Tema 6 LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA 1923-1930
INTRO/VALORACIÓN
Desde el final de la 1ª Guerra Mundial (1918), durante el Período de Entreguerras, se asiste a
una descomposición generalizada de los sistemas democráticos y/o parlamentarios en
Europa. El primer gran ejemplo es el inicio de la dictadura fascista de Mussolini en Italia en
1922.
De modo similar, en España, a comienzos de los años 20, el crecientemente inestable
sistema político de la Restauración colapsa definitivamente.
La conflictividad social (huelgas y movilizaciones del movimiento obrero respondidas con
represión y episodios como el pistolerismo en Barcelona), la inestabilidad política que los
sucesivos gobiernos de concentración de la Restauración no logran frenar, las tensiones
derivadas de la cuestión catalana y la cuestión religiosa, la crisis económica y sobre todo las
consecuencias del desastre de Annual – el Expediente Picasso que amenazaba con implicar a
las más altas instancias del ejército y del estado- favorecen la toma del poder por parte de los
militares.
El rey Alfonso XIII apoya el golpe. Escoge la vía autoritaria creyendo poder solventar así las
contradicciones y los problemas del país. El rey suspende el sistema parlamentario y entrega
el poder al general. Con esta decisión se interrumpe casi medio siglo de vigencia de la
constitución del 76 y se convierte al estado español en una dictadura.
La dictadura de Miguel Primo de Rivera se divide en dos períodos: Directorio Militar y
Directorio Civil, separados por la fecha de 1925, fecha en la que Primo de Rivera consigue
solucionar el problema de Marruecos y -superada esta crisis- se plantea la permanencia en
el poder dando la apariencia de un gobierno civil.
Primo de Rivera resolvió el problema militar en África, pacificando el norte de Marruecos y
trató de impulsar la economía para desactivar el problema social. Este impulso económico
funcionó mientras la coyuntura internacional fue favorable, pero cuando se inició la crisis del
29, el espejismo desapareció. La incapacidad para acometer auténticas reformas
estructurales que dieran a España un sistema político aceptable por la mayoría social y la
falta de apoyos para perpetuarse en el gobierno serán la causa de su fracaso.
El dictador, en su caída, acabó arrastrando a la monarquía.
GOLPE DE ESTADO. IDEOLOGÍA Y APOYOS DEL RÉGIMEN
a) El golpe de estado
El golpe de estado se produce el 13 de septiembre de 1923. Se inicia en Barcelona, donde
Miguel Primo de Rivera era capitán general. Proclama el estado de guerra [que supone
poner el país bajo control de las autoridades militares y utilizar el ejército para reprimir
cualquier oposición] y asume todos los poderes.
El golpe no fue combatido por el gobierno y fue aceptado por el rey; contó con el apoyo de
los militares (lo apoyaron las guarniciones de Madrid, Barcelona y Zaragoza) y de muchos
políticos y fue saludado como solución temporal a todos los problemas por una parte
importante de la opinión pública española. Apenas hay oposición al golpe, todos los grupos
políticos se mantienen a la expectativa; sólo la CNT organiza la resistencia, pero son
derrotados.
En el Manifiesto dirigido al país que Miguel Primo de Rivera lee con motivo del golpe,
expresa su intención de constituir un “Directorio militar con carácter provisional”. Asume
todo el poder ejecutivo y monopoliza la relación con el monarca, que sigue siendo el jefe de
estado.
Se suprime la constitución de 1876, el Gobierno y los ministerios quedan disueltos, lo mismo
que el Congreso y el Senado; fueron destituidos todos los gobernadores civiles, cuyos cargos
pasan a ser ocupados por militares y quedan disueltos los ayuntamientos, para cuyo
gobierno se nombra también a militares.
Desde el primer instante se presentó la Dictadura como algo temporal. Primo de Rivera dijo
que duraría “dos días, tres semanas o noventa días” y que trabajando diez horas diarias
durante noventa días eran 900 horas con las que sería posible “regenerar” el país.
b) Ideología y apoyos al régimen.
Las bases ideológicas de la dictadura tienen un carácter antiliberal [es decir, elimina el
parlamentarismo] y conservador. Entre sus prioridades se encuentran la formación de un
Estado fuerte, centralista, católico y la “defensa del orden público” [acabar con las
reivindicaciones del movimiento obrero: manifestaciones, huelgas, etc.].
Miguel Primo de Rivera se consideraba el salvador de la patria (algo así como el cirujano de
hierro del ideario de Joaquín Costa), defendiendo algunas ideas del regeneracionismo pero
suprimiendo las libertades.
El dictador tenía voluntad de hacer cambios y capacidad de trabajo pero era insuficiente: su
ineficacia política y el imponer el método autoritario como solución a los problemas y
desequilibrios existentes lleva al fracaso.
El pensamiento político de Primo de Rivera era bastante elemental y se basaba en la
mentalidad jerárquica militar y en el rechazo a los “políticos profesionales”. No cuenta con
un programa político definido, tan sólo elementos conservadores y mentalidad castrense o
cuartelaria mezclados con ideales regeneracionistas. Invoca los principios de “eficacia, orden
y autoridad”, buscando la legitimación de los hechos (el inaceptable golpe) por las
realizaciones [creía que los logros y los éxitos harían olvidar el golpe militar]. Se identifica a sí
mismo como patriota, católico y tradicional. Su lema es “Patria, Religión y Monarquía”, no
muy diferente al ideario de Cánovas en el fondo -pero totalmente diferente en los medios-.
1
Practica el paternalismo [gobernar un país como el padre que cuida de sus hijos, sin dejarles
decidir y exigiendo obediencia] y el populismo (actitud política demagógica que se dice
defensora de los intereses del “pueblo”). En fin, es el ejemplo perfecto del político-militar
que retrata Salvador de Madariaga en su texto sobre el político militar.
En 1924 crea un partido político: la Unión Patriótica que se convierte en el partido único
del sistema (aunque sin quedar expresamente prohibidos los demás). Este fugaz partido
desaparecerá tan pronto como fracase la dictadura.
El dictador no estaba solo. Contó, en un principio, con apoyos sociales e institucionales que
permitieron su triunfo:
- Sectores conservadores del país: muy numerosos (católicos y tradicionalistas).
-El ejército, aunque hay que matizar, pues su apoyo no es total y no es directamente
un apoyo a Primo de Rivera sino a la monarquía.
-Empresarios y patronos, que ven con creciente temor las reivindicaciones
sindicales y el éxito de las huelgas y que exigen a las autoridades la implantación del “orden
público”.
Como hemos dicho, el resto de la población aceptó pasivamente la instauración de la
dictadura, con la excepción de los sectores libertarios [anarquistas].
EL DIRECTORIO MILITAR (1923-1925)
La obra del gobierno
Al acceder el general Primo de Rivera al poder, no contaba con un programa político definido.
Las principales acciones de gobierno durante el directorio militar fueron:
1-El restablecimiento del “orden público”, acabando con huelgas y manifestaciones.
2-Leyes contra el caciquismo, que no van a tener ningún efecto significativo.
3- Leyes “para acabar con el separatismo” vasco y catalán, desactivando la mancomunidad
catalana y prohibiendo el uso oficial de lenguas distintas al castellano y el uso público de
banderas distintas a la española.
4- Victoria en la Guerra de Marruecos: su gran éxito.
1-Restablecimiento del “orden público”.
Logrado mediante una combinación de políticas represivas contra anarquistas y comunistas e
invitaciones a colaborar con el régimen al socialismo. La CNT es puesta fuera de la ley y el
minoritario PCE es ilegalizado ; por el contrario, la UGT y el PSOE se mantienen legalizados -e
incluso la UGT acepta participar en algunas instituciones del régimen- y sus “Casas del
pueblo” [Sede social del PSOE] siguen abiertas.
Entre los ministros principales de la Dictadura está Martínez Anido. El pistolerismo patronal
es sustituido por el somatén, una milicia armada, formada por afines al régimen, con la
función de mantener el “orden público” e intervenir en caso de huelgas y manifestaciones,
las cuales se reducen drásticamente. En Cataluña se mantuvo en vigor durante meses la
declaración de estado de guerra; impidiendo las actividades del sindicalismo libertario (CNT).
2- Se pretendió combatir el caciquismo disolviendo los Ayuntamientos y las Diputaciones
provinciales y entregando la administración a oficiales del ejército. El gobierno civil de la
provincias pasa a manos militares. En cada partido judicial [circunscripción que agrupa a
varios municipios] eran unos delegados del gobierno –también militares- los encargados de
investigar la corrupción. En general los resultados fueron irregulares, limitándose en
ocasiones a sustituir unos caciques por otros.
La dictadura inició una reforma de la administración local, a cargo del ministro José Calvo
Sotelo, que elaboró el Estatuto Municipal (1924) y el Estatuto provincial (1925), en el que se
reorganizaba el funcionamiento de los ayuntamientos; se dotaban de cierta autonomía y se
mezclaba la representación corporativa con la elección popular de concejales y alcaldes;
además otorgaba (por primera vez) el voto a un grupo reducidísimo de mujeres, las que
fueran “cabeza de familia”. Estas elecciones nunca llegaron a celebrarse.
3- Se aplicó un nacionalismo de Estado frente al “separatismo”.
El régimen dictatorial fomentó un nacionalismo de estado, de carácter unitario y centralista.
Este nacionalismo español entraba en contradicción con los nacionalismos periféricos (sobre
todo el catalán). Algunos sectores nacionalistas catalanes, como la Lliga Regionalista de
Cambó, habían apoyado inicialmente la dictadura como solución al conflicto social en
Cataluña. Sin embargo, las medidas adoptadas por el Directorio -disolución de las
Diputaciones provinciales y de la Mancomunidad de Cataluña, además de la política
restrictiva respecto al uso de la lengua catalana y de sus símbolos de identidad en la
administración y actos públicos- provocaron la progresiva separación entre los nacionalismos
periféricos y la dictadura, lo que explica el fuerte apoyo posterior de los nacionalistas
catalanes liderados ya por Francesc Maciá al republicanismo.
La actuación respecto al nacionalismo vasco fue similar, prohibiendo las actividades políticas
del mismo y limitando al máximo las culturales.
4- En política exterior, el gran problema era la cuestión de Marruecos y su solución constituyó
el mayor éxito de la dictadura. La situación de Marruecos divide a los españoles: las clases
populares y los sectores políticos de izquierda rechazan la intervención en el norte de África,
en la región del Rif,; ejército y los sectores más conservadores la defienden, amparados en
una mezcla de nacionalismo imperialista e intereses económicos, militares y estratégicos.
La solución vino, en parte, por un hecho ajeno. Los rifeños, tras la derrota española en
Annual (1921), consideran a España ya derrotada y atacan a Francia, la otra potencia colonial
en Marruecos, lo que impulsa la colaboración franco-española. La nueva coordinación
político-militar muestra su efectividad en el desembarco de Alhucemas (1925). La victoria es
total. La zona se pacifica definitivamente en 1927. La principal consecuencia es que
Marruecos deja de ser un problema hasta su independencia pacífica en 1957.
2
EL DIRECTORIO CIVIL (1925-Enero 1930)
Aprovechando el triunfo en la Guerra de Marruecos y su popularidad, Primo de Rivera decide
hacer cambios importantes en el gobierno: En 1925, el “Directorio Militar” es transformado
en un “Directorio Civil”. Se trata de un gobierno compuesto por civiles; son tecnócratas
[“Expertos” en el funcionamiento de la economía o en el de la administración que no
provienen de la política profesional] y algún militar. Su intención era institucionalizar1
el
régimen y perpetuar a la dictadura en el poder.
La pacificación de Marruecos y el desarrollo económico propiciado por la favorable
coyuntura de los años 20, suponen los grandes logros de la dictadura. Conseguidos estos
objetivos, el dictador se plantea la consolidación política del régimen. Esta decisión provoca
el despertar de la oposición que comienza a reorganizarse y la pérdida paulatina de apoyos
sociales y políticos.
En este apartado hablaremos de tres aspectos:
a) La política económica de intervencionismo estatal
b) El corporativismo y la política laboral
c) El intento de institucionalización política.
a) Política económica del régimen.
Los logros de la dictadura en el terreno económico y social propiciaron una sensación en
parte de la sociedad española de que el régimen era positivo y funcionaba. Esta mejora tuvo
mucho que ver con una coyuntura internacional favorable entre 1924-1929.
Las actuaciones fueron las siguientes:
La política económica estaba inspirada en el regeneracionismo y se caracterizó por el
nacionalismo económico2
y el intervencionismo estatal3
. Se pretende impulsar la
1 Institucionalizar en el sentido de hacer cambios y tomar medidas para que lo que se había
prometido que iba a ser provisional se convirtiese en algo permanente.
2 El nacionalismo económico busca favorecer la industria y la agricultura nacional limitando la
competencia de las mercancías y empresas extranjeras. Es decir, implica una política proteccionista,
con aranceles a las importaciones de determinados productos.
3 El liberalismo plantea una economía de libre mercado, basada en la búsqueda del máximo beneficio
y en la competencia, donde los medios de producción (fábricas, tierras, empresas...) son propiedad
privada y su funcionamiento (contratos, precios, producción...) sigue la ley de la oferta y la
demanda. El intervencionismo estatal supone que el Estado entra a participar en la economía de
libre mercado, actuando como una empresa más en ámbitos considerados estratégicos como la
construcción de infraestructuras (transportes, telecomunicaciones, pantanos...) o en la producción
de energía.
producción industrial y modernizar las infraestructuras -carreteras, ferrocarriles, obras
hidráulicas- a base del incremento en el gasto público, proteccionismo y créditos favorables.
A diferencia de lo que les sucedió a sus predecesores y a quienes le siguieron en los años
treinta, el periodo de gobierno de Primo de Rivera se benefició ampliamente de una
situación de auge económico que era común a todas las latitudes y que él mismo no había
contribuido a crear: eran los felices años veinte.
Desde 1924, se nota el crecimiento industrial, sobre todo en sectores como cemento,
siderurgia y energía eléctrica.
También en este año se constituye el Consejo de Economía Nacional para impulsar la
industria a través de instrumentos de protección fiscal y créditos baratos [es decir, bajos
impuestos y préstamos baratos]. Además se encargó de organizar la creación de
monopolios: CAMPSA y Telefónica.
→ En 1927 se crea el monopolio de petróleos: CAMPSA (Compañía Arrendataria de
Monopolios de Petróleo) que se encarga de la distribución y venta de petróleo y derivados en
el mercado español.
→ Para las telecomunicaciones se crea otro monopolio, la Compañía Telefónica
Nacional de España, con mayoría de capital de la ITT (estadounidense) única garantía de
disponer de los recursos tecnológicos necesarios.
Se crea un Plan Nacional de Infraestructuras: obras hidráulicas, carreteras, ferrocarril... En
las obras hidráulicas es donde fue más visible la política económica del gobierno. Aquí
también Primo de Rivera se inspiró en proyectos anteriores. Fue el ingeniero aragonés
Lorenzo Pardo, próximo a los círculos que seguían a Joaquín Costa, quien ideó la creación de
las Confederaciones Hidrográficas destinadas al aprovechamiento integral (energético, de
riegos y de transporte) de las cuencas fluviales para así asegurar los riegos ya existentes y, a
corto plazo, triplicarlos.
Se amplían y mejoran las carreteras por medio del Circuito Nacional de Firmes Especiales en
1926, asfaltándose 7000 nuevos kilómetros del trazado nacional y se incrementa la
construcción de nuevas carreteras, algo fundamental para la modernización del transporte
terrestre.
Respecto al ferrocarril, se crea el Consejo Superior de Ferrocarriles encargado de controlar
las tarifas y de impulsar nuevas concesiones ferroviarias.
Todo ello crea miles de puestos de trabajo.
Para subvencionar la intervención estatal se recurre a presupuestos extraordinarios y a
deuda pública, que inciden en el déficit en los presupuestos.
La agricultura sigue siendo el sector más atrasado. Arroz y naranjas mejoran cosechas y
3
beneficios, mientras que los cereales mantienen su estancamiento tradicional. El caciquismo
sigue presente en el mundo rural y los jornaleros malviven en precarias condiciones.
El crecimiento demográfico se refleja en el aumento de población y el cambio en la
estructura de la población activa. La población agraria disminuye de un 57 a un 45 %, la
población industrial supera la barrera del 25% y los servicios alcanzan el 28% -debido al
crecimiento de sector transportes-.
Sin embargo, el desarrollo económico no repercute por igual en todas las regiones y clases
sociales, saliendo más favorecidas la burguesía y los terratenientes que se benefician de los
bajos salarios generalizados.
b) El corporativismo y la política laboral.
Lo más característico del régimen es la organización corporativa en la que el estado actúa
como mediador entre patronos y obreros4
.
Las bases del sistema corporativo de la dictadura son la integración de obreros y patronos en
una estructura con tres niveles:
1- Comités paritarios en las empresas, un segundo peldaño lo constituyen 2.-
Comisiones mixtas provinciales
3.- Consejos de corporación por oficios.
La representación de obreros y patronos era igual en cada peldaño y sus reuniones estaban
presididas por una persona nombrada por el gobierno.
De esta manera la negociación laboral está controlada por el estado.
El corporativismo pretendía controlar y acabar con los conflictos laborales desactivando los
sindicatos de clase. Invita a todos sindicatos -menos a la perseguida CNT- a participar de
este ordenamiento, consiguiendo dividir y desarmar el movimiento obrero al comprometer
con el régimen a los sectores más reformistas del socialismo (UGT y PSOE).
Para ello, la dictadura promovió una extensa legislación social, que mejoraba las condiciones
de los trabajadores, parte de la cual se recogió en el Código del Trabajo (1926)
La reforma que se hace del Código penal en 1928 no prohibió las huelgas, pero limitó su
aprobación a las que únicamente tuvieran un motivo económico. El resultado es una
disminución de las huelgas y un descenso de la conflictividad social.
Además, la bonanza económica favoreció la estabilidad en el empleo.
4 El corporativismo estaba inspirado en las corporaciones del régimen fascista italiano de Mussolini. Es
una forma de estructura estatal y social que sustituye la democracia por la “participación” de sectores
de la población en una red de órganos intermedios que regulan diversos ámbitos de la sociedad, desde
los económicos hasta la representación política. Para el corporativismo, la participación política del
individuo se realiza a través de una corporación o asociación casi siempre laboral, interclasista y
jerarquizada y totalmente controlada por la dictadura correspondiente.
C) El intento de institucionalización del régimen: La Asamblea Nacional Consultiva (1927)
En 1927 Miguel Primo de Rivera convoca una Asamblea Nacional Consultiva con un sistema
representativo corporativo de elección indirecta con la intención de que legitime la
dictadura.
El objetivo es deliberar sobre un proyecto de “constitución” que no llegó a ser promulgado.
Esta Asamblea Nacional Consultiva se plantea como una Cámara única con representación
corporativa formada por representantes de las instituciones locales, de la administración
central o de distintas actividades profesionales y un Consejo del Reino que asesore al rey
sobre el nombramiento del jefe de gobierno.
Este proyecto de asamblea corporativa estaba pensado para sustituir definitivamente a las
viejas Cortes liberales (Congreso y Senado), lo que provocó el rechazo muchos políticos
vinculados a los partidos de la restauración.
La fortaleza del régimen se debilitó a partir de 1928 por el escaso apoyo logrado por la
Asamblea consultiva y su incapacidad para dar una salida constitucional (es decir, “legal”) al
régimen. Las relaciones entre el dictador y el rey se enfriaron progresivamente y sectores
sociales que hasta ese momento habían apoyado a la dictadura como el ejército las
organizaciones patronales y algunas obreras (UGT), comenzaron a distanciarse del régimen.
4
LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN
La oposición política y social al régimen fue, al principio, escasa, aunque fue aumentando
conforme la dictadura se prolongaba en el tiempo.
Partidos dinásticos: En un primer momento aceptan el ser desplazados del poder por Primo
de Rivera. Con el tiempo, empiezan a preocuparse porque la dictadura pueda prolongarse
indefinidamente (“institucionalizarse”) y esa era efectivamente la intención de la Asamblea
Nacional Consultiva. Por ello, tratan de influir en Alfonso XIII para que retire su apoyo a la
dictadura y se retorne a la antigua constitución de 1876.
Movimiento obrero: los anarquistas, opuestos al golpe desde el inicio, fueron perseguidos
durante la dictadura. Además, se produce una escisión en el anarquismo entre quienes
proponen luchar por la legalización del sindicato y los que rechazan esta situación, creándose
en 1927 en Valencia la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica), partidarios de la actividad
clandestina con acciones que incluían desde los robos de bancos para la adquisición de
fondos, la constitución de bibliotecas populares y la organización de huelgas y
movilizaciones.
Dentro del socialismo (UGT-PSOE) se produce un importante debate entre los partidarios de
colaborar con el dictador absteniéndose de luchar contra él -con Francisco Largo Caballero
a la cabeza- y los partidarios de no colaborar con la dictadura (Indalecio Prieto). Largo
Caballero incluso acepta formar parte del Consejo de Estado. A partir de 1928 triunfa la línea
no colaboracionista y el socialismo cambia su ambigua y polémica postura de colaboración
por la de una clara oposición.
Finalmente estaba el Partido Comunista. El Partido Comunista fue declarado ilegal en 1923,
apenas dos años después de su fundación, entre otros por Dolores Ibárruri, pero se trataba
todavía de un partido muy minoritario.
Las organizaciones patronales: Aunque apoyaron al gobierno en un primer momento, pronto
comienzan a distanciarse porque consideran que la política gubernamental les perjudicaba
en cuestiones laborales, al permitir un excesivo protagonismo del sindicalismo reformista (en
los comités paritarios, comisiones mixtas provinciales y consejos de corporación) y también
critican el intervencionismo del estado en la economía.
El nacionalismo catalán recibió al principio con alivio la dictadura pero, con el tiempo, pasó
al enfrentamiento debido a la política anticatalanista del régimen. Además crecieron los
apoyos a la izquierda independentista y republicana de Estat Catalá liderada por Francesc
Maciá.
Los republicanos: Se reorganizan y en 1926 fundan la Alianza Republicana. A partir de 1930
se convierten en el primer referente político de la sociedad urbana española que identifica
republicanismo con democracia, libertad y fin de la corrupción.
Por último, los intelectuales y la Universidad que mayoritariamente rechazan al dictador.
Desde 1923, es decir, desde el primer momento, los estudiantes universitarios se niegan a
ingresar en la “Juventud Patriótica”, organización estudiantil creada por el dictador, fundando
en 1927 la FUE (Federación Universitaria Escolar), en el contexto de las protestas
estudiantiles contra la censura y política universitaria de la Dictadura.
La Ley de Reforma Universitaria (que favorece la enseñanza religiosa universitaria) acrecentó
el enfrentamiento. Los estudiantes reciben el apoyo de Unamuno, (exiliado a Fuerteventura
por el régimen) y otros catedráticos como el filósofo José Ortega y Gasset, en protesta por la
represión efectuada contra las manifestaciones estudiantiles.
EL FIN DE LA DICTADURA Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA
a) El fin de la dictadura
La Dictadura no encontró el modo de articular una salida política al régimen de excepción
que había instaurado, lo que llevó a su desmoronamiento.
La caída de Primo de Rivera se produjo en 1930, cuando el dictador presentó al rey su
dimisión que fue aceptada de inmediato.
Primo de Rivera había enviado, sin consultar con el rey, una circular a los capitanes generales
recabando su apoyo. Los militares le responden que ellos, a quien son leales es al rey y
Alfonso XIII aprovecha para recordarle al dictador que, si es jefe de gobierno, lo es por
nombramiento real no del ejército. Sin apoyo alguno, el Dictador dimite el 29 de enero de
1930 exiliándose a París y muriendo a los pocos meses.
Primo de Rivera se había postulado como el “cirujano de hierro” que iba a solucionar los
problemas de la monarquía y a restaurar el orden y la prosperidad pero fracasó sin llegar a
concretar apenas ningún proyecto y sus logros se difuminaron al tiempo que terminaba el
ciclo de crecimiento económico internacional con la crisis económica internacional
desencadenada por el crack del 29.
b) La caída de la monarquía: Gobiernos de Berenguer y Aznar. El comité revolucionario y el
pacto de San Sebastián. Hacia la II República (enero 1930- 14 de abril de 1931).
Tras la dimisión del dictador, el rey encarga al general Berenguer formar gobierno,
intentando volver a la normalidad constitucional anterior a septiembre de 1923 (constitución
de 1876, turno de partidos dinásticos) como si no hubiera sucedido nada. Pero la vuelta a la
legalidad constitucional se hacía de forma lenta.
Berenguer recibe los apoyos de los terratenientes y conservadores monárquicos, mientras la
opción republicana gana aceleradamente adeptos entre políticos liberales, sectores obreros,
5
intelectuales, bastantes militares y gran parte de las clases medias.
La continuidad con el régimen anterior –aunque más suavizado- le vale el apelativo de
“Dictablanda”. Además, las dudas del gobierno respecto a cómo organizar las elecciones,
sirven para intensificar las actividades antimonárquicas como el artículo periodístico del
filósofo José Ortega y Gasset “El error Berenguer”, que terminaba con el famoso delenda est
monarchia (“Hay que destruir la Monarquía”).
El 17 de agosto de 1930 fuerzas republicanas de diversa tendencia -socialistas, radicales5
,
catalanistas de izquierda...- firman el Pacto de San Sebastián con la pretensión de formar un
gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora.
Los rumores sobre una insurrección republicana son constantes y se forma un Comité
Revolucionario en octubre de 1930, formado por líderes republicanos y socialistas (Lerroux
-Partido Republicano Radical-, Marcelino Domingo -Partido Radical Socialista-, Indalecio
Prieto del P.S.O.E.…). En el propio ejército, algunos mandos ya no ven mal la solución
republicana.
La sublevación de Jaca: El 12 de diciembre de 1930 los capitanes Fermín Galán y Ángel
García Hernández se sublevan en Jaca y proclaman la República marchando con sus tropas
hasta Ayerbe. La sublevación fue sofocada y los dos capitanes fusilados.
Se producen intentos fallidos de huelga general y otra sublevación fracasada por parte de los
aviadores republicanos en el aeródromo de Cuatro Vientos. La mayoría del Comité
Revolucionario es detenido y encarcelado; los que consiguen escapar, pasan a la
clandestinidad.
El último gobierno de la monarquía lo presidió el Almirante Aznar (febrero-abril de 1931).
Forma un gobierno de concentración de conservadores y liberales; en su programa político
se contemplan elecciones locales, provinciales y a Cortes constituyentes. Este último intento
de salvar la monarquía es inútil.
Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, constituyeron un verdadero plebiscito en
torno a monarquía o república. Las ciudades (con voto menos manipulado) apoyaron
masivamente las candidaturas republicanas. Alfonso XIII renunció a la Corona y abandonó
España (exiliado a Roma). Un gobierno provisional se hizo cargo del país y la Segunda
República española fue proclamada el 14 de abril de 1931, en medio del entusiasmo
popular.
5 Radicales se refiere a los del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux.
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TEMA 6 - LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA 2324 (1).pdf

  • 1. Tema 6 LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA 1923-1930 INTRO/VALORACIÓN Desde el final de la 1ª Guerra Mundial (1918), durante el Período de Entreguerras, se asiste a una descomposición generalizada de los sistemas democráticos y/o parlamentarios en Europa. El primer gran ejemplo es el inicio de la dictadura fascista de Mussolini en Italia en 1922. De modo similar, en España, a comienzos de los años 20, el crecientemente inestable sistema político de la Restauración colapsa definitivamente. La conflictividad social (huelgas y movilizaciones del movimiento obrero respondidas con represión y episodios como el pistolerismo en Barcelona), la inestabilidad política que los sucesivos gobiernos de concentración de la Restauración no logran frenar, las tensiones derivadas de la cuestión catalana y la cuestión religiosa, la crisis económica y sobre todo las consecuencias del desastre de Annual – el Expediente Picasso que amenazaba con implicar a las más altas instancias del ejército y del estado- favorecen la toma del poder por parte de los militares. El rey Alfonso XIII apoya el golpe. Escoge la vía autoritaria creyendo poder solventar así las contradicciones y los problemas del país. El rey suspende el sistema parlamentario y entrega el poder al general. Con esta decisión se interrumpe casi medio siglo de vigencia de la constitución del 76 y se convierte al estado español en una dictadura. La dictadura de Miguel Primo de Rivera se divide en dos períodos: Directorio Militar y Directorio Civil, separados por la fecha de 1925, fecha en la que Primo de Rivera consigue solucionar el problema de Marruecos y -superada esta crisis- se plantea la permanencia en el poder dando la apariencia de un gobierno civil. Primo de Rivera resolvió el problema militar en África, pacificando el norte de Marruecos y trató de impulsar la economía para desactivar el problema social. Este impulso económico funcionó mientras la coyuntura internacional fue favorable, pero cuando se inició la crisis del 29, el espejismo desapareció. La incapacidad para acometer auténticas reformas estructurales que dieran a España un sistema político aceptable por la mayoría social y la falta de apoyos para perpetuarse en el gobierno serán la causa de su fracaso. El dictador, en su caída, acabó arrastrando a la monarquía. GOLPE DE ESTADO. IDEOLOGÍA Y APOYOS DEL RÉGIMEN a) El golpe de estado El golpe de estado se produce el 13 de septiembre de 1923. Se inicia en Barcelona, donde Miguel Primo de Rivera era capitán general. Proclama el estado de guerra [que supone poner el país bajo control de las autoridades militares y utilizar el ejército para reprimir cualquier oposición] y asume todos los poderes. El golpe no fue combatido por el gobierno y fue aceptado por el rey; contó con el apoyo de los militares (lo apoyaron las guarniciones de Madrid, Barcelona y Zaragoza) y de muchos políticos y fue saludado como solución temporal a todos los problemas por una parte importante de la opinión pública española. Apenas hay oposición al golpe, todos los grupos políticos se mantienen a la expectativa; sólo la CNT organiza la resistencia, pero son derrotados. En el Manifiesto dirigido al país que Miguel Primo de Rivera lee con motivo del golpe, expresa su intención de constituir un “Directorio militar con carácter provisional”. Asume todo el poder ejecutivo y monopoliza la relación con el monarca, que sigue siendo el jefe de estado. Se suprime la constitución de 1876, el Gobierno y los ministerios quedan disueltos, lo mismo que el Congreso y el Senado; fueron destituidos todos los gobernadores civiles, cuyos cargos pasan a ser ocupados por militares y quedan disueltos los ayuntamientos, para cuyo gobierno se nombra también a militares. Desde el primer instante se presentó la Dictadura como algo temporal. Primo de Rivera dijo que duraría “dos días, tres semanas o noventa días” y que trabajando diez horas diarias durante noventa días eran 900 horas con las que sería posible “regenerar” el país. b) Ideología y apoyos al régimen. Las bases ideológicas de la dictadura tienen un carácter antiliberal [es decir, elimina el parlamentarismo] y conservador. Entre sus prioridades se encuentran la formación de un Estado fuerte, centralista, católico y la “defensa del orden público” [acabar con las reivindicaciones del movimiento obrero: manifestaciones, huelgas, etc.]. Miguel Primo de Rivera se consideraba el salvador de la patria (algo así como el cirujano de hierro del ideario de Joaquín Costa), defendiendo algunas ideas del regeneracionismo pero suprimiendo las libertades. El dictador tenía voluntad de hacer cambios y capacidad de trabajo pero era insuficiente: su ineficacia política y el imponer el método autoritario como solución a los problemas y desequilibrios existentes lleva al fracaso. El pensamiento político de Primo de Rivera era bastante elemental y se basaba en la mentalidad jerárquica militar y en el rechazo a los “políticos profesionales”. No cuenta con un programa político definido, tan sólo elementos conservadores y mentalidad castrense o cuartelaria mezclados con ideales regeneracionistas. Invoca los principios de “eficacia, orden y autoridad”, buscando la legitimación de los hechos (el inaceptable golpe) por las realizaciones [creía que los logros y los éxitos harían olvidar el golpe militar]. Se identifica a sí mismo como patriota, católico y tradicional. Su lema es “Patria, Religión y Monarquía”, no muy diferente al ideario de Cánovas en el fondo -pero totalmente diferente en los medios-. 1
  • 2. Practica el paternalismo [gobernar un país como el padre que cuida de sus hijos, sin dejarles decidir y exigiendo obediencia] y el populismo (actitud política demagógica que se dice defensora de los intereses del “pueblo”). En fin, es el ejemplo perfecto del político-militar que retrata Salvador de Madariaga en su texto sobre el político militar. En 1924 crea un partido político: la Unión Patriótica que se convierte en el partido único del sistema (aunque sin quedar expresamente prohibidos los demás). Este fugaz partido desaparecerá tan pronto como fracase la dictadura. El dictador no estaba solo. Contó, en un principio, con apoyos sociales e institucionales que permitieron su triunfo: - Sectores conservadores del país: muy numerosos (católicos y tradicionalistas). -El ejército, aunque hay que matizar, pues su apoyo no es total y no es directamente un apoyo a Primo de Rivera sino a la monarquía. -Empresarios y patronos, que ven con creciente temor las reivindicaciones sindicales y el éxito de las huelgas y que exigen a las autoridades la implantación del “orden público”. Como hemos dicho, el resto de la población aceptó pasivamente la instauración de la dictadura, con la excepción de los sectores libertarios [anarquistas]. EL DIRECTORIO MILITAR (1923-1925) La obra del gobierno Al acceder el general Primo de Rivera al poder, no contaba con un programa político definido. Las principales acciones de gobierno durante el directorio militar fueron: 1-El restablecimiento del “orden público”, acabando con huelgas y manifestaciones. 2-Leyes contra el caciquismo, que no van a tener ningún efecto significativo. 3- Leyes “para acabar con el separatismo” vasco y catalán, desactivando la mancomunidad catalana y prohibiendo el uso oficial de lenguas distintas al castellano y el uso público de banderas distintas a la española. 4- Victoria en la Guerra de Marruecos: su gran éxito. 1-Restablecimiento del “orden público”. Logrado mediante una combinación de políticas represivas contra anarquistas y comunistas e invitaciones a colaborar con el régimen al socialismo. La CNT es puesta fuera de la ley y el minoritario PCE es ilegalizado ; por el contrario, la UGT y el PSOE se mantienen legalizados -e incluso la UGT acepta participar en algunas instituciones del régimen- y sus “Casas del pueblo” [Sede social del PSOE] siguen abiertas. Entre los ministros principales de la Dictadura está Martínez Anido. El pistolerismo patronal es sustituido por el somatén, una milicia armada, formada por afines al régimen, con la función de mantener el “orden público” e intervenir en caso de huelgas y manifestaciones, las cuales se reducen drásticamente. En Cataluña se mantuvo en vigor durante meses la declaración de estado de guerra; impidiendo las actividades del sindicalismo libertario (CNT). 2- Se pretendió combatir el caciquismo disolviendo los Ayuntamientos y las Diputaciones provinciales y entregando la administración a oficiales del ejército. El gobierno civil de la provincias pasa a manos militares. En cada partido judicial [circunscripción que agrupa a varios municipios] eran unos delegados del gobierno –también militares- los encargados de investigar la corrupción. En general los resultados fueron irregulares, limitándose en ocasiones a sustituir unos caciques por otros. La dictadura inició una reforma de la administración local, a cargo del ministro José Calvo Sotelo, que elaboró el Estatuto Municipal (1924) y el Estatuto provincial (1925), en el que se reorganizaba el funcionamiento de los ayuntamientos; se dotaban de cierta autonomía y se mezclaba la representación corporativa con la elección popular de concejales y alcaldes; además otorgaba (por primera vez) el voto a un grupo reducidísimo de mujeres, las que fueran “cabeza de familia”. Estas elecciones nunca llegaron a celebrarse. 3- Se aplicó un nacionalismo de Estado frente al “separatismo”. El régimen dictatorial fomentó un nacionalismo de estado, de carácter unitario y centralista. Este nacionalismo español entraba en contradicción con los nacionalismos periféricos (sobre todo el catalán). Algunos sectores nacionalistas catalanes, como la Lliga Regionalista de Cambó, habían apoyado inicialmente la dictadura como solución al conflicto social en Cataluña. Sin embargo, las medidas adoptadas por el Directorio -disolución de las Diputaciones provinciales y de la Mancomunidad de Cataluña, además de la política restrictiva respecto al uso de la lengua catalana y de sus símbolos de identidad en la administración y actos públicos- provocaron la progresiva separación entre los nacionalismos periféricos y la dictadura, lo que explica el fuerte apoyo posterior de los nacionalistas catalanes liderados ya por Francesc Maciá al republicanismo. La actuación respecto al nacionalismo vasco fue similar, prohibiendo las actividades políticas del mismo y limitando al máximo las culturales. 4- En política exterior, el gran problema era la cuestión de Marruecos y su solución constituyó el mayor éxito de la dictadura. La situación de Marruecos divide a los españoles: las clases populares y los sectores políticos de izquierda rechazan la intervención en el norte de África, en la región del Rif,; ejército y los sectores más conservadores la defienden, amparados en una mezcla de nacionalismo imperialista e intereses económicos, militares y estratégicos. La solución vino, en parte, por un hecho ajeno. Los rifeños, tras la derrota española en Annual (1921), consideran a España ya derrotada y atacan a Francia, la otra potencia colonial en Marruecos, lo que impulsa la colaboración franco-española. La nueva coordinación político-militar muestra su efectividad en el desembarco de Alhucemas (1925). La victoria es total. La zona se pacifica definitivamente en 1927. La principal consecuencia es que Marruecos deja de ser un problema hasta su independencia pacífica en 1957. 2
  • 3. EL DIRECTORIO CIVIL (1925-Enero 1930) Aprovechando el triunfo en la Guerra de Marruecos y su popularidad, Primo de Rivera decide hacer cambios importantes en el gobierno: En 1925, el “Directorio Militar” es transformado en un “Directorio Civil”. Se trata de un gobierno compuesto por civiles; son tecnócratas [“Expertos” en el funcionamiento de la economía o en el de la administración que no provienen de la política profesional] y algún militar. Su intención era institucionalizar1 el régimen y perpetuar a la dictadura en el poder. La pacificación de Marruecos y el desarrollo económico propiciado por la favorable coyuntura de los años 20, suponen los grandes logros de la dictadura. Conseguidos estos objetivos, el dictador se plantea la consolidación política del régimen. Esta decisión provoca el despertar de la oposición que comienza a reorganizarse y la pérdida paulatina de apoyos sociales y políticos. En este apartado hablaremos de tres aspectos: a) La política económica de intervencionismo estatal b) El corporativismo y la política laboral c) El intento de institucionalización política. a) Política económica del régimen. Los logros de la dictadura en el terreno económico y social propiciaron una sensación en parte de la sociedad española de que el régimen era positivo y funcionaba. Esta mejora tuvo mucho que ver con una coyuntura internacional favorable entre 1924-1929. Las actuaciones fueron las siguientes: La política económica estaba inspirada en el regeneracionismo y se caracterizó por el nacionalismo económico2 y el intervencionismo estatal3 . Se pretende impulsar la 1 Institucionalizar en el sentido de hacer cambios y tomar medidas para que lo que se había prometido que iba a ser provisional se convirtiese en algo permanente. 2 El nacionalismo económico busca favorecer la industria y la agricultura nacional limitando la competencia de las mercancías y empresas extranjeras. Es decir, implica una política proteccionista, con aranceles a las importaciones de determinados productos. 3 El liberalismo plantea una economía de libre mercado, basada en la búsqueda del máximo beneficio y en la competencia, donde los medios de producción (fábricas, tierras, empresas...) son propiedad privada y su funcionamiento (contratos, precios, producción...) sigue la ley de la oferta y la demanda. El intervencionismo estatal supone que el Estado entra a participar en la economía de libre mercado, actuando como una empresa más en ámbitos considerados estratégicos como la construcción de infraestructuras (transportes, telecomunicaciones, pantanos...) o en la producción de energía. producción industrial y modernizar las infraestructuras -carreteras, ferrocarriles, obras hidráulicas- a base del incremento en el gasto público, proteccionismo y créditos favorables. A diferencia de lo que les sucedió a sus predecesores y a quienes le siguieron en los años treinta, el periodo de gobierno de Primo de Rivera se benefició ampliamente de una situación de auge económico que era común a todas las latitudes y que él mismo no había contribuido a crear: eran los felices años veinte. Desde 1924, se nota el crecimiento industrial, sobre todo en sectores como cemento, siderurgia y energía eléctrica. También en este año se constituye el Consejo de Economía Nacional para impulsar la industria a través de instrumentos de protección fiscal y créditos baratos [es decir, bajos impuestos y préstamos baratos]. Además se encargó de organizar la creación de monopolios: CAMPSA y Telefónica. → En 1927 se crea el monopolio de petróleos: CAMPSA (Compañía Arrendataria de Monopolios de Petróleo) que se encarga de la distribución y venta de petróleo y derivados en el mercado español. → Para las telecomunicaciones se crea otro monopolio, la Compañía Telefónica Nacional de España, con mayoría de capital de la ITT (estadounidense) única garantía de disponer de los recursos tecnológicos necesarios. Se crea un Plan Nacional de Infraestructuras: obras hidráulicas, carreteras, ferrocarril... En las obras hidráulicas es donde fue más visible la política económica del gobierno. Aquí también Primo de Rivera se inspiró en proyectos anteriores. Fue el ingeniero aragonés Lorenzo Pardo, próximo a los círculos que seguían a Joaquín Costa, quien ideó la creación de las Confederaciones Hidrográficas destinadas al aprovechamiento integral (energético, de riegos y de transporte) de las cuencas fluviales para así asegurar los riegos ya existentes y, a corto plazo, triplicarlos. Se amplían y mejoran las carreteras por medio del Circuito Nacional de Firmes Especiales en 1926, asfaltándose 7000 nuevos kilómetros del trazado nacional y se incrementa la construcción de nuevas carreteras, algo fundamental para la modernización del transporte terrestre. Respecto al ferrocarril, se crea el Consejo Superior de Ferrocarriles encargado de controlar las tarifas y de impulsar nuevas concesiones ferroviarias. Todo ello crea miles de puestos de trabajo. Para subvencionar la intervención estatal se recurre a presupuestos extraordinarios y a deuda pública, que inciden en el déficit en los presupuestos. La agricultura sigue siendo el sector más atrasado. Arroz y naranjas mejoran cosechas y 3
  • 4. beneficios, mientras que los cereales mantienen su estancamiento tradicional. El caciquismo sigue presente en el mundo rural y los jornaleros malviven en precarias condiciones. El crecimiento demográfico se refleja en el aumento de población y el cambio en la estructura de la población activa. La población agraria disminuye de un 57 a un 45 %, la población industrial supera la barrera del 25% y los servicios alcanzan el 28% -debido al crecimiento de sector transportes-. Sin embargo, el desarrollo económico no repercute por igual en todas las regiones y clases sociales, saliendo más favorecidas la burguesía y los terratenientes que se benefician de los bajos salarios generalizados. b) El corporativismo y la política laboral. Lo más característico del régimen es la organización corporativa en la que el estado actúa como mediador entre patronos y obreros4 . Las bases del sistema corporativo de la dictadura son la integración de obreros y patronos en una estructura con tres niveles: 1- Comités paritarios en las empresas, un segundo peldaño lo constituyen 2.- Comisiones mixtas provinciales 3.- Consejos de corporación por oficios. La representación de obreros y patronos era igual en cada peldaño y sus reuniones estaban presididas por una persona nombrada por el gobierno. De esta manera la negociación laboral está controlada por el estado. El corporativismo pretendía controlar y acabar con los conflictos laborales desactivando los sindicatos de clase. Invita a todos sindicatos -menos a la perseguida CNT- a participar de este ordenamiento, consiguiendo dividir y desarmar el movimiento obrero al comprometer con el régimen a los sectores más reformistas del socialismo (UGT y PSOE). Para ello, la dictadura promovió una extensa legislación social, que mejoraba las condiciones de los trabajadores, parte de la cual se recogió en el Código del Trabajo (1926) La reforma que se hace del Código penal en 1928 no prohibió las huelgas, pero limitó su aprobación a las que únicamente tuvieran un motivo económico. El resultado es una disminución de las huelgas y un descenso de la conflictividad social. Además, la bonanza económica favoreció la estabilidad en el empleo. 4 El corporativismo estaba inspirado en las corporaciones del régimen fascista italiano de Mussolini. Es una forma de estructura estatal y social que sustituye la democracia por la “participación” de sectores de la población en una red de órganos intermedios que regulan diversos ámbitos de la sociedad, desde los económicos hasta la representación política. Para el corporativismo, la participación política del individuo se realiza a través de una corporación o asociación casi siempre laboral, interclasista y jerarquizada y totalmente controlada por la dictadura correspondiente. C) El intento de institucionalización del régimen: La Asamblea Nacional Consultiva (1927) En 1927 Miguel Primo de Rivera convoca una Asamblea Nacional Consultiva con un sistema representativo corporativo de elección indirecta con la intención de que legitime la dictadura. El objetivo es deliberar sobre un proyecto de “constitución” que no llegó a ser promulgado. Esta Asamblea Nacional Consultiva se plantea como una Cámara única con representación corporativa formada por representantes de las instituciones locales, de la administración central o de distintas actividades profesionales y un Consejo del Reino que asesore al rey sobre el nombramiento del jefe de gobierno. Este proyecto de asamblea corporativa estaba pensado para sustituir definitivamente a las viejas Cortes liberales (Congreso y Senado), lo que provocó el rechazo muchos políticos vinculados a los partidos de la restauración. La fortaleza del régimen se debilitó a partir de 1928 por el escaso apoyo logrado por la Asamblea consultiva y su incapacidad para dar una salida constitucional (es decir, “legal”) al régimen. Las relaciones entre el dictador y el rey se enfriaron progresivamente y sectores sociales que hasta ese momento habían apoyado a la dictadura como el ejército las organizaciones patronales y algunas obreras (UGT), comenzaron a distanciarse del régimen. 4
  • 5. LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN La oposición política y social al régimen fue, al principio, escasa, aunque fue aumentando conforme la dictadura se prolongaba en el tiempo. Partidos dinásticos: En un primer momento aceptan el ser desplazados del poder por Primo de Rivera. Con el tiempo, empiezan a preocuparse porque la dictadura pueda prolongarse indefinidamente (“institucionalizarse”) y esa era efectivamente la intención de la Asamblea Nacional Consultiva. Por ello, tratan de influir en Alfonso XIII para que retire su apoyo a la dictadura y se retorne a la antigua constitución de 1876. Movimiento obrero: los anarquistas, opuestos al golpe desde el inicio, fueron perseguidos durante la dictadura. Además, se produce una escisión en el anarquismo entre quienes proponen luchar por la legalización del sindicato y los que rechazan esta situación, creándose en 1927 en Valencia la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica), partidarios de la actividad clandestina con acciones que incluían desde los robos de bancos para la adquisición de fondos, la constitución de bibliotecas populares y la organización de huelgas y movilizaciones. Dentro del socialismo (UGT-PSOE) se produce un importante debate entre los partidarios de colaborar con el dictador absteniéndose de luchar contra él -con Francisco Largo Caballero a la cabeza- y los partidarios de no colaborar con la dictadura (Indalecio Prieto). Largo Caballero incluso acepta formar parte del Consejo de Estado. A partir de 1928 triunfa la línea no colaboracionista y el socialismo cambia su ambigua y polémica postura de colaboración por la de una clara oposición. Finalmente estaba el Partido Comunista. El Partido Comunista fue declarado ilegal en 1923, apenas dos años después de su fundación, entre otros por Dolores Ibárruri, pero se trataba todavía de un partido muy minoritario. Las organizaciones patronales: Aunque apoyaron al gobierno en un primer momento, pronto comienzan a distanciarse porque consideran que la política gubernamental les perjudicaba en cuestiones laborales, al permitir un excesivo protagonismo del sindicalismo reformista (en los comités paritarios, comisiones mixtas provinciales y consejos de corporación) y también critican el intervencionismo del estado en la economía. El nacionalismo catalán recibió al principio con alivio la dictadura pero, con el tiempo, pasó al enfrentamiento debido a la política anticatalanista del régimen. Además crecieron los apoyos a la izquierda independentista y republicana de Estat Catalá liderada por Francesc Maciá. Los republicanos: Se reorganizan y en 1926 fundan la Alianza Republicana. A partir de 1930 se convierten en el primer referente político de la sociedad urbana española que identifica republicanismo con democracia, libertad y fin de la corrupción. Por último, los intelectuales y la Universidad que mayoritariamente rechazan al dictador. Desde 1923, es decir, desde el primer momento, los estudiantes universitarios se niegan a ingresar en la “Juventud Patriótica”, organización estudiantil creada por el dictador, fundando en 1927 la FUE (Federación Universitaria Escolar), en el contexto de las protestas estudiantiles contra la censura y política universitaria de la Dictadura. La Ley de Reforma Universitaria (que favorece la enseñanza religiosa universitaria) acrecentó el enfrentamiento. Los estudiantes reciben el apoyo de Unamuno, (exiliado a Fuerteventura por el régimen) y otros catedráticos como el filósofo José Ortega y Gasset, en protesta por la represión efectuada contra las manifestaciones estudiantiles. EL FIN DE LA DICTADURA Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA a) El fin de la dictadura La Dictadura no encontró el modo de articular una salida política al régimen de excepción que había instaurado, lo que llevó a su desmoronamiento. La caída de Primo de Rivera se produjo en 1930, cuando el dictador presentó al rey su dimisión que fue aceptada de inmediato. Primo de Rivera había enviado, sin consultar con el rey, una circular a los capitanes generales recabando su apoyo. Los militares le responden que ellos, a quien son leales es al rey y Alfonso XIII aprovecha para recordarle al dictador que, si es jefe de gobierno, lo es por nombramiento real no del ejército. Sin apoyo alguno, el Dictador dimite el 29 de enero de 1930 exiliándose a París y muriendo a los pocos meses. Primo de Rivera se había postulado como el “cirujano de hierro” que iba a solucionar los problemas de la monarquía y a restaurar el orden y la prosperidad pero fracasó sin llegar a concretar apenas ningún proyecto y sus logros se difuminaron al tiempo que terminaba el ciclo de crecimiento económico internacional con la crisis económica internacional desencadenada por el crack del 29. b) La caída de la monarquía: Gobiernos de Berenguer y Aznar. El comité revolucionario y el pacto de San Sebastián. Hacia la II República (enero 1930- 14 de abril de 1931). Tras la dimisión del dictador, el rey encarga al general Berenguer formar gobierno, intentando volver a la normalidad constitucional anterior a septiembre de 1923 (constitución de 1876, turno de partidos dinásticos) como si no hubiera sucedido nada. Pero la vuelta a la legalidad constitucional se hacía de forma lenta. Berenguer recibe los apoyos de los terratenientes y conservadores monárquicos, mientras la opción republicana gana aceleradamente adeptos entre políticos liberales, sectores obreros, 5
  • 6. intelectuales, bastantes militares y gran parte de las clases medias. La continuidad con el régimen anterior –aunque más suavizado- le vale el apelativo de “Dictablanda”. Además, las dudas del gobierno respecto a cómo organizar las elecciones, sirven para intensificar las actividades antimonárquicas como el artículo periodístico del filósofo José Ortega y Gasset “El error Berenguer”, que terminaba con el famoso delenda est monarchia (“Hay que destruir la Monarquía”). El 17 de agosto de 1930 fuerzas republicanas de diversa tendencia -socialistas, radicales5 , catalanistas de izquierda...- firman el Pacto de San Sebastián con la pretensión de formar un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora. Los rumores sobre una insurrección republicana son constantes y se forma un Comité Revolucionario en octubre de 1930, formado por líderes republicanos y socialistas (Lerroux -Partido Republicano Radical-, Marcelino Domingo -Partido Radical Socialista-, Indalecio Prieto del P.S.O.E.…). En el propio ejército, algunos mandos ya no ven mal la solución republicana. La sublevación de Jaca: El 12 de diciembre de 1930 los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández se sublevan en Jaca y proclaman la República marchando con sus tropas hasta Ayerbe. La sublevación fue sofocada y los dos capitanes fusilados. Se producen intentos fallidos de huelga general y otra sublevación fracasada por parte de los aviadores republicanos en el aeródromo de Cuatro Vientos. La mayoría del Comité Revolucionario es detenido y encarcelado; los que consiguen escapar, pasan a la clandestinidad. El último gobierno de la monarquía lo presidió el Almirante Aznar (febrero-abril de 1931). Forma un gobierno de concentración de conservadores y liberales; en su programa político se contemplan elecciones locales, provinciales y a Cortes constituyentes. Este último intento de salvar la monarquía es inútil. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, constituyeron un verdadero plebiscito en torno a monarquía o república. Las ciudades (con voto menos manipulado) apoyaron masivamente las candidaturas republicanas. Alfonso XIII renunció a la Corona y abandonó España (exiliado a Roma). Un gobierno provisional se hizo cargo del país y la Segunda República española fue proclamada el 14 de abril de 1931, en medio del entusiasmo popular. 5 Radicales se refiere a los del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. 6