La ley define 16 formas de violencia contra las mujeres y establece nuevos tipos penales como el feminicidio y la violencia doméstica. Asigna responsabilidades a varias instituciones públicas para crear servicios de atención e implementar medidas de prevención. Sin embargo, existen desafíos como garantizar la asignación de recursos suficientes y mecanismos para asegurar la implementación efectiva de la ley y la protección de las mujeres.