905-1980
Libertad del hombre y necesidad de elegir constantemen-
te: una condena. El hombre ha sido “arrojado al mundo”
y obligado a ser responsable de todo lo que hace.
El ideal de la libertad abstracta para Sartre es el de una
conciencia exenta de toda determinación. El hombre es
libertad porque es libre de toda determinación gracias a la
estructura precognitiva de la conciencia. Palabras clave:
conciencia, cogito, determinación, espontaneidad, liber-
tad.
Nacido un 21 de junio de 1905 en París, Jean Paul Sartre,
filósofo, novelista, dramaturgo, fue con todo el máximo
exponente de la filosofía existencialista, especialmente
en su particular mezcla con el humanismo marxista que
supo practicar.
Educado por su madre y su abuelo materno, quien lo in-
teresó en el mundo de las artes, egresó en 1929 de la Ecole
Normale Superiore de París y enseñó filosofía en distintos
liceos, antes y después de caer prisionero de los alemanes
entre 1940 y 1941.
Hacia 1945, fundó Les Temps Moderns y se consagró a
la actividad literaria, delineando sus apetencias filosófi-
cas que partían de la fenomenología de Edmund Husserl,
del existencialismo de Martin Heidegger y de la reacción
contra el racionalismo francés. De esta etapa son El ser y
la nada y El existencialismo es un humanismo.
Pero a todo ello se fue sumando un compromiso social y
político que lo ligaba al pensamiento dialéctico y analí-
tico proveniente del pensamiento de Karl Marx, todo lo
cual construyó un “último Sartre”, el de la Crítica de la
razón dialéctica, el que consideraba al marxismo como “la
filosofía no superable de nuestro tiempo”, pero no refi-
riéndose al marxismo ortodoxo o al pensamiento menos
crítico de los seguidores de Marx, sino el marxismo que
incorpora la antropología filosófica existencialista.
Este último Sartre es también el Sartre del “Mayo Fran-
cés” y, sobre todo, el del prólogo a Los condenados de
la tierra del argelino Franz Fanon, llamando a poner a la
violencia revolucionaria al servicio de los proyectos an-
ticolonialistas. También, el Sartre que rechazó el Premio
Nobel de Literatura en 1964 por considerar innecesario
que una institución se interpusiera entre el mundo de la
cultura y el hombre.
Como gran parte de los brillantes intelectuales del mun-
do contemporáneo, la vida familiar de Sartre fue a con-
tramano de los valores consagrados por la burguesía. Sin
casarse, sin convivir y sin tener hijos, tuvo a la reconocida
filósofa y novelista Simone de Beauvoir como compañera
de vida, hasta que falleció el 15 de abril de 1980.
El pensamiento filosófico de Sartre tuvo dos etapas: La
primera etapa en la que desarrolló una filosofía existen-
cialista, y la segunda etapa, donde recurrió más al mar-
xismo.
Primera etapa: El existencialismo sartriano
Sartre considera que el ser humano está “condenado a ser
libre”, es decir responsable plenamente de su vida, sin
excusas. Concibe la existencia humana como existencia
consciente; El ser del hombre se distingue del ser de la
cosa porque es consciente.
Para Sartre en el ser humano la existencia precede a la
esencia, que explica con un ejemplo: si un artesano quiere
realizar una obra, primero la piensa, la construye en su
cabeza. Esa primera idea será la esencia de lo que se cons-
truirá, que luego tendrá existencia.
En cambio los seres humanos no son el resultado de un
diseño inteligente, y no tenemos dentro nuestro algo que
nos haga malos o buenos por naturaleza. Sartre dice que
nuestra esencia, aquello que nos definirá, es lo que cons-
truiremos nosotros mismos mediante nuestros actos. És-
tos actos no se pueden evitar; no actuar es un acto en sí
mismo puesto que nuestra libertad no es algo que pueda
ser dejado de lado.
Todos los demás seres, sin embargo, poseen la existencia
de un modo secundario, no forma parte de su esencia,
por lo que son seres contingentes, que pueden existir o
no existir.
En el pensamiento existencialista de Sartrese destacan las
siguientes ideas:
Conciencia prerreflexiva y conciencia reflexiva: La con-
ciencia prerreflexiva es el simple hecho de percatarnos de
algo, el tener conciencia de algo, y la conciencia reflexiva
surge cuando me doy cuenta de que me estoy percatando
de algo.
El ser-en-sí: Sartre niega que existan diferencias entre apa-
riencia y realidad. Sostiene que la cosa es la totalidad de
sus apariencias. Si quitamos lo que le confiere la esencia
a dicha cosa, que la constituye en tal cosa y no en tal otra,
sólo queda el ser-en-sí, que es aquel que se nos presenta,
que está afuera del sujeto. Es el ser de las cosas externas,
es lo que es y no puede ser nada más.
El ser-para-sí: El ser-para-sí es el ser de la conciencia. Esta,
la conciencia, es consciente de algo distinto a ella misma.
Ese algo distinto es el ser-en-sí. La conciencia es el mani-
festarse de un objeto (ser-en-sí) a un sujeto (ser-para-sí).
El ser-para-otro: Sartre defiende que mi yo revela la pre-
sencia del otro, cuando ese otro se me da no como objeto
sino como un sujeto (ser-para-otro).
Ateísmo y valores: Para el filósofo, la existencia de Dios
es imposible. Por tanto, si Dios no existe, no ha creado al
hombre según una idea que fije su esencia, por lo que el
hombre se encuentra con su radical libertad. Este ateísmo
tiene una consecuencia ética: Sartre afirma que los valores
dependen enteramente del hombre y son creación suya.
Segunda etapa: Marxismo
Sartre, a partir de los años 60 y hasta el final de su vida,
orientó su actividad hacia el marxismo. Fue muy crítico
del estalinismo.
Su pensamiento político atravesó varias etapas: desde los
momentos de Socialismo y Libertad, agrupación política
de la resistencia francesa a la ocupación nazi, hasta su
brevísima adhesión al Partido Comunista Francés, y su
posterior acercamiento a los maoístas.
Su intento de comunión entre el existencialismo y el mar-
xismo fue muy criticado.
Sartre hizo mucho énfasis en los valores humanistas de
Marx.
Obras
El ser y la nada (1943)
La obra fue publicada al terminar la Segunda Guerra
Mundial, en 1943. Es el libro que expone con rigor en qué
consiste el existencialismo de Sartre, o, como él prefería
llamarlo, la filosofía de la existencia, y permite compren-
der plenamente sus obras literarias.
El existencialismo es un humanismo (1946)
La obra está basada en la muy exitosa y concurrida confe-
rencia expuesta por Sartre al finalizar la Segunda Guerra
Mundial en (1945).
Es un manifiesto que explica en un lenguaje sencillo en
qué consiste su existencialismo.
Expone en qué consiste la libertad del ser humano, que
es libre de escoger su propio destino, pero esto necesaria-
mente implica asumir con responsabilidad las consecuen-
cias de todas sus decisiones.
Crítica de la razón dialéctica (1960)
En este libro, Sartre desarrolla el concepto del existencia-
lismo marxista.
En él, considera la libertad humana en el contexto histó-
rico y la relación del ser humano con su mundo natural,
que necesariamente implica enfrentarse a la escasez de
bienes y recursos. Concluye que el hombre solo puede ser
realmente libre en la sociedad en la medida en que logre
responder ante dicha escasez.
La náusea (1938)
Es la primera novela de Sartre y fue publicada en 1938.
Está basada en los diarios de Roquentin, su protagonista,
un historiador preocupado porque su existencia no signi-
fica absolutamente nada sin importar las circunstancias.
Sugiere que la libertad es una especie de condena, dado
que no existe ningún propósito, destino, ni poder divino
que permita siquiera guiar su existencia. Ronquetin desa-
rrolla la angustia ante la existencia, caracterizada por el
sentimiento nauseabundo.
Las moscas (1943)
Es una obra de teatro que recrea el mito de Electra. Ores-
tes, hermano de Electra, el protagonista, considera la po-
sibilidad de vengar la muerte de su padre, Agamenón,
asesinado por Clitemnestra, su madre, y Egisto, su pa-
drastro.
Bertrand Russell: 1872- 1972
Para Russell el atomismo lógico es una forma radical de
empirismo.
El platonismo de Russell implica la creencia de que exis-
ten entidades independientes de la mente que no necesi-
tan existir para ser reales, es decir, para subsistir y tener
ser .
Bertrand Arthur William Russell, Nacio Trellech, Gales,
Gran Bretaña el 18 de mayo de 1872 y falleció 2 de febrero
de 1970 en Penrhyndeudraeth, Gales.
Bertrand Russell fue hijo de John Russell, vizconde de
Amberley y de Katrine Louisa Stanley. Su abuelo paterno
fue lord John Russell, primer conde de Russell, quien fue
dos veces primer ministro con la reina Victoria. Su abuelo
materno fue Edward Stanley, segundo barón Stanley de
Alderley. Además, era ahijado de John Stuart Mill, quien
―aunque jamás conoció a Russell― ejerció una profunda
influencia en su pensamiento político a través de sus es-
critos.
Huérfanos de padre y madre, Russell y su hermano Frank
se mudaron a Pembroke Lodge, una residencia oficial de
la Corona donde vivirían con su abuelo lord John y su
abuela lady Russell, quien sería la responsable de edu-
carlos.
Pese a que sus padres habían sido liberales radicales, su
abuela, aunque liberal en política, era de ideas morales
muy estrictas, convirtiéndose Russell en un niño tímido,
retraído y solitario. Solía pasar mucho tiempo en la bi-
blioteca de su abuelo, en donde precozmente demostró
un gran amor por la Literatura y la Historia. Los jardines
de la casa eran el lugar predilecto del pequeño Russell y
muchos de los momentos más felices de su infancia los
pasó allí, meditando en soledad.
No fue al colegio, sino que fue educado por diversos tuto-
res y preceptores, de los que aprendió, entre otras cosas, a
dominar perfectamente el francés y el alemán.
En 1890, Russell ingresó al Trinity College de Cambridge
para estudiar matemáticas. Luego de la formación recibi-
da en el Trinity College de Cambridge, el joven fue envia-
do en 1888 y por un largo tiempo a los Estados Unidos, a
fin de que pudiera estudiar allí la vida política y las insti-
tuciones del país.
De regreso a su patria y, en calidad de académico, en el
Trinity College, se vio alejado de tal institución en 1916
debido a la actitud pacifista intransigente adoptada en el
curso de la primera Guerra Mundial. Ello le valió asimis-
mo cuatro meses de cárcel, durante los cuales redactó su
Introducción a la filosofía matemática (Introduction to
Mathematical Philosophy, 1919).
En 1900 elabora Los principios de la matemática y poco
después comenzaría su colaboración con A. N. White-
head para escribir los tres volúmenes de los Principia Ma-
thematica, la que sería su obra cumbre y en la que preten-
día reducir la matemática a la lógica.
Además de las investigaciones de carácter lógico-mate-
mático, Russell, en efecto, había realizado, con singular
fortuna, el estudio de problemas sociales y ético-políticos,
y publicado, en consecuencia, numerosos textos.
El activismo social y político ocupó gran parte del tiempo
de Russell durante su larga vida, lo que hace más remar-
cable sus escritos sobre un gran rango de temas técnicos
y no técnicos.
Russell permaneció políticamente activo hasta el final, es-
cribiendo y exhortando a los líderes mundiales, además
de prestar su nombre a numerosas causas.
En 1950 recibió el Premio Nobel de Literatura «en reco-
nocimiento de sus variados y significativos escritos en los
que defiende ideales humanitarios y la libertad de pensa-
miento».
En 1952, a los ochenta años, se unió en cuartas nupcias a
Edith Finch, en brazos de quien murió pacíficamente en
1970, con 97 años.
Ideas del pensamiento filosófico de Bertrand Russell
Abordó una gran variedad de disciplinas a lo largo de
su vida dejando también un gran número de obras en las
que nos dejó numerosas aportaciones, tanto en el campo
de la filosofía como en el de matemática, la lógica y las
ciencias sociales.
Además, Russell fue también un activista político capaz
de revolucionar el panorama intelectual del siglo XX gra-
cias a unas posturas y teorías enfocadas a conseguir que
la humanidad se plegase a vivir conforme a la razón.
Entre las principales claves del pensamiento de Russell
podemos destacar las siguientes.
La paradoja de Russell o la paradoja del barbero
En 1903, Russell publicó su obra Los principios de la ma-
temática, obra en la que subrayaba la existencia de un fa-
llo en la lógica de una de las áreas de las matemáticas.
Concretamente una paradoja que implicaba que la teoría
de los conjuntos, teoría que se ocupa de los conjuntos de
funciones o números, presentaba una contradicción que
él explicaba mediante la analogía del barbero. El barbero
de un pueblo afeita a todos los hombres excepto a los que
se afeitan ellos mismo.
Esta situación creaba dos conjuntos, el de los que afeitan
a sí mismos y el de los que afeita el barbero, pero si el
barbero se afeita a sí mismo, ¿a cuál de los dos conjun-
tos pertenece él? Russell dio una respuesta a la paradoja
desarrollando una teoría que creaba un jerarquía. Así, el
conjunto de todos los conjuntos tenía un trato diferente al
de los conjuntos menores constituyentes.
Fundó la filosofía analítica junto con Gottfried Frege
Russell rompió con el idealismo hegeliano y negó su doc-
trina, especialmente en lo que se refiere a que para cono-
cer algo concreto es preciso conocer todas sus relaciones.
Para Russell, el mundo es una sucesión de hechos inde-
pendientes y conocerlos depende solo de los datos obte-
nidos a través de la experiencia. Es uno de los principales
representantes de la filosofía analítica.
Desarrolló la teoría sobre las relaciones y la filosofía del
lenguaje
Una teoría que se basa en el pluralismo y defiende que lo
complejo está formado por las cosas más simples.
Una teoría que constituye una crítica de la filosofía de
Leibniz.
Así, las teorías de Leibniz están basadas en la creencia de
que todo enunciado tiene una estructura de sujeto y pre-
dicado y que todas las cosas son un todo (monismo).
Esta doctrina de las relaciones internas no tenían sentido
e investigó en el campo de la lógica destacándose su tra-
bajo dentro de la filosofía del lenguaje.
Así, para Russell las controversias filosóficas provienen
de confusiones conceptuales derivadas de un mal uso del
lenguaje. Una solución sería aclarar todos los enunciados
cuando se aplican a la ciencia, el arte, la religión, entre
otras áreas.
Russell deseaba que eliminase la superstición y todas las
ideas no fundamentadas de la filosofía, siendo la lógica y
la ciencia las principales herramientas para el estudioso.
https://www.philosophy-foundation.org/
https://www.britannica.com/
https://concepto.de
https://eudoroterrones.blogspot.com
https://lamenteesmaravillosa.com
https://es.wikipedia.org/
https://www.buscabiografias.com
https://www.clarin.com/
https://www.worldhistory.org/
https://www.webdianoia.com
https://rinconeducativo.org/
www.biografiasyvidas.com
www.e-torredebabel.com
www.filosofia-irc.org/libros/protagoras.html]
https://humanidades.com
https://www.culturagenial.com/
https://yulimezab37.wixsite.com
https://www.fisicanet.com.ar
https://www.uic.mx
https://www.biografiacortade.com
https://www.aciprensa.com
https://www.uv.es
https://www.webdianoia.com
https://www.imosver.com/
https://www.lavanguardia.com
https://www.dw.com
https://humanidades.com
https://www.anaminecan.com/
https://www.unprofesor.com
https://concepto.de
https://www.fnac.es
https://faqs.zone
https://e-torredebabel.com
https://pablomm77.wixsite.com
Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog
Desideré
Adam Smith (1723-1790)
Smith fue un economista político y filósofo es-
cocés muy influyente, más conocido por su libro
“La riqueza de las naciones”.
Se desconoce la fecha exacta de nacimiento de
Adam Smith, pero fue bautizado el 5 de junio de
1723. Su padre, funcionario de aduanas en Kir-
kcaldy, murió antes de que él naciera. Estudió
en las universidades de Glasgow y Oxford. Re-
gresó a Kircaldy en 1746 y dos años más tarde
le pidieron que diera una serie de conferencias
públicas en Edimburgo, que le dieron fama.
En 1751, Smith fue nombrado profesor de lógi-
ca en la Universidad de Glasgow y un año más
tarde profesor de filosofía moral. Pasó a formar
parte de un brillante círculo intelectual en el que
figuraban David Hume, John Home, Lord Hai-
les y William Robertson.
En 1764, Smith abandonó Glasgow para viajar
al continente como tutor de Henry, el futuro
duque de Buccleuch. Durante sus viajes, Smith
conoció a varios intelectuales europeos destaca-
dos, entre ellos Voltaire, Rousseau y Quesnay.
En 1776, Smith se trasladó a Londres. Publicó
un volumen que pretendía que fuera la prime-
ra parte de una teoría completa de la sociedad,
que abarcara la teología, la ética, la política y el
derecho.
Este volumen, Investigación sobre la naturaleza
y las causas de la riqueza de las naciones, fue la
primera obra importante de economía política.
Smith se opuso enérgicamente a la regulación
del comercio y los intercambios, y escribió que
si se permitiera a las personas mejorar sus con-
diciones de vida, se produciría prosperidad eco-
nómica para todos.
En 1778, Smith fue nombrado comisionado de
aduanas de Edimburgo. En 1783, se convirtió en
miembro fundador de la Royal Society de Edim-
burgo. Murió en la ciudad el 17 de julio de 1790.
La riqueza de las naciones
Considerado fundador de la ciencia económi-
ca por “La riqueza de las naciones”, el escocés
Adam Smith (1723-1790) no sólo puso con esta
obra los cimientos de una ciencia, sino también
de una doctrina: el liberalismo económico. La
idea de que la riqueza proviene del trabajo (y
no del oro ni de la plata), siendo susceptible de
aumentar con una adecuada regulación del fun-
cionamiento del mercado; la noción de la com-
petencia como mecanismo limitador de la sed
de beneficios y fomentador del bien común, y el
deseo de un Estado fuerte, aunque no grande,
que garantice la libertad, la propiedad y el fun-
cionamiento de la “mano invisible” que armo-
niza los intereses de la persona y de la comuni-
dad, son, en efecto, su perdurable aportación al
mundo que se había de desarrollar en los siglos
siguientes.
La teoría de los sentimientos morales
Fundador de la economía clásica y autor de La
riqueza de las naciones, Adam Smith (1723-
1790) suele ser tenido sólo como economista,
pero el campo de sus intereses intelectuales fue
mucho más amplio.
Miembro destacado de la Escuela Escocesa de
Filosofía Moral y amigo de David Hume, Smith
fue un notable moralista, admirador de la seve-
ridad estoica y una persona preocupada por las
reglas que gobiernan la conducta humana. De
hecho, la obra que en su día le deparó más fama
fue La teoría de los sentimientos morales, pu-
blicada en 1759. La presente versión de la obra
en una traducción que merece el calificativo de
«excelente» para Mario Vargas Llosa en La lla-
mada de la tribu, ofrece el texto íntegro de la
misma.
En ella Smith defiende que, de la mezcla ponde-
rada de simpatía hacia los sentimientos ajenos
y de amor propio, que no egoísmo, surgen va-
lores morales que en última instancia hacen po-
sible que individuos interesados en sí mismos
puedan convivir en una sociedad justa, pacífica,
próspera y libre.
La mano invisible
Descripción
Ideas que han cambiado el mundo
A lo largo de la historia, algunos libros han cam-
biado el mundo. Han transformado la manera
en que nos vemos a nosotros mismos y a los
demás. Han inspirado el debate, la discordia, la
guerra y la revolución. Han iluminado, indig-
nado, provocado y consolado. Han enriquecido
vidas, y también las han destruido.
Taurus publica las obras de los grandes pensa-
dores, pioneros, radicales y visionarios cuyas
ideas sacudieron la civilización y nos impulsa-
ron a ser quienes somos.
El decisivo tratado de Adam Smith sobre el
mercado libre allanó el camino al capitalismo
moderno argumentando que la competencia es
el motor de una sociedad productiva y que el
interés propio en última instancia logrará en-
riquecer a toda la comunidad, como si de una
«mano invisible» se tratara.
John Locke
John Locke nació el 29 de agosto de 1632 en Wrin-
gton, Somerset, en una familia de padres purita-
nos. Asistió a la Westminster School en Londres
e ingresó a Christ Church, en la Universidad de
Oxford, donde, aunque se destacó como estu-
diante, encontró mayor interés en las obras de
filósofos modernos, como René Descartes, que en
el currículo clásico tradicional. Su inclinación ha-
cia la medicina y la filosofía experimental lo llevó
a formar parte de la Royal Society.
En 1656 obtuvo su licenciatura y en 1658 su maes-
tría. Durante su estancia en Oxford, también pro-
fundizó en el campo de la medicina, trabajando
con científicos notables de la época como Robert
Boyle y Robert Hooke.
En 1667, se convirtió en médico personal de lord
Anthony Ashley Cooper, primer conde de Shaf-
tesbury, un influyente político y filósofo. La rela-
ción con Shaftesbury ejerció una importante in-
fluencia en las ideas políticas de Locke y lo llevó
a participar activamente en la política de la época.
En 1683, la situación política complicada lo llevó
a huir a los Países Bajos, donde se relacionó con
otros intelectuales y se dedicó a la escritura, reto-
mando trabajos, como el Ensayo sobre el enten-
dimiento humano, y componiendo la Carta sobre
la tolerancia. Regresó a Inglaterra después de la
Revolución Gloriosa de 1688.
Los últimos catorce años de su vida los pasó en la
casa de campo de los Masham en Essex, donde,
aunque su salud fluctuaba debido a los ataques
de asma, se convirtió en un respetado intelectual
entre los whigs. Durante este tiempo, tuvo discu-
siones con figuras destacadas como John Dryden
(1631-1700) e Isaac Newton (1643-1727).
John Locke murió el 28 de octubre de 1704 y fue
enterrado en el cementerio de High Laver, Es-
sex. Sus ideas sobre los derechos naturales y el
gobierno se consideraron revolucionarias para
su época y tuvieron una influencia duradera en
la filosofía política. Su legado intelectual perdura
hasta nuestros días.
Segundo ensayo sobre el Gobierno Civil
El pensamiento político de Locke sigue siendo
uno de los pilares de los modernos regímenes
democráticos.
En su Segundo ensayo sobre el gobierno civil,
de 1689, Locke propuso las líneas fundamenta-
les de una constitución representativa: el poder
supremo es el representado por el cuerpo legis-
lativo, representando a los ciudadanos, y el po-
der ejecutivo tiene como función garantizar la
ejecución de las leyes.
Solo las leyes pueden ser el alma del Estado y
mientras estén vigentes, todos deberán acatarlas
por igual. John Locke (1632-1704) filósofo y mé-
dico inglés, es uno de los más influyentes pen-
sadores del empirismo inglés, conocido como el
«Padre del Liberalismo Clásico».
Compendio del Ensayo sobre el entendimiento
humano
Resumen de la obra fundamental de John Locke
(1632-1704), el “Compendio del «Ensayo sobre el
entendimiento humano»” sintetiza las ideas fun-
damentales del trabajo publicado con este título
en 1689 y que habría de procurarle un lugar des-
tacado en el ámbito de la filosofía.
En el “Ensayo” se examinan la naturaleza y los
límites del conocimiento humano. Para ello se
atiende al origen y los modos «en que llegan a no-
sotros todas las ideas que nuestro entendimien-
to emplea al pensar» y, en contraposición con
Descartes, se afirma descubrir que todo nuestro
conocimiento depende de la experiencia y que,
por tanto, no hay verdades innatas accesibles me-
diante el intelecto.
Locke es, con matices, el padre fundador del em-
pirismo británico clásico. Otras obras de John
Locke en esta colección: “Ensayo y Carta sobre la
tolerancia” y “Segundo Tratado sobre el Gobier-
no Civil”.
El Ensayo sobre el entendimiento humano (1690)
Expone el Ensayo sobre el entendimiento huma-
no las tramas íntimas del conocer racional y, sin
caer en el psicologismo, desemboca en las co-
rrientes más fértiles de la gnoseología contempo-
ránea. Además de su valor filosófico y epistemo-
lógico, la obra importa como fuente histórica de
primera magnitud.
Aquí encontramos los primeros testimonios de lo
que se conoce con el nombre de empirismo in-
glés; aquí las ideas de la Ilustración francesa y, a
través de Hume, del idealismo kantiano hallaron
firme punto de partida.
La obra constituye una de las piedras de toque
fundamentales de las corrientes humanistas y li-
berales que animaron el siglo XVIII.El Ensayo so-
bre el entendimiento humano no sólo representa
una minuciosa descripción funcional del acto de
conocimiento; adelanta una división de las cien-
cias y campos del saber al tiempo que plasma
una viva imagen de la naturaleza de la razón hu-
mana. John Locke fue uno de los hombres más
distinguidos y alertas de su tiempo.
Montesquieu
Nació el 18 de enero de 1689, en el castillo de la
Brède, bajo el nombre de Charles-Louis de Secon-
dat. Gracias a su madre, Marie-Francoise de Pes-
nel, recibió el baronazgo de La Bréde. Su padre,
Jacques de Secondat, pertenecía a la nobleza de
toga, que era una forma de nobleza surgida en
Francia a partir del XV, distinta a la nobleza feu-
dal tradicional.
Se formó en la escuela de Juilly, al norte del país,
y estudió derecho en la Universidad de Burdeos
y en París. En 1714, bajo la protección de su tío,
el barón de Montesquieu, y tras la muerte de su
padre, ingresó como consejero al Parlamento de
Burdeos, en La Brède.
Un año más tarde, a la edad de 26 años, contrajo
matrimonio con Jeanne Lartigue, con quien luego
tuvo un hijo, Jean Baptiste, y a los 27, heredó el
baronazgo por parte de su tío.
En 1721 publicó la obra Cartas persas, por la que
fue reconocido públicamente. En 1734 publicó
Consideraciones sobre las causas de la grandeza
y decadencia de los romanos, obra de transición,
y en 1748, de forma anónima, publicó su obra
maestra, El espíritu de las leyes. Esta obra fue
prohibida en Francia por iniciativa de la Iglesia
católica, que la incluyó en el Índice de los Libros
Prohibidos.
Montesquieu, sin embargo, era muy leído en
Gran Bretaña, algunos países de Europa y en las
colonias británicas en América.
La idea de la libertad para cada uno de los pode-
res de gobierno, en especial, tuvo un gran impac-
to en los revolucionarios norteamericanos.
Por un problema en la vista, y con miedo a que-
darse ciego, visitó París en 1754. Sin embargo, allí
enfermó y, finalmente, murió el 10 de febrero de
1755, producto de una fuerte fiebre. Fue enterra-
do en París, en la iglesia de Saint-Sulpice.
La separación de poderes
sobre las leyes que configuran la libertad polí-
tica, entendida esta en su relación con la cons-
titución
Siguiendo las teorías antiguas y medievales so-
bre el gobierno mixto, junto con los escritos de
Bolingbroke y el Segundo tratado sobre el go-
bierno civil de John Locke, y tomando como tipo
ideal la monarquía parlamentaria británica sur-
gida tras la Revolución gloriosa, Montesquieu
plantea aquí la división del poder en legislativo,
ejecutivo y judicial, de modo que estos tres po-
deres se refrenen mutuamente y mantengan un
equilibrio dinámico.
El texto, publicado originalmente de forma anó-
nima en 1748, e incluido poco después por la
Santa Sede en su Índice de libros prohibidos,
conoció de inmediato el éxito, con más de una
veintena de reimpresiones en diversos países,
y ejercería una enorme influencia en los revo-
lucionarios americanos y franceses, marcando
respectivamente la Constitución de los Estados
Unidos y la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano, y sentando así las ba-
ses de la modernidad política.
Del espíritu de las Leyes
Texto clave de la Ilustración, “Del Espíritu de
las Leyes” es la obra más importante e influyen-
te de las que escribiera Charles Louis de Secon-
dat, barón de Montesquieu (1689-1755).
En ella se aplica al estudio científico de la so-
ciedad con el propósito de descubrir el tipo de
leyes que, en concordancia con la naturaleza de
cada país ¬su «espíritu»¬, permitan la salva-
guarda de la libertad y el orden.
Admirador de Locke y de la constitución ingle-
sa -«espejo de la libertad»¬, Montesquieu pro-
pone asimismo la separación de poderes como
instrumento fundamental del gobierno limitado
–requisito previo para la libertad– que tanta in-
fluencia ha tenido en la construcción de las de-
mocracias contemporáneas.
Cartas persas
Obra de juventud, publicada por primera vez en
1721, Se conocieron en su época un gran éxito de
público y se convirtieron en obra maestra de un
género con muchos imitadores. Mediante un pun-
to de vista exótico —el de un persa que viaja por
Europa—, Montesquieu desarrolla una observa-
ción sin prejuicios que le permite descubrir en la
sociedad de su tiempo lo arbitrario y lo que sólo se
sostiene en la costumbre irreflexiva cubierta por
un aura de sacralización.
Aun siendo en ciertos aspectos un preludio de su
obra mayor, Del espíritu de las leyes, en el pre-
sente texto el autor muestra un amplio relativis-
mo moral, un elogio de la libertad como variedad
y un énfasis en la diversidad de pueblos y cultu-
ras, alejadas del rígido racionalismo ilustrado que
posteriormente le llevaría a buscar relaciones más
determinantes entre las leyes naturales y las le-
yes morales. La exposición fragmentaria, propia
del género epistolar, facilita la presentación de un
amplio retablo de la sociedad francesa y europea,
del que surgen la denuncia del despotismo y la
crítica de los dogmas del catolicismo. El estilo pro-
vocativo y desenfadado es en este caso un arma
para la desmitificación de verdades establecidas y
un recurso de gran escritor
VOLTAIRE
François-Marie Arouet nació el 21 de noviembre
de 1694 en el seno de una familia de la baja nobleza
francesa.
Asistió al colegio jesuita Louis-le-Grand hasta los
17 años, cuando, por petición de su padre, empezó
a estudiar derecho. Dos años más tarde recibió un
contrato de secretario en la embajada francesa de La
Haya, pero sería expulsado poco después debido a un
idilio con la hija de un refugiado francés.
En 1715, con 21 años, fue encarcelado en la Basti-
lla por escribir una sátira contra el duque de Orleáns
—por aquel entonces, cabeza en el poder del estado
francés— y su hija la duquesa de Berry. Tras un año
de reclusión, fue desterrado a Châtenay-Malabry —al
suroeste de París—, donde adoptó el seudónimo de
Voltaire.
Allí compaginó sus intereses literarios con una varie-
dad de oficios que le reportaron éxito y dinero, pero
volvería a acabar en la cárcel en 1726, esta vez por
una disputa con el noble De Rohan, con el que ha-
bía sostenido un altercado en competencia por una
dama. Cinco meses más tarde, consiguió ser liberado
a condición de exiliarse en Londres, tierra donde fer-
mentaría la orientación de su pensamiento.
En 1728 Voltaire regresó a Francia para difundir las
ideas del científico Isaac Newton y el filósofo John
Locke en sus famosas Cartas filosóficas o Cartas in-
glesas, pero el contenido de sus obras y su severa crí-
tica al fanatismo y dogmatismo de las religiones en
defensa de la tolerancia religiosa y la libertad de pen-
samiento, le forzarían a vivir en un continuo exilio.
Finalmente, ya pasados los sesenta, se estableció en el
municipio de Ferney (actualmente denominado Fer-
ney-Voltaire en su honor), en la frontera con Suiza,
donde permanecería la mayor parte de las dos últi-
mas décadas de su vida aumentando su legado litera-
rio y filosófico.
En 1778 volvió a París como una celebridad y fallece-
ría el 30 de mayo de ese mismo año en la ciudad que
le vio nacer a los 83 años.
Cándido, o el optimismo
Cándido es una novela protagonizada por un
optimista que cree a pies juntillas que el mundo
es un paraíso, a pesar de que, desde la primera
línea, la realidad se encarga de negarlo.
Este contexto da pie a Voltaire a atacar, con iro-
nía y sarcasmo, la teoría de Leibniz de que vivi-
mos en «el mejor de los mundos posibles», y a
poner de relieve defectos morales como la into-
lerancia, el fanatismo religioso, los abusos de la
colonización europea en América, los engaños y
artificios sociales y las matanzas de las guerras,
invitando a reflexionar sobre todo ello.
De la mano de Anthony Garner, el texto se re-
fuerza mediante imágenes impactantes, llenas
de humor e ironía, muy directas, con las que se
actualiza para el lector de hoy el mensaje de esta
pieza indiscutible del arte narrativo de la Ilus-
tración.
“Tratado Sobre La Tolerancia”
En 1685, Luis XIV revoca el edicto de Nantes, que
permitía la libertad de cultos en Francia. En este
clima de intolerancia religiosa, Voltaire escribe el
Tratado sobre la tolerancia con ocasión de la muer-
te de Jean Calas y anima al resto de los filósofos
a hacer la guerra sistemáticamente, al Infame, es
decir, a cualquier religión, pero, sobre todo, a la
católica de Roma. Voltaire, a diferencia de Rous-
seau, pretende pasar de una oposición meramente
intelectual a una lucha activa centrada en los ca-
sos particulares.
El caso de Jean Calas, comerciante jansenista que
fue declarado culpable en un juicio manipulado,
y ajusticiado por un delito no cometido, iba a ser
la primera aplicación de esa consigna que daba al
resto de los filósofos. Voltaire organiza los datos
de que dispone en una estrategia de combate sin
antecedentes en la historia y que sólo puede com-
pararse con una moderna campaña de prensa.
La historia de los Calas es, en el Tratado sobre la
tolerancia, un trampolín para hacer un juicio al
fanatismo: de los detalles particulares Voltaire se
eleva a las alturas bíblicas, históricas, metafísicas
y conceptuales sin olvidar el recurso a los detalles
del sentimiento personal.
“Cuentos”
Razonador y polemista infatigable, filósofo de
su tiempo en tanto que furiosamente antimeta-
físico, historiador que escudriñó con atención la
realidad de su propia época, olvidando volun-
tariamente las viejas historias, poeta, dramatur-
go, redactor de panfletos, articulista y narrador,
Voltaire nos dejó una obra inmensa que es a la
vez el más fiel paradigma de su siglo, el siglo de
la razón y de las luces.
En los cuentos, con una escritura que depende
de lo que se quería demostrar sin someterse a
ninguna otra regla, la originalidad del pensador
se une felizmente al encanto e ironía del relato.
“Diccionario Filosofico”
El presente volumen ofrece una cuidada edición
de esta obra clave de la Ilustración, surgida en
el círculo de intelectuales reunido en torno a la
figura de Federico de Prusia.
En sus voces, Voltaire analiza un amplio abani-
co de cuestiones que van de la estética a la polí-
tica, con especial hincapié en el hecho religioso,
al que dedica buena parte de su penetrante re-
flexión.
El resultado es un libro fundamental del pensa-
miento moderno, cuya lectura sigue mantenien-
do en la actualidad buena parte de su vigencia.
https://www.buscalibre.com.mx/
https://www.gandhi.com.mx
https://www.planetadelibros.com
https://www.ellibrototal.com/
https://latam.casadellibro.com
https://www.elsotano.com
https://www.penguinlibros.com
https://porrua.mx/
Por
@gh
Experimentos de Pensamiento
Filosófico
EL BARCO DE
TESEO
Si con el tiempo es necesario sustituir partes de
un barco, ¿sigue siendo el mismo barco?
El barco de Teseo , uno de los experimentos filo-
sóficos más conocidos, plantea preguntas sobre
la naturaleza de la identidad y la continuidad a
lo largo del tiempo. En la paradoja, la pregunta
es si un barco cuyos componentes han sido re-
emplazados a lo largo del tiempo sigue siendo
el mismo.
Por un lado, hay que afirmar que el barco no
ha sufrido modificaciones a pesar de haber sido
reemplazado en algunos de sus componentes
tendría sentido. Después de todo, todavía lo lla-
mamos así y la estructura y los objetivos para
los que fue concebido siguen vigentes.
Por otra parte, si la identidad del barco se basa
en sus atributos físicos, parecería que el barco
ha cambiado. Se podría argumentar que el bar-
co es ahora una entidad totalmente distinta si se
reemplazan todos los componentes.
Esta paradoja resalta cuestiones relativas a la
naturaleza de la identidad y el cambio , que tie-
nen consecuencias más allá del contexto de los
barcos.
Nos hace preguntarnos si algo puede sopor-
tar un cambio significativo y al mismo tiempo
permanecer esencialmente igual a través del
tiempo y cómo podemos saber cuándo algo ha
cambiado lo suficiente como para dejar de ser lo
mismo.
EL PROBLEMA DEL CARRITO
¿Sacrificarías a una persona para salvar a mu-
chas personas?
Original: McGeddon Vector: Zapyon , CC BY-SA 4.0 , via Wikimedia Commons
El Problema del Tranvía es un famoso experi-
mento de pensamiento ético que cuestiona la
ética de sacrificar una vida para salvar muchas
otras. Normalmente, la situación hipotética es la
siguiente:
Estás parado al lado de una vía de tranvía, ob-
servando cómo un tranvía desbocado se acerca
a cinco personas que están encadenadas a la vía
y no pueden escapar. Sin embargo, si notas una
palanca cercana, el tranvía se desviará a una vía
diferente, matando a la persona conectada a esa
vía en su lugar.
¿Qué haces?
Este acertijo nos desafía a pensar en nuestras
responsabilidades morales cuando tenemos la
autoridad de tomar una decisión que causará la
muerte de alguien. La alternativa que salva más
vidas puede parecer lógica, pero es fundamen-
tal considerar el valor de cada vida y si tenemos
la responsabilidad de defender los derechos de
las minorías.
La decisión “correcta” puede diferir según dos
doctrinas éticas centrales. Por ejemplo, un con-
secuencialista consideraría que salvar las vidas
de cinco personas sería la opción éticamente co-
rrecta, ya que maximiza el bienestar total.
Por otro lado, un deontólogo podría sostener
que tenemos la responsabilidad de defender
los derechos de las personas y que hacerlo sería
contra la ley.
El problema del tranvía no tiene una solución
aparente, pero es una herramienta útil para in-
vestigar dilemas éticos y las ideas que influyen
en la toma de decisiones humanas .
ALEGORÍA DE LA CUEVA
¿Estamos viendo simplemente las sombras de la
realidad o la realidad misma?
La “Alegoría de la caverna” de Platón es uno de
los experimentos filosóficos más conocidos so-
bre la naturaleza de la realidad y el conocimien-
to. La alegoría es la siguiente:
Imagino a un grupo de personas que han pa-
sado toda su vida encadenadas y de cara a una
pared dentro de una cueva. Solo pueden ver las
sombras de las cosas que el fuego detrás de ellos
ha proyectado sobre la pared. Creen que estas
sombras son la única realidad que existe.
Si uno de los prisioneros se viera obligado a
darse la vuelta y mirar hacia el fuego, experi-
mentaría una nueva realidad y se daría cuenta
de que las sombras eran meras ilusiones.
Supongamos que ahora se le permite al prisio-
nero salir de la cueva y entrar en contacto con el
mundo real exterior. Cuando se encuentre con
el mundo exterior, se habrá topado con otra rea-
lidad diferente de la cueva y el fuego.
La alegoría de Platón nos hace preguntarnos si
nuestras percepciones de la realidad son pre-
cisas o sólo reflejos de una verdad subyacente
más profunda.
Implica que puede haber verdades que van más
allá de nuestra comprensión actual y que nues-
tras opiniones y conocimientos pueden verse
limitados por las situaciones en las que nos en-
contramos.
Muchos consideran que la Caverna de Platón
es una defensa de la investigación filosófica y
la búsqueda del conocimiento. Implica que po-
dríamos aprender más sobre nosotros mismos y
el mundo que nos rodea si desafiamos nuestras
presunciones y buscamos la esencia de la ver-
dad .
LA SALA CHINA
¿Puede una máquina entender o imitar el len-
guaje?
En el experimento mental de La habitación chi-
na se plantea la cuestión de si una máquina
puede comprender realmente el lenguaje o sim-
plemente imitarlo.
El experimento es el siguiente:
Una persona que no habla chino está encerrada
en una habitación con un libro lleno de símbolos
chinos y un conjunto de instrucciones para ma-
nipular los símbolos.
Una persona del exterior le pasa una nota es-
crita en chino. La persona que está dentro de la
sala responde a la nota según las normas antes
de devolvérsela a la persona que está fuera.
Puede parecer que la persona que está dentro
de la habitación puede entender chino para la
persona que recibe la nota afuera. Sin embar-
go, la persona que está dentro de la habitación
solo sigue instrucciones; no comprende real-
mente el significado de los mensajes a los que
está respondiendo.
Este experimento presenta una comprensión
interesante de la naturaleza de la conciencia,
la inteligencia artificial y si una máquina puede
realmente “entender” el lenguaje como lo puede
hacer un humano.
Nos hace preguntarnos si el conocimiento y el
intelecto provienen simplemente de adherirse
a reglas y manipular símbolos o si algo más
profundo en la conciencia humana nos permite
comprender el lenguaje .
EL CULO DE BURIDN
¿Somos realmente libres de elegir?
Este experimento es bastante interesante. El
asno de Buridán ilustra la paradoja del concepto
de libre albedrío. Se refiere a una situación en la
que un asno (asimismo hambriento e igualmen-
te sediento) se coloca en el centro de un montón
de heno y un balde de agua. Ambos están equi-
distantes del asno.
¿Cuál elige primero?
La paradoja afirma que, como el burro no pue-
de elegir entre agua y heno, muere de hambre.
Existen otras versiones de esta historia. En lu-
gar de agua y heno, se colocan dos montones de
heno de igual tamaño a la misma distancia del
burro en lugar de agua y heno. El resultado: el
burro muere.
Pero ¿es tan sencillo? Probablemente no. El bu-
rro puede comer primero y beber después. O
beber primero y comer después, y luego beber
de nuevo.
Pero estos son solo resultados aleatorios, ya que
no requieren que seamos racionales, solo nece-
sitamos sentido común.
Aunque esta paradoja se ha atribuido a un fi-
lósofo francés del siglo XIV, Jean Buridan, las
huellas de la paradoja del asno de Buridan se
encuentran en la era aristotélica.
En De los cielos (295-350 a. C.), Aristóteles es-
cribe: “…un hombre, estando tan hambriento
como sediento, y colocado entre la comida y la
bebida, necesariamente debe permanecer don-
de está y morir de hambre”.
LA PARADOJA DE LA OMNIPOTENCIA
¿Puede un todopoderoso crear una tarea que no
puede completar?
La “paradoja de la omnipotencia” es uno de los
experimentos de pensamiento filosófico que de-
safían la idea de la omnipotencia, o de que un
ser tiene un poder ilimitado.
El experimento de pensamiento filosófico es el
siguiente:
¿Es posible que una deidad todopoderosa cree
una tarea que no pueda completar? Incluso si
pudiera idear una tarea de ese tipo, no sería to-
dopoderosa porque no podría llevarla a cabo. Si
no puede crear una obra de ese tipo, está limi-
tada por su incapacidad y, por lo tanto, no es
todopoderosa.
La paradoja de la omnipotencia plantea impor-
tantes cuestiones sobre el alcance del poder y la
naturaleza de la omnipotencia. Pone en tela de
juicio si un ser puede tener un poder infinito y
nos hace preguntarnos si la idea del poder ilimi-
tado es fundamentalmente paradójica.
También tiene ramificaciones para comprender
las características de los seres divinos y los lími-
tes de la comprensión humana de los conceptos
religiosos .
EL VELO DE LA IGNORANCIA
¿Crearías una sociedad justa si no supieras cuál
es tu lugar en ella?
El Velo de la Ignorancia es otro experimento de
pensamiento filosófico que invita a los partici-
pantes a verse en una posición inicial de igual-
dad detrás de un velo de ignorancia, sin saber
su estatus social, sus habilidades o su lugar en
la sociedad.
Lo propuso el filósofo John Rawls.
Este ejercicio tiene como objetivo que las perso-
nas consideren los principios de justicia que se
aplicarían en este caso sin tener en cuenta sus
propios intereses o posición social.
Detrás de la cortina de la ignorancia, la gente
elegiría justificaciones que serían ventajosas
para todos, independientemente de sus circuns-
tancias particulares, estableciendo así una “so-
ciedad justa” .
J
osé Guadalupe Posada (Aguascalientes,
1852 - ciudad de México, 1913) Pintor y
caricaturista mexicano, famoso por sus
litografías con escenas de muerte, estampas
populares y caricaturas sociales, inspiradas en
el folclore.
El joven José Guadalupe poseía sin duda un ta-
lento natural para el grabado, y no sin haberse
visto obligado a superar una empecinada opo-
sición familiar, su padre le permitió ingresar,
a los dieciséis años, en el taller profesional de
Trinidad Pedroso, reputado maestro de quien
aprendió los principios, métodos y secretos del
arte litográfico.
En estos primeros años de aprendizaje, Posada
manifestó una facilidad innata para la caricatu-
ra, de tal modo que su mentor logró introdu-
cirle en el mundo del periodismo y de la pren-
sa gráfica como dibujante, y logró publicar sus
primeras viñetas en el periódico El jicote (1871),
cuando el artista acababa de cumplir los dieci-
nueve años.
Influido por su familia, que seguía mirando con
malos ojos su actividad un tanto bohemia y es-
taba empeñada en conseguirle una ocupación
más segura, José Guadalupe ganó una plaza de
maestro de litografía en la Escuela Preparatoria
de León. A esta ciudad del estado de Guanajua-
to se había trasladado, en compañía de su maes-
tro, en 1871.
Fue profesor durante cinco años, aunque com-
partió la actividad didáctica con lo que le gusta-
ba en realidad: la litografía comercial -textos de
anuncios y carteles- y la estampación de imáge-
nes religiosas.
Las graves inundaciones que asolaron León
en 1888 le obligaron a trasladarse a Ciudad de
México, donde le hicieron rápidamente ofertas
para trabajar en distintas empresas editoriales,
entre ellas la de Ireneo Paz.
Allí elaboró cientos de grabados para numero-
sos periódicos: La Patria Ilustrada, Revista de
México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil Blas, El
hijo del Ahuizote, etcétera.
Su nombre cobró una fama inesperada y su co-
tización se disparó, alcanzando cimas que pocos
meses antes le habrían parecido inimaginables.
Esta repentina bonanza económica le permitió
abordar una serie de experimentos gráficos que
culminaron con la exitosa utilización de plan-
chas de cinc, plomo o acero en sus grabados.
A partir de 1890, sus trabajos gráficos ilustraron
las publicaciones, de carácter nacionalista y po-
pular, del impresor Antonio Venegas Arroyo:
historietas, liturgias de festividades, plegarias,
cancioneros, leyendas, cuentos y almanaques,
destacando La Gaceta Callejera y las hojas suel-
tas que incluían imágenes e información resu-
mida de carácter diverso sobre “acontecimien-
tos de sensación”.
El jarabe en ultratumba
Las ideas de Posada eran de clara índole pro-
gresista y, al servicio de éstas, dibujó caricatu-
ras y bocetos satíricos consagrados, en general,
a elaborar una crónica de la vida mexicana de la
época o a poner de relieve los sufrimientos de
su pueblo bajo el yugo de los grandes terrate-
nientes.
Las sátiras de los políticos más influyentes de la
época le costaron la cárcel en más de una oca-
sión. El gran número de encargos que se amon-
tonaban en su taller le obligó a crear una técnica
nueva, el grabado al ácido en relieve, mucho
más rápida.
Su extensa producción gráfica, estimada en más
de veinte mil grabados, realizados en litografía
o planchas de metal, podría clasificarse como
expresionista, puesto que recrea con extraordi-
naria imaginación, gran sentido humorístico y
profunda capacidad crítica las lacras, miserias
y prejuicios de la realidad social y política de su
época.
Su obra abarca múltiples temas, entre los que
cabría destacar las célebres “calaveras” o imá-
genes de ultratumba; los “desastres”, que
comprenden catástrofes de tipo natural (inun-
daciones, epidemias, sucesos astronómicos, na-
cimientos de seres monstruosos), accidentes,
hechos sobrenaturales, crímenes y suicidios;
los “ejemplos” o lecciones morales que pueden
extraerse ante la perversidad y bestialidad hu-
manas; sucesos sociales y políticos, donde so-
bresalen las viñetas referidas a las ejecuciones y
los “corridos” revolucionarios; los milagros re-
ligiosos; la serie denominada Don Chepito, que
narra las desventuras de un solterón ridículo,
una especie de antihéroe; así como las imágenes
captadas de la vida cotidiana con inigualable
precisión e intención certera.
Posada fue considerado como un precursor del
movimiento nacionalista en las artes plásticas
por algunos de quienes lo protagonizaron: José
Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro
Siqueiros, Francisco Díaz de León y Leopoldo
Méndez. En 1933, veinte años después de su
muerte, fue redescubierto por el pintor Jean
Charlot, quien editó sus planchas y reveló la in-
fluencia de Posada sobre artistas de las posterio-
res generaciones.
Gran dibujante, trabajador incansable y un gran
técnico del grabado, Posadas murió, tan pobre
como había nacido, en Ciudad de México, en
1913. Sus restos, que nadie reclamó, fueron se-
pultados en una fosa común.
“La muerte es de-
mocrática, ya que,
a fin de cuentas,
güera, morena, rica
o pobre, toda la
gente acaba siendo
calavera
Su obra más popular es la Catrina, cuyo nombre
original es “Calavera Garbancera”, el cual hace
referencia a la gente que vendía garbanza; aque-
lla que teniendo sangre indígena pretendía ser
europea (españoles o franceses) y renegaban de
su propia raza, herencia y cultura.
Cuando Posada realizó el grabado de la calave-
ra con elegante sombrero y flores no la visualizó
como “La Catrina”, fue el pintor Diego Rivera
quien la bautizó así.
Fue considerado por Diego Rivera como el pro-
totipo del artista del pueblo y su defensor más
aguerrido, incluso se autoproclamó como hijo
de Posada y de la Catrina en su mural Sueño de
una tarde de domingo en la Alameda
Mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”
Museo Mural Diego Rivera
En 1947, Diego Rivera retomó al personaje de
Posada en su mural Sueño de una tarde domi-
nical en la Alameda Central cuando la bautizó
como La Catrina, y complementó el dibujo de
José Guadalupe Posada dibujándola de cuer-
po completo con vestidos y sombreros elegan-
tes con lo que le cambió el “estatus social” a la
Garbancera.
Lo que NO sabías sobre La Catrina
Surgió como sátira a la población mexicana
de esos tiempos que menospreciaban sus raí-
ces
La versión original se realizó en un grabado
de metal que actualmente se encuentra en el
Museo Posada en Aguascalientes, México.
La Catrina “original” está adornada solamen-
te con un sombrero enfatizando la pobreza y
sus deseos de pertenecer a otra clase social.
Se identifica a la Catrina con el Día de Muer-
tos pero en su origen no tenía relación alguna
con esta festividad.
https://www.gob.mx/sre/
https://inba.gob.mx/prensa
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de José Guadalupe Po-
sada». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [In-
ternet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biogra-
fiasyvidas.com/biografia/p/posada.htm [fecha de acceso: 29 de agosto
de 2024].
https://historia-arte.com
E
l sobrepeso es una afección que se carac-
teriza por una acumulación excesiva de
grasa.
La obesidad es una compleja enfermedad cróni-
ca que se define por una acumulación excesiva
de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
La obesidad puede provocar un aumento del
riesgo de diabetes de tipo 2 y cardiopatías, pue-
de afectar la salud ósea y la reproducción y au-
menta el riesgo de que aparezcan determinados
tipos de cáncer. La obesidad influye en aspectos
de la calidad de vida como el sueño o el movi-
miento.
El diagnóstico del sobrepeso y la obesidad se
efectúa midiendo el peso y la estatura de las
personas y calculando el índice de masa corpo-
ral (IMC): peso (kg)/estatura2 (m2).
Este índice es un marcador indirecto de la grasa,
y existen mediciones adicionales, como el perí-
metro de la cintura, que pueden ayudar a diag-
nosticar la obesidad.
Las categorías del IMC para definir la obesidad
varían, en función de la edad y el género, para
lactantes, niños y adolescentes.
Datos y cifras.
•En 2022, una de cada ocho personas en el
mundo eran obesas.
•Desde 1990, la obesidad se ha duplicado con
creces entre los adultos de todo el mundo, y se
ha cuatriplicado entre los adolescentes.
•En 2022, 2500 millones de adultos (18 años o
más) tenían sobrepeso. De ellos, 890 millones
eran obesos.
•En 2022, el 43% de los adultos de 18 años o
más tenían sobrepeso, y el 16% eran obesos.
•En 2022, 37 millones de niños menores de 5
años tenían sobrepeso.
•En 2022, más de 390 millones de niños y ado-
lescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso, de
los cuales 160 millones eran obesos.
Población adulta.
En el caso de los adultos, la OMS define el so-
brepeso y la obesidad así:
•sobrepeso: IMC igual o superior a 25; y
•obesidad: IMC igual o superior a 30.
En el caso de los niños, debe tenerse en cuenta la
edad al definir el sobrepeso y la obesidad.
Niños menores de 5 años
Obesidad y Sobrepeso
actividad física y la ausencia de un entorno le-
gal y reglamentario adecuado.
Al mismo tiempo, la falta de una respuesta efi-
caz del sistema de salud para identificar el exce-
so de aumento de peso y de depósitos de grasa
durante las primeras etapas agrava la aparición
de la obesidad.
Consecuencias comunes para la salud
Los riesgos del sobrepeso y la obesidad para la
salud están cada vez mejor documentados y es-
tudiados.
Se estima que, en 2019, un IMC superior al óp-
timo provocó cinco millones de muertes por
enfermedades no transmisibles (ENT) como las
enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el
cáncer, los trastornos neurológicos, las enfer-
medades respiratorias crónicas o los trastornos
digestivos.
El sobrepeso en la infancia y la adolescencia afec-
ta de forma inmediata a la salud de los niños y
adolescentes, y está asociado a un mayor riesgo
de contraer, de manera precoz, distintas ENT,
como la diabetes de tipo 2 y las enfermedades
cardiovasculares. La obesidad en la infancia y
la adolescencia tiene consecuencias psicosocia-
les adversas; afecta al rendimiento escolar y a la
calidad de vida, a lo que se añaden la estigmati-
zación, la discriminación y la intimidación.
Los niños con obesidad tienen muchas proba-
bilidades de ser adultos con obesidad y además
corren un mayor riesgo de sufrir ENT en la edad
adulta.
Las consecuencias económicas de la epidemia
de obesidad también son importantes. Se calcu-
la que, si no se toman medidas al respecto, los
costos a escala mundial del sobrepeso y la obesi-
dad alcanzarán los US$ 3 billones anuales para
2030 y una cifra superior a los US$ 18 billones
para 2060.
Por último, el aumento de las tasas de obesidad
en los países de ingreso bajo y mediano, en par-
ticular entre los grupos socioeconómicos más
En el caso de los niños menores de 5 años:
•el sobrepeso es un peso para la estatura supe-
rior a dos desviaciones típicas por encima de la
mediana de los patrones de crecimiento infantil
de la OMS; y
•la obesidad es un peso para la estatura supe-
rior a tres desviaciones típicas por encima de la
mediana de los patrones de crecimiento infantil
de la OMS.
Niños de 5 a 19 años
El sobrepeso y la obesidad se definen de la si-
guiente manera para los niños de 5 a 19 años:
•el sobrepeso es un IMC para la edad superior a
una desviación típica por encima de la mediana
de la referencia de crecimiento de la OMS; y
•la obesidad es un IMC para la edad superior
a dos desviaciones típicas por encima de la me-
diana de la referencia de crecimiento de la OMS.
Causas del sobrepeso y la obesidad
El sobrepeso y la obesidad son la consecuencia
de un desequilibrio entre la ingesta calórica (ali-
mentación) y el gasto calórico (actividad física).
En la mayoría de los casos, la obesidad es una
enfermedad multifactorial que se debe a un en-
torno obesogénico, factores psicosociales y va-
riantes genéticas.
En un subgrupo de pacientes, se pueden iden-
tificar los principales factores etiológicos indi-
viduales (medicamentos, enfermedades, falta
de movimiento, procedimientos iatrogénicos, o
enfermedad monogénica/síndrome genético).
El entorno obesogénico que exacerba la proba-
bilidad de la obesidad en individuos, poblacio-
nes y en diferentes entornos está relacionado
con factores estructurales que limitan la dispo-
nibilidad de alimentos saludables y sostenibles
a precios asequibles a nivel local, la falta de si-
tuaciones en la vida cotidiana de la población
en las que sea fácil y seguro realizar una cierta
bajos, está globalizando rápidamente un pro-
blema que antes se asociaba únicamente a los
países de ingreso alto.
Afrontar la doble carga de la malnutrición
Muchos países de ingreso bajo y mediano afron-
tan lo que se conoce como la doble carga de la
malnutrición.
Aunque estos países continúan lidiando con
los problemas relacionados con las enfermeda-
des infecciosas y la desnutrición, también están
viendo cómo aumentan rápidamente los facto-
res de riesgo de enfermedades no transmisibles
como la obesidad y el sobrepeso.
Es frecuente que la desnutrición y la obesidad
coexistan en un mismo país, una misma comu-
nidad y un mismo hogar.
Los niños de los países de ingreso bajo y media-
no son más vulnerables a una nutrición prena-
tal, del lactante y del niño pequeño deficiente.
Al mismo tiempo, estos niños están expuestos
a alimentos altos en grasas, azúcar y sal, alto
contenido calórico y bajo contenido en micro-
nutrientes, cuyo costo suele ser menor, así como
la calidad de sus nutrientes. Estos hábitos ali-
menticios, junto con unos niveles más bajos de
actividad física, provocan un aumento drástico
de la obesidad infantil, al tiempo que los proble-
mas de desnutrición siguen sin resolverse.
Prevención y manejo
El sobrepeso y la obesidad, así como las enfer-
medades no transmisibles conexas, son en gran
medida prevenibles y manejables.
A nivel individual, las personas pueden reducir
el riesgo adoptando una serie de intervenciones
preventivas en cada etapa del ciclo vital, antes
incluso de la concepción, así como durante los
primeros años. Estas medidas incluyen:
•velar por que el aumento de peso durante el
embarazo sea el adecuado;
•practicar la lactancia materna exclusiva duran-
te los primeros seis meses después del parto y
continuar con la lactancia hasta los 24 meses o
más;
•promover entre los niños una serie de compor-
tamientos en torno a cuestiones como la alimen-
tación saludable, la actividad física, las conduc-
tas sedentarias y el sueño, independientemente
de su peso actual;
•limitar el tiempo que se pasa frente a las pan-
tallas;
•limitar el consumo de bebidas endulzadas con
azúcar y alimentos de alto contenido calórico
y promover otros hábitos alimentarios saluda-
bles;
•disfrutar de una vida sana (alimentación sa-
ludable, actividad física, duración y calidad del
sueño, evitar el tabaco y el alcohol, autorregula-
ción emocional);
•limitar la ingesta calórica de grasas saturadas
y azúcar y aumentar el consumo de frutas y ver-
duras, así como de legumbres, cereales integra-
les y frutos secos; y
saludables que conviertan los alimentos más
sanos en una opción disponible, accesible y de-
seable; y
•respuestas del sector de la salud concebidas
y equipadas para identificar riesgos, prevenir,
tratar y controlar la enfermedad.
Estas medidas deben basarse y estar integradas
en esfuerzos más amplios para abordar las ENT
y fortalecer los sistemas de salud a través de un
enfoque basado en la atención primaria de sa-
lud.
La industria alimentaria puede desempeñar un
papel importante en la promoción de una dieta
saludable:
•reduciendo el contenido en grasas, azúcar y
sal de los alimentos procesados;
•garantizando que existan opciones saludables
y nutritivas y que sean asequibles para todos los
consumidores;
•restringiendo la comercialización de alimentos
con un alto contenido en azúcar, sal y grasas, en
particular los que se dirigen a niños y adoles-
centes; y
•garantizando la disponibilidad de alimentos
saludables y apoyando la práctica de actividad
física de manera regular en el lugar de trabajo.
Referencias
1. GBD 2019 Risk Factor Collaborators. Global burden of 87 risk factors in 204 countries and
territories, 1990-2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet.
2020;396:1223–1249.
2. Okunogbe et al., “Economic Impacts of Overweight and Obesity.” 2ª edición con estimaciones
para 161 países. Federación Mundial de la Obesidad, 2022.
•realizar actividad física con regularidad.
Los proveedores de atención de salud deben
•evaluar el peso y la estatura de las personas
que acuden a los establecimientos de salud;
•brindar asesoramiento sobre alimentación y
estilos de vida saludables;
•cuando se diagnostica la obesidad, proporcio-
nar servicios de salud integrados para la pre-
vención y el tratamiento de la obesidad, lo que
incluye la alimentación saludable, la actividad
física y medidas médicas y quirúrgicas; y
•vigilar otros factores de riesgo de ENT (gluco-
sa y lípidos en sangre y presión arterial) y eva-
luar la presencia de comorbilidades y discapaci-
dades, incluidos los trastornos mentales.
Los patrones de alimentación y actividad física
de las personas son en gran medida el resultado
de condiciones sociales y ambientales que limi-
tan ampliamente las decisiones personales.
La obesidad es más una responsabilidad social
que individual, y las soluciones pasarán por
crear unos entornos y comunidades propicios
en los que hagan de la alimentación saludable y
la actividad física regular los comportamientos
más accesibles, disponibles y asequibles de la
vida cotidiana.
Detener el aumento de la obesidad exige medi-
das multisectoriales, relacionadas, por ejemplo,
con la fabricación, la comercialización y la fija-
ción de los precios de los alimentos, y otras que
traten de abordar los determinantes de la salud
en sentido más amplio (como la reducción de la
pobreza y la planificación urbana).
Entre tales políticas y medidas destacan las si-
guientes:
•medidas estructurales, fiscales y normativas
destinadas a crear unos entornos alimentarios
Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog
Bertrand Arthur William Russell nació en
Trelleck el 18 de mayo de 1872.
Sus padres fueron el vizconde Amberley y Ka-
therine, hija del segundo barón Stanley de Al-
derley. A los tres años quedó huérfano. Su pa-
dre había querido que se criara como agnóstico;
para evitarlo, fue puesto bajo la tutela de la cor-
te y criado por su abuela.
En lugar de ser enviado a la escuela, recibió cla-
ses de institutrices y tutores, y así adquirió un
conocimiento perfecto del francés y el alemán.
En 1890 se instaló en el Trinity College de Cam-
bridge y, tras ser un Wrangler muy destacado y
obtener una primera clase con honores en filoso-
fía, fue elegido miembro de su colegio en 1895.
Pero ya había dejado Cambridge en el verano
de 1894 y durante algunos meses fue agregado
en la embajada británica en París.
En diciembre de 1894 se casó con la señorita
Alys Pearsall Smith. Después de pasar unos me-
ses en Berlín estudiando la socialdemocracia, se
fueron a vivir cerca de Haslemere, donde dedi-
có su tiempo al estudio de la filosofía. En 1900
visitó el Congreso de Matemáticas en París.
Quedó impresionado por la habilidad del ma-
temático italiano Peano y sus alumnos, e inme-
diatamente estudió las obras de Peano. En 1903
escribió su primer libro importante, Los princi-
pios de las matemáticas , y con su amigo el Dr.
Alfred Whitehead procedió a desarrollar y ex-
tender la lógica matemática de Peano y Frege.
De vez en cuando abandonó la filosofía por la
política.
En 1910 fue nombrado profesor en el Trinity Co-
llege. Después de que estallara la Primera Gue-
rra Mundial, participó activamente en la confra-
ternidad No Conscription y fue multado con £
100 como autor de un folleto que criticaba una
sentencia de dos años a un objetor de concien-
cia.
En 1916, su universidad le privó de su puesto
de profesor.
Le ofrecieron un puesto en la Universidad de
Harvard, pero le negaron el pasaporte. Tenía la
intención de dar un curso de conferencias (pu-
blicado posteriormente en Estados Unidos con
el título Political Ideals , 1918), pero las autori-
dades militares se lo impidieron.
En 1918 fue condenado a seis meses de prisión
por un artículo pacifista que había escrito en el
Tribunal . Su Introducción a la filosofía mate-
mática (1919) fue escrita en prisión.
Su Análisis de la mente (1921) fue el resultado
de algunas conferencias que dio en Londres,
que fueron organizadas por unos pocos amigos
que consiguieron una suscripción para ese pro-
pósito.
En 1920, Russell realizó una breve visita a Rusia
para estudiar las condiciones del bolchevismo
en el lugar. En el otoño de ese mismo año fue a
China para dar una conferencia sobre filosofía
en la Universidad de Pekín.
A su regreso en septiembre de 1921, después
de haberse divorciado de su primera esposa, se
casó con la señorita Dora Black. Vivieron du-
rante seis años en Chelsea durante los meses de
invierno y pasaban los veranos cerca de Lands
End. En 1927, él y su esposa fundaron una es-
cuela para niños pequeños, que llevaron ade-
lante hasta 1932.
Obtuvo el título de condado en 1931. Se divor-
ció de su segunda esposa en 1935 y al año si-
guiente se casó con Patricia Helen Spence. En
1938 fue a los Estados Unidos y durante los años
siguientes enseñó en muchas de las principales
universidades del país.
En 1940 se vio involucrado en un proceso legal
cuando se cuestionó su derecho a enseñar filo-
sofía en el College of the City of New York debi-
do a sus opiniones sobre la moralidad. Cuando
su nombramiento como profesor universitario
fue cancelado, aceptó un contrato de cinco años
como profesor para la Fundación Barnes, Me-
rion, Pensilvania, pero la cancelación de este
contrato fue anunciada en enero de 1943 por Al-
bert C. Barnes, director de la fundación.
Russell fue elegido miembro de la Royal Society
en 1908 y reelegido miembro del Trinity Colle-
ge en 1944. Fue galardonado con la medalla Syl-
vester de la Royal Society en 1934, la medalla de
Morgan de la London Mathematical Society en
el mismo año y el Premio Nobel de Literatura
en 1950.
Tratando de ejemplificar sus múltiples aporta-
ciones, tanto filosóficas como matemáticas, lógi-
cas y sociales.
Los siguientes puntos principales de su pensa-
miento siendo uno de los pensadores de mayor
renombre de los últimos siglos.
Lógica matemática
Bertrand Russell fue una de las mayores figuras
de la lógica matemática. Su visión defendía que
las matemáticas son, en un sentido importante,
reducibles a la lógica. A este campo dedicó la
obra más destacada de sus primeros cuaren-
ta años de vida: Principia Mathematica, cuyo
esfuerzo le llevó a abandonar el tema durante
buena parte del resto de su carrera.
Filosofía analítica
Russell está considerado, junto a Gottfried Fre-
ge, como uno de los fundadores de la filosofía
analítica.
Fue uno de los responsables de la ruptura con
el idealismo hegeliano, algo que desembocaría
en la rebelión de los positivistas lógicos contra
la metafísica muchas décadas después. Russell
negaba la doctrina idealista de las relaciones in-
ternas por la que para conocer algo concreto era
necesario conocer todas sus relaciones.
Una de las bases fundamentales de su atomis-
mo es que el mundo consiste en una sucesión de
hechos lógicamente independientes y que nues-
tro conocimiento de ellos depende de los datos
aportados por nuestra experiencia directa.
El pluralismo
En Una exposición crítica de la filosofía de Leib-
niz (1900) descubre que las doctrinas del filóso-
fo alemán se basan en la creencia de que todo
enunciado tiene la estructura de sujeto y pre-
dicado, y que toda afirmación sobre la realidad
consiste en atribuir una propiedad a una sus-
tancia (teoría que lleva al monismo –todas las
cosas son un todo– y al idealismo).
En contra de estas ideas, Russell desarrolla la
teoría sobre las relaciones, que le permite afir-
mar el pluralismo de las cosas y defender que lo
complejo está formado por cosas más simples.
El pluralismo es una doctrina metafísica que
defiende la existencia de una pluralidad de sus-
tancias distintas sin que ninguna sea más origi-
naria que las otras.
La doctrina de las relaciones internas era, según
él, un sinsentido y trató de investigar ese campo
de la lógica. Dentro de su producción destaca la
filosofía del lenguaje, que sostiene que los pro-
blemas filosóficos consisten en confusiones con-
ceptuales derivadas de un mal uso del lenguaje
ordinario y que su solución pasa por una clarifi-
cación del sentido de los enunciados cuando se
aplican a áreas de la ciencia, la religión, el arte,
etc. (esto influenciaría a su alumno y compañe-
ro Ludwig Wittgenstein).
Su visión de la filosofía se fijaba en el fin de la
superstición y eliminar cualquier idea no fun-
damentada. Para ello, junto con G. E. Moore,
vio la ciencia y la lógica como sus principales
herramientas. Se esforzó por eliminar cualquier
suposición incoherente para llegar a la claridad
y precisión en la argumentación por el uso exac-
to del lenguaje y la división de las proposiciones
filosóficas en componentes más simples.
Ética y filosofía
Russell separó la ética de la filosofía común al
considerarla, sobre todo, importante a nivel so-
cial. Pese a que cambió a lo largo de su vida,
terminó de acuerdo parcialmente con Hume,
al entender que los términos éticos, manejados
con valores subjetivos, no podían ser verifica-
dos del mismo modo que los hechos tangibles.
Su filosofía es el germen de lo que más tarde se
daría en llamar “emotivismo”.
Personaje «peligroso e inmoral»
Sus teorías sobre el matrimonio y la sexualidad
–revolucionarias para la encorsetada moral de
la época– le costaron ser considerado un perso-
naje peligroso e inmoral. Especialmente costoso
sería para él su periplo americano, durante el
que estuvo acusado injustamente en los tribu-
nales estadounidenses y fue blanco de una dura
caza de brujas hacia su persona y sus postula-
dos. Russell fue visto como un mal ejemplo para
la juventud americana, otorgándole el título, no
oficial, de catedrático “de indecencia”. Incluso
se le llegó a negar una cátedra en la Universidad
de Nueva York por imposición del Tribunal Su-
premo de la ciudad. En su juventud militó en el
Partido Liberal del Reino Unido, defendiendo el
libre comercio y el voto femenino.
Relaciones y reglas
Russell entendía el matrimonio y la sexualidad
como ámbitos tremendamente libres e indivi-
dualizados donde no tenían por qué opinar la
masa o las tradiciones. Veía las relaciones como
un acuerdo entre individuos, en el que era váli-
do hacer lo que uno quisiera siempre y cuando
no rompiera ninguna de las reglas acordadas.
Cuatro matrimonios
Se casó cuatro veces y de esas relaciones nacie-
ron tres hijos. Su primer matrimonio fue con
Alys Pearsall Smith y después con Dora Black,
Patricia Spence y, finalmente, con Edith Finch,
30 años menor y con quien encontraría la paz y
la estabilidad durante los últimos 18 años de su
vida.
Activista político
Si su labor filosófica es relevante, no lo es me-
nos –especialmente al final de su vida– su labor
como activista político, con miras a instaurar la
racionalidad en la convivencia entre los seres
humanos y sus naciones. Vehemente pacifista
y enemigo de la guerra, durante sus últimos 20
años tuvo una actividad febril contra las armas
nucleares, alarmado por la posibilidad de vivir
una Tercera Guerra Mundial.
Especialmente exitoso fue su discurso en la BBC
en 1950, El peligro del hombre, concienciando al
mundo del peligro de un nuevo enfrentamiento
atómico. En 1961 fue condenado, junto a su mu-
jer, a dos meses de cárcel por incitar a la desobe-
diencia civil.
La pena sería finalmente conmutada por su
avanzada edad y salud. Russell trabajó activa-
mente por la creación de un gobierno mundial
que permitiera solucionar los problemas inter-
nacionales de manera pacífica.
No creía en Dios
La obsesión de Russell por alcanzar sentencias y
conclusiones ciertas chocaron frontalmente con
sus creencias religiosas desde su juventud. No
podía probar la existencia de Dios, no creía en
ella, y mucho menos en los dogmas que utiliza-
ba la iglesia. Su postura religiosa puede enten-
derse leyendo su libro Por qué no soy cristiano
y otros ensayos, donde considera los argumen-
tos lógicos para la no existencia de Dios, además
de aportar otros argumentos cosmológicos, te-
leológicos y morales.
Premio Nobel de Literatura
En reconocimiento a sus variados y significati-
vos escritos en los que se defienden los ideales
humanitarios y la libertad de pensamiento, fue
galardonado con el Premio Nobel de Literatura
en el año 1950.
Los 10 mandamientos de Bertrand Russell
1.No estés absolutamente seguro de nada.
2.No creas conveniente actuar ocultando prue-
bas, pues las pruebas terminan por salir a la luz
siempre.
3.Nunca intentes oponerte al raciocinio, pues
seguramente lo conseguirás.
4.Cuando encuentres oposición, aunque pro-
venga de tu esposo o de tus hijos, trata de supe-
rarla por medio de la razón y no de la autoridad,
pues una victoria que dependa de la autoridad
es irreal e ilusoria.
5.No respetes la autoridad de los demás, pues
siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6.No utilices la fuerza para suprimir las ideas
que crees perniciosas, pues, si lo haces, ellas te
suprimirán a ti.
7.No temas ser extravagante en tus ideas, pues
todas las ideas ahora aceptadas fueron en su día
extravagantes.
8.Disfruta más con la discrepancia inteligente
que con la conformidad pasiva, pues si valoras
la inteligencia como debieras, aquella significa
un acuerdo más profundo que esta.
9.Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque
esta sea incómoda, pues más incómoda es cuan-
do tratas de ocultarla.
10.No sientas envidia de la felicidad de los que
viven en el paraíso de los necios, pues solo un
necio pensará que eso es felicidad.
Russell escribió más de ochenta libros y cien-
tos de artículos sobre una amplia variedad de
temas. La lista más completa e sus publicacio-
nes está en A Bibliography of Bertrand Russell
(3 vols, London: Routledge, 1994), de Kenneth
Blackwell y Harry Ruja. Una lista menos deta-
llada pero bastante completa aparece en The
Philosophy of Bertrand Russell (3rd ed., New
York: Harper and Row, 1963), de Paul Arthur
Schilpp.
References
T. A. A. Broadbent, Biography in Dictionary of
Scientific Biography (New York 1970-1990).
Biography in Encyclopaedia Britannica.
https://www.nobelprize.org/
https://filco.es/
Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog
1 «Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre»
2 «Cuánto placer se obtiene del conocimiento inútil»
3 «Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremen-
da-mente importante»
4 «Sé sincero, incluso si la verdad es inconveniente, pues resulta más inconveniente
cuando tratas de ocultarla»
5 «La calumnia siempre es sencilla y verosímil»
6 «El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación»
7 «Las matemáticas pueden ser definidas como aquel tema del cual no sabemos nunca
lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero»
8 «Mucho de lo que pasa por idealismo es odio o amor al poder enmascarado»
9 «El que la ciencia pueda sobrevivir largamente depende de la psicología; es decir,
depende de lo que los seres humanos deseen»
10 «Toda la actividad humana está motivada por el deseo o el impulso»
Bertrand Russell
1.“Lo que te preocupa, te esclaviza”.
2.“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente
y no una condición de las circunstancias”.
3.“La única defensa contra el mundo es un conocimiento perfecto de él”.
4.“Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”.
5.“Los padres se preguntan por qué los ríos son amargos, cuando ellos mismos han enve-
nenado la fuente”.
6.“Una mente sana en un cuerpo sano es una breve pero amplia descripción de un estado
de felicidad en este mundo”.
7.“Somos como los camaleones: copiamos el tono y color de nuestro carácter moral de los
que están a nuestro alrededor”.
8.“Las leyes se hicieron para los hombres y no los hombres para las leyes”.
9.“El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible, como en gene-
rar en el alumno amor y estima por el conocimiento.”
10.“El que quiera seriamente disponerse a la búsqueda de la verdad, deberá preparar, en
primer lugar, su mente a amarla”.
John Locke
1.“Lo que no me mata, me hará más fuerte”
2.“La vida es demasiado breve como para aburrirnos”
3.“El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero
no de épocas felices”
4.“El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero
no de épocas felices”.
5.“Es sencillo hacer que las cosas sean complicadas, pero difícil hacer que sean sencillas”
6.“La política divide a las personas en dos grupos: los instrumentos y en segundo, los
enemigos”.
7.“En este mundo de imágenes creado por nosotros mismos, nos hemos inventado como
unidad, como aquello que permanece constantemente en cambio”.
8.“Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis
hecho para superarlo?”.
9.“Quien con monstruos luche cuide a su vez de no convertirse en un monstruo. Cuando
miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”
10.“El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo
se esfuerza por ser oscuro”
Friedrich Nietzsche
1.El más dulce e inofensivo camino de la vida conduce a través de las avenidas de la cien-
cia y del saber.
2.Todo el mundo se queja de su mala memoria; nadie de su poco entendimiento.
3.Ningún orden, ninguna posición permanece nunca inalterada ni un momento.
4.Nada es más libre que la imaginación humana.
5.El hombre es el mayor enemigo del hombre.
6.Sé filósofo… pero en medio de toda tu filosofía, sé hombre.
7.El trabajo y la pobreza, tan aborrecidos por todo el mundo, son el destino seguro de la
gran mayoría.
8.Cada solución da pie a una nueva pregunta…
9.La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones.
10.Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.
David Hume
Películas donde la filosofía es
central en la trama:
Extrañas coincidencias
Título original I Heart Huckabees
Año 2004
Duración 105 min.
País Estados Unidos
Dirección David O. Russell
Guion David O. Russell, Jeff Baena
Género Comedia | Comedia absurda
Convencido de que las coincidencias no existen,
sino que guardan alguna relación con los prin-
cipales enigmas de la vida, Albert Markovski
(Jason Schwartzman) trata de descubrir el signi-
ficado de esas coincidencias.
Para ello entra en contacto con Bernard (Dustin
Hoffman) y Vivian Jaffe (Lily Tomlin), un ma-
trimonio de “Detectives Existenciales o metafí-
sicos”, que investigan los misterios más íntimos
de sus clientes a base de seguirlos de cerca, ob-
servar sus actividades diarias e interrogar a sus
amigos y compañeros de trabajo
Premios 2004: Premios Satellite Awards: No-
minada a Mejor actor de reparto - Comedia o
Musical.
Senderos de la mente
Título original Mindwalk
Año 1990
Duración 112 min.
País Estados Unidos
Dirección Bernt Amadeus Capra
Guion Bernt Amadeus Capra, Floyd Byars, Fri-
tjof Capra
Género Drama | Cine independiente USA
Un senador americano, excandidato a la presi-
dencia, visita a un amigo escritor que vive en
Francia. Durante una excursión al Mont Sant
Michel conoce a una científica desencantada de
su profesión que reniega de sus investigaciones
por haber sido utilizadas en el proyecto Guerra
de la Galaxias promovido por Reagan.
Los tres se conocen casualmente ante un reloj
renacentista y entablan una conversación sobre
Descartes, que continuará a lo largo de toda la
película, mientras visitan el famoso enclave tu-
rístico normando.
A lo largo de ese paseo hablarán de todo lo di-
vino y lo humano desde sus distintos puntos de
vista. Celebrada película independiente similar
en el tono a “Waking Life”.
Premios Independent Spirit: Nominada a Mejor
guión
Mi cena con André
Título original My Dinner with André
Año 1981
Duración 110 min.
País Estados Unidos
Dirección Louis Malle
Guion Wallace Shawn, Andre Gregory
Género Drama | Escenario único
Malle se atreve con un film sobre una conversa-
ción entre dos personas, obteniendo excelentes
críticas en USA. Dándose vida a sí mismos, los
actores y autores Wallace Shawn y André Gre-
gory quedan una noche a cenar. Como buenos
amigos, se empiezan a contar múltiples expe-
riencias personales, a través de las cuales co-
mienzan a surgir los grandes temas de la exis-
tencia.
Dirigida por Louis Malle, y con guión creado
por los dos protagonistas, “Mi cena con André”
nos invita a enfrentarnos a lo que de verdad, al
final, pesa en la vida.
Premios 1981: Asociación de Críticos de Boston:
Mejor guion y mejor película americana
El extranjero
Título original Lo straniero
Año 1967
Duración 105 min.
País Italia
Dirección Luchino Visconti
Guion Luchino Visconti, Suso Cecchi d’Ami-
co, Georges Conchon, Emmanuel Robles.
Novela: Albert Camus
Género Drama | Crimen. Drama judicial /
Abogados/as
Argelia 1935, Mersault, un modesto empleado
que vive y trabaja en Argel, recibe la noticia de
la muerte de su madre. Sin estar particularmen-
te angustiado, va a velar el cuerpo y acompa-
ñarla al cementerio.
A su regreso, después del funeral, encuentra a
Marie, una mecanógrafa amiga suya, y comien-
za una relación con ella. Un vecino suyo, Ray-
mond, un pícaro, le ofrece su amistad y le pide
ayuda para vengarse de una chica árabe. Meur-
sault, indiferente y dispuesto a todo, consiente y
mata a sangre fría al hermano de la chica.
Premios 1967: Globos de oro: Nominada Mejor
película de habla no inglesa
1967: Festival de Venecia: Nominada a León de
Oro - Mejor película.
1967: National Society of Film Critics (NSFC):
Nominada a Mejor actor.
Documentales sobre filósofos
Derrida
Título original Derrida
Año 2002
Duración 84 min.
País Estados Unidos
Dirección Kirby Dick, Amy Ziering
Música Ryūichi Sakamoto
Fotografía Kirsten Johnson
Compañías Jane Doe Films
Género Documental
Es una docupelícula que hace un seguimiento
intensivo del filósofo argelino Jacques Derrida
en su vida diaria, desde la vida en su casa (De-
rrida comiendo tostadas y prendiendo la radio,
buscando las llaves de su auto), dando confe-
rencias y charlas o concediendo entrevistas a
terceros en programas de televisión, haciendo
visitas dirigidas a la prisión de Robben Island,
donde estuvo preso Nelson Mandela.
Examined Life
Título original Examined Life
Año 2008
Duración 87 min.
País Canadá
Dirección Astra Taylor
Guion Astra Taylor
Fotografía John M. Tran
Compañías Sphinx Productions
Género Documental
Examined Life saca a la filosofía de las revistas
académicas y de las aulas para ponerla de nue-
vo en las calles. A lo largo del documental, su
directora y guionista, Astra Taylor, acompaña
a algunos de los pensadores más influyentes de
hoy en una serie de excursiones únicas a través
de lugares y espacios que tienen una resonancia
especial para ellos y para sus ideas.
Los pensamientos de Peter Singer sobre la éti-
ca de consumo se amplifican en el contexto de
elegantes ‘boutiques’ de la Quinta Avenida. Mi-
chael Hardt reflexiona sobre la naturaleza de la
revolución al mismo tiempo rodeado por sím-
bolos de riqueza y ocio. Judith Butler y una ami-
ga pasean por el Mission District de San Fran-
cisco al tiempo que cuestionan la obsesión de
nuestra cultura con el individualismo. Y, mien-
tras, se conduce a través de Manhattan con Cor-
nel West -quizás el intelectual más conocido de
América-, quien compara la filosofía con el jazz
y el blues, recordándonos cuán intensa y activa
puede ser la vida de la mente.
Examined Life ofrece momentos privilegiados
con grandes pensadores cuyos campos van des-
de la filosofía moral hasta la teoría cultural y
revela el poder de la filosofía para transformar
nuestra visión del mundo de modo que poda-
mos imaginar nuestro lugar en él.
Manual de cine para pervertidos
Título original The Pervert’s Guide to Cinema
Año 2006
Duración 150 min.
País Reino Unido
Dirección Sophie Fiennes
Guion Slavoj Žižek
Fotografía Remko Schnorr
Compañías Coproducción Reino Unido-Aus-
tria-Países Bajos (Holanda);
Género Documental | Documental sobre cine
Sinopsis
Aclamado documental sobre algunas de las me-
jores películas de la historia del cine, dirigido
por Sophie Fiennes -hermana de Ralph y Joseph
Fiennes- y escrito y presentado por Slavoj Zi-
zek, un conocido filósofo, psicoanalista y ciné-
filo esloveno.
Zizek!
Título original Zizek!
Año 2005
Duración 71 min.
País Estados Unidos
Dirección Astra Taylor
Música Jeremy Barnes
Fotografía Jesse Epstein, Martina Radwan
Compañías
Coproducción Estados Unidos-Canadá; Hid-
den Driver
Productions, The Documentary Campaign
Género Documental
Sinopsis
Zizek! es un seguimiento del eminente e intrépi-
do pensador Slavoj Zizek en su continuo movi-
miento a través del globo, saltando de las salas
de conferencias en Nueva York a las calles de
Buenos Aires y pasando por su casa en Lubiana.
En tránsito, Zizek, obsesivamente revela el fun-
cionamiento invisible del mundo de la ideología
a través de una mezcla única de psicoanálisis la-
caniano, marxismo y crítica de la cultura pop.
También, sin miedo, vuelve su mirada crítica
hacia sí mismo, ofreciendo un comentario mor-
daz sobre su personalidad, su vida privada y su
creciente figura como celebridad internacional.
Zizek! es a la vez una lección inolvidable de fi-
losofía y un retrato convincente de un disidente
intelectual.
Poseyendo la capacidad para atraer a los no ini-
ciados de una manera que ningún otro filósofo
antes que él pudo.
https://www.filmaffinity.com
https://www.educaciontrespuntocero.com
https://es.wikipedia.org
https://www.sensacine.com
https://www.filmin.es/
https://www.ecartelera.com/
Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog
Richard Wagner
Wagner fue pionero en varios avances del
lenguaje musical, como un extremo cro-
matismo (asociado con el color orques-
tal) o la ampliación del cosmos armónico
a través de un continuo desplazamiento
de los centros tonales, lo que influyó en el
desarrollo de la música clásica europea.
Wilhelm Richard Wagner (Leipzig, 22 de
mayo de 1813 - Venecia, 13 de febrero
de1883) fue compositor, director de orquesta,
dramaturgo, poeta y teórico de la música, de
cuyo destino y cauce se autoproclamó visiona-
rio.
Conocido sobre todo por sus óperas, que él de-
nominaba “dramas musicales”, y por escribir con
elevada ambición literaria sus propios libretos,
ha legado a la historia de la música óperas tan im-
portantes como Rienzi (1842), El holandés erran-
te (1843), Tannhäuser (1845), Lohengrin (1850), la
conocida tetralogía El anillo del nibelungo (1848-
1874), Tristan e Isolda (1865), Los maestros can-
tores de Núremberg (1868) y Parsifal (1882), su
última ópera escrita especialmente para el Fests-
pielhaus de Bayreuth, el teatro de ópera que él
mismo mandó construir para la escenificación de
sus obras.
Pero el compositor sajón era también escritor y le
obsesionaba el panorama de la música en Alema-
nia, supuestamente en crisis por haberse abando-
nado a la comercialización capitalista.
A partir de 1849 comienza a desarrollar el con-
cepto de Gesamtkunstwerk, la obra de arte total
en la que se reunirían y complementarían todas
las disciplinas artísticas.
Wagner comienza a poner estas ideas por escrito
en Arte y Revolución (1849), La obra de arte del
futuro (1849), El judaísmo en la música (1850) y el
que acaso sea su ensayo más importante, Ópera y
drama (1851), cuyas ideas se reflejan y materiali-
zan en el ciclo del Anillo.
Wagner vivió en Triebschen, donde frecuente-
mente le visitaba Nietzsche, gran consumidor de
hachís El filósofo Nietzsche (1844-1900) proba-
blemente compartiría su afición del hachís con su
amigo Wagner. Nietzsche lograba con el canna-
bis risas.
Estos efectos son un síntoma de haber recupera-
do la inocencia, una vez que el individuo se sitúa
más allá de la línea divisoria del bien y del mal y
descubre la endeblez y la vacuidad de las creen-
cias sociales (Baudelaire, 1994:38). Nietzsche es-
cribe en su obra Ecce Homo (2001) su relación
con el hachís y con Wagner:
“Teniendo en cuenta unas cosas y otras yo no
habría soportado mi juventud sin música wagne-
riana. Pues yo estaba condenado a los alemanes.
Cuando alguien quiere escapar a una presión in-
tolerable necesita hachís. Pues bien, yo necesita-
ba Wagner. Wagner es el contraveneno par exce-
llence de todo lo alemán –veneno– no lo niego.
Desde el instante en que hubo una partitura para
piano del Tristán –¡Muchas gracias, señor Von
Bulow!– fui wagneriano. Las obras anteriores
de Wagner las consideraba situadas por debajo
de mí, demasiado vulgares todavía, demasiado
«alemanas»… Esta obra es absolutamente el non
plus ultra de Wagner; con Los Maestros Cantores
y con El Anillo descansó de ella… Pienso que yo
conozco mejor que nadie las hazañas gigantescas
que Wagner es capaz de realizar, los cincuenta
mundos de extraños éxtasis para volar hacia los
cuales nadie excepto él ha tenido alas; y como soy
lo bastante fuerte para transformar en ventaja
para mí incluso lo más problemático y peligro-
so, haciéndome así más fuerte, llamo a Wagner el
gran benefactor de mi vida.
Aquello en que somos afines, el haber sufrido,
también uno a causa del otro, más hondamente
de lo que hombres de este siglo serían capaces
de sufrir, volverá a unir nuestros nombres eter-
namente; y así como es cierto que entre alemanes
Wagner no es más que un malentendido, así es
cierto que también yo lo soy y lo seré siempre”.
Wagner y Nietzsche fueron amigos hasta que los
dividió un viaje que realizaron juntos a Viena
para contemplar La Lanza de Longino (supues-
tamente fue la lanza que hundió en el costado a
Jesucristo en la cruz).
Un odio recíproco que desembocó en una tor-
mentosa controversia pública para destruir hasta
los cimientos el idealismos pangermánico y mís-
tico-pagano.
Al parecer Wagner, que no se daba cuenta de la
repugnancia que sentía Nietzsche acerca de sus
pensamientos sobre Cristo, había expuesto su
tema Parsifal proyectándolo a través de su recién
adquirida experiencia religiosa de redención y de
retorno a Cristo (todo ello, bajo la premisa que
Jesús no era de sangre judía, sino de sangre aria).
Para Nietzsche el cristianismo era una deprava-
ción así que le dio la espalda a su amigo Wagner.
Las principales obras de Richard Wagner se en-
cuentran en la ópera. Como hemos comentado, el
autor alemán escribió sus propios libretos y desa-
rrolló su estilo más personal. Estas obras son las
que más han resaltado a lo largo del tiempo:
Tristán e Isolda
Su ópera Tristán e Isolda se considera a menudo
como el punto de partida de la música académi-
ca contemporánea. Basada en una leyenda celta,
ofrece un libreto rico en referencias culturales
como el budismo y la filosofía de Schopenhauer.
Wagner rompe convenciones al explorar temas
como eros/thánatos y conciencia/subconciencia,
anticipando la psicología moderna. Su partitura
marca un hito en la evolución de la música oc-
cidental, capturando la esencia de la sexualidad
humana con amplios “crescendi” y anticlímax.
El anillo de nibelungo
El Anillo del Nibelungo trata de la saga operísti-
ca más ambiciosa de la historia de la música que
cuenta con cuatro óperas. La tetralogía sigue el
modelo de los dramas griegos antiguos y consta
de un prólogo, El oro del Rin, y tres jornadas:
La valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses.
Esta epopeya épica narra las luchas divinas y he-
roicas por el control del anillo mágico, desenca-
denando una trama de drama e intriga que abar-
ca tres generaciones de protagonistas hasta un
cataclismo final.
El holandés errante
Richard Wagner compuso tanto la música como
el libreto y relata la historia del protagonista, el
Holandés, es un ser maldito condenado a vagar
eternamente, anhelando escapar del mar infer-
nal. Esta historia se refleja brillantemente en una
partitura que encapsula la madurez artística de
Wagner, explorando la lucha entre el bien y el
mal como un reflejo del conflicto interno de un
espíritu privado de libertad.
Parsifal
Parsifal es la última ópera de Richard Wagner y
aún está llena de misticismo, religiosidad y valo-
res humanos que el compositor de Leipzig quería
transmitir. Esta obra, que consagró el Festival de
Bayreuth, ha ganado más simbolismo con el paso
del tiempo, gracias a la leyenda, la tradición y los
eventos históricos que la rodean. La sinopsis de
Parsifal relata la historia de caballeros, brujería,
amor y justicia que sigue fascinando a quienes la
escuchan.
Las óperas de Richard Wagner en Teatro Real
Wagner, nacido en Alemania en 1813, se desta-
có como compositor, director de orquesta, poeta,
ensayista, dramaturgo y teórico musical. Su le-
gado trasciende la música, influyendo en la filo-
sofía, la literatura, las artes visuales y el teatro,
convirtiéndose en una figura imprescindible en
la historia de la ópera.
Muchas de las obras magistrales de Richard
Wagner han encontrado su escenario en el Teatro
Real de Madrid, siendo este un lugar privilegia-
do para presenciar su grandiosidad artística.
En la actualidad, la programación de 2024 del
Teatro Real incluye una de sus obras más im-
portantes: Los maestros cantores de Nüremberg.
Esta ópera regresa al Teatro Real tras 22 años, de-
safiando a artistas y técnicos con su complejidad.
Dirigida por Pablo Heras-Casado, aborda temas
de tradición frente a innovación, libertad creati-
va y amor verdadero. En esta obra wagneriana se
fusionan la comedia y el drama, ofreciendo una
reflexión sobre la cultura medieval y el poder del
arte.
Un revolucionario cultural
Richard Wagner participó activamente en la re-
volución socialista de 1849 en Dresde, Alemania.
Wagner se unió como defensor de un cambio cul-
tural que creía necesario y participó en la mani-
festación de la plaza Zwinger, en Dresde, el tres
de mayo de 1849.
Durante la protesta, la policía abrió fuego contra
la multitud, lo que provocó una violenta lucha
callejera. El músico alemán y otros líderes revolu-
cionarios fueron arrestados y encarcelados, pero
Wagner consiguió exiliarse en Suiza, donde estu-
vo viviendo 13 años.
La tormenta asesina
Wagner y su esposa Minna tuvieron que viajar
por toda Europa. Durante una travesía en barco
que los llevaría a las costas del norte de Francia,
una horrible tormenta sacudió tanto la embarca-
ción que su esposa perdió al hijo que esperaba.
Lo que le quitó el mar a la pareja lo trasformó
Wagner en música en su ópera El holandés erran-
te.
https://www.teatroreal.es
https://www.cannabismagazine.net
Baudelaire, C. (1994). Los paraísos artificiales- El vino y el hachís-La Fanfarlo. M. E. Editores
S.L., Madrid
Nietzsche, F. (2001). Más allá del bien y del mal; Ecce El Ateneo.
Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog
X
B
e
n
El liberalismo es una corriente eco-
nómica y política que hace hinca-
pié en la protección y el fomento de
las libertades individuales como el
problema central que debe atender
el ejercicio político.
El liberalismo propone, en lo polí-
tico, lo social y lo económico, que
la razón de ser del Estado radica en
garantizar la igualdad ante la ley y
el justo ejercicio de las libertades in-
dividuales.
Al mismo tiempo, según esta co-
rriente, el Estado debe contar con lí-
mites claros a su poder para que no
constituya un impedimento al ejer-
cicio de la vida libre y autónoma.
El liberalismo abarca un conjunto
de formas de pensar que comparten
la defensa de los derechos indivi-
duales (como la libertad de expre-
sión), la libertad económica, el secu-
Liberalismo
larismo, la propiedad privada, la democracia, la
autonomía individual, la igualdad de oportuni-
dades y el Estado de derecho.
El origen del liberalismo se remonta a Gran Bre-
taña en el siglo XVII, donde surgió a partir de la
filosofía empirista y la filosofía utilitarista.
Ambas filosofías influyeron de una manera u
otra en el nacimiento del mercantilismo, una es-
cuela del pensamiento que demandaba la inter-
vención estatal en la economía.
Proponía garantizar a la nación las condiciones
necesarias para generar riqueza y competir en
el mercado. Sin embargo, la intromisión estatal
solía beneficiar a las clases altas y limitaba a la
libre empresa, lo cual iba en contra del ascenso
de las clases medias burguesas y comerciantes.
En los siglos XVII y XVIII se produjo la primera
revolución de la burguesía en contra de los inte-
reses de la aristocracia y del Antiguo Régimen,
especialmente en Francia e Inglaterra. Esto dio
lugar a las Guerras Civiles inglesas, la Revolu-
ción Gloriosa de 1688 y la Revolución Francesa
de 1789.
Todos estos conflictos sentaron las bases para
una nueva forma de pensamiento igualitarista,
individualista y liberal que se esparció por Eu-
ropa.
Este nuevo pensamiento dio como resultado, en
algunos casos, la caída de las monarquías y, en
otros casos, un nuevo pacto entre estas monar-
quías y las clases altas obligó a quienes ejercían
el poder a pactar con el resto de los actores so-
cioeconómicos. Esta transformación política dio
origen al liberalismo clásico y fue vital en el sur-
gimiento de la sociedad capitalista.
Como corriente filosófica, el liberalismo tiene
sus orígenes intelectuales en los trabajos del fi-
lósofo inglés John Locke (1632-1704) y el econo-
mista escocés Adam Smith (1723-1790).
Ambos pensadores se opusieron al absolutismo
monárquico, cuyo poder radicar en la concen-
tración autoritaria de una monarquía autócrata.
Considerado el padre del liberalismo clásico,
John Locke fue un empirista británico cuyo tra-
bajo influyó en pensadores notables como Vol-
taire y Rousseau, intelectuales de la Ilustración
francesa. Contribuyó notablemente a la teoría
del contrato social, así como al republicanismo
clásico y la teoría liberal, reflejados en la Decla-
ración de Independencia de los Estados Unidos
y en la Declaración de Derechos inglesa de 1689.
Desarrolló una teoría de la autoridad política
fundamentada en el consenso del pueblo gober-
nado y en la naturaleza de los derechos indivi-
duales.
Adam Smith, por su parte, sostuvo que las so-
ciedades prosperan cuando los sujetos son li-
bres de perseguir su propio interés en un sis-
tema de propiedad privada de los medios de
producción, así como también en un mercado
competitivo, autónomo y libre del Estado o los
monopolios privados.
En su desarrollo histórico, el liberalismo po-
lítico, económico y social también recibió con-
tribuciones de las ideas de Thomas Hobbes
(1588-1679), James Madison (1751-1836) y Mon-
tesquieu (1689-1755). Otros pensadores también
han influenciado la teoría liberal, aportando
formas y desarrollos conceptuales más o menos
tradicionales. Por su extenso desarrollo a nivel
global, el liberalismo como corriente filosófica y
práctica cuenta con distintas escuelas y manifes-
taciones.
Características del liberalismo
En términos generales, algunas características
del liberalismo son:
•Considera la libertad en todos sus aspectos
como un elemento inviolable de la vida ciuda-
dana: la libertad de culto, libertad de prensa, li-
bertad de asociación y libertad de pensamiento
deben estar garantizadas. No obstante, el ejer-
cicio de estas libertades no debe contradecir las
libertades de los demás. La libertad individual
debe ser sagrada y el Estado no puede violen-
tarla.
•Defiende el principio de igualdad ante la ley
para todos los ciudadanos, garantizado por el
Estado de derecho, tanto en los ámbitos políti-
cos como sociales. Solo así el individuo es libre-
mente responsable de sus actos.
•Defiende el principio de la propiedad priva-
da como un derecho inalienable del individuo,
protegido por la ley frente a iniciativas colecti-
vistas.
•Defiende la existencia de una educación laica
y un Estado laico, compuesto por poderes au-
tónomos e independientes de acuerdo al mode-
lo republicano (ejecutivo, legislativo, judicial),
pues la solución de los dilemas siempre puede
hallarse mediante el ejercicio del diálogo políti-
co.
•Propone la mínima intromisión del gobierno
en la vida ciudadana y la mínima intromisión
del Estado en la conducción de la economía.
Principales corrientes liberales
Existen varias corrientes históricas liberales o
derivadas del liberalismo. Sin embargo, no to-
das han tenido el mismo impacto y aceptación
política, económica y social. Las más destacadas
son:
•Liberalismo clásico. Nacido de la burguesía
europea de los siglos XVII y XVIII y su lucha
contra el absolutismo monárquico y los privi-
legios aristocráticos, defiende la no intromisión
del poder del rey en los asuntos civiles, la liber-
tad de culto, el ejercicio político y el económico.
Fue un movimiento propio del capitalismo tem-
prano, fundamental en la caída del Antiguo
Régimen y en el surgimiento de la Ilustración,
corriente que se opuso a la intromisión del Esta-
do en los asuntos económicos, defendiendo las
libertades individuales a toda costa.
•Socioliberalismo. También conocido como
liberal progresismo, capitalismo social o eco-
nomía social de mercado persigue un balance
entre la defensa de las libertades individuales
y del ejercicio económico, y la protección del
Estado contra formas injustas y excesivas del
mercado —como los monopolios y otras formas
de competencia desleal—. El socio liberalismo
pretende la intervención de un estado que ga-
rantice las condiciones propias de producción y
por eso también se lo llama estado de bienestar.
•Minarquismo. Partidario del Estado mínimo,
sostiene que el Estado solo debe garantizar la
defensa territorial de la nación y el sostén de la
justicia y del orden público. Este modelo pro-
pone que el resto de los asuntos económicos y
sociales debe quedar en manos privadas. Este
término fue acuñado en 1971 por el estadouni-
dense Sam Konkin (1947-2003).
•Anarcocapitalismo. Conocido también como
anarquismo de libre mercado o anarco liberalis-
mo, propone una sociedad organizada y caren-
te de Estado, en la que absolutamente todos los
bienes y servicios provienen de la libre compe-
tencia del mercado.
Liberalismo social y económico
Aunque el aspecto social y el aspecto económi-
co conviven en el seno de la filosofía liberal, el
liberalismo social y el económico pueden com-
prenderse por separado de la siguiente manera:
•Liberalismo social. Tiene que ver con la no in-
tromisión del Estado en la vida privada de los
ciudadanos o en sus relaciones sociales. Esto
permite la libertad de culto, de pensamiento, de
asociación y de prensa, siempre y cuando no se
infrinjan las leyes ni se violenten las libertades
de terceros. El liberalismo es partidario del Es-
tado de derecho —o sea, de la igualdad ante la
ley— y considera, por el contrario, que lo que
ocurre en el fuero íntimo de la vida ciudadana
le incumbe única y exclusivamente a los involu-
crados, mientras no se esté cometiendo ningún
delito.
•Liberalismo económico. Sostiene la necesaria
independencia de las relaciones mercantiles y
comerciales de los ciudadanos de la intromisión
del Estado, siempre y cuando este ejercicio no
constituya ninguna violencia contra las liberta-
des de los demás. Los impuestos, las regulacio-
nes y las restricciones gubernamentales deben
ser eliminadas o, al menos, restringidas a su mí-
nima expresión, para permitir que la libre com-
petencia guíe el mercado y la labor productiva
por sus propios caminos.
John Locke (1632-1704). Filósofo y médico in-
glés perteneciente a la corriente del empirismo
inglés, es considerado el padre del liberalismo
clásico. Fue el primero en formular una filoso-
fía propiamente liberal, basada en el derecho a
la propiedad privada y el consentimiento de los
gobernados.
John Locke nació el 29 de agosto de 1632 en
Wrington, Somerset, en una familia de padres
puritanos. Asistió a la Westminster School en
Londres e ingresó a Christ Church, en la Uni-
versidad de Oxford, donde, aunque se destacó
como estudiante, encontró mayor interés en las
obras de filósofos modernos, como René Des-
cartes, que en el currículo clásico tradicional. Su
inclinación hacia la medicina y la filosofía ex-
perimental lo llevó a formar parte de la Royal
Society.
En 1656 obtuvo su licenciatura y en 1658 su
maestría. Durante su estancia en Oxford, tam-
bién profundizó en el campo de la medicina,
trabajando con científicos notables de la época
como Robert Boyle y Robert Hooke.
En 1667, se convirtió en médico personal de
lord Anthony Ashley Cooper, primer conde de
Shaftesbury, un influyente político y filósofo. La
relación con Shaftesbury ejerció una importan-
te influencia en las ideas políticas de Locke y lo
llevó a participar activamente en la política de
la época.
En 1683, la situación política complicada lo lle-
vó a huir a los Países Bajos, donde se relacionó
con otros intelectuales y se dedicó a la escritura,
retomando trabajos, como el Ensayo sobre el en-
tendimiento humano, y componiendo la Carta
sobre la tolerancia.
Regresó a Inglaterra después de la Revolución
Gloriosa de 1688.
Los últimos catorce años de su vida los pasó
en la casa de campo de los Masham en Essex,
donde, aunque su salud fluctuaba debido a los
ataques de asma, se convirtió en un respetado
intelectual entre los whigs. Durante este tiempo,
tuvo discusiones con figuras destacadas como
John Dryden (1631-1700) e Isaac Newton (1643-
1727).
John Locke murió el 28 de octubre de 1704 y fue
enterrado en el cementerio de High Laver, Es-
sex. Sus ideas sobre los derechos naturales y el
gobierno se consideraron revolucionarias para
su época y tuvieron una influencia duradera en
la filosofía política. Su legado intelectual perdu-
ra hasta nuestros días.
Pensamiento de John Locke
Locke se destaca por ser uno de los representan-
tes del empirismo inglés y por ser el padre del
liberalismo político.
El pensamiento empirista de Locke postula que
el conocimiento proviene de la experiencia y la
reflexión, rechaza las ideas innatas y defiende
la importancia de las ideas simples y complejas
para la formación del conocimiento. Además, su
visión sobre las cualidades de los objetos, la sus-
tancia y los grados de conocimiento contribuyó
a fundamentar su enfoque epistemológico.
Sus principales ideas son:
•Refutación del innatismo. Locke rechaza la
idea del racionalismo y argumenta que no hay
ideas innatas en la mente humana al nacer. En
cambio, sostiene que la mente es un papel en
blanco que se va llenando con conocimiento a
través de la experiencia.
•Experiencia como fuente de conocimiento.
Para Locke, todas las ideas provienen de la ex-
periencia, ya sea de la percepción de los senti-
dos (experiencia externa) o de la reflexión de la
mente sobre sí misma y sus contenidos (expe-
riencia interna).
•Ideas simples y complejas. Para Locke, las im-
presiones son las ideas más simples que la men-
te recibe de manera pasiva a partir de la expe-
riencia. Sin embargo, mediante la combinación
de diferentes tipos de impresiones, la mente
puede formar ideas complejas.
•Limitaciones del conocimiento. Locke sostiene
que hay cuestiones sobre las cuales no se puede
tener conocimiento, como la inmortalidad del
alma o la superioridad de una religión sobre
otra. Esto lleva a la defensa de la tolerancia reli-
giosa en un contexto de conflictos entre distin-
tas confesiones.
•Cualidades primarias y secundarias. Locke
distingue entre las “cualidades primarias”, que
concuerdan con propiedades reales de los ob-
jetos, como la longitud o la forma, y las “cua-
lidades secundarias”, como el color o el sabor,
que son subjetivas y dependen de la percepción
humana.
•Sustancia. Locke introduce la idea de “sustan-
cia” como un substrato que sirve de soporte a
las cualidades de las cosas. Existen dos tipos de
sustancia: la material o cuerpo (objetos exter-
nos) y la espiritual o alma (soporte de las opera-
ciones internas).
•Grados de conocimiento. Locke distingue en-
tre tres grados de conocimiento. El conocimien-
to intuitivo es el más alto, donde se percibe el
acuerdo o desacuerdo de las ideas de forma in-
mediata. El conocimiento demostrativo implica
establecer relaciones entre ideas mediante otras
ideas auxiliares.
El conocimiento sensible nos remite a existen-
cias individuales y es más limitado, basado en
creencias y opiniones.
El pensamiento político de Locke, por otro lado,
aboga por la democracia, la limitación del poder
del Estado, la protección de los derechos indi-
viduales y la importancia del consentimiento
y acuerdo social en la formación del gobierno.
Sus ideas sentaron las bases del liberalismo po-
lítico y tuvieron un impacto significativo en la
configuración de los Estados nacionales y en la
política global.
LOCKE, J., Obra completa. Edición Agustín Izquierdo. Biblioteca de Grandes Pensadores. Ma-
drid: Editorial Gredos, 2013. ISBN 978-84-249-0455-5.
LOCKE, J., Ensayo sobre la tolerancia y otros escritos sobre ética y obediencia civil. Selección
de textos, traducción, introducción y notas de Blanca Rodríguez López y Diego A. Fernández
Peychaux. Madrid: Biblioteca Nueva, 2011. ISBN 978-84-9940-231-4.
https://concepto.de/liberalismo/#ixzz8kLu9jshY
https://humanidades.com
Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog
El poema más leído del mundo
Hermannn Hesse : Stufen - Escalones - Steps -
Etapes
Escalones - Hermann Hesse
Así como toda flor se enmustia y toda juventud
cede a la edad, así también florecen sucesivos
los peldaños de la vida; a su tiempo surge toda
sabiduría, toda virtud, mas no les es dado durar
eternamente.
Es menester que el corazón, en cada llamado,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animado y sin pudores,
a nuevos y distintos desafíos.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una pa-
tria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado inti-
midad en un morada y en un ambiente, ya todo
empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.
Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para
nosotros...
¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás cu-
rado!
Etapes - Hermann Hesse
Comme chaque fleur fane et chaque jeunesse
Cède à l’age, chaque étape de vie fleurit,
Fleurit également chaque sagesse et chaque ver-
tu
A son temps, et ne peut pas durer éternellement.
Lors de chaque nouvel appel de vie, le coeur
Doit être prêt au grand départ et au recommen-
cement,
Pour se donner en tout courage et sans deuil
Dans d’autres et nouveaux engagement.
Et à chaque début est inhérent un charme,
Qui nous protège et nous aide à vivre.
Nous devons gaiement traverser
Espace après espace, Ne s’accrocher à aucun
comme à une patrie, L’esprit mondial ne veut
pas nous lier et nous confirmer
Il veut nous soulever par étape, nous élargir.
Apeine habitués à l’intérieur d’un cercle de vie
Et confortablement acclimatés, l’affaiblissement
nous menace, Simplement celui qui qui sera
prêt au départ et au voyage Peut se sevrer de
l’accoutumance paralysante.
Peut-être encore l’heur du décès
Nous enverra, jeune, vers des espaces nou-
veaux, L’appel de la vie ne prendra jamais fin...
Allons donc, coeur, fais tes adieux et guérit !
Steps - Hermann Hesse
At life’s each call the heart must be
prepared to take its leave and to commence
afresh, courageously and with no hint of grief
submit itself to other, newer ties.
A magic dwells in each beginning and
protecting us it telss us how to live.
High-purposed we must traverse realm on
realm, cleaving to none as to a home.
The worldof spirit wishes not to fetter us
but raise us higher, further, step by step.
Scarce in some safe accustomed sphere of life
have we established house, then we grow lax:
he only who is ready to inspan and journey for-
th can throw old habits off.
Maybe deaths’ hour too will send us out
new-born toward undreamed-of lands, maybe
life’s call to us will never find an end...
Courage, my heart, take leave and fare thee
well!
Stufen - Hermann Hesse
Wie jede Blüte welkt und jede Jugend
Dem Alter weicht, blüht jede Lebensstufe,
Blüht jede Weisheit auch und jede Tugend
Zu ihrer Zeit und darf nicht ewig dauern.
Es muß das Herz bei jedem Lebensrufe
Bereit zum Abschied sein und Neubeginne,
Um sich in Tapferkeit und ohne Trauern
In andre, neue Bindungen zu geben.
Und jedem Anfang wohnt ein Zauber inne,
Der uns beschützt und der uns hilft zu leben.
Wir sollen heiter Raum um Raum durchschre-
iten, An keinem wie an einer Heimat hängen,
Der Weltgeist will nicht fesseln uns und engen,
Er will uns Stuf´ um Stufe heben, weiten.
Kaum sind wir heimisch einem Lebenskreise
Und traulich eingewohnt, so droht Erschlaffen,
Nur wer bereit zu Aufbruch ist und Reise,
Mag lähmender Gewöhnung sich entraffen.
Es wird vielleicht auch noch die Todesstunde
Uns neuen Räumen jung entgegensenden,
Des Lebens Ruf an uns wird niemals enden ...
Wohlan denn, Herz, nimm Abschied und ge-
sunde!
•Este breve poema es obra de Nezahualcóyotl,
rey de Texcoco y uno de los más antiguos y re-
levantes exponentes de la poesía náhuatl pre-
colombina (no en vano fue también llamado
el Rey Poeta) al cual se le considera un sabio y
erudito que estudiaba y reflexionaba sobre as-
pectos trascendentes de la realidad y de la vida.
Este fragmento forma parte del subgénero de la
poesía náhuatl conocido como xoxicuícatl o can-
tos a la poesía.
Cabe remarcar el hecho de que en la poesía ná-
hualt la poesía es simbolizada por las flores, con
lo que en estos poemas se hace referencia y re-
flexión respecto a la poesía en sí cada vez que se
habla de una flor.
Xon Ahuiyacan (Nezahualcóyotl)
“Ica xon ahuiyacan ihuinti xochitli, tomac mani,
aya. Ma on te ya aquiloto xochicozquitl. In to-
quiappancaxochiuh, tla celia xochitli,cueponia
xochitli. Oncan nemi tototl, chachalaca, tlato-
hua, hahaya hual on quimatli teotl ichan, ohua-
ya, ohuaya
Zaniyo in toxochiuhica ica tonahuiyacan. Zani-
yo in cuicatl, aya icaon pupulihui in amotlaocol.
In tepilhuan ica yehua, amelel on quiza, ohua-
ya, ohuaya Quiyocoya in Ipalnemohua, aya qui
ya hualtemohuiya moyocoyatzin, in ayahuailo
xochitli, ica yehua amelel on quiza.”
Traducción: Alegraos
“Alegraos con las flores que embriagan, las que
están en nuestras manos.
Que sean puestos ya los collares de flores. Nues-
tras flores del tiempo de lluvia, fragantes flores,
abren ya sus corolas. Por allí anda el ave, parlo-
tea y canta, viene a conocer la casa del dios. Solo
con nuestras flores nos alegramos.
Solo con nuestros cantos, perece vuestra triste-
za.
Oh, señores, con esto, vuestro disgusto se disi-
pa. Las inventa el dador de la vida, las ha hecho
descender el inventor de sí mismo, flores pla-
centeras, con ellas vuestro disgusto se disipa.”
email: rpisteyo@gmail.com
editecnologicas@gmail.com
https://sites.google.com/site/rpisteyo
REVISTA
ELECTRONICA
SEMETRAL

Más contenido relacionado

PPTX
LA FILOSOFÍA y sus características (1).pptx
DOCX
FilosofíA Media
DOCX
Historia de la filosofía.docx
PDF
Filosofia cuadro comparativo
PPTX
Sesión 2 Definición de corrientes filosóficas.pptx
DOCX
lectura la ilustración
PDF
Presentación de etapas del pensaimiento filosófico
DOCX
FILOSOFIA DEL PENSAMIENTO HUMANISTA CONTEMPORANEO.docx
LA FILOSOFÍA y sus características (1).pptx
FilosofíA Media
Historia de la filosofía.docx
Filosofia cuadro comparativo
Sesión 2 Definición de corrientes filosóficas.pptx
lectura la ilustración
Presentación de etapas del pensaimiento filosófico
FILOSOFIA DEL PENSAMIENTO HUMANISTA CONTEMPORANEO.docx

Similar a Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog (20)

DOCX
Filosofia del pensamiento humanista
PPTX
Trabajo ppff
PPTX
Trabajo ppff
PPT
Historia filosofia
PDF
Hmopa 2 La ilustración
PPTX
FILOSOFÍA. SU DESARROLLO A LO LARGO DE LA HISTORIA
DOCX
La ilustracion
PPTX
La ilustracion
PPTX
11° TEMA #1 Introducción a la filosofía.pptx
PPTX
La ilustraciã³n
PPTX
Modernismo. Corriente Filosófica.
DOC
APOYO PRUEBA ARGOMEDO
PPTX
Filosofia renacentista
DOC
Taller de 7º..sociales junio 12 2012
PDF
taller de filosofia medieval 5.pdf
DOCX
Guia de sociales colcarmen
PPTX
FILOSOFIA_TERCER_PERIODO.pptx Empirismo.
PPT
Unidad 3
PPTX
La ilustración
PPTX
Filosofia del pensamiento humanista
Trabajo ppff
Trabajo ppff
Historia filosofia
Hmopa 2 La ilustración
FILOSOFÍA. SU DESARROLLO A LO LARGO DE LA HISTORIA
La ilustracion
La ilustracion
11° TEMA #1 Introducción a la filosofía.pptx
La ilustraciã³n
Modernismo. Corriente Filosófica.
APOYO PRUEBA ARGOMEDO
Filosofia renacentista
Taller de 7º..sociales junio 12 2012
taller de filosofia medieval 5.pdf
Guia de sociales colcarmen
FILOSOFIA_TERCER_PERIODO.pptx Empirismo.
Unidad 3
La ilustración
Publicidad

Más de ALFONSO GOMEZ HERRERA (20)

PDF
Revista ModmexPC38.pdf x Ediciones Tecno
PDF
Revista Pisteyo 23 .
PDF
RmodmexPC37.pdf EdicionesTecnologicas...
PDF
Revista Pisteyo 22.pdf edicionestecnologicas
PDF
Revista ModMex 36 Revista electrónica, gratuita semestral; dedicada a la dif...
PDF
Revista Pisteyo 21.pdf
PDF
RmodmexPC35.pdf
PDF
Revista Pisteyo 20.pdf
PDF
RmodmexPC34.pdf
PDF
Revista Pisteyo 19.pdf
PDF
RmodmexPC33.pdf
PDF
Revista pisteyo18.pdf
PDF
Rmodmex pc32
PDF
Revista pisteyo 17
PDF
Rmodmex pc31
PDF
Revista pisteyo 16
PDF
Rmodmex pc30
PDF
Revista pisteyo 15
PDF
Rmodmex pc29
PDF
Revista pisteyo 14
Revista ModmexPC38.pdf x Ediciones Tecno
Revista Pisteyo 23 .
RmodmexPC37.pdf EdicionesTecnologicas...
Revista Pisteyo 22.pdf edicionestecnologicas
Revista ModMex 36 Revista electrónica, gratuita semestral; dedicada a la dif...
Revista Pisteyo 21.pdf
RmodmexPC35.pdf
Revista Pisteyo 20.pdf
RmodmexPC34.pdf
Revista Pisteyo 19.pdf
RmodmexPC33.pdf
Revista pisteyo18.pdf
Rmodmex pc32
Revista pisteyo 17
Rmodmex pc31
Revista pisteyo 16
Rmodmex pc30
Revista pisteyo 15
Rmodmex pc29
Revista pisteyo 14
Publicidad

Último (20)

PDF
4° Dosificación anual (2025-2026) - Profe Diaz.pdf
PDF
1er Grado - Dosificación Anual con Contenidos y PDA (2025-2026).pdf
PDF
CURRICULAR DE PRIMARIA santa ursula..pdf
DOCX
PCI LARAOS 2025. 2024 documento de gestión
PPTX
MÓDULO DE SEGURIDAD CIUDADANA en el ecuador
PDF
50000 mil words en inglés más usados.pdf
PDF
KOF-2022-espanol-mar-27-11-36 coke.pdf tv
PDF
Jodorowsky, Alejandro - Manual de Psicomagia.pdf
PDF
PROBLEMAS DE SALUD INFANTIL Y NIÑEZ pfdh
PDF
CUIDADOS DE PERIOPERATORIO I-ENFERMERIA I
PDF
Carta magna de la excelentísima República de México
PDF
Estudios sociales en cuarto grado de basica
PDF
Manejo del paciente politraumatizado (2).pdf
PDF
EP2_CONTACTO_GRUPO INICIACIÓN_2024 (1).pdf
PDF
tu hijo tu espejo: libro que te ayudará a comprender la relación padres e hij...
PDF
Estadística Aplicada a la Psicología y Ciencias de la Salud Ccesa.pdf
PDF
Manual-de-Cargos-y-Funciones-V-02-11-2025
PDF
Acompanamiento-de-familias-en-la-construccion-de-proyectos-de-vida.pdf
PDF
Retirate Joven y Rico - Robert Kiyosaki Ccesa007.pdf
PDF
Cuaderno_Castellano_6°_grado.pdf 000000000000000001
4° Dosificación anual (2025-2026) - Profe Diaz.pdf
1er Grado - Dosificación Anual con Contenidos y PDA (2025-2026).pdf
CURRICULAR DE PRIMARIA santa ursula..pdf
PCI LARAOS 2025. 2024 documento de gestión
MÓDULO DE SEGURIDAD CIUDADANA en el ecuador
50000 mil words en inglés más usados.pdf
KOF-2022-espanol-mar-27-11-36 coke.pdf tv
Jodorowsky, Alejandro - Manual de Psicomagia.pdf
PROBLEMAS DE SALUD INFANTIL Y NIÑEZ pfdh
CUIDADOS DE PERIOPERATORIO I-ENFERMERIA I
Carta magna de la excelentísima República de México
Estudios sociales en cuarto grado de basica
Manejo del paciente politraumatizado (2).pdf
EP2_CONTACTO_GRUPO INICIACIÓN_2024 (1).pdf
tu hijo tu espejo: libro que te ayudará a comprender la relación padres e hij...
Estadística Aplicada a la Psicología y Ciencias de la Salud Ccesa.pdf
Manual-de-Cargos-y-Funciones-V-02-11-2025
Acompanamiento-de-familias-en-la-construccion-de-proyectos-de-vida.pdf
Retirate Joven y Rico - Robert Kiyosaki Ccesa007.pdf
Cuaderno_Castellano_6°_grado.pdf 000000000000000001

Revista Pisteyo 24.pdf Ediciones Tecnolog

  • 1. Para formar opinión Para formar opinión Revista Semestral Revista Semestral Núm. 24 Núm. 24 Junio 2025 Junio 2025 PISTEYO PISTEYO PISTEYO PISTEYO F I L O S O F O S I I TEMAS Artes Visuales: José Guadalupe Posada En Portada: Filósofos I I Libros: El Top de Filosofía II Pisteyando: Experimentos de Pensamiento Filosófico Salud: Obesidad Personajes: Bertrand Russell Cine: La filosofía en el cine II Música: Richard Wagner Política: Liberalismo
  • 2. RP es una revista literaria, editada y amparada por Ediciones Tecnológicas(ET). Su objetivo es ha- cer de cada número un objeto de interés cultural, y resulte una experiencia cultivable. La cual esta apuntalada con notas, observaciones e Imágenes, aumentando el apego y redondeando sus temas. En la revista incluye trabajos literarios distinguidos por sus valores culturales, e inéditos, así como temas creativos con las más diversas extensiones inverosímiles del ingenio humano. En su contenido encontraras temas como: Literarios, cine, TV, música, Fotografía, pintura, muralis- mo, arte urbano, arquitectura, dibujo, crítica, opiniones, salud, política, etc.Valiéndonos de cualquier recurso en busca de una sociedad libre y preparada. Ediciones Tecnológicas Revista Pisteyo: Es una publicación Semestral Editor : Alfonso Gómez Herrera Diseño / Maquetación: Kim. Site: https://sites.google.com/site/rpisteyo Distribución por WWW, Periodicidad Semestral. En la revista se ha descollado algunas marcas Mercantiles de los términos descriptivos, siguiendo el estilo que utiliza el fabricante, sin ninguna Intención de infringir la marca o logo y solo en don del propietario. REVISTA PISTEYO Año 10, No.24, Junio 2025, es una Publicación semestral, editada por C.Alfonso Gómez Herrera. Alcaldía Iztapalapa CDMX C.P. 09210. www.https://sites.google.com/site/rpisteyo/, email. [email protected]. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura de la revis- ta. En referencias se expresa su fuente Las opiniones expresadas por los autores son in- dependientes y libres, respaldándose en la libertad de Expresión que enmarca a nuestro país. La libre manifestación de las ideas está consagrada en nuestra Carta Magna en los artículos 6º y 7º; (desde el gobierno del Presidente Miguel Alemán Valdés, estableció el 7 de junio de 1951 como el Día de la Libertad de Expresión en México.) Los contenidos publicados en PISTEYO están sujetos a una licencia Reconocimiento-NoComer- cial-SinObraDerivada 2.5 de Creative Commons. En consecuencia, se permite la copia, distribución y comunicación pública de dichos contenidos siempre que se cite el autor del original y la revista R.PISTEYO, pero están expresamente prohibidos los usos comerciales y la utilización de los conteni- dos para la realización de obras derivadas. Este obra está bajo una Licencia Creative Com- mons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 México. CONTACTO: [email protected]
  • 3. AGH E D I T O R I A L E D I T O R I A L La filosofía moderna La filosofía, que en griego antiguo significa “amor a la sabiduría”, es el estudio sistemático de las cuestiones más generales y fundamenta- les sobre la existencia. Teniendo en cuenta que, al oír la frase “filosofía moderna”, uno podría pensar que significa “filo- sofía moderna” en el sentido de cualquier obra filosófica que se haya producido en la historia reciente. Sin embargo, en los círculos académicos, la fra- se “filosofía moderna” en realidad tiene un uso preciso y técnico. Para entender este uso, hay que tener en cuen- ta que la filosofía moderna caracteriza tanto un período específico de la historia de la filosofía como un enfoque particular de la investigación filosófica. Como término histórico, la filosofía moderna denota la obra de los filósofos que vivieron en- tre los siglos XVII y XIX, particularmente en Eu- ropa. En cuanto al enfoque distintivo de estos filósofos modernos, se puede entender que se centraron en una cosa por encima de todo: la razón. Los filósofos modernos consideraban que la ra- zón , que es el proceso de formación de creen- cias y juicios mediante un proceso de inferen- cias lógicas, proporcionaba una nueva base para todos los aspectos de la existencia humana en una época en la que la religión dogmática, en concreto el cristianismo, estaba perdiendo su autoridad. Estos filósofos modernos se enzarzaron enton- ces en extensos debates sobre la verdadera na- turaleza de la razón, así como sobre el alcance y el grado en que podía aplicarse a los diversos ámbitos de la investigación y la actividad huma- nas. El filósofo idealista del siglo XIX GWF Hegel señaló que “la lechuza de Minerva despliega sus alas sólo cuando cae el cre- púsculo”, lo que significa que la filosofía llega a comprender una forma de vida jus- to cuando ésta desaparece. Tenía en mente la transición del feudalismo del siglo XVIII al comercialismo y la democracia del siglo XIX. Una escultura de un búho real, posa- da en un nicho oscuro, espera alzar el vuelo sobre las secciones de filosofía y psicología.
  • 4. ICONOGRAFIA 39 FILOSOFOS II La filosofía moderna es un período en la historia de la filosofía que se extien- de desde el Renacimiento, aproximadamente en el siglo XV, hasta los siglos XVIII o XIX, dependiendo de la región y la escuela de pensamiento. Se define como la intención de llegar a los mismos términos de implicación intelectual para resolver problemas que surgen por la revolución científica. Abarca a grandes pensadores desde la época del Renacimiento, desde el si- glo XIV hasta alrededor del año 1800. La filosofía moderna nace como un quiebre del pensamiento establecido en la Edad Media con la aparición de los humanistas y de los movimientos renacen- tistas. Es un período caracterizado por una serie de cambios significativos en la filosofía, la ciencia y la cultura occidental en general. 6
  • 5. LIBROS 44 60 34 70 PISTEYANDO Citas de Insigne 66 Espacio Literario 84 Pisti Carton 65 75 Espacio Político Liberalismo 80 6 Artes Visuales José Guadalupe Posada 58 Experimentos de Pensamiento Filosófico Salud: Obesidad 55
  • 6. EN PORTADA X s I M B i o t i c O La filosofía, que en griego antiguo signi- fica “amor a la sabiduría”, es el estu- dio sistemático de las cuestiones más generales y fundamentales sobre la existencia. Teniendo en cuenta que, al oír la frase “filosofía moderna”, se podría pensar que significa “filo- sofía moderna” en el sentido de cualquier obra filosófica que se haya producido en la historia reciente, en los círculos académicos la frase “fi- losofía moderna” tiene un uso preciso y técnico. Para entender este uso, hay que tener en cuen- ta que la filosofía moderna caracteriza tanto un período específico de la historia de la filosofía como un enfoque particular de la investigación filosófica. Como término histórico, la filosofía moderna denota la obra de los filósofos que vivieron entre los siglos XVII y XIX, particu- larmente en Europa. En cuanto al enfoque distintivo de estos fi- lósofos modernos, se puede entender que se centraron en una cosa por encima de todo: la razón. Los filósofos modernos consideraban que la razón , que es el proceso de formación de creencias y juicios mediante un proceso de inferencias lógicas, proporcionaba una nueva base para todos los aspectos de la existencia humana en una época en la que la religión dogmática, en concreto el cristianismo, estaba perdiendo su autoridad. Estos filósofos modernos se enzarzaron enton- ces en extensos debates sobre la verdadera na- turaleza de la razón, así como sobre el alcance y el grado en que podía aplicarse a los diversos ámbitos de la investigación y la actividad hu- manas. La historia de la filosofía. Las cuatro grandes divisiones históricas que componen la filosofía occidental son: •Filosofía antigua: período de la filosofía anti- gua que se encuentra en la filosofía clásica grie- ga y romana. FILOSOFOS II
  • 7. En esa época se plantearon y debatieron ampliamente muchas de las cuestiones filosófi- cas más fundamentales y duraderas. •Filosofía medieval: El período de la filosofía medieval estuvo mar- cado principalmente por una confluencia de las ideas filosóficas clásicas griegas y romanas con la teología del cristianismo. •Filosofía moderna: El período de la filosofía moderna fue, como se mencionó anteriormente, una época en la que la sociedad europea comenzó a alejarse de aque- llas inclinaciones teológicas de la era medieval y, en cambio, a suplantarlas por un enfoque in- tenso en la razón. •Filosofía contemporánea: La filosofía contemporánea, que es el período actual de la filosofía que abarca tanto el siglo XX como el XXI, puede entenderse como una conti- nuación y una reacción al proyecto central de la filosofía moderna. De hecho, se podría decir que la filosofía mo- derna planteó muchas de las cuestiones más importantes que siguen dominando la sociedad occidental, entre ellas, cómo pueden vivir juntas en paz y armonía personas con diferentes siste- mas de creencias, cuál es la fuente fundamental de la verdad universal y cuál es el sentido de la existencia humana, entre muchas otras. Si bien cada uno de estos períodos históricos tiene sus propios temas y enfoques idiosincrási- cos, todos ellos están unidos en su relación con áreas temáticas similares dentro de las ramas de la filosofía. ¿Por qué es importante la filosofía moderna? La filosofía moderna planteó y abordó muchas de las cuestiones filosóficas más importantes que siguen debatiéndose hoy en día, y gran par- te de la filosofía contemporánea es una reacción o un desarrollo de esos temas. La preocupación central de la filosofía moder- na por la razón dio origen a muchos fenómenos que hoy damos por sentados, como las ciencias empíricas, los sistemas económicos capitalistas y la búsqueda existencialista del sentido de la vida, por nombrar solo algunos ejemplos. Filósofos modernos influyentes Si bien una lista completa de filósofos modernos sería extensa, hay algunos filósofos que deben destacarse debido a su papel fundamental en el desarrollo de la filosofía moderna, así como por su continua relevancia e influencia en la filoso- fía contemporánea. Lo siguiente dará una idea de su importancia, pero hay que tener en cuenta que todos los filó- sofos enumerados aquí escribieron extensamen- te sobre numerosas áreas temáticas y que estos resúmenes no agotan todas sus contribuciones a la filosofía. LOS FILOSOFOS I I LOS FILOSOFOS I I LOS FILOSOFOS I I LOS FILOSOFOS I I LOS FILOSOFOS I I
  • 8. Renacimiento, pº religión. Erasmo de Róterdam: 1466-1536 La libertad y la responsabilidad del hombre fundamentan su calidad ética. Renovador no protestante, aunque influ- yente en el contexto de la Reforma. Defiende la cultura como única herramienta contra la bar- barie y la paz como único objetivo que debe ser comparti- do por una sociedad avanzada. Geert Geertsen, también conocido como Erasmo de Ro- tterdam, Desiderius Erasmus Rotterdamus, o Gerrit Ge- rritszoon, fue un importante pensador neerlandés que nació en Gonda (cerca de Rotterdam) cerca de 1466 y que falleció en Basilea el 12 de julio de 1536. Considerado el representante por excelencia del pensa- miento humanista durante el Renacimiento, Erasmo bus- caba reformar la Iglesia y la sociedad en busca del progre- so ético y cultural del ser humano. Estudió a los grandes literatos y filósofos grecolatinos y, al morir su padre, en- tró en el convento agustino de Stein. En 1492 adoptó el hábito monacal y comenzó a trabajar como secretario del Obispo de Cambrai, oficio que le permitió viajar constantemente por toda Europa y rela- cionarse con otros humanistas (destaca especialmente su relación con Tomás Moro, que llegaría a ser canciller de Enrique VIII, al que dedicó su obra más notable, Elogio de la locura). Se doctoró en 1500 en la Universidad de Turín, asentán- dose en Basilea; pero su creciente popularidad y la apari- ción del luteranismo lo conducirían a numerosos conflic- tos debido a su actitud ambigua frente a la disputa entre ortodoxos y reformistas. Murió en 1536 de disentería. ‘El elogio de la locura’ Es conocido de un modo especial por su libro El elogio de la locura, de tono burlesco, una sátira de las locuras de los hombres donde la diosa de la locura critica con mordacidad las costumbres de la época, especialmente, del clero. Alguna edición se titula Elogio de la estupi- dez. Sirve el libro para encauzar el descrédito consciente y la pompa institucional del cristianismo. Expone que “la cordura es a la locura como la razón es a la pasión”. Este libro tuvo gran influencia en la literatura y en los moralistas. Fue ilustrado por grandes artistas como Holbein el joven. Está dedicado a Tomás Moro. La filosofía cristiana de Erasmo Pretendía crear una “filosofía cristiana” desde la razón, que abarcaba una ética, una lógica, una metafísica, al tiempo que proponía una profunda reforma del clero y una renovación de la Iglesia sobre la base de la práctica de las virtudes humanas, bebiendo de las fuentes origi- nales como la Palabra de Dios y los Padres de la Iglesia. Erasmo preparaba con sus ideas la reforma protestante. Pero no estaba de acuerdo con Lutero. No se adhirió a la reforma protestante y la combatió con su Diatriba sobre el libre albedrío. Ideas de Erasmo 1. Sobre la cultura opina que toda cultura que se valore por sí misma debe tener un sistema educativo. Defiende la cultura como única herramienta contra la barbarie y la paz como único objetivo que debe ser compartido por una sociedad avanzada. 2. Para Erasmo la práctica de la religión debe ser ilumi- nada por las fuentes originales: la Palabra de Dios y los Padres de la Iglesia. 3. Toda guerra es execrable porque toda guerra es una negación del mensaje de Cristo. Si no hay guerra justa no puede haber “guerra santa” justa. El cristianismo se expandió por la palabra, no por la fuerza y la guerra. Si queremos traer a los turcos a la religión de Cristo, sea- mos antes nosotros mismos cristianos. 4. Era defensor del libre albedrío, de la tolerancia, de la lectura de los clásicos y de los Estados Unidos de Euro- pa y el estudio constante. • El libre albedrío debe estar por encima de las influen- cias que recibimos del exterior y con frecuencia contri- buyen a deformar nuestra personalidad.
  • 9. • Proponía la tolerancia contra la fanática certeza radical. • Proponía que los hombres se familiarizaran con la lectu- ra de los autores clásicos para ser más felices y más justos. • En el estudio no existe la saciedad, era uno de sus lemas. 5. Fue el primero en promover unos Estados Unidos de Europa bajo el signo de la civilización y cultura comunes, una cultura universal, modélica por su creatividad. Protestantismo Martín Lutero: 1483-1546 Pensador de la Reforma Protestante El luteranismo rechaza la primacía y autoridad universal del papado como institución divina. Niega la doctrina ca- tólica de la existencia del purgatorio y la oración a María y los santos. El movimiento de reforma iniciado por Lutero afirma el valor único de las Escrituras y la supremacía de la fe en Jesucristo. Martín Lutero (en alemán, Martin Luther; Eisleben, Ale- mania, 10 de noviembre de 1483-ibid., 18 de febrero de 1546), nacido como Martin Luder, fue un teólogo, filósofo y fraile católico agustino que comenzó e impulsó la Re- forma protestante en Alemania y cuyas enseñanzas ins- piraron la doctrina teológica y cultural denominada lu- teranismo. Lutero exhortaba a la Iglesia a regresar a las enseñanzas originales de la Biblia, lo que produjo una reestructura- ción de las iglesias cristianas católicas en Europa. La reacción de la Iglesia católica ante la Reforma protes- tante fue la Contrarreforma. Sus contribuciones a la ci- vilización occidental se extienden más allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traduc- ción. Su matrimonio con Catalina de Bora, el 13 de junio de 1525, inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas. Tres años antes de morir, escribió un tratado de antiju- daísmo cristiano llamado Sobre los judíos y sus menti- ras, en donde exhortaba al asesinato de judíos, a que- mar sus propiedades y sinagogas. Su retórica no estaba solo dirigida a los judíos, sino también a los católicos, anabaptistas y cristianos no trinitarios. Lutero murió en 1546, excomulgado por el papa León X. Martín Lutero fue el principal artífice de la Reforma Pro- testante, un fenómeno histórico complejo en el que des- taca el día en que proclamó sus 95 tesis en las puertas de la catedral de Wittemberg en 1517. Pero su movimiento reformador fue también posible gracias a diversos hechos acaecidos en la tardía Edad Media, como, por ejemplo, el nominalismo de Ockham, que comenzó a agrietar la estructura teológica y filosófi- ca de Tomás de Aquino (la via antiqua tomista); el auge de los nuevos Estados nacionales iniciado en el otoño medieval, que ayudó a que el poder secular fuera ganan- do terreno a la Iglesia; el desplome del Imperio germáni- co en el siglo XIII, al que le siguió el ocaso del poder tem- poral del papado, cuyo nepotismo y pérdida de valores espirituales fueron severamente criticados por el propio Ockham, Marsilio de Padua o Wiclef. La Reforma de Lutero en Alemania fue consecuencia de un movimiento cultural, teológico y filosófico incipiente dos siglos antes, al que se le sumaron el Renacimiento y el humanismo de inspiración clásica, dando lugar a una época centrada en el descubrimiento del hombre y del mundo al margen de tutelas clericales dogmáticas. No obstante, la vigorosa resonancia de sus proclamas fue enorme. Difundidas por el reciente invento de la imprenta, sus tesis fueron aceptadas por la incipiente burguesía, por sectores influyentes de la nobleza alemana (Franz Sic- kingen, por ejemplo) y por el pueblo, traspasando rápi- damente las fronteras para extenderse por buena parte de la Europa continental y provocar lo que Ranke llama- ría la Contrarreforma católica. Futuras tensiones confesionales, sociales y políticas des- encadenarán más tarde las llamadas guerras de religión. Para la Iglesia romano-católica, la Reforma y Lutero en particular fueron considerados la mayor catástrofe de la
  • 10. historia: habían consumado la ruptura de la unidad me- dieval de Occidente e instigado una progresiva seculari- zación del mundo occidental que se materializaría, más tarde, en la Ilustración. La noción bíblica de Dios propuesta por Lutero frente a la noción metafísica de la escolástica; la comprensión del evangelio de Cristo como un poder recreador de un Dios lleno de amor hacia la humanidad; su noción de palabra en toda su plenitud (como Palabra de Dios y como pro- testa ante los excesos del poder temporal); el valor que le concedía a la educación como herramienta transformado- ra de la sociedad civil y como instrumento imprescindible para alcanzar la libertad y la felicidad; sus aportaciones teológicas a favor de la convivencia pacífica y su apues- ta por el progreso social lo hacen precursor de autores como, Schiller, Goethe, Heine, Kant, Stuart Mill o Herder. No hubo en el pensamiento de Lutero una motivación exclusivamente religiosa. Sus ideas ayudaron a marcar el inicio de la era moderna, de la libertad de conciencia, de los nacionalismos de nuevo cuño, de la revolución edu- cativa europea, de la exaltación de los valores culturales propios, de la tolerancia y de la justicia. Las famosas 95 tesis de Lutero En octubre de 1517, Lutero planeó un debate sobre la práctica de vender indulgencias. Como nadie participó en la discusión, decidió enviar sus tesis directamente al cardenal Alberto de Bandeburgo, elector y arzobispo de Maguncia. Al mismo tiempo, se dice que clavó sus 95 te- sis en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos de Wit- tenberg, que en aquel momento servía como una especie de valla publicitaria. La medida desató un debate que sacudió los fundamen- tos de la Iglesia. Con la ayuda de la relativamente recién inventada imprenta, Martín Lutero pudo difundir su mensaje rápidamente. El 31 de octubre de 2017 se cumplirá el 500º aniversario de la publicación del Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias de Lutero. Hasta entonces se realizarán exposiciones y eventos para celebrar el acontecimiento que provocó la Reforma y el nacimiento del protestantis- mo. El corazón de un hombre es una rueda de molino que tra- baja sin cesar; si nada echáis a moler corréis el riesgo de que se triture a sí misma. La aventura es lo que hace que un hombre pueda progresar y sentirse vivo M.L Racionalismo René Descartes: 1596-1650 El pensamiento filosófico de Descartes se basa en el racio- nalismo, es decir, en la creencia de que el conocimiento verdadero se basa en la razón y en la lógica y no en la experiencia sensible o en la observación empírica. Formuló un método racional, deductivo, inspirado en la Matemática, que fundamentase todo el conocimiento humano. Claridad y distintinción como condiciones del conocimiento verdadero. Descartes nació en la Haye en Touraine, 31 de marzo de 1596-Estocolmo, 11 de febrero de 1650) fue un filósofo, matemático y físico francés considerado el padre de la geometría analítica y la filosofía moderna, así como uno de los protagonistas con luz propia en el umbral de la re- volución científica. Su método filosófico y científico, que expone en Reglas para la dirección de la mente (1628) y más explícitamen- te en su Discurso del método (1637), establece una clara ruptura con la escolástica que se enseñaba en las univer- sidades. Está caracterizado por su simplicidad —en su Discurso del método únicamente propone cuatro normas— y pre- tende romper con los interminables razonamientos esco- lásticos. Toma como modelo el método matemático, en un intento de acabar con el silogismo aristotélico emplea- do durante toda la Edad Media. Muchos elementos de la filosofía de Descartes tienen pre- cedentes en el aristotelismo tardío, el neoestoicismo del
  • 11. siglo XVI o en filósofos medievales. Su declaración filosófica más conocida es ”Pienso, luego existo”, que se encuentra en Discurso del método (1637) y en Principios de la Filosofía (1644), fue un elemento esencial del racionalismo occidental, contraria a la escue- la empirista inglesa, y formuló el conocido como «méto- do cartesiano», pero del cogito ya existían formulaciones anteriores, alguna tan exacta a la suya como la de Gómez Pereira en 1554, y del Método consta la formulación pre- via que del mismo hizo Francisco Sánchez en 1576. Todo ello con antecedentes en Agustín de Hipona y Avi- cena, por lo que ya en su siglo fue acusado de plagio, entre otros por Pierre Daniel Huet. Su filosofía natural rechaza cualquier apelación a los fines finales, divinos o naturales, al explicar los fenómenos naturales en térmi- nos mecánicos. Como devoto católico, su teología insiste en la libertad absoluta del acto de creación de Dios. Al negarse a acep- tar la autoridad de filósofos anteriores, Descartes con fre- cuencia distingue sus puntos de vista de los filósofos que lo precedieron. Rompió con la tradición aristotélica estableciendo un dualismo sustancial entre alma —res cogitans, el pensa- miento— y cuerpo —res extensa, la extensión—. Radica- lizó su posición al rechazar considerar al animal, al que concibe como una «máquina», como un cuerpo despro- visto de alma. Esta teoría será criticada durante la Ilustración, especial- mente por Diderot, Rousseau y Voltaire.[cita requerida] Consciente de las penalidades de Galileo por su apoyo al copernicanismo, intentó sortear la censura, disimulando de modo parcial la novedad de las ideas sobre el hombre y el mundo que exponen sus planteamientos metafísicos, unas ideas que supondrán una revolución para la filoso- fía y la teología. La influencia cartesiana estará presente durante todo el siglo XVII: los más importantes pensadores posteriores desarrollaron sistemas filosóficos basados en el suyo; no obstante, mientras hubo quien asumió sus teorías —Ma- lebranche o Arnauld— otros las rechazaron —Hobbes, Locke, Spinoza, Leibniz, Pascal, Berkeley o Hume—. La influencia de René Descartes en las ciencias y matemáti- cas es igualmente evidente. Hizo contribuciones en física y óptica. El sistema de coor- denadas cartesianas recibió su nombre. Se le acredita como el padre de la geometría analítica, el puente entre el álgebra y la geometría, utilizado en el descubrimiento del cálculo infinitesimal. Descartes fue una figura clave en la Revolución Científica, un periodo caracterizado por el cuestionamiento de las ideas aristotélicas y la adopción de un enfoque empírico y racional en la ciencia. Inspirado por las teorías helio- céntricas de Copérnico y el método experimental de Ga- lileo, Descartes promovió la separación del pensamiento racional de la doctrina religiosa, distanciándose de la filosofía escolástica. Su innovadora geometría analítica y su filosofía racio- nalista proporcionaron un nuevo marco para el avance de la física y las matemáticas, influyendo en el trabajo posterior de científicos como Isaac Newton. Obras de René Descartes Excepto por algunos apuntes de su juventud, la primera obra conservada de Descartes fue su Reglas para la di- rección del espíritu (1701), que fue escrita en 1628 pero publicada póstumamente. Otros trabajos importantes, publicados ya en vida, son el Discurso del método para elegir bien la razón y hallar la verdad en las ciencias, Meditaciones metafísicas, La búsqueda de la verdad mediante la razón natural y Prin- cipios de filosofía, entre otros. Casi todas sus obras fueron escritas en latín, a la usanza de la época, aunque muchas también en su lengua natal, el francés. Sus trabajos más estudiados en las universi- dades y escuelas filosóficas, y al día de hoy considera- dos como obras fundamentales de la filosofía occidental, son: •Discurso del método (1637). Escrita originalmente en francés, esta obra está dividida en seis partes y narra el relato de vida de Descartes y las circunstancias que tuvo que atravesar para dar con un método unitario para el conocimiento. Aquí aparece por primera vez la duda cartesiana o hi- perbólica y, luego de su desarrollo, la exposición de las cuatro reglas a seguir para dar con la verdad última de las cosas. También se caracteriza a la verdad como dis- tinta y evidente, los dos criterios para distinguirla de las demás. •Meditaciones metafísicas (1641). Escritas originalmen- te en francés, las meditaciones presentan el sistema fi- losófico introducido por Descartes en el Discurso del método. Dividido en seis partes (cada una de ellas, una meditación) el libro es la explicitación metafísica del mé- todo cartesiano de la duda hiperbólica. Tras una primera meditación en la que Descartes des- arma las fuentes de todo conocimiento posible (los sen- tidos y la razón), las otras cinco meditaciones giran en torno a la posibilidad de restituir la validez de esas mis- mas fuentes para garantizar que el hombre no siempre se equivoca y puede dar con una verdad distinta y evi- dente.
  • 12. Los trabajos filosóficos de Descartes marcaron el corte de una época (el mundo medieval) para dar paso a la moder- nidad filosófica. La mayoría de sus obras gira en torno a la crítica de los métodos de pensamiento establecidos, la construcción de un nuevo método para dar con la verdad, el desarrollo de la duda hiperbólica (la “duda metódica”, respecto al método) y el ego cogito como primera verdad evidente. •Deducción e inducción. Por un lado, el método consistió en la aplicación de los razonamientos deductivos e induc- tivos de la ciencia a la filosofía. Estos razonamientos re- chazaban a la doctrina escolástica, que comparaba opinio- nes de los antiguos maestros del género y se basaba en la interpretación canónica de las Escrituras para garantizar la verdad. •La existencia de Dios. Si bien su pensamiento reconocía la existencia de Dios, muchos especialistas en Descartes sostienen que Dios solo aparece para evitar al filósofo francés problemas con la Iglesia. Es innegable el hecho de que Descartes vivió en una épo- ca de censura y persecución intelectual (como sucedió con Galileo). Sin embargo, en las Meditaciones metafísi- cas Dios, como garante de la razón, juega un papel tan importante a la hora de recuperar el mundo, que su pre- sencia resulta ineludible. •Duda metódica. También es conocida como duda “hi- perbólica” (por su carácter exagerado) o “cartesiana” (en referencia a Descartes). La duda aparece como propuesta metodológica en Dis- curso del método y luego se la pone en práctica en Medi- taciones metafísicas. Descartes sostiene que todo lo que pueda resultar objeto de duda debe ser descartado como algo cierto. No importa que no sea razonable dudar de ello, si puede ser puesto en duda es suficiente. •Ego cogito. Aun cuando se pueden rastrear distintos antecedentes, Descartes es reconocido por haber sido el primero en formular el ego cogito: pienso, luego existo. Las discusiones en torno a esta fórmula, su significado y la utilidad que representa en las Meditaciones todavía cumplen un rol fundamental en las discusiones filosóficas contemporáneas. A grandes rasgos, se puede decir que el ego cogito afirma la presencia de una subjetividad yoica por sobre el resto de las cosas. El mundo como sustancia extensa (res extensa), el cuerpo e incluso los sentidos cumplen un papel secundario fren- te a la evidencia e inevitabilidad el ego cartesiano: aun cuando dude, pueda ser engañado o incluso se equivo- que, es innegable y necesario que el yo exista para que pueda padecer cada una de estas afecciones. Racionalismo Baruch Spinoza: 1632-1677 Dios equivale a Razón y a Naturaleza: panteísmo. Para Spinoza, la Naturaleza-Dios es su propia causa y la única esencia existente. La religión instituida no persigue la comprensión de la Naturaleza sino el adoctrinamiento de las personas para controlar su conducta. Filósofo racionalista holandés, nacido en el barrio judío de Ámsterdam, de una familia hebrea originaria de Espi- nosa de los Monteros (Burgos), emigrada primero a Por- tugal y luego a Holanda. Educado en la escuela judía, se familiariza con la Biblia y el Talmud (la ley «oral» judía, en oposición a la escrita o Torá). A los 15 años ayuda en el comercio de su padre, mientras se prepara para ser rabino y prosigue su formación cono- ciendo la cultura de tradición musulmana y judeo-hispa- na. En 1654 muere su padre (su madre había muerto en 1638) y comienzan las acusaciones de ateísmo contra Baruch. En 1656 es expulsado de la Sinagoga, atribuyéndole «ac- ciones monstruosas» y «herejías abominables». Abandona Ámsterdam y frecuenta ambientes de los lla- mados Collegianten, cristianos cartesianos liberales.
  • 13. Se dedica a pulir lentes y con este oficio, y una pensión que le conseguirá su amigo Jan de Witt, se gana la vida. Sus amigos Collegianten, obligados a abandonar Ámster- dam, se instalan en Rijnsburg, el mismo arrabal en que vive Spinoza, y constituyen allí un círculo espinosista de estudio de sus escritos. Por esta época redacta Breve tratado sobre Dios, el hom- bre y su felicidad (1661) y Tratado sobre la reforma del entendimiento (posiblemente del 1662); comienza tam- bién la redacción de la Ética. En 1663 abandona Rijnsburg y se instala en Voorburg, en la afueras de La Haya, donde publica Principios de la filo- sofía de Descartes (1663). En 1665 se traslada a La Haya y redacta su Tratado teológico-político (publicado en Ham- burgo en 1670); al poco tiempo, se descubre el nombre de su autor y le llegan las más virulentas críticas. Por esta época, llegado al poder Guillermo de Orange, son asesinados los hermanos de Witt y Spinoza redacta un manifiesto contra sus asesinos (Ultimi barbarorum), que pretende fijar sobre los muros de la ciudad, cosa que le desaconseja Van der Spick, pintor y amigo suyo y en cuya casa se aloja. Pese a un clima que cada vez siente más hostil, rechaza la invitación que en 1674 le hace L. Fabritius, profesor en Heidelberg, de parte del Elector Palatino, a ocupar una cátedra de filosofía, dado que el precio suponía la renun- cia a su libertad de pensar y escribir. Acabada ya la Ética, viaja a Ámsterdam para publicarla, pero desiste de ello ante los rumores que corren de que se trata de una obra atea. Vuelto a La Haya, recibe en 1676 la visita de Leibniz (quien más tarde negará, no obstante, haberse encontrado con el «maldito» Spinoza). Enfermo de tisis, muere a los 44 años, el 21 de febrero de 1677, dejando sin terminar un Tratado político, una Gra- mática hebraica y un Tratado sobre el arco iris. Fue ente- rrado el 25 de febrero en la fosa común. La obra central de Spinoza es Ética demostrada según el orden geométrico, redactada entre 1661 y 1675. Pero son notables, y no de poca importancia filosófica y hasta in- terés para la historia de la ciencia, las numerosas cartas que Spinoza escribió a -y recibió de- amistades y personas conocidas en el ámbito de la cultura y de la ciencia, de dentro y de fuera de Holanda, como por ejemplo, y sobre todo, H. Oldenburg, uno de los fundadores de la Royal Society, y secretario de esta por entonces, quien lo había visitado en Rijnsburg, y el mismo Leibniz. Del Epistolario de Spinoza dijo Goethe que era el libro más interesante que se podía leer por la sinceridad y el amor al hombre que transpiraba. Todas sus obras (acabadas y no acabadas) aparecen el mismo año de su muerte, editadas en latín y holandés por el círculo spinosista de amigos, a excepción del Tratado Breve, que aparece en 1851, editado por J. von Vloten. La obra filosófica de Spinoza se enmarca en el espacio geográfico de los antiguos Países Bajos, recién escindi- dos, en 1579 -Unión de Utrecht o República de las (sie- te) Provincias Unidas, siete provincias protestantes del norte, y Unión de Arras o Provincias valonas del sur, o resto de provincias católicas-, en lo que serán las actua- les Holanda y Bélgica. Políticamente, el segundo tercio del s. XVII es la época del declive de la hegemonía española, de la guerra de los Treinta Años y de la paz de Westfalia, que pone fin a la guerra y concede a la República de las Siete Provin- cias la independencia completa. Holanda es considerada un país tolerante, influido fi- losóficamente por el racionalismo de Descartes, y en el que arraiga un espíritu moderno de aprecio y valora- ción de la ciencia moderna de Galileo. La filosofía de Spinoza no es más que el desarrollo ple- no del racionalismo de Descartes y de su método, que él denomina «método geométrico», aunque en su siste- ma no hay lugar para la duda metódica, que busca un criterio de verdad: «La verdad es norma de sí misma, al modo como la luz se revela a sí misma y revela las tinieblas» (Ética, II, XLIII, escol.). En su inicial Tratado sobre la reforma del entendimiento, distingue cuatro maneras de conocer: 1.la que nos llega pasivamente por el uso del lenguaje; 2.la que obtenemos activamente generalizando a partir de la experiencia inducción); 3.el conocimiento que adquirimos con inferencias del efecto a la causa o del universal al particular (en ambos casos, deducción imperfecta), y 4.el conocimiento que logramos intuyendo la esencia o la causa de una cosa (deducción perfecta). Éste es el co- nocimiento adecuado, que parte de ideas innatas y evi- dentes y, por lo mismo, verdaderas; el método consiste en seguir el orden y la relación de las ideas entre sí, a partir del conocimiento de unas ideas claras y distintas, y de la «fuerza innata» del entendimiento hasta desa- rrollar deductivamente toda la estructura del universo. Por eso es lo mismo el orden de las ideas -cómo se pien- sa fundadamente- y el orden de las cosas -la realidad-. La Ética desarrolla justamente este método, partiendo de las ideas fundamentales de Descartes, que desarro-
  • 14. lla hasta sus últimas consecuencias o bien critica. Su noción de sustancia es la de Descartes entendida a ra- jatabla: aquello que se piensa por sí mismo y existe por sí mismo y que, en consecuencia, es la razón o la causa de sí mismo; sólo Dios es sustancia y sólo existe una única sustancia, o «ser absolutamente infinito», que consta de infinitos atributos, existe necesariamente, ya que su esen- cia implica su existencia, y es la causa necesaria de todo cuanto existe; todo lo que existe es, por tanto, Dios mismo (panteísmo). De esta sustancia única, que es «Dios o la naturaleza», y que puede concebirse en sí misma, como Naturaleza naturante, o como lo que ella ha producido, o sea, como Naturaleza naturada, el hombre sólo conoce dos de sus infinitos atributos: el pensamiento y la extensión. Todo es pensamiento y extensión a un tiempo, aunque nada puede ser pensado como ambas cosas a un mismo tiempo. La sustancia (Dios o la naturaleza) aparece, sin embargo, en infinidad de modos: las cosas, el hombre in- cluido, son infinitos modos de ser la sustancia infinita. El hombre es un modo finito de manifestarse el pensa- miento y la extensión de la sustancia. Como parte de la Naturaleza naturada, donde no hay nada contingente, pertenece al mundo de lo necesario; no hay en él libertad por lo mismo que no hay finalidad en la naturaleza: «To- das las causas finales son, sencillamente, ficciones huma- nas» (Ética, Apéndice). Su esencia -como igualmente pasa en Dios- se expresa en el conatus, a saber, en la conservación del propio ser, en el obrar, el vivir, en el «deseo» -que en Dios es potencia. El hombre es deseo de vivir felizmente y vivir bien, de acuerdo con la razón. No hay en el hombre ninguna sustancialidad; es sólo una modificación -un modo- de la sustancia divina; el hombre no es sustancia pensante, es una manera de manifestarse el pensamiento en la naturaleza, esto es, es conciencia o reflexión. El resultado de esta conciencia del propio cuerpo y de sus estados lo llama «imaginación», o «experiencia vaga»: co- nocimiento derivado de los sentidos. Otro modo de cono- cer, basado en «nociones comunes» - percibidas clara y distintamente por todos-, que proporciona ideas adecua- das de las cosas, o conocimiento por la «razón»: el razo- namiento. Éste llega a un conocimiento verdadero de las cosas como son en sí, «desde una cierta perspectiva de la eternidad», como necesarias, por tanto. Pero el modo acabado de conocer es el que denomina «ciencia intuitiva»: toda alma, porque es parte del pen- samiento infinito, puede llegar, a partir del conocimiento de Dios (o la naturaleza) al conocimiento adecuado de las esencias de las cosas. Ésta es la clase de conocimiento al que puede aplicarse rigurosamente el «método geométri- co» de pensar: a partir de definiciones captadas intuiti- vamente se construye deductivamente la idea, o esencia concreta, de una cosa. En ninguna otra cosa distinta que el logro del mayor co- nocimiento posible consiste la libertad del hombre: «es li- bre quien se guía sólo por la razón»; la libertad no es cosa de la voluntad humana, sino del entendimiento. El hombre, parte de la Naturaleza naturada, despliegue de la naturaleza divina según razones y causas necesa- rias, está también él sujeto a la necesidad; es extensión, tanto como pensamiento y, por consiguiente, sometido a la ley del «reposo y el movimiento». Si el hombre se cree libre, es porque ignora las causas que lo determinan. La libertad no es sino lucha contra la igno- rancia y los prejuicios: libertad de pensamiento. La Ética -la metafísica- de Spinoza tiene que ver con la teoría política. El fin del Estado no es distinto al del indi- viduo: mantener el derecho que todos los hombres tienen a su existencia, a «perseverar en su propio ser», a ser ver- daderamente libres. La libertad que se logra por el conocimiento es también libertad de obrar racionalmente, moralmente. Tal liber- tad y moralidad, sin embargo, no pueden subsistir en un mero estado de naturaleza; son necesarios el orden social, el derecho o la autoridad política como una exigencia misma de la razón. Empirismo John Locke: 1632-1704
  • 15. Critica del innatismo racionalista continental. Inspirador de la separación de poderes y del “Liberalismo Político” Destacó en muchos campos, especialmente en la epis- temología o teoría del conocimiento, la política, la edu- cación y la medicina. Sus principales contribuciones lo llevaron a ser considerado el fundador del empirismo moderno y el primer gran teórico del liberalismo. John Locke (Wrington, Somerset, 29 de agosto de 1632-Es- sex, 28 de octubre de 1704) fue un filósofo y médico in- glés, considerado como uno de los más influyentes pen- sadores del empirismo inglés y conocido como el «Padre del Liberalismo Clásico». Fue uno de los primeros empiristas británicos. Influido por las ideas de Francis Bacon, realizó una importan- te contribución a la teoría del contrato social. Su trabajo afectó en gran medida el desarrollo de la epistemología y la filosofía política. Sus escritos influyeron en Voltaire y Rousseau, pensado- res de la Ilustración francesa, así como los revolucionarios estadounidenses. Sus contribuciones al republicanismo clásico y la teoría liberal se reflejan en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Declaración de Derechos de 1689. La teoría de la mente de Locke es frecuentemente citada como el origen de las concepciones modernas de la iden- tidad y del yo, que figuran prominentemente en las obras de filósofos posteriores como Hume, Rousseau y Kant. Locke fue el primero en definir el yo como una continui- dad de la conciencia. Postuló que, al nacer, la mente era una pizarra en blanco o tabula rasa. Al contrario que la filosofía cartesiana —ba- sada en conceptos preexistentes—, sostuvo que nacemos sin ideas innatas, y que, en cambio, el conocimiento sola- mente lo determina la experiencia derivada de la percep- ción sensorial. Estudió gracias a una beca al prestigioso Christ de Oxford, que, como era habitual entonces, reducía los estudios a la filosofía escolástica e ignoraba la filosofía cartesiana y los avances de la nueva ciencia o de las matemáticas. De- cepcionado, reorientó su carrera hacía los experimentos químicos (fue colaborador de Robert Boyle) y al estudio de la medicina. Profesor de griego clásico en Oxford, hasta los treinta y cuatro años no leyó la filosofía de Descartes, la cual le des- pertó «el gusto para los estudios filosóficos» y construyó una influencia decisiva en él (lo veía como una verdadera alternativa a la escolástica). También recibió la influencia de Pierre Gassendi (filóso- fo crítico con Descartes y seguidor del epicureísmo) y en la filosofía política, de los británicos Hobbes y Shaftes- bury. Vivió en Londres, durante cuatro años en Francia y estuvo brevemente exiliado en los Países Bajos. Cuando volvió a Londres, después de la Revolución Gloriosa, se convirtió en asesor de los whigs (represen- tantes del partido liberal). Pensamiento de John Locke Locke se destaca por ser uno de los representantes del empirismo inglés y por ser el padre del liberalismo po- lítico. El pensamiento empirista de Locke postula que el co- nocimiento proviene de la experiencia y la reflexión, rechaza las ideas innatas y defiende la importancia de las ideas simples y complejas para la formación del co- nocimiento. Además, su visión sobre las cualidades de los objetos, la sustancia y los grados de conocimiento contribuyó a fundamentar su enfoque epistemológico. Sus principales ideas son: •Refutación del innatismo. Locke rechaza la idea del racionalismo y argumenta que no hay ideas innatas en la mente humana al nacer. En cambio, sostiene que la mente es un papel en blanco que se va llenando con conocimiento a través de la experiencia. •Experiencia como fuente de conocimiento. Para Loc- ke, todas las ideas provienen de la experiencia, ya sea de la percepción de los sentidos (experiencia externa) o de la reflexión de la mente sobre sí misma y sus conte- nidos (experiencia interna). •Ideas simples y complejas. Para Locke, las impresio- nes son las ideas más simples que la mente recibe de manera pasiva a partir de la experiencia. Sin embargo, mediante la combinación de diferentes ti- pos de impresiones, la mente puede formar ideas com- plejas. •Limitaciones del conocimiento. Locke sostiene que hay cuestiones sobre las cuales no se puede tener cono- cimiento, como la inmortalidad del alma o la superiori- dad de una religión sobre otra. Esto lleva a la defensa de la tolerancia religiosa en un contexto de conflictos entre distintas confesiones. •Cualidades primarias y secundarias. Locke distingue entre las “cualidades primarias”, que concuerdan con propiedades reales de los objetos, como la longitud o la forma, y las “cualidades secundarias”, como el color o el sabor, que son subjetivas y dependen de la percep- ción humana.
  • 16. •Sustancia. Locke introduce la idea de “sustancia” como un substrato que sirve de soporte a las cualidades de las cosas. Existen dos tipos de sustancia: la material o cuerpo (objetos externos) y la espiritual o alma (soporte de las operaciones internas). •Grados de conocimiento. Locke distingue entre tres grados de conocimiento. El conocimiento intuitivo es el más alto, donde se percibe el acuerdo o desacuerdo de las ideas de forma inmediata. El conocimiento demostrativo implica establecer relacio- nes entre ideas mediante otras ideas auxiliares. El conoci- miento sensible nos remite a existencias individuales y es más limitado, basado en creencias y opiniones. El pensamiento político de Locke, por otro lado, aboga por la democracia, la limitación del poder del Estado, la protección de los derechos individuales y la importancia del consentimiento y acuerdo social en la formación del gobierno. Sus ideas sentaron las bases del liberalismo político y tu- vieron un impacto significativo en la configuración de los Estados nacionales y en la política global. Empirismo David Hume: 1711-1776 Empirismo radical. La Experiencia es la única fuente de conocimiento. Crítica demoledora de las ideas metafísicas (yo, dios, mundo como totalidad) Como filósofo empirista. Hume sostiene que todo conoci- miento en última instancia procede de la experiencia; sea de la experiencia externa, vale decir, la que proviene de los sentidos, como la vista, el oído, etc., sea de la experien- cia íntima, la auto experiencia. Pensamiento de David Hume David Hume es uno de los máximos representantes del empirismo británico. El empirismo se caracteriza por sos- tener que no hay nada en el intelecto que no haya esta- do antes en los sentidos. Esto significa que la experiencia sensible es el fundamento y origen de todo conocimiento. Para Hume, experiencia significa “experimentación”, en el sentido de “experimentar”, por lo que se lo cono- ce como un “empirista experimentalista”, que es como él presenta su filosofía. Desarrolló lo que se conoce como método de razona- miento experimental al sostener que toda conclusión está avalada por algún argumento que ponga en contacto con “lo dado”, la experiencia. Esto es lo que se suele llamar el naturalismo de Hume. Hume era un anti-innatista, ya que no creía que existan ideas innatas y sostenía que no hay ideas que no hayan sido antes impresiones sensibles. En su construcción del conocimiento, a la hora de descubrir cómo se formaban las ideas, desarrolló una serie de pasos necesarios para dar con una idea cualquiera. ¿Cómo se obtiene conocimiento? Para Hume, en el camino al conocimiento, lo primero que se obtiene es una percepción, que es algo que se presenta a la mente y que, según su vivacidad, puede distinguir entre impresiones e ideas. Una impresión puede ser un olor, un color o incluso sentimientos. Si un individuo se corta la mano, por ejemplo, tiene una impresión, pero si recuerda que se cortó la mano, tiene una idea. A su vez, las impresiones pueden ser simples (colores, olores) y complejas (una taza de café que reúne varias impresiones simples). También puede haber im- presiones de sensación (externas, vienen por los sentidos) y de reflexión (internas, se dan por las emociones). Las impresiones de reflexión siempre están mediadas por una idea, que también puede ser simple o compleja. Hume quería demostrar que cuando se tiene una idea, an- tes se tuvo una impresión de la que se deriva. A las ideas las subdivide en ideas de la memoria y de la fantasía o imaginación, que se distinguen porque en un caso el or- den se mantiene y en el otro no. En ambos casos, las ideas son complejas. Esto es lo que Hume llamará principio de copia.
  • 17. Principios de asociación y cuestiones de hecho Los principios de asociación sostienen que los componen- tes últimos de la vida mental mantienen relaciones que se rigen por principios. Estos principios remiten, de manera mecánica, de una percepción a otra y se clasifican de la siguiente manera: •Asociación por semejanza. El individuo asocia por se- mejanza según una idea impresa en la memoria. Por ejemplo, ve un retrato y piensa en el modelo original. •Asociación por contigüidad en el espacio y en el tiempo. El individuo asocia dos cosas que alguna vez se le die- ron juntas espaciotemporalmente y cuando ve una va a la otra. Por ejemplo, ve un babero y piensa en un bebé. •Asociación por causa y efecto. El individuo asocia por- que recuerda casos pasados en los que se dio la misma causa y, por lo tanto, se espera el mismo efecto. Por ejem- plo, ve el fuego y sabe que quema porque alguna vez se quemó. Por otro lado, cuando se tiene una proposición o enun- ciado que habla de una relación de ideas, su verdad se apoya en el principio de no contradicción. Así, todas las verdades matemáticas son relaciones de ideas, ya que en ellas hay necesidad lógica, que implica que no haya contradicción. El conocimiento de las matemáticas es una verdad a priori. Las relaciones de ideas, sin embargo, son una cuestión de hecho. Cualquier afirmación de una cuestión de hecho puede ser negada sin contradicción. En ellas la verdad del enunciado se apoya en la experien- cia y no es a priori, por lo que se obtiene un conocimiento de verdad a posteriori. El conocimiento de la causalidad tiene que ver con las cuestiones de hecho. En las cuestiones de hecho, el cono- cimiento no siempre tiene que ver con el testimonio de los sentidos o de la memoria. Casi todo el tiempo se realizan inferencias sobre cuestio- nes de hecho, ya que se salta de algo dado a algo no dado. Por ejemplo, si se suelta la lapicera se cae, si se escuchan voces por la ventana se asume que alguien camina en la vereda. Así, existen las cuestiones de hecho e inferencias sobre cuestiones de hecho. Estas inferencias siempre se realizan sobre la base de conexiones causales. Causalidad Las cuestiones de hecho no se basan solo en la memoria y los sentidos, también se basan en la experiencia cotidiana. Los individuos saltan permanentemente de algo dado a algo no dado y realizan inferencias sobre el mundo que no se basan en el principio de no contradicción sino en conexiones de causa y efecto. En Investigación sobre el entendimiento humano, Hume analiza directamente cómo aparecen las conexiones cau- sales particulares, mientras que en el Tratado sobre la naturaleza humana comienza por el principio de causa- lidad. Este sostiene que “Todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia”. La verdad de esta afirmación es empírica, no necesaria. Es contingente y surge por generalización a partir de la observación de las conexiones causales particulares. Por ejemplo, si el Objeto 1 tiene “x” causa, y el Objeto 2 tiene “x” causa, y así sucesivamente, todo objeto que llega a existir tiene una causa. Ilustración francesa Jean-Jacques Rousseau : 1712-1778 “El hombre es bueno por naturaleza” y se corrompe en el contacto social. Solo un pacto (su “contrato social”) para obedecer a la “voluntad general” le devuelve lo perdido. En el mismo orden de ideas, Rousseau partió del prin- cipio de que para vivir en una sociedad más justa el ser humano tiene que vivir el estado natural. En otras pala- bras, no corromperse ni ser un individualista ya que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad es la que lo corrompe. Jean-Jacques Rousseau (también conocido por la castella-
  • 18. nización de su nombre como Juan Jacobo Rousseau) (Gine- bra, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, 2 de julio de 1778) fue un polímata suizo francófono. Fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y naturalista, y aunque fue definido como un ilustrado, pre- sentó profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración, ganándose por ejemplo la feroz inquina de Voltaire y siendo considerado uno de los primeros escritores del prerromanticismo. Sus ideas imprimieron un giro copernicano a la pedagogía centrándola en la evolución natural del niño y en materias directas y prácticas, y sus ideas políticas influyeron en gran medida en la Revolución francesa y en el desarrollo de las teorías republicanas. Fue crítico con el pensamiento político y filosófico desarro- llado por Hobbes y Locke. Para él, los sistemas políticos ba- sados en la interdependencia económica y el interés propio conducen a la desigualdad, el egoísmo y, en última instan- cia, a la sociedad burguesa (un término que fue uno de los primeros en utilizar). Incorporó a la filosofía política con- ceptos incipientes como el de voluntad general (que Kant transformaría en su imperativo categórico) y alienación. Su herencia de pensador radical y revolucionario está pro- bablemente mejor expresada en sus dos frases más célebres, una contenida en El contrato social, «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado», la otra, presente en su Emilio, o De la educación, «El hombre es bueno por na- turaleza». Rousseau se hizo amigo de Denis Diderot en 1742, y más tarde escribiría sobre los problemas románticos de Dide- rot en sus . Durante el período de la Revolución France- sa, Rousseau fue el más popular de los filósofos entre los miembros jacobinos. Fue enterrado como héroe nacional en el Panteón de París junto con Voltaire, en 1794, 16 años des- pués de su muerte. El contrato social Los conceptos de “contrato social” y “voluntad general” fueron decisivos para dar fundamento a la idea de demo- cracia y reemplazar la noción de “voluntad del rey o mo- narca” que fundaba la monarquía, sistema que hasta en- tonces había sido plenamente dominante en las relaciones políticas que preceden a esta proposición de Rousseau. A cambio, cada miembro es acogido como parte indivisible del todo. Así, el pacto social representa el reconocimiento de que lo universal es más importante que lo particular, se antepone la justicia al instinto, lo social sobre lo natural. Obedecer la voluntad general es ser libre, es obedecernos a nosotros mismos. Con esto se pasa al tercer estado en la evolución humana: el hombre civil. Este hombre, aunque no puede volver al estado ideal de naturaleza original, puede recuperar y regenerar parte del bien, de la felici- dad y de las libertades pasadas. Diferencias entre estado natural y estado civilizado Las diferencias entre estos dos estados son las siguientes: la libertad natural sólo es limitada por la fuerza de cada hombre y el estado civilizado se ve limitado por las fuer- zas de demasiados con los que debe convivir en armonía con todos los individuos de la sociedad. Diferencia entre voluntad general y voluntad de todos Ahora bien, la voluntad general debe ser la voluntad del pueblo, debe ser la soberana. Su objetivo es el bien común de la sociedad. La voluntad general no es, ni mucho menos, la suma de las voluntades individuales, esta suma sería la voluntad de todos. La voluntad de todos atiende al interés particu- lar y derriba los cimientos del contrato social. La volun- tad general es la de los ciudadanos reunidos en asamblea: una democracia directa. Teoría de la educación Esta teoría está expuesta magníficamente en la obra “Emi- lio o de la educación”. En esta obra Rousseau nos hace una construcción ideal, un modelo utópico de cómo deben ser las condiciones educativas del niño (Emilio) y de la niña (Sofía, futura esposa de Emilio). Para Rousseau la educación tradicional oprime y destru- ye la orientación natural del ser humano. Los hombres nacen libres y buenos pero la educación va anulando su progresivamente. Lo ideal es una educación que conduzca al desarrollo na- tural del niño. La educación tradicional basada en los li- bros y la memorización es artificial y repetitiva. El niño debe aprender por sí mismo, aprender a pensar e interactuar en contacto directo con las cosas y con la natu- raleza. La educación tiene como objetivo formar un hom- bre libre, el desarrollo de la intuición y del sentimiento. La moralidad se fundamenta en sentimientos naturales como el amor, sentimientos que la educación ha de po- tenciar. Si esto fuera así, aparecería el ciudadano, un ser huma- no que tendría sus raíces en la bondad de la naturaleza humana. “el hombre nace bondadoso pero la sociedad lo corrompe” (Su pedagogía influyó en Pestalozzi).
  • 19. Ilustración, Criticismo Immanuel Kant: 1724-1804 Síntesis de regionalismo y empirismo. Separa la Ciencia (juicios sintéticos a priori) de la Metafísica (ideas sin fun- damento empírico). nFormula la ley moral como impera- tivo categórico. Buscó, por encima de todo, enseñar al ser humano a pen- sar por sí mismo y a rechazar los dogmas de todo tipo, que destruyen la razón y someten el libre pensamiento a ideas fijas. No por ello negaba la importancia del conoci- miento previo, al contrario, lo consideraba imprescindi- ble como punto de partida. Immanuel Kant nació en 1724 y murió en 1804, filósofo alemán, considerado por muchos como el pensador más influyente de la era moderna. Nacido en Königsberg (ahora, Kaliningrado, Rusia) el 22 de abril de 1724, Kant se educó en el Collegium Frederi- cianum y en la Universidad de Königsberg. En la escuela estudió sobre todo a los clásicos y en la universidad, física y matemáticas. Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estu- dios universitarios y ganarse la vida como tutor privado. En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus estudios y obtuvo el doctorado. Después, enseñó en la universidad durante 15 años, y dio conferencias primero de ciencia y matemáticas, para llegar de forma paulatina a disertar sobre casi todas las ramas de la filosofía. Aunque las conferencias y escritos de Kant durante este periodo le dieron reputación como filósofo original, no se le concedió una cátedra en la universidad hasta 1770, cuando se le designó profesor de lógica y metafísica. Du- rante los 27 años siguientes continuó dedicado a su labor profesoral y atrayendo a un gran número de estudiantes a Königsberg. Las enseñanzas religiosas nada ortodoxas de Kant, que se basaban más en el racionalismo que en la revelación divi- na, le crearon problemas con el Gobierno de Prusia y en 1792 Federico Guillermo II, rey de esa nación, le prohibió impartir clases o escribir sobre asuntos religiosos. Kant obedeció esta orden durante cinco años, hasta la muerte del rey, y entonces se sintió liberado de su obliga- ción. En 1798, ya retirado de la docencia universitaria, pu- blicó un epítome donde se contenía una expresión de sus ideas de materia religiosa. Murió el 12 de febrero de 1804. La huella filosófica de Kant Como intelectual e hijo del siglo XVIII ilustrado, fue uno de los primeros en escribir sobre este movimiento histó- rico y cultural, caracterizado por la idolatría a la Diosa Razón y en contra de la ignorancia, la superstición y la organización sociopolítica de las monarquías del Antiguo Régimen. Así lo expresó en su famoso ensayo Respuesta a la pre- gunta: ¿qué es la Ilustración? (1784), con la que hizo muy popular su expresión “sapere aude” (Atrévete a saber). Fue un gran lector de quienes llevaron adelante la Enci- clopedia ilustrada, en la que autores como Voltaire, Di- derot y Jean-Jacques Rousseau asentaron las bases del saber que desembocó en la Revolución francesa e inaugu- ró una nueva época. Estos textos, al igual que el de otros pensadores como David Hume, le proporciona- ron una nueva perspectiva de mirar y pensar.
  • 20. Con Hume tuvo una relación en particular, ya que con este empirista inglés -cuya filosofía se basa en que todo conocimiento parte de la experiencia-, comenzó su propio camino filosófico más importante. Más allá de que Kant le admitió ciertas concesiones, se posicionó desde otro lu- gar que marcó, como sostienen varios autores, un enorme “giro copernicano”: se propuso conocer el conocimiento. Desde esta premisa, y más allá de los textos y disertacio- nes que ya había realizado en sus días de estudiante y docente, Kant escribió otras tres grandes obras por la que sería recordado y estudiado, incluso hasta hoy: Crítica de la razón pura (1781), Crítica de la razón práctica (1788) y Crítica del juicio (1790). Con sus Críticas -entendidas como conocimiento e, inclu- so, como aquella facultad de juzgar- Kant se separa del Hume empirista en el sentido de que para este las cosas sucedían por cuestión de causa y efecto, pero no por un hecho científico ni por una necesidad en particular, sino por hábito. Es decir, con esta idea de causalidad (a de- terminadas causas le siguen determinados efectos) no se puede conocer la realidad, sino que solo “estamos habi- tuados a ella”. Kant, por el contrario, intentó buscar esa cientificidad que sustente los modos de conocimiento, la propia facultad de conocer. Y es allí cuando marca un cambio en el modo de pensar cómo se puede conocer: en lugar de partir del objeto, como Hume, lo hace desde el sujeto. En otras pala- bras, es el propio sujeto el que hace al objeto; es el sujeto quien crea la realidad a partir de su propio conocimiento y les da forma a las cosas. Esa forma está condicionada por un tiempo y espacio singulares. Así, Kant llega a uno de sus conceptos fun- damentales que denominó como “idea trascendental”: es la razón la crea mundo y realidad para que ella misma pueda conocer. El formalismo kantiano, entonces, tiene que ver con cómo el sujeto es capaz de crear una realidad propia para él, y no con qué es la “realidad-en-sí” (quizá una de las preo- cupación más constantes de la filosofía) a la que no podrá acceder. Kant, mediante estos textos más que complejos, va a resu- mir su teoría de “la experiencia posible”. En este sentido, marcó un hito en la historia del pensamiento porque, al igual que René Descartes (incluso diferenciándose de él), rompió con determinados parámetros de cómo se conce- bía esa realidad y, a su vez, desarmó el sentido común del momento, que se establecía como algo inmutable y previamente dado. Este cambio de esquema, esa pelea contra el sentido co- mún que va a plantear en sus tres Críticas -en las que atra- viesa la ciencia, la ética y la estética, respectivamente- está basado en que no se puede conocer la realidad o las cosas, sino mediante cómo son intervenidas. Es decir, no existe la posibilidad de acceder a las cosas tal como son, sino cómo los sujetos pueden conocerlas. Tal vez por eso se le adjudicó la frase: “No hace falta salir de mi habitación para conocer el mundo”. Y es que, si a partir de los juicios y categorías que señaló el filósofo para conocer los objetos (desde las impresiones sensibles en un tiempo y espacio hasta los conceptos pro- pios del entendimiento, tanto previos como posteriores de la propia experiencia) ese mundo es un proyecto que sale del propio ser. Entonces, conocer la realidad es cono- cer al sujeto: para conocer hay que conocerse. Kant se atrevió a saber y para saber, como expresan al- gunos autores, hay que tomar posición. Él la tomó y fue más allá de las convenciones que le tocó vivir. No se casó ni tuvo hijos, solo se dedicó a pensar, enseñar y escribir. Por supuesto, tuvo sus propios detractores y colegas que mostraban desconfianza. Sin embargo, la inmensa influencia que ejerció y produjo en otros filósofos posteriores, como Hegel y Marx, fue de- cisiva no solo para sus futuras obras, sino para las ideas de toda la humanidad. En su amada Königsberg, murió el 12 de febrero de 1804, a los 79 años. No obstante, dejó uno de los legados más luminosos de la filosofía universal: no solo la importancia de reflexionar sobre la razón y el entendimiento, de acer- carnos un poco más hacia cómo conocemos; sino la posi- bilidad de deconstruir todo centro naturalmente impues- to, toda obviedad que el poder ha intentado usar como artilugio para conservar su supervivencia y mostrar un único camino posible, evitando la fisura o el cuestiona- miento. Por eso mismo, ¡sapere aude!, y a Kant se lo debemos.
  • 21. Idealismo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel: 1770-1831 Lo real coincide con lo racional. La totalidad, lo absoluto, es su máxima expresión y la Historia de la Filosofía su máxima lucidez. Hegel introdujo un sistema para entender la historia de la filosofía y el mundo mismo, llamado a menudo «dialécti- ca»: una progresión en la que cada movimiento sucesivo surge como solución de las contradicciones inherentes al movimiento anterior. Filósofo alemán, Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en Stuttgart el 27 de agosto de 1770. Está considerado como uno de los grandes pensadores de la historia, tanto por su trabajo sobre la dialéctica como por la gran influencia que tuvo en filósofos posteriores como Marx, Kierkegaard o Sartre. Formado en Tubinga, en 1807 dio a conocer su primera obra de alcance, Fenomenología del espíritu, que junto con Ciencia de la lógica (1816) y la Enciclopedia de las ciencias filosóficas (1817) componen el grueso de su obra más importante. El gran logro de Hegel fue introducir el concepto de la Dialéctica en el mundo de la filosofía, es decir, un sistema capaz de explicar la historia del mundo y el pensamiento, haciendo hincapié en que todo movimiento surge como solución a las contradicciones del movimiento anterior. La versión simplificada de la dialéctica se presenta como Tesis, Antítesis y Síntesis, sobre todo de manera didáctica. A través de la dialéctica, Hegel trató de analizar y expli- car el curso de la historia humana en todos sus aspectos, tanto sociales como políticos o religiosos, tesis que en la filosofía moderna han sido criticadas por lo forzado de ciertos postulados para que la dialéctica hegeliana “cua- drase”. Georg Wilhelm Friedrich Hegel murió en Berlín el 14 de noviembre de 1831. La dialéctica en la filosofía de Hegel El punto de partida de la filosofía de Hegel es que toda la realidad puede ser conocida por la vía de la razón. Todo lo que puede pensarse, por tanto, es real y al revés. La razón se manifiesta en el mundo a través de la realidad absoluta. Entonces, si hay una identificación entre la existencia y la idea, significa que la realidad puede ser conocida a partir del conocimiento de los conceptos. Así, la lógica, que es la ciencia que estudia los conceptos, se identifica con la metafísica, o ciencia de lo real, y de su esencia. La dialéctica hegeliana consiste en un proceso median- te el cual, una idea, conduce a otra contraria. Es decir, la realidad es antagónica y siempre se transforma en su opuesto, para llegar, al equilibrio, a la superación de la contradicción (tesis/antítesis/síntesis). Pero este no es un proceso lineal, sino circular, ya que no termina con la su- peración armónica de los contrarios, sino que la síntesis, conducirá inevitablemente a su negación, y todo vuelve a empezar, en la rueda de la historia. Las 3 etapas de la realidad y de la conciencia Hegel distingue 3 etapas en la realidad: 1.El ser-en-sí, o la etapa del espíritu, que se convierte en “otro” una vez que se sitúa en el mundo físico, es decir, en el espacio y en el tiempo, y así se transforma en ser para sí o naturaleza. 2.El ser-para-sí deviene en conciencia y por lo tanto, es lo opuesto al espíritu. Esto, más allá de ser una simple nega-
  • 22. ción, se transforma en la superación de ambas etapas. De la conciencia, por tanto, vuelve a surgir el espíritu. 3.El ser-en-sí y para sí, que es la superación de las dos etapas anteriores, que las envuelve en una sola para, des- pués, negarla de nuevo. Etapas de la conciencia En este proceso la conciencia atraviesa 3 etapas diferen- tes: 1.La etapa del espíritu subjetivo 2.La etapa del espíritu objetivo 3.La etapa superior del espíritu absoluto El espíritu absoluto y su manifestación en la historia Según Hegel, el Espíritu Universal (Weltgeist) maneja la historia a través de los individuos y naciones. Esta manifestación del Espíritu Universal no está sujeta a las leyes humanas, ya que, los héroes de la historia, aque- llos que han contribuido a su desarrollo, son fundamen- tales en la historia de la humanidad. El filósofo, entiende que la historia pasa por distintas eta- pas en su evolución: 1.Período de juventud 2.Período de madurez 3.Período de muerte Pero la muerte, no supone el fin, sino el nacimiento de una nueva etapa, es decir de una nueva nación. La fina- lidad de la dialéctica de la historia es la libertad, funda- mento del espíritu humano, y que solo es posible dentro del Estado, donde se impone la ley, y el individuo, las acata de manera voluntaria. Marxismo Karl Heinrich Marx: 1818-1883 El fundamento económico de la realidad, como las rela- ciones sociales construidas sobre ella, son determinantes. La ideología es su reflejo; y la lucha de clases el motor de la Historia. Estuvo exiliado en Bruselas-Bélgica en 1845, donde se convirtió en una figura importante de la Liga de los Co- munistas, antes de regresar a Colonia, donde fundó su propio periódico, la Nueva Gaceta Renana (Neue Rhei- nische Zeitung) y en escribió el Manifiesto del Partido Comunista (1848) en coautoría con Engels. Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris (Prusia) en el seno de una familia de clase media y tradición judía. Asistió a una escuela con tendencia liberal y humanista, por lo que recibió grandes influencias de ambas corrien- tes. En 1835, acudió a la Universidad de Bonn, donde de- seaba estudiar Filosofía y Literatura, pero acabó optando por Derecho debido a las presiones de su padre. En 1842 se convirtió en redactor jefe de la Rheinische Zei- tung, un diario de la oposición formado por burgueses radicales. Ahí entró en contacto con los problemas econó- micos y comenzó a conocer mejor el socialismo francés. Esto se produjo gracias a la lectura de obras de Saint-Si-
  • 23. mon, Charles Fourier y Proudhon. Además, desde su posición criticó a los gobiernos euro- peos y las medidas que practicaban, pero también a los liberales y a algunos miembros del movimiento socialista, a los que consideraba “antisocialistas”. Los artículos que publicaba el periódico atrajeron la aten- ción de los censores del gobierno prusiano, que decidie- ron clausurar y prohibir el medio. Karl Marx se había trasladado a París tras contraer nupcias en 1843, pero la prohibición hizo que publicase los llamados: “Deutsch- französische Jahrbücher” (Anuarios francoalemanes) en un único número en 1844. El periodo que pasó en París (1843-1845) y el que pasó en Bruselas (1845-1848) marcados por una intensa actividad política. En lugar de observar los acontecimientos desde fuera, Marx multiplicó sus contactos con militantes obre- ros y con emigrantes alemanes. Pero lo más destacable y que sería clave para todos sus futuros trabajos fue la unión que realizó con Friedrich En- gels. Con él fundó la Sociedad de Obreros Alemanes de Bruselas y estableció una red de correspondencia comu- nista para todos aquellos que simpatizaran con sus ideas. Engels y Marx se complementaban a la perfección y re- cibieron un encargo por parte de la Liga de los Comu- nistas para redactar unas bases para su organización. Así surgió el “Manifiesto del Partido Comunista”, una de las obras más importantes de Marx y que se puede conside- rar como uno de los pilares del marxismo. El estallido de la Revolución de 1848 provocó que el fi- lósofo alemán fuese expulsado de Bélgica y pasó a vivir en Colonia. Allí emprendió un nuevo proyecto que con- sistía en la refundación de su antiguo periódico, así que editó la llamada “Neue Rheinische Zeitung”, una gaceta que recogía artículos destinados principalmente a la clase obrera y que comulgaban con los postulados de Marx. Este proyecto duró de junio de 1848 a mayo de 1849, ya que el intelectual volvió a ser expulsado de nuevo en dos ocasiones: primero, de Alemania, lo que supuso el cierre de su medio; y después, de Francia, así que Marx acabó por trasladarse definitivamente al Reino Unido. Llegó a Londres en 1849 para vivir al borde de la miseria. Pero aun así, no dejó de trabajar y estudiar la economía. Fue entonces cuando concibió su obra más importante y que sería la base del pensamiento marxista: “El Capital”. Este escrito revolucionó la economía política, no sólo de la época, sino hasta nuestros días, así como la filosofía. Además, mientras trabajaba en él, Marx desarrolló la “Ciencia de la historia”, otro de los pilares de sus teorías. En 1864, le invitaron a dirigir la Asociación General de los Obreros Alemanes. Aceptó el cargo y tuvo el cometido de redactar la “Proclama inaugural” y los Estatutos de la I Internacional. Estuvo en París durante la Comuna y dio de ella una gran interpretación militante en “La guerra civil de Francia” (1871). Con el paso de los años, Marx contrajo varias enfermeda- des pulmonares que le acabaronNcostando la vida el 14 de marzo de 1883. El marxismo es la doctrina de interpretación de la reali- dad propuesta en el siglo XIX por Karl Marx (1818-1883), filósofo, sociólogo, economista y periodista alemán. Este modelo de pensamiento revolucionó el modo de com- prender la sociedad y su historia, así como las fuerzas que se desarrollan en ella. Además, fue la base teórica para posteriores aportaciones o reinterpretaciones de parte de revolucionarios, pensa- dores y políticos como Vladimir Ilich Lenin (1870-1924), León Trotski (1879-1940), Rosa Luxemburgo (1871-1919), Antonio Gramsci (1891-1937), Georg Lukács (1885-1971) o Mao Zedong (1893-1976), entre otros. El marxismo deriva su nombre del apellido de su crea- dor, cuya obra conjunta con Friedrich Engels (1820-1895) sirvió de inspiración para el surgimiento de diferentes modelos políticos revolucionarios a lo largo del siglo XX, como fueron la Revolución Rusa, la Revolución Comunis- ta China y la Revolución Cubana. Según su lectura de la historia, el destino de la humani- dad era el advenimiento de una sociedad sin clases, a lo que llamó finalmente comunismo. Por otro lado, la crítica marxista del capitalismo y su modelo de interpretación de la historia forman parte de las llamadas “escuelas de la sospecha”, filosofías centrales en el pensamiento del si- glo XX, junto al psicoanálisis freudiano. Muchos de sus postulados aún se encuentran vigentes y mucho de su pensamiento sobrevive en doctrinas poste-
  • 24. riores, conocidas como postmarxistas. Puede servirte: Movimiento obrero Características del marxismo El marxismo se puede caracterizar de la siguiente manera: La doctrina del marxismo estaba compuesta, tal y como la formularon Marx y Engels, por tres ideas principales: una antropología filosófica, una teoría de la historia y un programa socioeconómico. El marxismo propuso una metodología, llamada Mate- rialismo histórico, para comprender el desarrollo de las sociedades a lo largo de la historia. Según ella, la historia es empujada hacia adelante por las tensiones entre las cla- ses sociales, por hacerse con el control de los medios de producción. Así, a cada cambio importante del modo de producción, le correspondía un cambio sustancial en la historia. Los antecedentes filosóficos del marxismo son las obras de Feuerbach y de Hegel: del primero tomó la visión ma- terialista de la historia y del segundo la aplicación de una dialéctica del materialismo. Para la escritura de sus obras, Marx fue influenciado también por el socialismo francés de Saint-Simon y de Babeuf. El término “marxismo” fue popularizado por el teórico asutrohúngaro Karl Kautzky (1854-1938), ya que ni Marx ni Engels hablaron nunca en esos términos. El corpus del pensamiento de Marx se compone, princi- palmente de las siguientes obras: •Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (1844). •El manifiesto comunista (1848). •Una contribución a la crítica de la economía política (1859). •El Capital. Crítica de la economía política (1867). •La ideología alemana (1932, póstuma). Principales ideas del marxismo Las principales ideas del marxismo pueden resumirse en sus cuatro postulados fundamentales, que son: •El análisis materialista de la historia humana. Según el marxismo, la historia de nuestra especie no es más que la proyección en el tiempo de una lucha de clases, es decir, del enfrentamiento entre los distintos sectores sociales que han compuesto a la sociedad, por hacerse con el con- trol de los medios de producción. Estos últimos, por lo tanto, son manejados por la clase dominante, que impone un modo de producción a su conveniencia y posibilida- des: el modo de producción esclavista, típico de la Anti- güedad; el modo de producción feudal, perteneciente al Medioevo; el modo de producción industrial, propio de la sociedad industrial burguesa; y finalmente, el proyec- tado por Marx, el modo de producción socialista. •La crítica a la economía capitalista. En su análisis del ca- pitalismo, Marx emplea los conceptos de su materialismo histórico para identificar el modo de producción propio de la burguesía capitalista, el cual puede simplificarse en la reproducción del capital y la explotación de la fuerza de trabajo de la clase trabajadora. Esta última, al carecer de capitales y de la propiedad de los medios de producción, debe vender a los capitalistas su capacidad de trabajo, con la que ellos producirán bie- nes de consumo, a cambio de un salario. Dicho salario le sirve a la clase trabajadora para consumir los bienes que necesita, entre los cuales están los mismos que ella produ- jo mediante su esfuerzo. Luego, esos bienes son vendidos y el capitalista obtiene una ganancia en capitales, que Marx llamó “plusvalía”, y por la cual no realizó ningún trabajo. La plusvalía puede invertirse y generar más capital, enriqueciendo al capita- lista sin que la clase trabajadora participe de las ganancias de su propia labor. •La noción de “ideología”. Este concepto es propuesto por el marxismo para explicar las formas de dominación mental que el sistema capitalista emplea para sostener a las clases dominadas en su sitio. En El capital, Marx expli- ca que opera como un “fetichismo de la mercancía”, que mantiene a las clases trabajadoras consumiendo. •El advenimiento del comunismo. Marx también proyec- tó su mirada hacia el futuro, y predijo que el comunismo sería la sociedad futura al capitalismo: una sociedad sin clases, en la que no fuera necesaria la “explotación del hombre por el hombre”, como la llamaba él. Aunque no explicó ciertamente en qué consistiría ese co- munismo ni explicó cómo podría sostenerse, sí propuso una hoja de ruta que partiendo del capitalismo tardío lle- varía a la dictadura del proletariado y finalmente a una
  • 25. sociedad sin clases. Clases sociales según el marxismo La visión del marxismo de la sociedad capitalista supo discernir entre tres clases sociales, enfrascadas en una lu- cha constante por ascender hacia las pirámides del poder socioeconómico y hacerse con los medios de producción. Estas clases son: •La burguesía. Que es la clase dominante en la sociedad capitalista. Se trata de los dueños de los medios de pro- ducción: fábricas, tiendas, etc. Son los dueños capitalis- tas, quienes se quedan con la plusvalía del trabajo de los obreros. •El proletariado. Conformado por las distintas clases tra- bajadoras, que no poseen otra cosa que ofrecer al siste- ma que su capacidad de trabajo (especializada o no, con distinto grado de preparación o formación profesional) a cambio de un salario. Se la conoce también como la clase trabajadora. •El lumpenproletariado. O la clase improductiva, en donde se hallan los individuos marginales que no contri- buyen con la producción de ninguna manera. Vitalismo Friedrich Wilhelm Nietzsche: 1844-1900 Propone completar el “salto”evolutivo: el “supernom- bre” es el objetivo. Y la moral nihilista judeocristiana , el obstáculo principal. La filosofía nietzscheana se enfoca a la necesidad de re- gresar al lenguaje su capacidad de expresarse natural- mente y de crear nuevos modos de relación entre el ser humano y la naturaleza. Nietzsche (15 de octubre de 1844, Röcken -25 de agosto del 1900, Weimar) fue uno de los filósofos más importan- tes y controvertidos de la historia del pensamiento occi- dental. Nietzsche nació en Prusia, que era el estado más poderoso de una Alemania que aún no estaba unificada. Su padre era un sacerdote luterano, que falleció cuando tenía cinco años. Tanto él como su hermana Elisabeth, fueron criados por su madre con el rigor propio de su época y entorno social. Irónicamente, Nietzsche se convertiría pasados los años en uno de los mayores detractores del cristianismo de todos los tiempos. En 1864 comenzó estudios de Teología y Filología Clásica en la Universidad de Bonn con gran brillantez. Esto hizo que fuera contratado por la Universidad de Basilea como profesor de griego con sólo veinticuatro años, lo que era casi inaudito a mediados del siglo XIX. Durante su etapa de estudiante, unos amigos lo llevaron a un prostíbulo a Colonia; al parecer allí contrajo la sífilis, que afectaría gravemente a su salud e, incluso, puede ser la causa de su posterior demencia. Comenzó a leer la obra de Arthur Schopenhauer , al que se considera en general su gran antecesor filosófico. En 1868, conoció al compositor Richard Wagner en Lei- pzig, un personaje ya célebre por aquel entonces. Su amistad se estrechó rápidamente e influyó en la escritura del primer libro, El origen de la tragedia (1972), donde explora uno de sus principales conceptos, la oposición de los apolíneo y lo dionisiaco como motor de la cultura de Occidente. Fue muy mal recibido por los círculos acadé- micos y, tal vez, le impidió ganar la Cátedra de Filosofía de Basilea. Poco después rompió su amistad con Wagner y, aquejado por una salud cada vez más frágil, dejó de impartir clases, para marchar a la búsqueda de un clima más suave por consejo médico.
  • 26. Residió en varias ciudades del sur de Francia e Italia. Un ac- cidente biográfico relevante fue su encuentro con la escrito- ra rusa Lou Andreas-Salomé de la que se enamoró locamen- te. Durante unos meses vivieron prácticamente juntos, pero Salomé lo estimaba más como un amigo que como a una posible pareja. Al sentirse rechazado por ella, su sensación de soledad se incrementó; lo que quizás se perciba en el tono misógino que desde entonces adquieren a veces sus escritos. Deprimido, y acosado por pensamientos suicidas, empren- dió su obra más ambiciosa y discutida, Así habló Zaratus- tra (1885), que más tarde Richard Strauss convirtió en una ópera. A esta le siguieron otros libros decisivos: Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los ídolos (1888), El Anticristo (1888) y Ecce Homo (1889). Esa fructífera etapa se cortó bruscamente en 1889 cuando sufrió un colapso mental mientras paseaba por las calles de Turín. Al parecer, vio cómo un cochero castigaba a latigazos a un caballo. Nietzsche corrió hacia el caballo y lo abrazó, llorando; después se desvaneció y cayó golpeándose contra el suelo. A partir de ese momento, los síntomas de insania se incrementaron hasta su muerte. La obra de Nietzsche ha despertado diversas polémicas a lo largo del tiempo, sobre todo por su apropiación por parte del nazismo (sobre todo a causa de las simpatías pronazis de su hermana Elisabeth, a cuyo funeral acudió el mismo Adolf Hitler), en una interpretación que resultaba absurda, ya que Nietzsche era un ferviente antinacionalista y un in- dividualista acérrimo enemigo de todos los movimientos de masas. Influyó decisivamente en la filosofía y la literatura existen- cialista de mediados del siglo XX, en autores como Martin Heidegger, Albert Camus y Jean-Paul Sartre. Su pensamiento Desde su enfoque ético la filosofía de Friedrich Nietzsche afirma que cada ser humano tiene la posibilidad, si así lo decide y trabaja duro por ello, de superar la heteronomía e inmadurez para caminar hacia una autonomía ética. En este camino, es necesario estudiar el origen de las formas de conocer y valorar con las que convivimos día a día a fin de establecer una crítica informada y ser capaces de superar el nihilismo pasivo, así como el resentimiento en el que fre- cuentemente caemos cuando sentimos una inconformidad ante la moral a la cual nos encontramos sometidos. En este sentido, además de estudiar la crítica a la metafí- sica, la ciencia y la moral tradicional realizada por Niet- zsche, conocer los conceptos de la propuesta filosófica nietzscheana resulta de inmensa relevancia en la tarea de forjar una Identidad Ética propia para cada individuo. Sus aportaciones Cuestionó la naturaleza racional del hombre. El pensador alemán desafió dos mil años de filosofía y ganó un puesto de honor en la historia y cultura occidental por sus nove- dosas obras. Propuso el arte como tabla de salvación del hombre, más allá de la moral, del bien y del mal. Formuló para ello la teoría de la visión trágica del mundo, según la cual “la existencia se justifica eternamente sólo como un fenóme- no estético”. Planteando que el hombre debe enfrentar digna y heroicamente las adversidades que se presentan en la vida. Friedrich Nietzsche creó además la filosofía del amane- cer, idea metafórica presente en sus textos Humano, de- masiado humano; Aurora y La ciencia jovial. A través de los mitos de Prometeo, Siddhartha y Sísifo, el filósofo alemán expone sus conceptos del conocimiento, el sufrimiento y la vida. Formula la risa como problema filosófico y digno de pensamiento. Y reconoce en los jóve- nes el poder de cambiar el modo de pensar y actuar de la humanidad. Obras más destacadas Friedrich Nietzsche escribió numerosos textos a lo largo de su vida. Entre los más influyentes destacan los siguien- tes: •Así habló Zaratustra. •Más allá del bien y del mal. •La genealogía de la moral. •El crepúsculo de los dioses. •La voluntad de poder. •El anticristo. •Ecce homo.
  • 27. Existencialismo Søren Kierkegaard: 1813- 1855 Considerado el padre del existencialismo Kierkegaard trazó el camino del negativismo, es decir, de una filosofía que parte de lo negativo en cuanto al valor, para tomar de él una referencia a lo positivo en cuanto al valor. Su filosofía se centra en la condición de la existencia hu- mana, en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la desesperación y la angustia, Nació en Copenhague, Dinamarca. Creció en una familia acaudalada pero muy estricta, especialmente en la educa- ción religiosa. Su padre, Michael Pedersen Kierkegaard, era un comer- ciante muy religioso. Estaba convencido que sus hijos no vivirían más de los 33 años porque se había ganado la ira de Dios. Pensaba que sus pecados, eran merecedores de ese castigo. Aunque fue regla general, dos de sus hijos superaron esa edad. Lo anterior marcó a Soren quien decidió estudiar cuestiones con el temor y los pecados. La madre de Kierkegaard, Anne Sørensdatter Lund Kier- kegaard, también ejerció influencia sobre sus obras más recientes. El padre de Kierkegaard murió el 9 de agosto de 1838. Soren decidió cumplir el deseo de su padre de convertirse en pastor. Para ese momento canceló los planes de matri- monio que tenía con Regina Olsen en el año de 1841. Esta situación lo condujo a abrazar la vida religiosa, aunque de una manera muy peculiar. No defendió la fe como la única vía para evitar la caída en la desesperación, en sus escritos hablaba sobre dos es- tadios previos de la existencia humana: el estadio estético y el ético, que se completarían con el ya mencionado es- tadio religioso. El filósofo estudió en la Escuela de Virtud Cívica, desta- cándose en materias como el latín y la historia. Luego, empezó a estudiar teología en la Universidad de Copen- hague, inclinándose nuevamente por la filosofía y la lite- ratura. Kierkegaard escribió una disertación titulada: Sobre el concepto de ironía en constante referencia a Sócrates, fue definida como un trabajo notable y bien desarrollado, aunque se excedía en lo literario para ser una tesis filo- sófica. Kierkegaard se graduó el 20 de octubre de 1841. Utilizó parte de su herencia familiar para publicar sus primeras obras. Kierkegaard escribió la reconstrucción del discurso del esteta, y escribió sobre el estadio ético. A partir del año 1848 prestó atención a la fase del estadio religioso, para ese momento publicó con su nombre. En el discurso del esteta se dedica a hablar de un individuo que, decide bus- car tomar sus decisiones determinado por la búsqueda del placer. Esta figura se ejemplifica en el Diario de un seductor, donde el goce de la vida como momentos aislados de pla- cer es lo único que guía al protagonista. Por el contrario, el hombre ético, confía en que, su razón le proporcione los elementos necesarios para guiar rectamente el curso de su vida. En este punto, Kierkegaard está en oposición a Hegel. El estadio religioso albergará la tensión entre los dos es- tadios anteriores; la desesperación opondrá no su razón, sino la pasión que el esteta derrochaba en las gestas amo- rosas. Instalado en el absurdo de la existencia y en la an- gustia radical de la aspiración a la eternidad.
  • 28. Su manera de ver la religión es de modo heterodoxo, ya que no indagó desde la premisa de la existencia de Dios sino desde la subjetividad del individuo, que, a través del inevitable ejercicio de su libertad, crea una forma de vivir dignamente, no tanto a los ojos de Dios como a los suyos propios. Su obra y postulado se acercaron a las futuras co- rrientes filosóficas más relevantes, especialmente el exis- tencialismo. Las obras del filósofo son: La repetición (1843), Diario de un seductor, es la obra que más popularidad le dio a Sören Kierkegaard, Temor y temblor, El concepto de la angustia (1844), La enfermedad mortal o Tratado sobre la desespe- ración, está obra su escrita en su etapa más madura y es el reflejo de su pesimismo sobre el cristianismo. También encontramos obras importantes como: La dialéctica de la comunicación ética y ético-religiosa y La época presente. La vida de Kierkegaard muy corta, aunque muy prolífera en cuanto a producción de obras se trata. Murió el 11 de noviembre de 1855 en la ciudad de Copenhague. La teoría existencialista de Kierkegaard 1. La libertad de elección define la vida Kierkegaard creía que la vida consiste fundamentalmente en elegir. Es a través de las elecciones como vamos desarro- llando nuestra existencia, lo que habla sobre quiénes somos y qué historias hemos dejado a nuestras espaldas. 2. Las elecciones son inevitables Hagamos lo que hagamos, debemos decidir constantemen- te, dado que no hacer nada es también una opción que he- mos elegido al encontrarnos ante una encrucijada de posi- bles acciones a realizar. 3. La moral también parte de la libertad Las decisiones no se limitan a las acciones observables; también hay algunas que tienen un marcado carácter mo- ral. Es por eso por lo que debemos elegir entre lo justo y lo que nos da placer. Sin embargo, para Søren Kierkegaard las condiciones en las que elegimos dependen únicamente de nosotros, y no de nadie más ni del contexto. Todo es responsabilidad nuestra, ya que para este filósofo hay que asumir que elegi- mos partiendo desde cero. Lo anterior implica, por ejemplo, que ni nuestro pasado ni la historia de nuestra familia o barrio influye. 4. La angustia nos llena Como pasamos de una elección a otra constantemente, experimentamos angustia en menor o mayor medida. Preferiríamos vivir sin tener que elegir constantemente, y los tiempos pasados, que vemos a través de la ilusión de que no se basaban en decisiones, nos parecen más atracti- vos que el presente. 5. El vértigo Sentimos constantemente el peso de la libertad, lo cual hace que sintamos vértigo existencial ante la idea de que no hay nada que nos separe del vacío. La incertidumbre hace que nos parezca que todo se puede echar a perder. Perspectivismo José Ortega y Gasset: 1883-1955 La interpretación del mundo es subjetiva, vital, racional y fruto de un contexto: “Yo soy yo y mis circunstancias” Ortega propone una nueva forma de entender el uso de la razón para comprender la vida y la historia del ser hu- mano. La historicidad de la vida y del pensamiento es la clave filosófica de su doctrina. El pensamiento emana de la vida misma, es una función vital. Ortega nace en 1883 en el seno de una familia de la alta burguesía ilustrada madrileña. Cursa estudios en el Co- legio de Miraflores de El Palo (Málaga), Universidad de Deusto, y Universidad Central de Madrid. Pero fueron determinantes para su formación los tres viajes a Alema- nia que realizó en 1905, 1907 y 1911.
  • 29. Es allí donde estudia el idealismo, que será la base de su primer proyecto de regeneración ética y social de España. En 1908 es nombrado catedrático de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y en 1910 catedrático de Metafísica de la Universidad Cen- tral de Madrid. Especialmente decisivo es 1914, año de inicio de la Primera Gran Guerra, que ve como una quie- bra de los ideales ilustrados. En sus escritos de Vieja y Nueva Política, Meditaciones del Quijote y “Ensayo de Estética a manera de prólogo” expone su programa de una modernidad latina alterna- tiva. En 1916 viaja por primera vez a Argentina, lo que marcó de forma decisiva su trayectoria profesional, y sus rela- ciones culturales con Iberoamérica. En 1921 publica su libro España invertebrada, un diagnóstico de la situación de España. Y en 1923 ofrece el análisis de su época como El tema de nuestro tiempo, consistente en la necesidad de superar el idealismo y volver a la vida, núcleo de su teoría de la razón vital. Ésta es fruto de la nueva sensibilidad que advierte en el siglo XX, ejemplificada en el arte nuevo como La deshumanización del arte (1925). Su ruptura con la Dictadura de Primo de Rivera se pro- duce en 1929 con motivo de su famoso curso ¿Qué es fi- losofía? En 1930 publica La rebelión de las masas, obte- niendo una gran repercusión internacional. Promotor de la Asociación al Servicio de la República, no se adscribe a ningún partido, y tiene que exiliarse en 1936, pasando de París a Argentina (1939-1942), para recalar finalmente en Lisboa. En esta ciudad escribe buena parte de lo que se considera obra póstuma: el Velázquez, Sobre la razón histórica, el Leibniz, El hombre y la gente, Epílogo… Regresa ocasio- nalmente a España, por la cercanía de su familia y para promover iniciativas con el Instituto de Humanidades. Muere en Madrid el 18 de octubre de 1955. LA IDEA DE LA FILOSOFÍA EN ORTEGA Y GASSET Para Ortega la filosofía es «el estudio radical de la totali- dad del Universo», y tiene estos rasgos principales: •Principio de autonomía: el filósofo no debe dar por bue- nas las verdades de otros saberes, debe admitir como verdadero sólo aquello que se le muestre a él mismo con evidencia. •Principio de pantonomía o universalismo: las ciencias (biología, física…) se interesan por una parte de la rea- lidad, la filosofía lo hace por el todo, por el Universo en general; el filósofo relaciona aquello que le interesa (lo moral, lo bello, la verdad) con el conjunto de la realidad, tratando de descubrir el sentido de las cosas, el ser pre- sente en todas ellas. •La filosofía es un conocimiento teórico: es un sistema de conceptos precisos, basados en el ejercicio de la razón y sometido a la lógica, y es un saber ajeno a la preocupación por el domino técnico. Pero para Ortega la filosofía es un saber imprescindible pues satisface el afán humano por el conocimiento y la verdad; y tiene una “utilidad existencial”: el hombre es un náufrago perdido en la existencia, y las teorías, princi- palmente las filosóficas, le permiten orientarse en la rea- lidad. Sus obras •La rebelión de las masas. Ortega y Gasset, José ... •Estudios sobre el amor. Ortega y Gasset, José ... •Meditaciones del Quijote. Ortega y Gasset, José ... •El tema de nuestro tiempo. Ortega y Gasset, José ... •Miseria y esplendor de la traducción. Ortega y Gasset
  • 30. Existencialismo Jean Paul Sartre: 1905-1980 Libertad del hombre y necesidad de elegir constantemen- te: una condena. El hombre ha sido “arrojado al mundo” y obligado a ser responsable de todo lo que hace. El ideal de la libertad abstracta para Sartre es el de una conciencia exenta de toda determinación. El hombre es libertad porque es libre de toda determinación gracias a la estructura precognitiva de la conciencia. Palabras clave: conciencia, cogito, determinación, espontaneidad, liber- tad. Nacido un 21 de junio de 1905 en París, Jean Paul Sartre, filósofo, novelista, dramaturgo, fue con todo el máximo exponente de la filosofía existencialista, especialmente en su particular mezcla con el humanismo marxista que supo practicar. Educado por su madre y su abuelo materno, quien lo in- teresó en el mundo de las artes, egresó en 1929 de la Ecole Normale Superiore de París y enseñó filosofía en distintos liceos, antes y después de caer prisionero de los alemanes entre 1940 y 1941. Hacia 1945, fundó Les Temps Moderns y se consagró a la actividad literaria, delineando sus apetencias filosófi- cas que partían de la fenomenología de Edmund Husserl, del existencialismo de Martin Heidegger y de la reacción contra el racionalismo francés. De esta etapa son El ser y la nada y El existencialismo es un humanismo. Pero a todo ello se fue sumando un compromiso social y político que lo ligaba al pensamiento dialéctico y analí- tico proveniente del pensamiento de Karl Marx, todo lo cual construyó un “último Sartre”, el de la Crítica de la razón dialéctica, el que consideraba al marxismo como “la filosofía no superable de nuestro tiempo”, pero no refi- riéndose al marxismo ortodoxo o al pensamiento menos crítico de los seguidores de Marx, sino el marxismo que incorpora la antropología filosófica existencialista. Este último Sartre es también el Sartre del “Mayo Fran- cés” y, sobre todo, el del prólogo a Los condenados de la tierra del argelino Franz Fanon, llamando a poner a la violencia revolucionaria al servicio de los proyectos an- ticolonialistas. También, el Sartre que rechazó el Premio Nobel de Literatura en 1964 por considerar innecesario que una institución se interpusiera entre el mundo de la cultura y el hombre. Como gran parte de los brillantes intelectuales del mun- do contemporáneo, la vida familiar de Sartre fue a con- tramano de los valores consagrados por la burguesía. Sin casarse, sin convivir y sin tener hijos, tuvo a la reconocida filósofa y novelista Simone de Beauvoir como compañera de vida, hasta que falleció el 15 de abril de 1980. El pensamiento filosófico de Sartre tuvo dos etapas: La primera etapa en la que desarrolló una filosofía existen- cialista, y la segunda etapa, donde recurrió más al mar- xismo. Primera etapa: El existencialismo sartriano Sartre considera que el ser humano está “condenado a ser libre”, es decir responsable plenamente de su vida, sin excusas. Concibe la existencia humana como existencia consciente; El ser del hombre se distingue del ser de la cosa porque es consciente. Para Sartre en el ser humano la existencia precede a la esencia, que explica con un ejemplo: si un artesano quiere realizar una obra, primero la piensa, la construye en su cabeza. Esa primera idea será la esencia de lo que se cons- truirá, que luego tendrá existencia. En cambio los seres humanos no son el resultado de un diseño inteligente, y no tenemos dentro nuestro algo que nos haga malos o buenos por naturaleza. Sartre dice que nuestra esencia, aquello que nos definirá, es lo que cons- truiremos nosotros mismos mediante nuestros actos. És- tos actos no se pueden evitar; no actuar es un acto en sí mismo puesto que nuestra libertad no es algo que pueda ser dejado de lado. Todos los demás seres, sin embargo, poseen la existencia de un modo secundario, no forma parte de su esencia, por lo que son seres contingentes, que pueden existir o no existir. En el pensamiento existencialista de Sartrese destacan las siguientes ideas:
  • 31. Conciencia prerreflexiva y conciencia reflexiva: La con- ciencia prerreflexiva es el simple hecho de percatarnos de algo, el tener conciencia de algo, y la conciencia reflexiva surge cuando me doy cuenta de que me estoy percatando de algo. El ser-en-sí: Sartre niega que existan diferencias entre apa- riencia y realidad. Sostiene que la cosa es la totalidad de sus apariencias. Si quitamos lo que le confiere la esencia a dicha cosa, que la constituye en tal cosa y no en tal otra, sólo queda el ser-en-sí, que es aquel que se nos presenta, que está afuera del sujeto. Es el ser de las cosas externas, es lo que es y no puede ser nada más. El ser-para-sí: El ser-para-sí es el ser de la conciencia. Esta, la conciencia, es consciente de algo distinto a ella misma. Ese algo distinto es el ser-en-sí. La conciencia es el mani- festarse de un objeto (ser-en-sí) a un sujeto (ser-para-sí). El ser-para-otro: Sartre defiende que mi yo revela la pre- sencia del otro, cuando ese otro se me da no como objeto sino como un sujeto (ser-para-otro). Ateísmo y valores: Para el filósofo, la existencia de Dios es imposible. Por tanto, si Dios no existe, no ha creado al hombre según una idea que fije su esencia, por lo que el hombre se encuentra con su radical libertad. Este ateísmo tiene una consecuencia ética: Sartre afirma que los valores dependen enteramente del hombre y son creación suya. Segunda etapa: Marxismo Sartre, a partir de los años 60 y hasta el final de su vida, orientó su actividad hacia el marxismo. Fue muy crítico del estalinismo. Su pensamiento político atravesó varias etapas: desde los momentos de Socialismo y Libertad, agrupación política de la resistencia francesa a la ocupación nazi, hasta su brevísima adhesión al Partido Comunista Francés, y su posterior acercamiento a los maoístas. Su intento de comunión entre el existencialismo y el mar- xismo fue muy criticado. Sartre hizo mucho énfasis en los valores humanistas de Marx. Obras El ser y la nada (1943) La obra fue publicada al terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1943. Es el libro que expone con rigor en qué consiste el existencialismo de Sartre, o, como él prefería llamarlo, la filosofía de la existencia, y permite compren- der plenamente sus obras literarias. El existencialismo es un humanismo (1946) La obra está basada en la muy exitosa y concurrida confe- rencia expuesta por Sartre al finalizar la Segunda Guerra Mundial en (1945). Es un manifiesto que explica en un lenguaje sencillo en qué consiste su existencialismo. Expone en qué consiste la libertad del ser humano, que es libre de escoger su propio destino, pero esto necesaria- mente implica asumir con responsabilidad las consecuen- cias de todas sus decisiones. Crítica de la razón dialéctica (1960) En este libro, Sartre desarrolla el concepto del existencia- lismo marxista. En él, considera la libertad humana en el contexto histó- rico y la relación del ser humano con su mundo natural, que necesariamente implica enfrentarse a la escasez de bienes y recursos. Concluye que el hombre solo puede ser realmente libre en la sociedad en la medida en que logre responder ante dicha escasez. La náusea (1938) Es la primera novela de Sartre y fue publicada en 1938. Está basada en los diarios de Roquentin, su protagonista, un historiador preocupado porque su existencia no signi- fica absolutamente nada sin importar las circunstancias. Sugiere que la libertad es una especie de condena, dado que no existe ningún propósito, destino, ni poder divino que permita siquiera guiar su existencia. Ronquetin desa- rrolla la angustia ante la existencia, caracterizada por el sentimiento nauseabundo. Las moscas (1943) Es una obra de teatro que recrea el mito de Electra. Ores- tes, hermano de Electra, el protagonista, considera la po- sibilidad de vengar la muerte de su padre, Agamenón, asesinado por Clitemnestra, su madre, y Egisto, su pa- drastro.
  • 32. Bertrand Russell: 1872- 1972 Para Russell el atomismo lógico es una forma radical de empirismo. El platonismo de Russell implica la creencia de que exis- ten entidades independientes de la mente que no necesi- tan existir para ser reales, es decir, para subsistir y tener ser . Bertrand Arthur William Russell, Nacio Trellech, Gales, Gran Bretaña el 18 de mayo de 1872 y falleció 2 de febrero de 1970 en Penrhyndeudraeth, Gales. Bertrand Russell fue hijo de John Russell, vizconde de Amberley y de Katrine Louisa Stanley. Su abuelo paterno fue lord John Russell, primer conde de Russell, quien fue dos veces primer ministro con la reina Victoria. Su abuelo materno fue Edward Stanley, segundo barón Stanley de Alderley. Además, era ahijado de John Stuart Mill, quien ―aunque jamás conoció a Russell― ejerció una profunda influencia en su pensamiento político a través de sus es- critos. Huérfanos de padre y madre, Russell y su hermano Frank se mudaron a Pembroke Lodge, una residencia oficial de la Corona donde vivirían con su abuelo lord John y su abuela lady Russell, quien sería la responsable de edu- carlos. Pese a que sus padres habían sido liberales radicales, su abuela, aunque liberal en política, era de ideas morales muy estrictas, convirtiéndose Russell en un niño tímido, retraído y solitario. Solía pasar mucho tiempo en la bi- blioteca de su abuelo, en donde precozmente demostró un gran amor por la Literatura y la Historia. Los jardines de la casa eran el lugar predilecto del pequeño Russell y muchos de los momentos más felices de su infancia los pasó allí, meditando en soledad. No fue al colegio, sino que fue educado por diversos tuto- res y preceptores, de los que aprendió, entre otras cosas, a dominar perfectamente el francés y el alemán. En 1890, Russell ingresó al Trinity College de Cambridge para estudiar matemáticas. Luego de la formación recibi- da en el Trinity College de Cambridge, el joven fue envia- do en 1888 y por un largo tiempo a los Estados Unidos, a fin de que pudiera estudiar allí la vida política y las insti- tuciones del país. De regreso a su patria y, en calidad de académico, en el Trinity College, se vio alejado de tal institución en 1916 debido a la actitud pacifista intransigente adoptada en el curso de la primera Guerra Mundial. Ello le valió asimis- mo cuatro meses de cárcel, durante los cuales redactó su Introducción a la filosofía matemática (Introduction to Mathematical Philosophy, 1919). En 1900 elabora Los principios de la matemática y poco después comenzaría su colaboración con A. N. White- head para escribir los tres volúmenes de los Principia Ma- thematica, la que sería su obra cumbre y en la que preten- día reducir la matemática a la lógica. Además de las investigaciones de carácter lógico-mate- mático, Russell, en efecto, había realizado, con singular fortuna, el estudio de problemas sociales y ético-políticos, y publicado, en consecuencia, numerosos textos. El activismo social y político ocupó gran parte del tiempo de Russell durante su larga vida, lo que hace más remar- cable sus escritos sobre un gran rango de temas técnicos y no técnicos. Russell permaneció políticamente activo hasta el final, es- cribiendo y exhortando a los líderes mundiales, además de prestar su nombre a numerosas causas. En 1950 recibió el Premio Nobel de Literatura «en reco- nocimiento de sus variados y significativos escritos en los que defiende ideales humanitarios y la libertad de pensa- miento». En 1952, a los ochenta años, se unió en cuartas nupcias a Edith Finch, en brazos de quien murió pacíficamente en 1970, con 97 años. Ideas del pensamiento filosófico de Bertrand Russell Abordó una gran variedad de disciplinas a lo largo de su vida dejando también un gran número de obras en las que nos dejó numerosas aportaciones, tanto en el campo de la filosofía como en el de matemática, la lógica y las ciencias sociales. Además, Russell fue también un activista político capaz de revolucionar el panorama intelectual del siglo XX gra- cias a unas posturas y teorías enfocadas a conseguir que la humanidad se plegase a vivir conforme a la razón.
  • 33. Entre las principales claves del pensamiento de Russell podemos destacar las siguientes. La paradoja de Russell o la paradoja del barbero En 1903, Russell publicó su obra Los principios de la ma- temática, obra en la que subrayaba la existencia de un fa- llo en la lógica de una de las áreas de las matemáticas. Concretamente una paradoja que implicaba que la teoría de los conjuntos, teoría que se ocupa de los conjuntos de funciones o números, presentaba una contradicción que él explicaba mediante la analogía del barbero. El barbero de un pueblo afeita a todos los hombres excepto a los que se afeitan ellos mismo. Esta situación creaba dos conjuntos, el de los que afeitan a sí mismos y el de los que afeita el barbero, pero si el barbero se afeita a sí mismo, ¿a cuál de los dos conjun- tos pertenece él? Russell dio una respuesta a la paradoja desarrollando una teoría que creaba un jerarquía. Así, el conjunto de todos los conjuntos tenía un trato diferente al de los conjuntos menores constituyentes. Fundó la filosofía analítica junto con Gottfried Frege Russell rompió con el idealismo hegeliano y negó su doc- trina, especialmente en lo que se refiere a que para cono- cer algo concreto es preciso conocer todas sus relaciones. Para Russell, el mundo es una sucesión de hechos inde- pendientes y conocerlos depende solo de los datos obte- nidos a través de la experiencia. Es uno de los principales representantes de la filosofía analítica. Desarrolló la teoría sobre las relaciones y la filosofía del lenguaje Una teoría que se basa en el pluralismo y defiende que lo complejo está formado por las cosas más simples. Una teoría que constituye una crítica de la filosofía de Leibniz. Así, las teorías de Leibniz están basadas en la creencia de que todo enunciado tiene una estructura de sujeto y pre- dicado y que todas las cosas son un todo (monismo). Esta doctrina de las relaciones internas no tenían sentido e investigó en el campo de la lógica destacándose su tra- bajo dentro de la filosofía del lenguaje. Así, para Russell las controversias filosóficas provienen de confusiones conceptuales derivadas de un mal uso del lenguaje. Una solución sería aclarar todos los enunciados cuando se aplican a la ciencia, el arte, la religión, entre otras áreas. Russell deseaba que eliminase la superstición y todas las ideas no fundamentadas de la filosofía, siendo la lógica y la ciencia las principales herramientas para el estudioso. https://www.philosophy-foundation.org/ https://www.britannica.com/ https://concepto.de https://eudoroterrones.blogspot.com https://lamenteesmaravillosa.com https://es.wikipedia.org/ https://www.buscabiografias.com https://www.clarin.com/ https://www.worldhistory.org/ https://www.webdianoia.com https://rinconeducativo.org/ www.biografiasyvidas.com www.e-torredebabel.com www.filosofia-irc.org/libros/protagoras.html] https://humanidades.com https://www.culturagenial.com/ https://yulimezab37.wixsite.com https://www.fisicanet.com.ar https://www.uic.mx https://www.biografiacortade.com https://www.aciprensa.com https://www.uv.es https://www.webdianoia.com https://www.imosver.com/ https://www.lavanguardia.com https://www.dw.com https://humanidades.com https://www.anaminecan.com/ https://www.unprofesor.com https://concepto.de https://www.fnac.es https://faqs.zone https://e-torredebabel.com https://pablomm77.wixsite.com
  • 35. Desideré Adam Smith (1723-1790) Smith fue un economista político y filósofo es- cocés muy influyente, más conocido por su libro “La riqueza de las naciones”. Se desconoce la fecha exacta de nacimiento de Adam Smith, pero fue bautizado el 5 de junio de 1723. Su padre, funcionario de aduanas en Kir- kcaldy, murió antes de que él naciera. Estudió en las universidades de Glasgow y Oxford. Re- gresó a Kircaldy en 1746 y dos años más tarde le pidieron que diera una serie de conferencias públicas en Edimburgo, que le dieron fama. En 1751, Smith fue nombrado profesor de lógi- ca en la Universidad de Glasgow y un año más tarde profesor de filosofía moral. Pasó a formar parte de un brillante círculo intelectual en el que figuraban David Hume, John Home, Lord Hai- les y William Robertson. En 1764, Smith abandonó Glasgow para viajar al continente como tutor de Henry, el futuro duque de Buccleuch. Durante sus viajes, Smith conoció a varios intelectuales europeos destaca- dos, entre ellos Voltaire, Rousseau y Quesnay. En 1776, Smith se trasladó a Londres. Publicó un volumen que pretendía que fuera la prime- ra parte de una teoría completa de la sociedad, que abarcara la teología, la ética, la política y el derecho. Este volumen, Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, fue la primera obra importante de economía política. Smith se opuso enérgicamente a la regulación del comercio y los intercambios, y escribió que si se permitiera a las personas mejorar sus con- diciones de vida, se produciría prosperidad eco- nómica para todos. En 1778, Smith fue nombrado comisionado de aduanas de Edimburgo. En 1783, se convirtió en miembro fundador de la Royal Society de Edim- burgo. Murió en la ciudad el 17 de julio de 1790.
  • 36. La riqueza de las naciones Considerado fundador de la ciencia económi- ca por “La riqueza de las naciones”, el escocés Adam Smith (1723-1790) no sólo puso con esta obra los cimientos de una ciencia, sino también de una doctrina: el liberalismo económico. La idea de que la riqueza proviene del trabajo (y no del oro ni de la plata), siendo susceptible de aumentar con una adecuada regulación del fun- cionamiento del mercado; la noción de la com- petencia como mecanismo limitador de la sed de beneficios y fomentador del bien común, y el deseo de un Estado fuerte, aunque no grande, que garantice la libertad, la propiedad y el fun- cionamiento de la “mano invisible” que armo- niza los intereses de la persona y de la comuni- dad, son, en efecto, su perdurable aportación al mundo que se había de desarrollar en los siglos siguientes. La teoría de los sentimientos morales Fundador de la economía clásica y autor de La riqueza de las naciones, Adam Smith (1723- 1790) suele ser tenido sólo como economista, pero el campo de sus intereses intelectuales fue mucho más amplio. Miembro destacado de la Escuela Escocesa de Filosofía Moral y amigo de David Hume, Smith fue un notable moralista, admirador de la seve- ridad estoica y una persona preocupada por las reglas que gobiernan la conducta humana. De hecho, la obra que en su día le deparó más fama fue La teoría de los sentimientos morales, pu- blicada en 1759. La presente versión de la obra en una traducción que merece el calificativo de «excelente» para Mario Vargas Llosa en La lla- mada de la tribu, ofrece el texto íntegro de la misma. En ella Smith defiende que, de la mezcla ponde- rada de simpatía hacia los sentimientos ajenos y de amor propio, que no egoísmo, surgen va- lores morales que en última instancia hacen po- sible que individuos interesados en sí mismos puedan convivir en una sociedad justa, pacífica, próspera y libre.
  • 37. La mano invisible Descripción Ideas que han cambiado el mundo A lo largo de la historia, algunos libros han cam- biado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indig- nado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensa- dores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsa- ron a ser quienes somos. El decisivo tratado de Adam Smith sobre el mercado libre allanó el camino al capitalismo moderno argumentando que la competencia es el motor de una sociedad productiva y que el interés propio en última instancia logrará en- riquecer a toda la comunidad, como si de una «mano invisible» se tratara. John Locke John Locke nació el 29 de agosto de 1632 en Wrin- gton, Somerset, en una familia de padres purita- nos. Asistió a la Westminster School en Londres e ingresó a Christ Church, en la Universidad de Oxford, donde, aunque se destacó como estu- diante, encontró mayor interés en las obras de filósofos modernos, como René Descartes, que en el currículo clásico tradicional. Su inclinación ha- cia la medicina y la filosofía experimental lo llevó a formar parte de la Royal Society. En 1656 obtuvo su licenciatura y en 1658 su maes- tría. Durante su estancia en Oxford, también pro- fundizó en el campo de la medicina, trabajando con científicos notables de la época como Robert Boyle y Robert Hooke. En 1667, se convirtió en médico personal de lord Anthony Ashley Cooper, primer conde de Shaf- tesbury, un influyente político y filósofo. La rela- ción con Shaftesbury ejerció una importante in- fluencia en las ideas políticas de Locke y lo llevó a participar activamente en la política de la época. En 1683, la situación política complicada lo llevó a huir a los Países Bajos, donde se relacionó con otros intelectuales y se dedicó a la escritura, reto- mando trabajos, como el Ensayo sobre el enten- dimiento humano, y componiendo la Carta sobre la tolerancia. Regresó a Inglaterra después de la Revolución Gloriosa de 1688. Los últimos catorce años de su vida los pasó en la casa de campo de los Masham en Essex, donde, aunque su salud fluctuaba debido a los ataques de asma, se convirtió en un respetado intelectual entre los whigs. Durante este tiempo, tuvo discu- siones con figuras destacadas como John Dryden (1631-1700) e Isaac Newton (1643-1727). John Locke murió el 28 de octubre de 1704 y fue enterrado en el cementerio de High Laver, Es- sex. Sus ideas sobre los derechos naturales y el gobierno se consideraron revolucionarias para su época y tuvieron una influencia duradera en la filosofía política. Su legado intelectual perdura hasta nuestros días.
  • 38. Segundo ensayo sobre el Gobierno Civil El pensamiento político de Locke sigue siendo uno de los pilares de los modernos regímenes democráticos. En su Segundo ensayo sobre el gobierno civil, de 1689, Locke propuso las líneas fundamenta- les de una constitución representativa: el poder supremo es el representado por el cuerpo legis- lativo, representando a los ciudadanos, y el po- der ejecutivo tiene como función garantizar la ejecución de las leyes. Solo las leyes pueden ser el alma del Estado y mientras estén vigentes, todos deberán acatarlas por igual. John Locke (1632-1704) filósofo y mé- dico inglés, es uno de los más influyentes pen- sadores del empirismo inglés, conocido como el «Padre del Liberalismo Clásico». Compendio del Ensayo sobre el entendimiento humano Resumen de la obra fundamental de John Locke (1632-1704), el “Compendio del «Ensayo sobre el entendimiento humano»” sintetiza las ideas fun- damentales del trabajo publicado con este título en 1689 y que habría de procurarle un lugar des- tacado en el ámbito de la filosofía. En el “Ensayo” se examinan la naturaleza y los límites del conocimiento humano. Para ello se atiende al origen y los modos «en que llegan a no- sotros todas las ideas que nuestro entendimien- to emplea al pensar» y, en contraposición con Descartes, se afirma descubrir que todo nuestro conocimiento depende de la experiencia y que, por tanto, no hay verdades innatas accesibles me- diante el intelecto. Locke es, con matices, el padre fundador del em- pirismo británico clásico. Otras obras de John Locke en esta colección: “Ensayo y Carta sobre la tolerancia” y “Segundo Tratado sobre el Gobier- no Civil”.
  • 39. El Ensayo sobre el entendimiento humano (1690) Expone el Ensayo sobre el entendimiento huma- no las tramas íntimas del conocer racional y, sin caer en el psicologismo, desemboca en las co- rrientes más fértiles de la gnoseología contempo- ránea. Además de su valor filosófico y epistemo- lógico, la obra importa como fuente histórica de primera magnitud. Aquí encontramos los primeros testimonios de lo que se conoce con el nombre de empirismo in- glés; aquí las ideas de la Ilustración francesa y, a través de Hume, del idealismo kantiano hallaron firme punto de partida. La obra constituye una de las piedras de toque fundamentales de las corrientes humanistas y li- berales que animaron el siglo XVIII.El Ensayo so- bre el entendimiento humano no sólo representa una minuciosa descripción funcional del acto de conocimiento; adelanta una división de las cien- cias y campos del saber al tiempo que plasma una viva imagen de la naturaleza de la razón hu- mana. John Locke fue uno de los hombres más distinguidos y alertas de su tiempo. Montesquieu Nació el 18 de enero de 1689, en el castillo de la Brède, bajo el nombre de Charles-Louis de Secon- dat. Gracias a su madre, Marie-Francoise de Pes- nel, recibió el baronazgo de La Bréde. Su padre, Jacques de Secondat, pertenecía a la nobleza de toga, que era una forma de nobleza surgida en Francia a partir del XV, distinta a la nobleza feu- dal tradicional. Se formó en la escuela de Juilly, al norte del país, y estudió derecho en la Universidad de Burdeos y en París. En 1714, bajo la protección de su tío, el barón de Montesquieu, y tras la muerte de su padre, ingresó como consejero al Parlamento de Burdeos, en La Brède. Un año más tarde, a la edad de 26 años, contrajo matrimonio con Jeanne Lartigue, con quien luego tuvo un hijo, Jean Baptiste, y a los 27, heredó el baronazgo por parte de su tío. En 1721 publicó la obra Cartas persas, por la que fue reconocido públicamente. En 1734 publicó Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos, obra de transición, y en 1748, de forma anónima, publicó su obra maestra, El espíritu de las leyes. Esta obra fue prohibida en Francia por iniciativa de la Iglesia católica, que la incluyó en el Índice de los Libros Prohibidos. Montesquieu, sin embargo, era muy leído en Gran Bretaña, algunos países de Europa y en las colonias británicas en América. La idea de la libertad para cada uno de los pode- res de gobierno, en especial, tuvo un gran impac- to en los revolucionarios norteamericanos. Por un problema en la vista, y con miedo a que- darse ciego, visitó París en 1754. Sin embargo, allí enfermó y, finalmente, murió el 10 de febrero de 1755, producto de una fuerte fiebre. Fue enterra- do en París, en la iglesia de Saint-Sulpice.
  • 40. La separación de poderes sobre las leyes que configuran la libertad polí- tica, entendida esta en su relación con la cons- titución Siguiendo las teorías antiguas y medievales so- bre el gobierno mixto, junto con los escritos de Bolingbroke y el Segundo tratado sobre el go- bierno civil de John Locke, y tomando como tipo ideal la monarquía parlamentaria británica sur- gida tras la Revolución gloriosa, Montesquieu plantea aquí la división del poder en legislativo, ejecutivo y judicial, de modo que estos tres po- deres se refrenen mutuamente y mantengan un equilibrio dinámico. El texto, publicado originalmente de forma anó- nima en 1748, e incluido poco después por la Santa Sede en su Índice de libros prohibidos, conoció de inmediato el éxito, con más de una veintena de reimpresiones en diversos países, y ejercería una enorme influencia en los revo- lucionarios americanos y franceses, marcando respectivamente la Constitución de los Estados Unidos y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y sentando así las ba- ses de la modernidad política. Del espíritu de las Leyes Texto clave de la Ilustración, “Del Espíritu de las Leyes” es la obra más importante e influyen- te de las que escribiera Charles Louis de Secon- dat, barón de Montesquieu (1689-1755). En ella se aplica al estudio científico de la so- ciedad con el propósito de descubrir el tipo de leyes que, en concordancia con la naturaleza de cada país ¬su «espíritu»¬, permitan la salva- guarda de la libertad y el orden. Admirador de Locke y de la constitución ingle- sa -«espejo de la libertad»¬, Montesquieu pro- pone asimismo la separación de poderes como instrumento fundamental del gobierno limitado –requisito previo para la libertad– que tanta in- fluencia ha tenido en la construcción de las de- mocracias contemporáneas.
  • 41. Cartas persas Obra de juventud, publicada por primera vez en 1721, Se conocieron en su época un gran éxito de público y se convirtieron en obra maestra de un género con muchos imitadores. Mediante un pun- to de vista exótico —el de un persa que viaja por Europa—, Montesquieu desarrolla una observa- ción sin prejuicios que le permite descubrir en la sociedad de su tiempo lo arbitrario y lo que sólo se sostiene en la costumbre irreflexiva cubierta por un aura de sacralización. Aun siendo en ciertos aspectos un preludio de su obra mayor, Del espíritu de las leyes, en el pre- sente texto el autor muestra un amplio relativis- mo moral, un elogio de la libertad como variedad y un énfasis en la diversidad de pueblos y cultu- ras, alejadas del rígido racionalismo ilustrado que posteriormente le llevaría a buscar relaciones más determinantes entre las leyes naturales y las le- yes morales. La exposición fragmentaria, propia del género epistolar, facilita la presentación de un amplio retablo de la sociedad francesa y europea, del que surgen la denuncia del despotismo y la crítica de los dogmas del catolicismo. El estilo pro- vocativo y desenfadado es en este caso un arma para la desmitificación de verdades establecidas y un recurso de gran escritor VOLTAIRE François-Marie Arouet nació el 21 de noviembre de 1694 en el seno de una familia de la baja nobleza francesa. Asistió al colegio jesuita Louis-le-Grand hasta los 17 años, cuando, por petición de su padre, empezó a estudiar derecho. Dos años más tarde recibió un contrato de secretario en la embajada francesa de La Haya, pero sería expulsado poco después debido a un idilio con la hija de un refugiado francés. En 1715, con 21 años, fue encarcelado en la Basti- lla por escribir una sátira contra el duque de Orleáns —por aquel entonces, cabeza en el poder del estado francés— y su hija la duquesa de Berry. Tras un año de reclusión, fue desterrado a Châtenay-Malabry —al suroeste de París—, donde adoptó el seudónimo de Voltaire. Allí compaginó sus intereses literarios con una varie- dad de oficios que le reportaron éxito y dinero, pero volvería a acabar en la cárcel en 1726, esta vez por una disputa con el noble De Rohan, con el que ha- bía sostenido un altercado en competencia por una dama. Cinco meses más tarde, consiguió ser liberado a condición de exiliarse en Londres, tierra donde fer- mentaría la orientación de su pensamiento. En 1728 Voltaire regresó a Francia para difundir las ideas del científico Isaac Newton y el filósofo John Locke en sus famosas Cartas filosóficas o Cartas in- glesas, pero el contenido de sus obras y su severa crí- tica al fanatismo y dogmatismo de las religiones en defensa de la tolerancia religiosa y la libertad de pen- samiento, le forzarían a vivir en un continuo exilio. Finalmente, ya pasados los sesenta, se estableció en el municipio de Ferney (actualmente denominado Fer- ney-Voltaire en su honor), en la frontera con Suiza, donde permanecería la mayor parte de las dos últi- mas décadas de su vida aumentando su legado litera- rio y filosófico. En 1778 volvió a París como una celebridad y fallece- ría el 30 de mayo de ese mismo año en la ciudad que le vio nacer a los 83 años.
  • 42. Cándido, o el optimismo Cándido es una novela protagonizada por un optimista que cree a pies juntillas que el mundo es un paraíso, a pesar de que, desde la primera línea, la realidad se encarga de negarlo. Este contexto da pie a Voltaire a atacar, con iro- nía y sarcasmo, la teoría de Leibniz de que vivi- mos en «el mejor de los mundos posibles», y a poner de relieve defectos morales como la into- lerancia, el fanatismo religioso, los abusos de la colonización europea en América, los engaños y artificios sociales y las matanzas de las guerras, invitando a reflexionar sobre todo ello. De la mano de Anthony Garner, el texto se re- fuerza mediante imágenes impactantes, llenas de humor e ironía, muy directas, con las que se actualiza para el lector de hoy el mensaje de esta pieza indiscutible del arte narrativo de la Ilus- tración. “Tratado Sobre La Tolerancia” En 1685, Luis XIV revoca el edicto de Nantes, que permitía la libertad de cultos en Francia. En este clima de intolerancia religiosa, Voltaire escribe el Tratado sobre la tolerancia con ocasión de la muer- te de Jean Calas y anima al resto de los filósofos a hacer la guerra sistemáticamente, al Infame, es decir, a cualquier religión, pero, sobre todo, a la católica de Roma. Voltaire, a diferencia de Rous- seau, pretende pasar de una oposición meramente intelectual a una lucha activa centrada en los ca- sos particulares. El caso de Jean Calas, comerciante jansenista que fue declarado culpable en un juicio manipulado, y ajusticiado por un delito no cometido, iba a ser la primera aplicación de esa consigna que daba al resto de los filósofos. Voltaire organiza los datos de que dispone en una estrategia de combate sin antecedentes en la historia y que sólo puede com- pararse con una moderna campaña de prensa. La historia de los Calas es, en el Tratado sobre la tolerancia, un trampolín para hacer un juicio al fanatismo: de los detalles particulares Voltaire se eleva a las alturas bíblicas, históricas, metafísicas y conceptuales sin olvidar el recurso a los detalles del sentimiento personal.
  • 43. “Cuentos” Razonador y polemista infatigable, filósofo de su tiempo en tanto que furiosamente antimeta- físico, historiador que escudriñó con atención la realidad de su propia época, olvidando volun- tariamente las viejas historias, poeta, dramatur- go, redactor de panfletos, articulista y narrador, Voltaire nos dejó una obra inmensa que es a la vez el más fiel paradigma de su siglo, el siglo de la razón y de las luces. En los cuentos, con una escritura que depende de lo que se quería demostrar sin someterse a ninguna otra regla, la originalidad del pensador se une felizmente al encanto e ironía del relato. “Diccionario Filosofico” El presente volumen ofrece una cuidada edición de esta obra clave de la Ilustración, surgida en el círculo de intelectuales reunido en torno a la figura de Federico de Prusia. En sus voces, Voltaire analiza un amplio abani- co de cuestiones que van de la estética a la polí- tica, con especial hincapié en el hecho religioso, al que dedica buena parte de su penetrante re- flexión. El resultado es un libro fundamental del pensa- miento moderno, cuya lectura sigue mantenien- do en la actualidad buena parte de su vigencia. https://www.buscalibre.com.mx/ https://www.gandhi.com.mx https://www.planetadelibros.com https://www.ellibrototal.com/ https://latam.casadellibro.com https://www.elsotano.com https://www.penguinlibros.com https://porrua.mx/
  • 45. EL BARCO DE TESEO Si con el tiempo es necesario sustituir partes de un barco, ¿sigue siendo el mismo barco? El barco de Teseo , uno de los experimentos filo- sóficos más conocidos, plantea preguntas sobre la naturaleza de la identidad y la continuidad a lo largo del tiempo. En la paradoja, la pregunta es si un barco cuyos componentes han sido re- emplazados a lo largo del tiempo sigue siendo el mismo. Por un lado, hay que afirmar que el barco no ha sufrido modificaciones a pesar de haber sido reemplazado en algunos de sus componentes tendría sentido. Después de todo, todavía lo lla- mamos así y la estructura y los objetivos para los que fue concebido siguen vigentes. Por otra parte, si la identidad del barco se basa en sus atributos físicos, parecería que el barco ha cambiado. Se podría argumentar que el bar- co es ahora una entidad totalmente distinta si se reemplazan todos los componentes. Esta paradoja resalta cuestiones relativas a la naturaleza de la identidad y el cambio , que tie- nen consecuencias más allá del contexto de los barcos. Nos hace preguntarnos si algo puede sopor- tar un cambio significativo y al mismo tiempo permanecer esencialmente igual a través del tiempo y cómo podemos saber cuándo algo ha cambiado lo suficiente como para dejar de ser lo mismo. EL PROBLEMA DEL CARRITO ¿Sacrificarías a una persona para salvar a mu- chas personas? Original: McGeddon Vector: Zapyon , CC BY-SA 4.0 , via Wikimedia Commons
  • 46. El Problema del Tranvía es un famoso experi- mento de pensamiento ético que cuestiona la ética de sacrificar una vida para salvar muchas otras. Normalmente, la situación hipotética es la siguiente: Estás parado al lado de una vía de tranvía, ob- servando cómo un tranvía desbocado se acerca a cinco personas que están encadenadas a la vía y no pueden escapar. Sin embargo, si notas una palanca cercana, el tranvía se desviará a una vía diferente, matando a la persona conectada a esa vía en su lugar. ¿Qué haces? Este acertijo nos desafía a pensar en nuestras responsabilidades morales cuando tenemos la autoridad de tomar una decisión que causará la muerte de alguien. La alternativa que salva más vidas puede parecer lógica, pero es fundamen- tal considerar el valor de cada vida y si tenemos la responsabilidad de defender los derechos de las minorías. La decisión “correcta” puede diferir según dos doctrinas éticas centrales. Por ejemplo, un con- secuencialista consideraría que salvar las vidas de cinco personas sería la opción éticamente co- rrecta, ya que maximiza el bienestar total. Por otro lado, un deontólogo podría sostener que tenemos la responsabilidad de defender los derechos de las personas y que hacerlo sería contra la ley. El problema del tranvía no tiene una solución aparente, pero es una herramienta útil para in- vestigar dilemas éticos y las ideas que influyen en la toma de decisiones humanas . ALEGORÍA DE LA CUEVA
  • 47. ¿Estamos viendo simplemente las sombras de la realidad o la realidad misma? La “Alegoría de la caverna” de Platón es uno de los experimentos filosóficos más conocidos so- bre la naturaleza de la realidad y el conocimien- to. La alegoría es la siguiente: Imagino a un grupo de personas que han pa- sado toda su vida encadenadas y de cara a una pared dentro de una cueva. Solo pueden ver las sombras de las cosas que el fuego detrás de ellos ha proyectado sobre la pared. Creen que estas sombras son la única realidad que existe. Si uno de los prisioneros se viera obligado a darse la vuelta y mirar hacia el fuego, experi- mentaría una nueva realidad y se daría cuenta de que las sombras eran meras ilusiones. Supongamos que ahora se le permite al prisio- nero salir de la cueva y entrar en contacto con el mundo real exterior. Cuando se encuentre con el mundo exterior, se habrá topado con otra rea- lidad diferente de la cueva y el fuego. La alegoría de Platón nos hace preguntarnos si nuestras percepciones de la realidad son pre- cisas o sólo reflejos de una verdad subyacente más profunda. Implica que puede haber verdades que van más allá de nuestra comprensión actual y que nues- tras opiniones y conocimientos pueden verse limitados por las situaciones en las que nos en- contramos. Muchos consideran que la Caverna de Platón es una defensa de la investigación filosófica y la búsqueda del conocimiento. Implica que po- dríamos aprender más sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea si desafiamos nuestras presunciones y buscamos la esencia de la ver- dad . LA SALA CHINA
  • 48. ¿Puede una máquina entender o imitar el len- guaje? En el experimento mental de La habitación chi- na se plantea la cuestión de si una máquina puede comprender realmente el lenguaje o sim- plemente imitarlo. El experimento es el siguiente: Una persona que no habla chino está encerrada en una habitación con un libro lleno de símbolos chinos y un conjunto de instrucciones para ma- nipular los símbolos. Una persona del exterior le pasa una nota es- crita en chino. La persona que está dentro de la sala responde a la nota según las normas antes de devolvérsela a la persona que está fuera. Puede parecer que la persona que está dentro de la habitación puede entender chino para la persona que recibe la nota afuera. Sin embar- go, la persona que está dentro de la habitación solo sigue instrucciones; no comprende real- mente el significado de los mensajes a los que está respondiendo. Este experimento presenta una comprensión interesante de la naturaleza de la conciencia, la inteligencia artificial y si una máquina puede realmente “entender” el lenguaje como lo puede hacer un humano. Nos hace preguntarnos si el conocimiento y el intelecto provienen simplemente de adherirse a reglas y manipular símbolos o si algo más profundo en la conciencia humana nos permite comprender el lenguaje . EL CULO DE BURIDN
  • 49. ¿Somos realmente libres de elegir? Este experimento es bastante interesante. El asno de Buridán ilustra la paradoja del concepto de libre albedrío. Se refiere a una situación en la que un asno (asimismo hambriento e igualmen- te sediento) se coloca en el centro de un montón de heno y un balde de agua. Ambos están equi- distantes del asno. ¿Cuál elige primero? La paradoja afirma que, como el burro no pue- de elegir entre agua y heno, muere de hambre. Existen otras versiones de esta historia. En lu- gar de agua y heno, se colocan dos montones de heno de igual tamaño a la misma distancia del burro en lugar de agua y heno. El resultado: el burro muere. Pero ¿es tan sencillo? Probablemente no. El bu- rro puede comer primero y beber después. O beber primero y comer después, y luego beber de nuevo. Pero estos son solo resultados aleatorios, ya que no requieren que seamos racionales, solo nece- sitamos sentido común. Aunque esta paradoja se ha atribuido a un fi- lósofo francés del siglo XIV, Jean Buridan, las huellas de la paradoja del asno de Buridan se encuentran en la era aristotélica. En De los cielos (295-350 a. C.), Aristóteles es- cribe: “…un hombre, estando tan hambriento como sediento, y colocado entre la comida y la bebida, necesariamente debe permanecer don- de está y morir de hambre”. LA PARADOJA DE LA OMNIPOTENCIA
  • 50. ¿Puede un todopoderoso crear una tarea que no puede completar? La “paradoja de la omnipotencia” es uno de los experimentos de pensamiento filosófico que de- safían la idea de la omnipotencia, o de que un ser tiene un poder ilimitado. El experimento de pensamiento filosófico es el siguiente: ¿Es posible que una deidad todopoderosa cree una tarea que no pueda completar? Incluso si pudiera idear una tarea de ese tipo, no sería to- dopoderosa porque no podría llevarla a cabo. Si no puede crear una obra de ese tipo, está limi- tada por su incapacidad y, por lo tanto, no es todopoderosa. La paradoja de la omnipotencia plantea impor- tantes cuestiones sobre el alcance del poder y la naturaleza de la omnipotencia. Pone en tela de juicio si un ser puede tener un poder infinito y nos hace preguntarnos si la idea del poder ilimi- tado es fundamentalmente paradójica. También tiene ramificaciones para comprender las características de los seres divinos y los lími- tes de la comprensión humana de los conceptos religiosos . EL VELO DE LA IGNORANCIA ¿Crearías una sociedad justa si no supieras cuál es tu lugar en ella? El Velo de la Ignorancia es otro experimento de pensamiento filosófico que invita a los partici- pantes a verse en una posición inicial de igual- dad detrás de un velo de ignorancia, sin saber su estatus social, sus habilidades o su lugar en la sociedad. Lo propuso el filósofo John Rawls. Este ejercicio tiene como objetivo que las perso- nas consideren los principios de justicia que se aplicarían en este caso sin tener en cuenta sus propios intereses o posición social. Detrás de la cortina de la ignorancia, la gente elegiría justificaciones que serían ventajosas para todos, independientemente de sus circuns- tancias particulares, estableciendo así una “so- ciedad justa” .
  • 51. J osé Guadalupe Posada (Aguascalientes, 1852 - ciudad de México, 1913) Pintor y caricaturista mexicano, famoso por sus litografías con escenas de muerte, estampas populares y caricaturas sociales, inspiradas en el folclore. El joven José Guadalupe poseía sin duda un ta- lento natural para el grabado, y no sin haberse visto obligado a superar una empecinada opo- sición familiar, su padre le permitió ingresar, a los dieciséis años, en el taller profesional de Trinidad Pedroso, reputado maestro de quien aprendió los principios, métodos y secretos del arte litográfico. En estos primeros años de aprendizaje, Posada manifestó una facilidad innata para la caricatu- ra, de tal modo que su mentor logró introdu- cirle en el mundo del periodismo y de la pren- sa gráfica como dibujante, y logró publicar sus primeras viñetas en el periódico El jicote (1871), cuando el artista acababa de cumplir los dieci- nueve años. Influido por su familia, que seguía mirando con malos ojos su actividad un tanto bohemia y es- taba empeñada en conseguirle una ocupación más segura, José Guadalupe ganó una plaza de maestro de litografía en la Escuela Preparatoria de León. A esta ciudad del estado de Guanajua- to se había trasladado, en compañía de su maes- tro, en 1871. Fue profesor durante cinco años, aunque com- partió la actividad didáctica con lo que le gusta- ba en realidad: la litografía comercial -textos de anuncios y carteles- y la estampación de imáge- nes religiosas. Las graves inundaciones que asolaron León en 1888 le obligaron a trasladarse a Ciudad de México, donde le hicieron rápidamente ofertas para trabajar en distintas empresas editoriales, entre ellas la de Ireneo Paz.
  • 52. Allí elaboró cientos de grabados para numero- sos periódicos: La Patria Ilustrada, Revista de México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil Blas, El hijo del Ahuizote, etcétera. Su nombre cobró una fama inesperada y su co- tización se disparó, alcanzando cimas que pocos meses antes le habrían parecido inimaginables. Esta repentina bonanza económica le permitió abordar una serie de experimentos gráficos que culminaron con la exitosa utilización de plan- chas de cinc, plomo o acero en sus grabados. A partir de 1890, sus trabajos gráficos ilustraron las publicaciones, de carácter nacionalista y po- pular, del impresor Antonio Venegas Arroyo: historietas, liturgias de festividades, plegarias, cancioneros, leyendas, cuentos y almanaques, destacando La Gaceta Callejera y las hojas suel- tas que incluían imágenes e información resu- mida de carácter diverso sobre “acontecimien- tos de sensación”. El jarabe en ultratumba Las ideas de Posada eran de clara índole pro- gresista y, al servicio de éstas, dibujó caricatu- ras y bocetos satíricos consagrados, en general, a elaborar una crónica de la vida mexicana de la época o a poner de relieve los sufrimientos de su pueblo bajo el yugo de los grandes terrate- nientes. Las sátiras de los políticos más influyentes de la época le costaron la cárcel en más de una oca- sión. El gran número de encargos que se amon- tonaban en su taller le obligó a crear una técnica nueva, el grabado al ácido en relieve, mucho más rápida. Su extensa producción gráfica, estimada en más de veinte mil grabados, realizados en litografía o planchas de metal, podría clasificarse como expresionista, puesto que recrea con extraordi- naria imaginación, gran sentido humorístico y profunda capacidad crítica las lacras, miserias y prejuicios de la realidad social y política de su época. Su obra abarca múltiples temas, entre los que cabría destacar las célebres “calaveras” o imá- genes de ultratumba; los “desastres”, que comprenden catástrofes de tipo natural (inun- daciones, epidemias, sucesos astronómicos, na- cimientos de seres monstruosos), accidentes, hechos sobrenaturales, crímenes y suicidios; los “ejemplos” o lecciones morales que pueden extraerse ante la perversidad y bestialidad hu- manas; sucesos sociales y políticos, donde so- bresalen las viñetas referidas a las ejecuciones y los “corridos” revolucionarios; los milagros re- ligiosos; la serie denominada Don Chepito, que narra las desventuras de un solterón ridículo, una especie de antihéroe; así como las imágenes captadas de la vida cotidiana con inigualable precisión e intención certera. Posada fue considerado como un precursor del movimiento nacionalista en las artes plásticas por algunos de quienes lo protagonizaron: José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Francisco Díaz de León y Leopoldo Méndez. En 1933, veinte años después de su muerte, fue redescubierto por el pintor Jean Charlot, quien editó sus planchas y reveló la in- fluencia de Posada sobre artistas de las posterio- res generaciones. Gran dibujante, trabajador incansable y un gran técnico del grabado, Posadas murió, tan pobre como había nacido, en Ciudad de México, en 1913. Sus restos, que nadie reclamó, fueron se- pultados en una fosa común. “La muerte es de- mocrática, ya que, a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera
  • 53. Su obra más popular es la Catrina, cuyo nombre original es “Calavera Garbancera”, el cual hace referencia a la gente que vendía garbanza; aque- lla que teniendo sangre indígena pretendía ser europea (españoles o franceses) y renegaban de su propia raza, herencia y cultura. Cuando Posada realizó el grabado de la calave- ra con elegante sombrero y flores no la visualizó como “La Catrina”, fue el pintor Diego Rivera quien la bautizó así. Fue considerado por Diego Rivera como el pro- totipo del artista del pueblo y su defensor más aguerrido, incluso se autoproclamó como hijo de Posada y de la Catrina en su mural Sueño de una tarde de domingo en la Alameda
  • 54. Mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” Museo Mural Diego Rivera En 1947, Diego Rivera retomó al personaje de Posada en su mural Sueño de una tarde domi- nical en la Alameda Central cuando la bautizó como La Catrina, y complementó el dibujo de José Guadalupe Posada dibujándola de cuer- po completo con vestidos y sombreros elegan- tes con lo que le cambió el “estatus social” a la Garbancera. Lo que NO sabías sobre La Catrina Surgió como sátira a la población mexicana de esos tiempos que menospreciaban sus raí- ces La versión original se realizó en un grabado de metal que actualmente se encuentra en el Museo Posada en Aguascalientes, México. La Catrina “original” está adornada solamen- te con un sombrero enfatizando la pobreza y sus deseos de pertenecer a otra clase social. Se identifica a la Catrina con el Día de Muer- tos pero en su origen no tenía relación alguna con esta festividad. https://www.gob.mx/sre/ https://inba.gob.mx/prensa Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de José Guadalupe Po- sada». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [In- ternet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biogra- fiasyvidas.com/biografia/p/posada.htm [fecha de acceso: 29 de agosto de 2024]. https://historia-arte.com
  • 55. E l sobrepeso es una afección que se carac- teriza por una acumulación excesiva de grasa. La obesidad es una compleja enfermedad cróni- ca que se define por una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. La obesidad puede provocar un aumento del riesgo de diabetes de tipo 2 y cardiopatías, pue- de afectar la salud ósea y la reproducción y au- menta el riesgo de que aparezcan determinados tipos de cáncer. La obesidad influye en aspectos de la calidad de vida como el sueño o el movi- miento. El diagnóstico del sobrepeso y la obesidad se efectúa midiendo el peso y la estatura de las personas y calculando el índice de masa corpo- ral (IMC): peso (kg)/estatura2 (m2). Este índice es un marcador indirecto de la grasa, y existen mediciones adicionales, como el perí- metro de la cintura, que pueden ayudar a diag- nosticar la obesidad. Las categorías del IMC para definir la obesidad varían, en función de la edad y el género, para lactantes, niños y adolescentes. Datos y cifras. •En 2022, una de cada ocho personas en el mundo eran obesas. •Desde 1990, la obesidad se ha duplicado con creces entre los adultos de todo el mundo, y se ha cuatriplicado entre los adolescentes. •En 2022, 2500 millones de adultos (18 años o más) tenían sobrepeso. De ellos, 890 millones eran obesos. •En 2022, el 43% de los adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y el 16% eran obesos. •En 2022, 37 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso. •En 2022, más de 390 millones de niños y ado- lescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso, de los cuales 160 millones eran obesos. Población adulta. En el caso de los adultos, la OMS define el so- brepeso y la obesidad así: •sobrepeso: IMC igual o superior a 25; y •obesidad: IMC igual o superior a 30. En el caso de los niños, debe tenerse en cuenta la edad al definir el sobrepeso y la obesidad. Niños menores de 5 años Obesidad y Sobrepeso
  • 56. actividad física y la ausencia de un entorno le- gal y reglamentario adecuado. Al mismo tiempo, la falta de una respuesta efi- caz del sistema de salud para identificar el exce- so de aumento de peso y de depósitos de grasa durante las primeras etapas agrava la aparición de la obesidad. Consecuencias comunes para la salud Los riesgos del sobrepeso y la obesidad para la salud están cada vez mejor documentados y es- tudiados. Se estima que, en 2019, un IMC superior al óp- timo provocó cinco millones de muertes por enfermedades no transmisibles (ENT) como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los trastornos neurológicos, las enfer- medades respiratorias crónicas o los trastornos digestivos. El sobrepeso en la infancia y la adolescencia afec- ta de forma inmediata a la salud de los niños y adolescentes, y está asociado a un mayor riesgo de contraer, de manera precoz, distintas ENT, como la diabetes de tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. La obesidad en la infancia y la adolescencia tiene consecuencias psicosocia- les adversas; afecta al rendimiento escolar y a la calidad de vida, a lo que se añaden la estigmati- zación, la discriminación y la intimidación. Los niños con obesidad tienen muchas proba- bilidades de ser adultos con obesidad y además corren un mayor riesgo de sufrir ENT en la edad adulta. Las consecuencias económicas de la epidemia de obesidad también son importantes. Se calcu- la que, si no se toman medidas al respecto, los costos a escala mundial del sobrepeso y la obesi- dad alcanzarán los US$ 3 billones anuales para 2030 y una cifra superior a los US$ 18 billones para 2060. Por último, el aumento de las tasas de obesidad en los países de ingreso bajo y mediano, en par- ticular entre los grupos socioeconómicos más En el caso de los niños menores de 5 años: •el sobrepeso es un peso para la estatura supe- rior a dos desviaciones típicas por encima de la mediana de los patrones de crecimiento infantil de la OMS; y •la obesidad es un peso para la estatura supe- rior a tres desviaciones típicas por encima de la mediana de los patrones de crecimiento infantil de la OMS. Niños de 5 a 19 años El sobrepeso y la obesidad se definen de la si- guiente manera para los niños de 5 a 19 años: •el sobrepeso es un IMC para la edad superior a una desviación típica por encima de la mediana de la referencia de crecimiento de la OMS; y •la obesidad es un IMC para la edad superior a dos desviaciones típicas por encima de la me- diana de la referencia de crecimiento de la OMS. Causas del sobrepeso y la obesidad El sobrepeso y la obesidad son la consecuencia de un desequilibrio entre la ingesta calórica (ali- mentación) y el gasto calórico (actividad física). En la mayoría de los casos, la obesidad es una enfermedad multifactorial que se debe a un en- torno obesogénico, factores psicosociales y va- riantes genéticas. En un subgrupo de pacientes, se pueden iden- tificar los principales factores etiológicos indi- viduales (medicamentos, enfermedades, falta de movimiento, procedimientos iatrogénicos, o enfermedad monogénica/síndrome genético). El entorno obesogénico que exacerba la proba- bilidad de la obesidad en individuos, poblacio- nes y en diferentes entornos está relacionado con factores estructurales que limitan la dispo- nibilidad de alimentos saludables y sostenibles a precios asequibles a nivel local, la falta de si- tuaciones en la vida cotidiana de la población en las que sea fácil y seguro realizar una cierta
  • 57. bajos, está globalizando rápidamente un pro- blema que antes se asociaba únicamente a los países de ingreso alto. Afrontar la doble carga de la malnutrición Muchos países de ingreso bajo y mediano afron- tan lo que se conoce como la doble carga de la malnutrición. Aunque estos países continúan lidiando con los problemas relacionados con las enfermeda- des infecciosas y la desnutrición, también están viendo cómo aumentan rápidamente los facto- res de riesgo de enfermedades no transmisibles como la obesidad y el sobrepeso. Es frecuente que la desnutrición y la obesidad coexistan en un mismo país, una misma comu- nidad y un mismo hogar. Los niños de los países de ingreso bajo y media- no son más vulnerables a una nutrición prena- tal, del lactante y del niño pequeño deficiente. Al mismo tiempo, estos niños están expuestos a alimentos altos en grasas, azúcar y sal, alto contenido calórico y bajo contenido en micro- nutrientes, cuyo costo suele ser menor, así como la calidad de sus nutrientes. Estos hábitos ali- menticios, junto con unos niveles más bajos de actividad física, provocan un aumento drástico de la obesidad infantil, al tiempo que los proble- mas de desnutrición siguen sin resolverse. Prevención y manejo El sobrepeso y la obesidad, así como las enfer- medades no transmisibles conexas, son en gran medida prevenibles y manejables. A nivel individual, las personas pueden reducir el riesgo adoptando una serie de intervenciones preventivas en cada etapa del ciclo vital, antes incluso de la concepción, así como durante los primeros años. Estas medidas incluyen: •velar por que el aumento de peso durante el embarazo sea el adecuado; •practicar la lactancia materna exclusiva duran- te los primeros seis meses después del parto y continuar con la lactancia hasta los 24 meses o más; •promover entre los niños una serie de compor- tamientos en torno a cuestiones como la alimen- tación saludable, la actividad física, las conduc- tas sedentarias y el sueño, independientemente de su peso actual; •limitar el tiempo que se pasa frente a las pan- tallas; •limitar el consumo de bebidas endulzadas con azúcar y alimentos de alto contenido calórico y promover otros hábitos alimentarios saluda- bles; •disfrutar de una vida sana (alimentación sa- ludable, actividad física, duración y calidad del sueño, evitar el tabaco y el alcohol, autorregula- ción emocional); •limitar la ingesta calórica de grasas saturadas y azúcar y aumentar el consumo de frutas y ver- duras, así como de legumbres, cereales integra- les y frutos secos; y
  • 58. saludables que conviertan los alimentos más sanos en una opción disponible, accesible y de- seable; y •respuestas del sector de la salud concebidas y equipadas para identificar riesgos, prevenir, tratar y controlar la enfermedad. Estas medidas deben basarse y estar integradas en esfuerzos más amplios para abordar las ENT y fortalecer los sistemas de salud a través de un enfoque basado en la atención primaria de sa- lud. La industria alimentaria puede desempeñar un papel importante en la promoción de una dieta saludable: •reduciendo el contenido en grasas, azúcar y sal de los alimentos procesados; •garantizando que existan opciones saludables y nutritivas y que sean asequibles para todos los consumidores; •restringiendo la comercialización de alimentos con un alto contenido en azúcar, sal y grasas, en particular los que se dirigen a niños y adoles- centes; y •garantizando la disponibilidad de alimentos saludables y apoyando la práctica de actividad física de manera regular en el lugar de trabajo. Referencias 1. GBD 2019 Risk Factor Collaborators. Global burden of 87 risk factors in 204 countries and territories, 1990-2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet. 2020;396:1223–1249. 2. Okunogbe et al., “Economic Impacts of Overweight and Obesity.” 2ª edición con estimaciones para 161 países. Federación Mundial de la Obesidad, 2022. •realizar actividad física con regularidad. Los proveedores de atención de salud deben •evaluar el peso y la estatura de las personas que acuden a los establecimientos de salud; •brindar asesoramiento sobre alimentación y estilos de vida saludables; •cuando se diagnostica la obesidad, proporcio- nar servicios de salud integrados para la pre- vención y el tratamiento de la obesidad, lo que incluye la alimentación saludable, la actividad física y medidas médicas y quirúrgicas; y •vigilar otros factores de riesgo de ENT (gluco- sa y lípidos en sangre y presión arterial) y eva- luar la presencia de comorbilidades y discapaci- dades, incluidos los trastornos mentales. Los patrones de alimentación y actividad física de las personas son en gran medida el resultado de condiciones sociales y ambientales que limi- tan ampliamente las decisiones personales. La obesidad es más una responsabilidad social que individual, y las soluciones pasarán por crear unos entornos y comunidades propicios en los que hagan de la alimentación saludable y la actividad física regular los comportamientos más accesibles, disponibles y asequibles de la vida cotidiana. Detener el aumento de la obesidad exige medi- das multisectoriales, relacionadas, por ejemplo, con la fabricación, la comercialización y la fija- ción de los precios de los alimentos, y otras que traten de abordar los determinantes de la salud en sentido más amplio (como la reducción de la pobreza y la planificación urbana). Entre tales políticas y medidas destacan las si- guientes: •medidas estructurales, fiscales y normativas destinadas a crear unos entornos alimentarios
  • 60. Bertrand Arthur William Russell nació en Trelleck el 18 de mayo de 1872. Sus padres fueron el vizconde Amberley y Ka- therine, hija del segundo barón Stanley de Al- derley. A los tres años quedó huérfano. Su pa- dre había querido que se criara como agnóstico; para evitarlo, fue puesto bajo la tutela de la cor- te y criado por su abuela. En lugar de ser enviado a la escuela, recibió cla- ses de institutrices y tutores, y así adquirió un conocimiento perfecto del francés y el alemán. En 1890 se instaló en el Trinity College de Cam- bridge y, tras ser un Wrangler muy destacado y obtener una primera clase con honores en filoso- fía, fue elegido miembro de su colegio en 1895. Pero ya había dejado Cambridge en el verano de 1894 y durante algunos meses fue agregado en la embajada británica en París. En diciembre de 1894 se casó con la señorita Alys Pearsall Smith. Después de pasar unos me- ses en Berlín estudiando la socialdemocracia, se fueron a vivir cerca de Haslemere, donde dedi- có su tiempo al estudio de la filosofía. En 1900 visitó el Congreso de Matemáticas en París. Quedó impresionado por la habilidad del ma- temático italiano Peano y sus alumnos, e inme- diatamente estudió las obras de Peano. En 1903 escribió su primer libro importante, Los princi- pios de las matemáticas , y con su amigo el Dr. Alfred Whitehead procedió a desarrollar y ex- tender la lógica matemática de Peano y Frege. De vez en cuando abandonó la filosofía por la política. En 1910 fue nombrado profesor en el Trinity Co- llege. Después de que estallara la Primera Gue- rra Mundial, participó activamente en la confra- ternidad No Conscription y fue multado con £ 100 como autor de un folleto que criticaba una sentencia de dos años a un objetor de concien- cia. En 1916, su universidad le privó de su puesto de profesor. Le ofrecieron un puesto en la Universidad de Harvard, pero le negaron el pasaporte. Tenía la intención de dar un curso de conferencias (pu- blicado posteriormente en Estados Unidos con el título Political Ideals , 1918), pero las autori- dades militares se lo impidieron. En 1918 fue condenado a seis meses de prisión por un artículo pacifista que había escrito en el Tribunal . Su Introducción a la filosofía mate- mática (1919) fue escrita en prisión. Su Análisis de la mente (1921) fue el resultado de algunas conferencias que dio en Londres, que fueron organizadas por unos pocos amigos que consiguieron una suscripción para ese pro- pósito.
  • 61. En 1920, Russell realizó una breve visita a Rusia para estudiar las condiciones del bolchevismo en el lugar. En el otoño de ese mismo año fue a China para dar una conferencia sobre filosofía en la Universidad de Pekín. A su regreso en septiembre de 1921, después de haberse divorciado de su primera esposa, se casó con la señorita Dora Black. Vivieron du- rante seis años en Chelsea durante los meses de invierno y pasaban los veranos cerca de Lands End. En 1927, él y su esposa fundaron una es- cuela para niños pequeños, que llevaron ade- lante hasta 1932. Obtuvo el título de condado en 1931. Se divor- ció de su segunda esposa en 1935 y al año si- guiente se casó con Patricia Helen Spence. En 1938 fue a los Estados Unidos y durante los años siguientes enseñó en muchas de las principales universidades del país. En 1940 se vio involucrado en un proceso legal cuando se cuestionó su derecho a enseñar filo- sofía en el College of the City of New York debi- do a sus opiniones sobre la moralidad. Cuando su nombramiento como profesor universitario fue cancelado, aceptó un contrato de cinco años como profesor para la Fundación Barnes, Me- rion, Pensilvania, pero la cancelación de este contrato fue anunciada en enero de 1943 por Al- bert C. Barnes, director de la fundación. Russell fue elegido miembro de la Royal Society en 1908 y reelegido miembro del Trinity Colle- ge en 1944. Fue galardonado con la medalla Syl- vester de la Royal Society en 1934, la medalla de Morgan de la London Mathematical Society en el mismo año y el Premio Nobel de Literatura en 1950. Tratando de ejemplificar sus múltiples aporta- ciones, tanto filosóficas como matemáticas, lógi- cas y sociales. Los siguientes puntos principales de su pensa- miento siendo uno de los pensadores de mayor renombre de los últimos siglos. Lógica matemática Bertrand Russell fue una de las mayores figuras de la lógica matemática. Su visión defendía que las matemáticas son, en un sentido importante, reducibles a la lógica. A este campo dedicó la obra más destacada de sus primeros cuaren- ta años de vida: Principia Mathematica, cuyo esfuerzo le llevó a abandonar el tema durante buena parte del resto de su carrera. Filosofía analítica Russell está considerado, junto a Gottfried Fre- ge, como uno de los fundadores de la filosofía analítica. Fue uno de los responsables de la ruptura con el idealismo hegeliano, algo que desembocaría en la rebelión de los positivistas lógicos contra la metafísica muchas décadas después. Russell negaba la doctrina idealista de las relaciones in- ternas por la que para conocer algo concreto era necesario conocer todas sus relaciones. Una de las bases fundamentales de su atomis- mo es que el mundo consiste en una sucesión de hechos lógicamente independientes y que nues- tro conocimiento de ellos depende de los datos aportados por nuestra experiencia directa. El pluralismo En Una exposición crítica de la filosofía de Leib- niz (1900) descubre que las doctrinas del filóso- fo alemán se basan en la creencia de que todo enunciado tiene la estructura de sujeto y pre- dicado, y que toda afirmación sobre la realidad consiste en atribuir una propiedad a una sus- tancia (teoría que lleva al monismo –todas las cosas son un todo– y al idealismo). En contra de estas ideas, Russell desarrolla la teoría sobre las relaciones, que le permite afir- mar el pluralismo de las cosas y defender que lo complejo está formado por cosas más simples.
  • 62. El pluralismo es una doctrina metafísica que defiende la existencia de una pluralidad de sus- tancias distintas sin que ninguna sea más origi- naria que las otras. La doctrina de las relaciones internas era, según él, un sinsentido y trató de investigar ese campo de la lógica. Dentro de su producción destaca la filosofía del lenguaje, que sostiene que los pro- blemas filosóficos consisten en confusiones con- ceptuales derivadas de un mal uso del lenguaje ordinario y que su solución pasa por una clarifi- cación del sentido de los enunciados cuando se aplican a áreas de la ciencia, la religión, el arte, etc. (esto influenciaría a su alumno y compañe- ro Ludwig Wittgenstein). Su visión de la filosofía se fijaba en el fin de la superstición y eliminar cualquier idea no fun- damentada. Para ello, junto con G. E. Moore, vio la ciencia y la lógica como sus principales herramientas. Se esforzó por eliminar cualquier suposición incoherente para llegar a la claridad y precisión en la argumentación por el uso exac- to del lenguaje y la división de las proposiciones filosóficas en componentes más simples. Ética y filosofía Russell separó la ética de la filosofía común al considerarla, sobre todo, importante a nivel so- cial. Pese a que cambió a lo largo de su vida, terminó de acuerdo parcialmente con Hume, al entender que los términos éticos, manejados con valores subjetivos, no podían ser verifica- dos del mismo modo que los hechos tangibles. Su filosofía es el germen de lo que más tarde se daría en llamar “emotivismo”. Personaje «peligroso e inmoral» Sus teorías sobre el matrimonio y la sexualidad –revolucionarias para la encorsetada moral de la época– le costaron ser considerado un perso- naje peligroso e inmoral. Especialmente costoso sería para él su periplo americano, durante el que estuvo acusado injustamente en los tribu- nales estadounidenses y fue blanco de una dura caza de brujas hacia su persona y sus postula- dos. Russell fue visto como un mal ejemplo para la juventud americana, otorgándole el título, no oficial, de catedrático “de indecencia”. Incluso se le llegó a negar una cátedra en la Universidad de Nueva York por imposición del Tribunal Su- premo de la ciudad. En su juventud militó en el Partido Liberal del Reino Unido, defendiendo el libre comercio y el voto femenino. Relaciones y reglas Russell entendía el matrimonio y la sexualidad como ámbitos tremendamente libres e indivi- dualizados donde no tenían por qué opinar la masa o las tradiciones. Veía las relaciones como un acuerdo entre individuos, en el que era váli- do hacer lo que uno quisiera siempre y cuando no rompiera ninguna de las reglas acordadas. Cuatro matrimonios Se casó cuatro veces y de esas relaciones nacie- ron tres hijos. Su primer matrimonio fue con Alys Pearsall Smith y después con Dora Black, Patricia Spence y, finalmente, con Edith Finch, 30 años menor y con quien encontraría la paz y la estabilidad durante los últimos 18 años de su vida. Activista político Si su labor filosófica es relevante, no lo es me- nos –especialmente al final de su vida– su labor
  • 63. como activista político, con miras a instaurar la racionalidad en la convivencia entre los seres humanos y sus naciones. Vehemente pacifista y enemigo de la guerra, durante sus últimos 20 años tuvo una actividad febril contra las armas nucleares, alarmado por la posibilidad de vivir una Tercera Guerra Mundial. Especialmente exitoso fue su discurso en la BBC en 1950, El peligro del hombre, concienciando al mundo del peligro de un nuevo enfrentamiento atómico. En 1961 fue condenado, junto a su mu- jer, a dos meses de cárcel por incitar a la desobe- diencia civil. La pena sería finalmente conmutada por su avanzada edad y salud. Russell trabajó activa- mente por la creación de un gobierno mundial que permitiera solucionar los problemas inter- nacionales de manera pacífica. No creía en Dios La obsesión de Russell por alcanzar sentencias y conclusiones ciertas chocaron frontalmente con sus creencias religiosas desde su juventud. No podía probar la existencia de Dios, no creía en ella, y mucho menos en los dogmas que utiliza- ba la iglesia. Su postura religiosa puede enten- derse leyendo su libro Por qué no soy cristiano y otros ensayos, donde considera los argumen- tos lógicos para la no existencia de Dios, además de aportar otros argumentos cosmológicos, te- leológicos y morales. Premio Nobel de Literatura En reconocimiento a sus variados y significati- vos escritos en los que se defienden los ideales humanitarios y la libertad de pensamiento, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 1950. Los 10 mandamientos de Bertrand Russell 1.No estés absolutamente seguro de nada. 2.No creas conveniente actuar ocultando prue- bas, pues las pruebas terminan por salir a la luz siempre. 3.Nunca intentes oponerte al raciocinio, pues seguramente lo conseguirás. 4.Cuando encuentres oposición, aunque pro- venga de tu esposo o de tus hijos, trata de supe- rarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria. 5.No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas. 6.No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues, si lo haces, ellas te suprimirán a ti. 7.No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas las ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes. 8.Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquella significa un acuerdo más profundo que esta. 9.Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque esta sea incómoda, pues más incómoda es cuan- do tratas de ocultarla. 10.No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues solo un necio pensará que eso es felicidad. Russell escribió más de ochenta libros y cien- tos de artículos sobre una amplia variedad de temas. La lista más completa e sus publicacio- nes está en A Bibliography of Bertrand Russell (3 vols, London: Routledge, 1994), de Kenneth Blackwell y Harry Ruja. Una lista menos deta- llada pero bastante completa aparece en The Philosophy of Bertrand Russell (3rd ed., New York: Harper and Row, 1963), de Paul Arthur Schilpp.
  • 64. References T. A. A. Broadbent, Biography in Dictionary of Scientific Biography (New York 1970-1990). Biography in Encyclopaedia Britannica. https://www.nobelprize.org/ https://filco.es/
  • 66. 1 «Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre» 2 «Cuánto placer se obtiene del conocimiento inútil» 3 «Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremen- da-mente importante» 4 «Sé sincero, incluso si la verdad es inconveniente, pues resulta más inconveniente cuando tratas de ocultarla» 5 «La calumnia siempre es sencilla y verosímil» 6 «El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación» 7 «Las matemáticas pueden ser definidas como aquel tema del cual no sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero» 8 «Mucho de lo que pasa por idealismo es odio o amor al poder enmascarado» 9 «El que la ciencia pueda sobrevivir largamente depende de la psicología; es decir, depende de lo que los seres humanos deseen» 10 «Toda la actividad humana está motivada por el deseo o el impulso» Bertrand Russell
  • 67. 1.“Lo que te preocupa, te esclaviza”. 2.“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”. 3.“La única defensa contra el mundo es un conocimiento perfecto de él”. 4.“Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”. 5.“Los padres se preguntan por qué los ríos son amargos, cuando ellos mismos han enve- nenado la fuente”. 6.“Una mente sana en un cuerpo sano es una breve pero amplia descripción de un estado de felicidad en este mundo”. 7.“Somos como los camaleones: copiamos el tono y color de nuestro carácter moral de los que están a nuestro alrededor”. 8.“Las leyes se hicieron para los hombres y no los hombres para las leyes”. 9.“El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible, como en gene- rar en el alumno amor y estima por el conocimiento.” 10.“El que quiera seriamente disponerse a la búsqueda de la verdad, deberá preparar, en primer lugar, su mente a amarla”. John Locke
  • 68. 1.“Lo que no me mata, me hará más fuerte” 2.“La vida es demasiado breve como para aburrirnos” 3.“El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices” 4.“El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices”. 5.“Es sencillo hacer que las cosas sean complicadas, pero difícil hacer que sean sencillas” 6.“La política divide a las personas en dos grupos: los instrumentos y en segundo, los enemigos”. 7.“En este mundo de imágenes creado por nosotros mismos, nos hemos inventado como unidad, como aquello que permanece constantemente en cambio”. 8.“Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?”. 9.“Quien con monstruos luche cuide a su vez de no convertirse en un monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti” 10.“El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro” Friedrich Nietzsche
  • 69. 1.El más dulce e inofensivo camino de la vida conduce a través de las avenidas de la cien- cia y del saber. 2.Todo el mundo se queja de su mala memoria; nadie de su poco entendimiento. 3.Ningún orden, ninguna posición permanece nunca inalterada ni un momento. 4.Nada es más libre que la imaginación humana. 5.El hombre es el mayor enemigo del hombre. 6.Sé filósofo… pero en medio de toda tu filosofía, sé hombre. 7.El trabajo y la pobreza, tan aborrecidos por todo el mundo, son el destino seguro de la gran mayoría. 8.Cada solución da pie a una nueva pregunta… 9.La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones. 10.Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. David Hume
  • 70. Películas donde la filosofía es central en la trama: Extrañas coincidencias Título original I Heart Huckabees Año 2004 Duración 105 min. País Estados Unidos Dirección David O. Russell Guion David O. Russell, Jeff Baena Género Comedia | Comedia absurda Convencido de que las coincidencias no existen, sino que guardan alguna relación con los prin- cipales enigmas de la vida, Albert Markovski (Jason Schwartzman) trata de descubrir el signi- ficado de esas coincidencias. Para ello entra en contacto con Bernard (Dustin Hoffman) y Vivian Jaffe (Lily Tomlin), un ma- trimonio de “Detectives Existenciales o metafí- sicos”, que investigan los misterios más íntimos de sus clientes a base de seguirlos de cerca, ob- servar sus actividades diarias e interrogar a sus amigos y compañeros de trabajo Premios 2004: Premios Satellite Awards: No- minada a Mejor actor de reparto - Comedia o Musical. Senderos de la mente Título original Mindwalk Año 1990 Duración 112 min. País Estados Unidos
  • 71. Dirección Bernt Amadeus Capra Guion Bernt Amadeus Capra, Floyd Byars, Fri- tjof Capra Género Drama | Cine independiente USA Un senador americano, excandidato a la presi- dencia, visita a un amigo escritor que vive en Francia. Durante una excursión al Mont Sant Michel conoce a una científica desencantada de su profesión que reniega de sus investigaciones por haber sido utilizadas en el proyecto Guerra de la Galaxias promovido por Reagan. Los tres se conocen casualmente ante un reloj renacentista y entablan una conversación sobre Descartes, que continuará a lo largo de toda la película, mientras visitan el famoso enclave tu- rístico normando. A lo largo de ese paseo hablarán de todo lo di- vino y lo humano desde sus distintos puntos de vista. Celebrada película independiente similar en el tono a “Waking Life”. Premios Independent Spirit: Nominada a Mejor guión Mi cena con André Título original My Dinner with André Año 1981 Duración 110 min. País Estados Unidos Dirección Louis Malle Guion Wallace Shawn, Andre Gregory Género Drama | Escenario único Malle se atreve con un film sobre una conversa- ción entre dos personas, obteniendo excelentes críticas en USA. Dándose vida a sí mismos, los actores y autores Wallace Shawn y André Gre- gory quedan una noche a cenar. Como buenos amigos, se empiezan a contar múltiples expe- riencias personales, a través de las cuales co- mienzan a surgir los grandes temas de la exis- tencia. Dirigida por Louis Malle, y con guión creado por los dos protagonistas, “Mi cena con André” nos invita a enfrentarnos a lo que de verdad, al final, pesa en la vida. Premios 1981: Asociación de Críticos de Boston: Mejor guion y mejor película americana El extranjero
  • 72. Título original Lo straniero Año 1967 Duración 105 min. País Italia Dirección Luchino Visconti Guion Luchino Visconti, Suso Cecchi d’Ami- co, Georges Conchon, Emmanuel Robles. Novela: Albert Camus Género Drama | Crimen. Drama judicial / Abogados/as Argelia 1935, Mersault, un modesto empleado que vive y trabaja en Argel, recibe la noticia de la muerte de su madre. Sin estar particularmen- te angustiado, va a velar el cuerpo y acompa- ñarla al cementerio. A su regreso, después del funeral, encuentra a Marie, una mecanógrafa amiga suya, y comien- za una relación con ella. Un vecino suyo, Ray- mond, un pícaro, le ofrece su amistad y le pide ayuda para vengarse de una chica árabe. Meur- sault, indiferente y dispuesto a todo, consiente y mata a sangre fría al hermano de la chica. Premios 1967: Globos de oro: Nominada Mejor película de habla no inglesa 1967: Festival de Venecia: Nominada a León de Oro - Mejor película. 1967: National Society of Film Critics (NSFC): Nominada a Mejor actor. Documentales sobre filósofos Derrida Título original Derrida Año 2002 Duración 84 min. País Estados Unidos Dirección Kirby Dick, Amy Ziering Música Ryūichi Sakamoto Fotografía Kirsten Johnson Compañías Jane Doe Films Género Documental Es una docupelícula que hace un seguimiento intensivo del filósofo argelino Jacques Derrida en su vida diaria, desde la vida en su casa (De- rrida comiendo tostadas y prendiendo la radio, buscando las llaves de su auto), dando confe- rencias y charlas o concediendo entrevistas a terceros en programas de televisión, haciendo visitas dirigidas a la prisión de Robben Island, donde estuvo preso Nelson Mandela.
  • 73. Examined Life Título original Examined Life Año 2008 Duración 87 min. País Canadá Dirección Astra Taylor Guion Astra Taylor Fotografía John M. Tran Compañías Sphinx Productions Género Documental Examined Life saca a la filosofía de las revistas académicas y de las aulas para ponerla de nue- vo en las calles. A lo largo del documental, su directora y guionista, Astra Taylor, acompaña a algunos de los pensadores más influyentes de hoy en una serie de excursiones únicas a través de lugares y espacios que tienen una resonancia especial para ellos y para sus ideas. Los pensamientos de Peter Singer sobre la éti- ca de consumo se amplifican en el contexto de elegantes ‘boutiques’ de la Quinta Avenida. Mi- chael Hardt reflexiona sobre la naturaleza de la revolución al mismo tiempo rodeado por sím- bolos de riqueza y ocio. Judith Butler y una ami- ga pasean por el Mission District de San Fran- cisco al tiempo que cuestionan la obsesión de nuestra cultura con el individualismo. Y, mien- tras, se conduce a través de Manhattan con Cor- nel West -quizás el intelectual más conocido de América-, quien compara la filosofía con el jazz y el blues, recordándonos cuán intensa y activa puede ser la vida de la mente. Examined Life ofrece momentos privilegiados con grandes pensadores cuyos campos van des- de la filosofía moral hasta la teoría cultural y revela el poder de la filosofía para transformar nuestra visión del mundo de modo que poda- mos imaginar nuestro lugar en él. Manual de cine para pervertidos Título original The Pervert’s Guide to Cinema Año 2006 Duración 150 min.
  • 74. País Reino Unido Dirección Sophie Fiennes Guion Slavoj Žižek Fotografía Remko Schnorr Compañías Coproducción Reino Unido-Aus- tria-Países Bajos (Holanda); Género Documental | Documental sobre cine Sinopsis Aclamado documental sobre algunas de las me- jores películas de la historia del cine, dirigido por Sophie Fiennes -hermana de Ralph y Joseph Fiennes- y escrito y presentado por Slavoj Zi- zek, un conocido filósofo, psicoanalista y ciné- filo esloveno. Zizek! Título original Zizek! Año 2005 Duración 71 min. País Estados Unidos Dirección Astra Taylor Música Jeremy Barnes Fotografía Jesse Epstein, Martina Radwan Compañías Coproducción Estados Unidos-Canadá; Hid- den Driver Productions, The Documentary Campaign Género Documental Sinopsis Zizek! es un seguimiento del eminente e intrépi- do pensador Slavoj Zizek en su continuo movi- miento a través del globo, saltando de las salas de conferencias en Nueva York a las calles de Buenos Aires y pasando por su casa en Lubiana. En tránsito, Zizek, obsesivamente revela el fun- cionamiento invisible del mundo de la ideología a través de una mezcla única de psicoanálisis la- caniano, marxismo y crítica de la cultura pop. También, sin miedo, vuelve su mirada crítica hacia sí mismo, ofreciendo un comentario mor- daz sobre su personalidad, su vida privada y su creciente figura como celebridad internacional. Zizek! es a la vez una lección inolvidable de fi- losofía y un retrato convincente de un disidente intelectual. Poseyendo la capacidad para atraer a los no ini- ciados de una manera que ningún otro filósofo antes que él pudo. https://www.filmaffinity.com https://www.educaciontrespuntocero.com https://es.wikipedia.org https://www.sensacine.com https://www.filmin.es/ https://www.ecartelera.com/
  • 76. Richard Wagner Wagner fue pionero en varios avances del lenguaje musical, como un extremo cro- matismo (asociado con el color orques- tal) o la ampliación del cosmos armónico a través de un continuo desplazamiento de los centros tonales, lo que influyó en el desarrollo de la música clásica europea. Wilhelm Richard Wagner (Leipzig, 22 de mayo de 1813 - Venecia, 13 de febrero de1883) fue compositor, director de orquesta, dramaturgo, poeta y teórico de la música, de cuyo destino y cauce se autoproclamó visiona- rio. Conocido sobre todo por sus óperas, que él de- nominaba “dramas musicales”, y por escribir con elevada ambición literaria sus propios libretos, ha legado a la historia de la música óperas tan im- portantes como Rienzi (1842), El holandés erran- te (1843), Tannhäuser (1845), Lohengrin (1850), la conocida tetralogía El anillo del nibelungo (1848- 1874), Tristan e Isolda (1865), Los maestros can- tores de Núremberg (1868) y Parsifal (1882), su última ópera escrita especialmente para el Fests- pielhaus de Bayreuth, el teatro de ópera que él mismo mandó construir para la escenificación de sus obras. Pero el compositor sajón era también escritor y le obsesionaba el panorama de la música en Alema- nia, supuestamente en crisis por haberse abando- nado a la comercialización capitalista. A partir de 1849 comienza a desarrollar el con- cepto de Gesamtkunstwerk, la obra de arte total en la que se reunirían y complementarían todas las disciplinas artísticas. Wagner comienza a poner estas ideas por escrito en Arte y Revolución (1849), La obra de arte del futuro (1849), El judaísmo en la música (1850) y el que acaso sea su ensayo más importante, Ópera y drama (1851), cuyas ideas se reflejan y materiali- zan en el ciclo del Anillo. Wagner vivió en Triebschen, donde frecuente- mente le visitaba Nietzsche, gran consumidor de hachís El filósofo Nietzsche (1844-1900) proba- blemente compartiría su afición del hachís con su amigo Wagner. Nietzsche lograba con el canna- bis risas. Estos efectos son un síntoma de haber recupera- do la inocencia, una vez que el individuo se sitúa más allá de la línea divisoria del bien y del mal y descubre la endeblez y la vacuidad de las creen-
  • 77. cias sociales (Baudelaire, 1994:38). Nietzsche es- cribe en su obra Ecce Homo (2001) su relación con el hachís y con Wagner: “Teniendo en cuenta unas cosas y otras yo no habría soportado mi juventud sin música wagne- riana. Pues yo estaba condenado a los alemanes. Cuando alguien quiere escapar a una presión in- tolerable necesita hachís. Pues bien, yo necesita- ba Wagner. Wagner es el contraveneno par exce- llence de todo lo alemán –veneno– no lo niego. Desde el instante en que hubo una partitura para piano del Tristán –¡Muchas gracias, señor Von Bulow!– fui wagneriano. Las obras anteriores de Wagner las consideraba situadas por debajo de mí, demasiado vulgares todavía, demasiado «alemanas»… Esta obra es absolutamente el non plus ultra de Wagner; con Los Maestros Cantores y con El Anillo descansó de ella… Pienso que yo conozco mejor que nadie las hazañas gigantescas que Wagner es capaz de realizar, los cincuenta mundos de extraños éxtasis para volar hacia los cuales nadie excepto él ha tenido alas; y como soy lo bastante fuerte para transformar en ventaja para mí incluso lo más problemático y peligro- so, haciéndome así más fuerte, llamo a Wagner el gran benefactor de mi vida. Aquello en que somos afines, el haber sufrido, también uno a causa del otro, más hondamente de lo que hombres de este siglo serían capaces de sufrir, volverá a unir nuestros nombres eter- namente; y así como es cierto que entre alemanes Wagner no es más que un malentendido, así es cierto que también yo lo soy y lo seré siempre”. Wagner y Nietzsche fueron amigos hasta que los dividió un viaje que realizaron juntos a Viena para contemplar La Lanza de Longino (supues- tamente fue la lanza que hundió en el costado a Jesucristo en la cruz). Un odio recíproco que desembocó en una tor- mentosa controversia pública para destruir hasta los cimientos el idealismos pangermánico y mís- tico-pagano. Al parecer Wagner, que no se daba cuenta de la repugnancia que sentía Nietzsche acerca de sus pensamientos sobre Cristo, había expuesto su tema Parsifal proyectándolo a través de su recién adquirida experiencia religiosa de redención y de retorno a Cristo (todo ello, bajo la premisa que Jesús no era de sangre judía, sino de sangre aria). Para Nietzsche el cristianismo era una deprava- ción así que le dio la espalda a su amigo Wagner. Las principales obras de Richard Wagner se en- cuentran en la ópera. Como hemos comentado, el autor alemán escribió sus propios libretos y desa- rrolló su estilo más personal. Estas obras son las que más han resaltado a lo largo del tiempo: Tristán e Isolda Su ópera Tristán e Isolda se considera a menudo como el punto de partida de la música académi- ca contemporánea. Basada en una leyenda celta, ofrece un libreto rico en referencias culturales como el budismo y la filosofía de Schopenhauer. Wagner rompe convenciones al explorar temas como eros/thánatos y conciencia/subconciencia, anticipando la psicología moderna. Su partitura marca un hito en la evolución de la música oc- cidental, capturando la esencia de la sexualidad humana con amplios “crescendi” y anticlímax. El anillo de nibelungo El Anillo del Nibelungo trata de la saga operísti- ca más ambiciosa de la historia de la música que cuenta con cuatro óperas. La tetralogía sigue el modelo de los dramas griegos antiguos y consta de un prólogo, El oro del Rin, y tres jornadas: La valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses. Esta epopeya épica narra las luchas divinas y he- roicas por el control del anillo mágico, desenca- denando una trama de drama e intriga que abar- ca tres generaciones de protagonistas hasta un cataclismo final. El holandés errante
  • 78. Richard Wagner compuso tanto la música como el libreto y relata la historia del protagonista, el Holandés, es un ser maldito condenado a vagar eternamente, anhelando escapar del mar infer- nal. Esta historia se refleja brillantemente en una partitura que encapsula la madurez artística de Wagner, explorando la lucha entre el bien y el mal como un reflejo del conflicto interno de un espíritu privado de libertad. Parsifal Parsifal es la última ópera de Richard Wagner y aún está llena de misticismo, religiosidad y valo- res humanos que el compositor de Leipzig quería transmitir. Esta obra, que consagró el Festival de Bayreuth, ha ganado más simbolismo con el paso del tiempo, gracias a la leyenda, la tradición y los eventos históricos que la rodean. La sinopsis de Parsifal relata la historia de caballeros, brujería, amor y justicia que sigue fascinando a quienes la escuchan. Las óperas de Richard Wagner en Teatro Real Wagner, nacido en Alemania en 1813, se desta- có como compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical. Su le- gado trasciende la música, influyendo en la filo- sofía, la literatura, las artes visuales y el teatro, convirtiéndose en una figura imprescindible en la historia de la ópera. Muchas de las obras magistrales de Richard Wagner han encontrado su escenario en el Teatro Real de Madrid, siendo este un lugar privilegia- do para presenciar su grandiosidad artística. En la actualidad, la programación de 2024 del Teatro Real incluye una de sus obras más im- portantes: Los maestros cantores de Nüremberg. Esta ópera regresa al Teatro Real tras 22 años, de- safiando a artistas y técnicos con su complejidad. Dirigida por Pablo Heras-Casado, aborda temas de tradición frente a innovación, libertad creati- va y amor verdadero. En esta obra wagneriana se fusionan la comedia y el drama, ofreciendo una reflexión sobre la cultura medieval y el poder del arte. Un revolucionario cultural Richard Wagner participó activamente en la re- volución socialista de 1849 en Dresde, Alemania. Wagner se unió como defensor de un cambio cul- tural que creía necesario y participó en la mani- festación de la plaza Zwinger, en Dresde, el tres de mayo de 1849. Durante la protesta, la policía abrió fuego contra la multitud, lo que provocó una violenta lucha callejera. El músico alemán y otros líderes revolu- cionarios fueron arrestados y encarcelados, pero Wagner consiguió exiliarse en Suiza, donde estu- vo viviendo 13 años. La tormenta asesina Wagner y su esposa Minna tuvieron que viajar por toda Europa. Durante una travesía en barco que los llevaría a las costas del norte de Francia, una horrible tormenta sacudió tanto la embarca- ción que su esposa perdió al hijo que esperaba. Lo que le quitó el mar a la pareja lo trasformó Wagner en música en su ópera El holandés erran- te. https://www.teatroreal.es https://www.cannabismagazine.net Baudelaire, C. (1994). Los paraísos artificiales- El vino y el hachís-La Fanfarlo. M. E. Editores S.L., Madrid Nietzsche, F. (2001). Más allá del bien y del mal; Ecce El Ateneo.
  • 80. X B e n El liberalismo es una corriente eco- nómica y política que hace hinca- pié en la protección y el fomento de las libertades individuales como el problema central que debe atender el ejercicio político. El liberalismo propone, en lo polí- tico, lo social y lo económico, que la razón de ser del Estado radica en garantizar la igualdad ante la ley y el justo ejercicio de las libertades in- dividuales. Al mismo tiempo, según esta co- rriente, el Estado debe contar con lí- mites claros a su poder para que no constituya un impedimento al ejer- cicio de la vida libre y autónoma. El liberalismo abarca un conjunto de formas de pensar que comparten la defensa de los derechos indivi- duales (como la libertad de expre- sión), la libertad económica, el secu- Liberalismo
  • 81. larismo, la propiedad privada, la democracia, la autonomía individual, la igualdad de oportuni- dades y el Estado de derecho. El origen del liberalismo se remonta a Gran Bre- taña en el siglo XVII, donde surgió a partir de la filosofía empirista y la filosofía utilitarista. Ambas filosofías influyeron de una manera u otra en el nacimiento del mercantilismo, una es- cuela del pensamiento que demandaba la inter- vención estatal en la economía. Proponía garantizar a la nación las condiciones necesarias para generar riqueza y competir en el mercado. Sin embargo, la intromisión estatal solía beneficiar a las clases altas y limitaba a la libre empresa, lo cual iba en contra del ascenso de las clases medias burguesas y comerciantes. En los siglos XVII y XVIII se produjo la primera revolución de la burguesía en contra de los inte- reses de la aristocracia y del Antiguo Régimen, especialmente en Francia e Inglaterra. Esto dio lugar a las Guerras Civiles inglesas, la Revolu- ción Gloriosa de 1688 y la Revolución Francesa de 1789. Todos estos conflictos sentaron las bases para una nueva forma de pensamiento igualitarista, individualista y liberal que se esparció por Eu- ropa. Este nuevo pensamiento dio como resultado, en algunos casos, la caída de las monarquías y, en otros casos, un nuevo pacto entre estas monar- quías y las clases altas obligó a quienes ejercían el poder a pactar con el resto de los actores so- cioeconómicos. Esta transformación política dio origen al liberalismo clásico y fue vital en el sur- gimiento de la sociedad capitalista. Como corriente filosófica, el liberalismo tiene sus orígenes intelectuales en los trabajos del fi- lósofo inglés John Locke (1632-1704) y el econo- mista escocés Adam Smith (1723-1790). Ambos pensadores se opusieron al absolutismo monárquico, cuyo poder radicar en la concen- tración autoritaria de una monarquía autócrata. Considerado el padre del liberalismo clásico, John Locke fue un empirista británico cuyo tra- bajo influyó en pensadores notables como Vol- taire y Rousseau, intelectuales de la Ilustración francesa. Contribuyó notablemente a la teoría del contrato social, así como al republicanismo clásico y la teoría liberal, reflejados en la Decla- ración de Independencia de los Estados Unidos y en la Declaración de Derechos inglesa de 1689. Desarrolló una teoría de la autoridad política fundamentada en el consenso del pueblo gober- nado y en la naturaleza de los derechos indivi- duales. Adam Smith, por su parte, sostuvo que las so- ciedades prosperan cuando los sujetos son li- bres de perseguir su propio interés en un sis- tema de propiedad privada de los medios de producción, así como también en un mercado competitivo, autónomo y libre del Estado o los monopolios privados. En su desarrollo histórico, el liberalismo po- lítico, económico y social también recibió con- tribuciones de las ideas de Thomas Hobbes (1588-1679), James Madison (1751-1836) y Mon- tesquieu (1689-1755). Otros pensadores también han influenciado la teoría liberal, aportando formas y desarrollos conceptuales más o menos tradicionales. Por su extenso desarrollo a nivel global, el liberalismo como corriente filosófica y práctica cuenta con distintas escuelas y manifes- taciones. Características del liberalismo En términos generales, algunas características del liberalismo son: •Considera la libertad en todos sus aspectos como un elemento inviolable de la vida ciuda- dana: la libertad de culto, libertad de prensa, li- bertad de asociación y libertad de pensamiento
  • 82. deben estar garantizadas. No obstante, el ejer- cicio de estas libertades no debe contradecir las libertades de los demás. La libertad individual debe ser sagrada y el Estado no puede violen- tarla. •Defiende el principio de igualdad ante la ley para todos los ciudadanos, garantizado por el Estado de derecho, tanto en los ámbitos políti- cos como sociales. Solo así el individuo es libre- mente responsable de sus actos. •Defiende el principio de la propiedad priva- da como un derecho inalienable del individuo, protegido por la ley frente a iniciativas colecti- vistas. •Defiende la existencia de una educación laica y un Estado laico, compuesto por poderes au- tónomos e independientes de acuerdo al mode- lo republicano (ejecutivo, legislativo, judicial), pues la solución de los dilemas siempre puede hallarse mediante el ejercicio del diálogo políti- co. •Propone la mínima intromisión del gobierno en la vida ciudadana y la mínima intromisión del Estado en la conducción de la economía. Principales corrientes liberales Existen varias corrientes históricas liberales o derivadas del liberalismo. Sin embargo, no to- das han tenido el mismo impacto y aceptación política, económica y social. Las más destacadas son: •Liberalismo clásico. Nacido de la burguesía europea de los siglos XVII y XVIII y su lucha contra el absolutismo monárquico y los privi- legios aristocráticos, defiende la no intromisión del poder del rey en los asuntos civiles, la liber- tad de culto, el ejercicio político y el económico. Fue un movimiento propio del capitalismo tem- prano, fundamental en la caída del Antiguo Régimen y en el surgimiento de la Ilustración, corriente que se opuso a la intromisión del Esta- do en los asuntos económicos, defendiendo las libertades individuales a toda costa. •Socioliberalismo. También conocido como liberal progresismo, capitalismo social o eco- nomía social de mercado persigue un balance entre la defensa de las libertades individuales y del ejercicio económico, y la protección del Estado contra formas injustas y excesivas del mercado —como los monopolios y otras formas de competencia desleal—. El socio liberalismo pretende la intervención de un estado que ga- rantice las condiciones propias de producción y por eso también se lo llama estado de bienestar. •Minarquismo. Partidario del Estado mínimo, sostiene que el Estado solo debe garantizar la defensa territorial de la nación y el sostén de la justicia y del orden público. Este modelo pro- pone que el resto de los asuntos económicos y sociales debe quedar en manos privadas. Este término fue acuñado en 1971 por el estadouni- dense Sam Konkin (1947-2003). •Anarcocapitalismo. Conocido también como anarquismo de libre mercado o anarco liberalis- mo, propone una sociedad organizada y caren- te de Estado, en la que absolutamente todos los bienes y servicios provienen de la libre compe- tencia del mercado.
  • 83. Liberalismo social y económico Aunque el aspecto social y el aspecto económi- co conviven en el seno de la filosofía liberal, el liberalismo social y el económico pueden com- prenderse por separado de la siguiente manera: •Liberalismo social. Tiene que ver con la no in- tromisión del Estado en la vida privada de los ciudadanos o en sus relaciones sociales. Esto permite la libertad de culto, de pensamiento, de asociación y de prensa, siempre y cuando no se infrinjan las leyes ni se violenten las libertades de terceros. El liberalismo es partidario del Es- tado de derecho —o sea, de la igualdad ante la ley— y considera, por el contrario, que lo que ocurre en el fuero íntimo de la vida ciudadana le incumbe única y exclusivamente a los involu- crados, mientras no se esté cometiendo ningún delito. •Liberalismo económico. Sostiene la necesaria independencia de las relaciones mercantiles y comerciales de los ciudadanos de la intromisión del Estado, siempre y cuando este ejercicio no constituya ninguna violencia contra las liberta- des de los demás. Los impuestos, las regulacio- nes y las restricciones gubernamentales deben ser eliminadas o, al menos, restringidas a su mí- nima expresión, para permitir que la libre com- petencia guíe el mercado y la labor productiva por sus propios caminos. John Locke (1632-1704). Filósofo y médico in- glés perteneciente a la corriente del empirismo inglés, es considerado el padre del liberalismo clásico. Fue el primero en formular una filoso- fía propiamente liberal, basada en el derecho a la propiedad privada y el consentimiento de los gobernados. John Locke nació el 29 de agosto de 1632 en Wrington, Somerset, en una familia de padres puritanos. Asistió a la Westminster School en Londres e ingresó a Christ Church, en la Uni- versidad de Oxford, donde, aunque se destacó como estudiante, encontró mayor interés en las obras de filósofos modernos, como René Des- cartes, que en el currículo clásico tradicional. Su inclinación hacia la medicina y la filosofía ex- perimental lo llevó a formar parte de la Royal Society. En 1656 obtuvo su licenciatura y en 1658 su maestría. Durante su estancia en Oxford, tam- bién profundizó en el campo de la medicina, trabajando con científicos notables de la época como Robert Boyle y Robert Hooke. En 1667, se convirtió en médico personal de lord Anthony Ashley Cooper, primer conde de Shaftesbury, un influyente político y filósofo. La relación con Shaftesbury ejerció una importan- te influencia en las ideas políticas de Locke y lo llevó a participar activamente en la política de la época. En 1683, la situación política complicada lo lle- vó a huir a los Países Bajos, donde se relacionó con otros intelectuales y se dedicó a la escritura, retomando trabajos, como el Ensayo sobre el en- tendimiento humano, y componiendo la Carta sobre la tolerancia. Regresó a Inglaterra después de la Revolución Gloriosa de 1688. Los últimos catorce años de su vida los pasó en la casa de campo de los Masham en Essex, donde, aunque su salud fluctuaba debido a los ataques de asma, se convirtió en un respetado intelectual entre los whigs. Durante este tiempo, tuvo discusiones con figuras destacadas como John Dryden (1631-1700) e Isaac Newton (1643- 1727). John Locke murió el 28 de octubre de 1704 y fue enterrado en el cementerio de High Laver, Es- sex. Sus ideas sobre los derechos naturales y el gobierno se consideraron revolucionarias para su época y tuvieron una influencia duradera en la filosofía política. Su legado intelectual perdu- ra hasta nuestros días.
  • 84. Pensamiento de John Locke Locke se destaca por ser uno de los representan- tes del empirismo inglés y por ser el padre del liberalismo político. El pensamiento empirista de Locke postula que el conocimiento proviene de la experiencia y la reflexión, rechaza las ideas innatas y defiende la importancia de las ideas simples y complejas para la formación del conocimiento. Además, su visión sobre las cualidades de los objetos, la sus- tancia y los grados de conocimiento contribuyó a fundamentar su enfoque epistemológico. Sus principales ideas son: •Refutación del innatismo. Locke rechaza la idea del racionalismo y argumenta que no hay ideas innatas en la mente humana al nacer. En cambio, sostiene que la mente es un papel en blanco que se va llenando con conocimiento a través de la experiencia. •Experiencia como fuente de conocimiento. Para Locke, todas las ideas provienen de la ex- periencia, ya sea de la percepción de los senti- dos (experiencia externa) o de la reflexión de la mente sobre sí misma y sus contenidos (expe- riencia interna). •Ideas simples y complejas. Para Locke, las im- presiones son las ideas más simples que la men- te recibe de manera pasiva a partir de la expe- riencia. Sin embargo, mediante la combinación de diferentes tipos de impresiones, la mente puede formar ideas complejas. •Limitaciones del conocimiento. Locke sostiene que hay cuestiones sobre las cuales no se puede tener conocimiento, como la inmortalidad del alma o la superioridad de una religión sobre otra. Esto lleva a la defensa de la tolerancia reli- giosa en un contexto de conflictos entre distin- tas confesiones. •Cualidades primarias y secundarias. Locke distingue entre las “cualidades primarias”, que concuerdan con propiedades reales de los ob- jetos, como la longitud o la forma, y las “cua- lidades secundarias”, como el color o el sabor, que son subjetivas y dependen de la percepción humana. •Sustancia. Locke introduce la idea de “sustan- cia” como un substrato que sirve de soporte a las cualidades de las cosas. Existen dos tipos de sustancia: la material o cuerpo (objetos exter- nos) y la espiritual o alma (soporte de las opera- ciones internas). •Grados de conocimiento. Locke distingue en- tre tres grados de conocimiento. El conocimien- to intuitivo es el más alto, donde se percibe el acuerdo o desacuerdo de las ideas de forma in- mediata. El conocimiento demostrativo implica establecer relaciones entre ideas mediante otras ideas auxiliares. El conocimiento sensible nos remite a existen- cias individuales y es más limitado, basado en creencias y opiniones. El pensamiento político de Locke, por otro lado, aboga por la democracia, la limitación del poder del Estado, la protección de los derechos indi- viduales y la importancia del consentimiento y acuerdo social en la formación del gobierno. Sus ideas sentaron las bases del liberalismo po- lítico y tuvieron un impacto significativo en la configuración de los Estados nacionales y en la política global. LOCKE, J., Obra completa. Edición Agustín Izquierdo. Biblioteca de Grandes Pensadores. Ma- drid: Editorial Gredos, 2013. ISBN 978-84-249-0455-5. LOCKE, J., Ensayo sobre la tolerancia y otros escritos sobre ética y obediencia civil. Selección de textos, traducción, introducción y notas de Blanca Rodríguez López y Diego A. Fernández Peychaux. Madrid: Biblioteca Nueva, 2011. ISBN 978-84-9940-231-4. https://concepto.de/liberalismo/#ixzz8kLu9jshY https://humanidades.com
  • 86. El poema más leído del mundo Hermannn Hesse : Stufen - Escalones - Steps - Etapes Escalones - Hermann Hesse Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad, así también florecen sucesivos los peldaños de la vida; a su tiempo surge toda sabiduría, toda virtud, mas no les es dado durar eternamente. Es menester que el corazón, en cada llamado, esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo, esté dispuesto a darse, animado y sin pudores, a nuevos y distintos desafíos. En el fondo de cada comienzo hay un hechizo que nos protege y nos ayuda a vivir. Debemos ir serenos y alegres por la Tierra, atravesar espacio tras espacio sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una pa- tria; el espíritu universal no quiere encadenarnos: quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos escalón tras escalón. Apenas hemos ganado inti- midad en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer: sólo quien está pronto a partir y peregrinar podrá eludir la parálisis que causa la costumbre. Aun la hora de la muerte acaso nos coloque frente a nuevos espacios que debamos andar: las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros... ¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás cu- rado! Etapes - Hermann Hesse Comme chaque fleur fane et chaque jeunesse Cède à l’age, chaque étape de vie fleurit, Fleurit également chaque sagesse et chaque ver- tu A son temps, et ne peut pas durer éternellement. Lors de chaque nouvel appel de vie, le coeur Doit être prêt au grand départ et au recommen- cement, Pour se donner en tout courage et sans deuil Dans d’autres et nouveaux engagement. Et à chaque début est inhérent un charme,
  • 87. Qui nous protège et nous aide à vivre. Nous devons gaiement traverser Espace après espace, Ne s’accrocher à aucun comme à une patrie, L’esprit mondial ne veut pas nous lier et nous confirmer Il veut nous soulever par étape, nous élargir. Apeine habitués à l’intérieur d’un cercle de vie Et confortablement acclimatés, l’affaiblissement nous menace, Simplement celui qui qui sera prêt au départ et au voyage Peut se sevrer de l’accoutumance paralysante. Peut-être encore l’heur du décès Nous enverra, jeune, vers des espaces nou- veaux, L’appel de la vie ne prendra jamais fin... Allons donc, coeur, fais tes adieux et guérit ! Steps - Hermann Hesse At life’s each call the heart must be prepared to take its leave and to commence afresh, courageously and with no hint of grief submit itself to other, newer ties. A magic dwells in each beginning and protecting us it telss us how to live. High-purposed we must traverse realm on realm, cleaving to none as to a home. The worldof spirit wishes not to fetter us but raise us higher, further, step by step. Scarce in some safe accustomed sphere of life have we established house, then we grow lax: he only who is ready to inspan and journey for- th can throw old habits off. Maybe deaths’ hour too will send us out new-born toward undreamed-of lands, maybe life’s call to us will never find an end... Courage, my heart, take leave and fare thee well! Stufen - Hermann Hesse Wie jede Blüte welkt und jede Jugend Dem Alter weicht, blüht jede Lebensstufe, Blüht jede Weisheit auch und jede Tugend Zu ihrer Zeit und darf nicht ewig dauern. Es muß das Herz bei jedem Lebensrufe Bereit zum Abschied sein und Neubeginne, Um sich in Tapferkeit und ohne Trauern In andre, neue Bindungen zu geben. Und jedem Anfang wohnt ein Zauber inne, Der uns beschützt und der uns hilft zu leben. Wir sollen heiter Raum um Raum durchschre- iten, An keinem wie an einer Heimat hängen, Der Weltgeist will nicht fesseln uns und engen, Er will uns Stuf´ um Stufe heben, weiten. Kaum sind wir heimisch einem Lebenskreise Und traulich eingewohnt, so droht Erschlaffen, Nur wer bereit zu Aufbruch ist und Reise, Mag lähmender Gewöhnung sich entraffen. Es wird vielleicht auch noch die Todesstunde Uns neuen Räumen jung entgegensenden, Des Lebens Ruf an uns wird niemals enden ... Wohlan denn, Herz, nimm Abschied und ge- sunde!
  • 88. •Este breve poema es obra de Nezahualcóyotl, rey de Texcoco y uno de los más antiguos y re- levantes exponentes de la poesía náhuatl pre- colombina (no en vano fue también llamado el Rey Poeta) al cual se le considera un sabio y erudito que estudiaba y reflexionaba sobre as- pectos trascendentes de la realidad y de la vida. Este fragmento forma parte del subgénero de la poesía náhuatl conocido como xoxicuícatl o can- tos a la poesía. Cabe remarcar el hecho de que en la poesía ná- hualt la poesía es simbolizada por las flores, con lo que en estos poemas se hace referencia y re- flexión respecto a la poesía en sí cada vez que se habla de una flor. Xon Ahuiyacan (Nezahualcóyotl) “Ica xon ahuiyacan ihuinti xochitli, tomac mani, aya. Ma on te ya aquiloto xochicozquitl. In to- quiappancaxochiuh, tla celia xochitli,cueponia xochitli. Oncan nemi tototl, chachalaca, tlato- hua, hahaya hual on quimatli teotl ichan, ohua- ya, ohuaya Zaniyo in toxochiuhica ica tonahuiyacan. Zani- yo in cuicatl, aya icaon pupulihui in amotlaocol. In tepilhuan ica yehua, amelel on quiza, ohua- ya, ohuaya Quiyocoya in Ipalnemohua, aya qui ya hualtemohuiya moyocoyatzin, in ayahuailo xochitli, ica yehua amelel on quiza.” Traducción: Alegraos “Alegraos con las flores que embriagan, las que están en nuestras manos. Que sean puestos ya los collares de flores. Nues- tras flores del tiempo de lluvia, fragantes flores, abren ya sus corolas. Por allí anda el ave, parlo- tea y canta, viene a conocer la casa del dios. Solo con nuestras flores nos alegramos. Solo con nuestros cantos, perece vuestra triste- za. Oh, señores, con esto, vuestro disgusto se disi- pa. Las inventa el dador de la vida, las ha hecho descender el inventor de sí mismo, flores pla- centeras, con ellas vuestro disgusto se disipa.”