La responsabilidad social en la industria alimentaria se ha vuelto crucial, dejando atrás la mera gestión de calidad en busca de impactos sociales y ambientales positivos. Las empresas deben anticiparse a las demandas de sus grupos de interés, ya que la percepción pública puede afectar su viabilidad en el mercado. Implementar estrategias de responsabilidad y sostenibilidad no solo es ético, sino que también genera valor y competitividad en el sector.
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