La técnica de la cera perdida, desarrollada por artistas griegos alrededor del siglo VI a.C., permitió la producción en serie de estatuas de bronce. Ejemplos notables de esta técnica incluyen las estatuas guerrero A y B de Riace y el auriga de Delfos, datadas entre 430 y 474 a.C. Esta innovación marcó un importante periodo en la escultura griega.