La revolución verde comenzó en 1950 para aumentar la producción agrícola a través de la mejora genética de cultivos. Norman Borlaug desarrolló variedades de maíz, arroz y trigo resistentes que aumentaron enormemente el rendimiento por hectárea. Esto permitió que países como India e Indonesia pasaran de ser deficitarios a exportadores de alimentos. Sin embargo, también causó daños ambientales y un alto gasto de energía. El problema principal es que muchas personas pobres carecen de recursos para comprar los alimentos que se producen.