Santa Rosa de Lima nació en Lima, Perú en 1586. Desde pequeña sintió una fuerte vocación religiosa y oraba y ayunaba con frecuencia. A los 20 años se unió como terciaria al Convento de Santo Domingo, donde trabajaba hilando y bordando mientras alababa a Dios, la Virgen María y Jesús. También ayudaba a los enfermos en los hospitales. Falleció en 1617 a los 31 años y fue canonizada por el Papa Clemente X en 1671.