San Martín de Porres (1579-1639) vivió una vida de santidad a través de la oración, la sencillez, el sacrificio, el buen trato hacia los demás, la humildad y el servicio. A pesar de su origen humilde, nos enseña valores como el amor a Dios, la oración constante, la humildad y la ayuda a los necesitados, que pueden darnos felicidad y paz.