El documento analiza la crisis de la civilización industrial y la modernidad, destacando sus dimensiones ecológicas, sociales e individuales, que requieren nuevos paradigmas. Discute cómo el posmodernismo surge como una respuesta a las limitaciones de la modernidad, refiriéndose a la pérdida de metarrelatos y al individualismo, a la vez que critica las teorías y modelos existentes en las ciencias sociales. Además, aborda la evolución de la arquitectura, señalando la necesidad de superar esquemas modernos y reintegrar la historia y la memoria en el diseño contemporáneo.