La mística española, destacando figuras como San Juan de la Cruz, floreció en los siglos XVI y XVII, siendo un fenómeno central en la literatura religiosa del país. Este auge estuvo influenciado por el contacto con tradiciones místicas de otros países, el fervor espiritual de la época, y la respuesta a la lucha entre catolicismo y protestantismo. San Juan de la Cruz, conocido por su poesía y su vida dedicada a la reforma del Carmelo, vivió en un contexto de gran tensión religiosa y espiritual, convirtiéndose en un pilar de la mística cristiana.