El documento habla sobre el servicio de monaguillaje como un llamado de Dios. Explica que Dios invita a los fieles a colaborar en su Iglesia a través de diversos servicios y estados de vida, incluyendo el servicio de monaguillaje donde los niños ayudan al sacerdote en el altar durante la liturgia. También menciona que el servicio de monaguillaje comenzó en Roma en el año 251 d.C. para dar una mejor atención al pueblo de Dios.