El sistema jurídico romano-germánico se originó en las universidades italianas del siglo XI cuando se redescubrió el derecho de Justiniano. Se formó principalmente en Europa Occidental y se basa en leyes escritas codificadas, así como en la doctrina. Algunas características clave incluyen la aplicación de normas generales abstractas a casos específicos y que las normas son promulgadas por el poder legislativo.