El Simbolismo surgió en Francia en la segunda mitad del siglo XIX como reacción al naturalismo y al realismo. Se enfocaba en la espiritualidad, los sueños y la imaginación, e intentaba encontrar correspondencias entre lo sagrado y lo profano mediante el uso de símbolos e imágenes que evocan emociones. Figuras clave incluyen a Baudelaire, Rimbaud, Verlaine y Mallarmé. El movimiento luego se extendió a otros países y influyó en movimientos posteriores.